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lunes, 12 de septiembre de 2011

Entre Fernando Larrazábal y Ernesto Cordero


En marcha la maquinaria para apoyar a Ernesto Cordero, el renunciado secretario de Hacienda que Felipe Calderón busca imponer como candidato presidencial del Partido Acción Nacional.


Este lunes previo al Grito de Independencia el señor Cordero es noticia en todas partes. Ha iniciado su precampaña el delfín de Calderón y los heraldos de la buena y la mala prensa mexicana lo anuncian con entusiasmo.

Todo ayuda al protegido de Calderón, hasta los comentarios “objetivos” de periodistas afines al gobierno federal, como Ciro Gómez Leyva y Carlos Marín, en Milenio, y Jorge Fernández Menéndez, en Excélsior, que destacan la ventaja que a Ernesto Cordero le sacan en la carrera por la candidatura panista sus dos principales rivales, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.

Y más le ayudan al favorito de Calderón los columnistas “imparciales” Marín, Gómez Leyva y Fernández Menéndez destacando una opinión: la de que Cordero ha sido un buen funcionario público, un gran conocedor del mundo financiero global, alguien que estaba evitando la crisis económica y que, por tales motivos, tal vez no debió haber abandonado el gobierno porque expertos como él no abundan.

El bla bla bla de los columnistas que ejercen su libertad siempre, casualmente, coincidiendo con el punto de vista del poder, ni por equivocación se detiene a recordar que el “experto” economista Cordero dijo, con alegre cinismo, que las familias mexicanas podían, con seis mil pesos al mes, pagar colegio privado, casa y coche. Y que como secretario de Hacienda el señor Cordero negó, una y otra vez (y tal vez por estamos en problemas), que México estuviese en riesgo de contagio por la crisis económica de Estados Unidos.

Pero, particularmente, los periodistas “libres e independientes” que solo destacan las virtudes del precandidato de Felipe Calderón, no suelen acordarse de un hecho oscuro en la carrera de Ernesto Cordero, que sería el más usado por el PRI y por la izquierda en 2012 para dañar a don Ernesto en el caso de que este consiguiera la candidatura presidencial del PAN: sus relaciones, no explicadas pero ampliamente conocidas, con el impresentable alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, quien fue nombrado coordinador de la campaña corderista en Nuevo León.

Después de la tragedia del Casino Royale, investigaciones periodísticas pusieron al descubierto que un hermano de Larrazábal, Jonás, y el principal colaborador del presidente municipal regiomontano, Miguel Ángel García, recibían dinero de los dueños de los casinos.

Eso desató tal escándalo que fue imposible evitar el daño político a Ernesto Cordero, quien fue exhibido por la prensa verdaderamente independiente (Grupo Reforma, Proceso, La Jornada) hasta en fotografías al lado de Larrazábal.

El PAN, en un proceso de control de daños, salió a exigir la renuncia de Fernando Larrazábal, pero cuando este parecía a punto de irse, de acuerdo a lo que trascendió, fue asesorado para que no lo hiciera por uno de los grandes lastres para la credibilidad democrática del panismo, Diego Fernández de Cevallos.

Así, Fernando Larrazábal no renunció y el PAN no sabe ahora cómo proceder. Lo lógico sería que el panismo lo expulsara de sus filas antes de que el alcalde de Monterrey termine de destruir a Ernesto Cordero. Pero en el PAN reina la indecisión y, tal vez, hasta el miedo de pelear con alguien como Larrazábal que conoce a fondo las relaciones del PAN-gobierno con las mafias que controlan los casinos en México..

Recordemos que los casinos florecieron en México con el PAN en Los Pinos. De hecho, otro fuerte precandidato presidencial panista, Santiago Creel, como secretario de Gobernación de Vicente Fox autorizó muchos de ellos, sobre todo a la empresa Televisa. Y los casinos siguieron consolidándose en el sexenio de Felipe Calderón.

Debe ser tan profunda la cloaca panista relacionada con el juego que, por esa razón, reina el desconcierto ante la rebeldía de Larrazábal, uno de los coordinadores de la precampaña de Cordero.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Laberíntico Peña Nieto

En entrevista con Hugo Corzo del diario Reforma (calificada por el reportero como “laberíntico diálogo”), el todavía gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, por primera vez, que yo recuerde, habló de sus aspiraciones presidenciales.

Peña Nieto expresó que no tendrá tiempo de tomarse vacaciones en cuanto concluya su periodo como gobernador.

Lo que sí afirmó es que, “como militante de mi partido”, espera participar en el proceso electoral de 2012.

Sobre lo anterior, Peña Nieto dijo que ya tomó, “en mi interior”, una decisión que dará a conocer en su momento.

Eso significa, según el reportero de Reforma, que Enrique Peña Nieto “ni se apunta ni se descarta… sino todo lo contrario”.

Además de eso, Peña Nieto habló de su relación con Angélica Rivera, “La Gaviota”. Él está, dijo, “muy feliz de esta nueva oportunidad de hacer una nueva familia”.

Qué maravilla, romántico aspirante presidencial que, por cierto, cuando termine su periodo al frente del gobierno del Estado de México, de inmediato dejará esa tierra, hoy absolutamente inundada, ya que Peña Nieto se irá a residir, faltaba más, al Distrito Federal.

Inteligente medida. Es que, solo si estuviera loco Peña Nieto se quedaría a vivir en el Estado de México, con tantas inundaciones y problemas como hay ahí y que él no pudo, y sabrá Dios si lo intentó, resolver.

martes, 23 de agosto de 2011

Moreira, mentiroso y encarecedor


Una deuda con alta calificación paga menos intereses. Una deuda con baja calificación paga más intereses. Tal es la lógica financiera detrás de las famosas calificadoras como Fitch y Standard & Poor's.

¿Qué califican las calificadoras? El riesgo de que una nación, estado, empresa o persona no cumpla con sus compromisos.

Pues bien, el actual presidente nacional del PRI, Humberto Moreira, cuando era gobernador de Coahuila endeudándose buscó recursos para sus proyectos productivos y, también, políticos. Y vaya que endeudó a los coahuilenses. Nada más debe ese estado 34 mil millones de pesos.

El problema es que, mañoso, Moreira mintió sobre el monto de esa deuda. Lo hizo para obtener una alta calificación y, por consiguiente, para pagar menos intereses.

Moreira pensó que nunca nadie lo iba a descubrir. Todos los tramposos piensan lo mismo. Y todos se equivocan. Porque a todos, siempre más temprano que tarde, se les descubre.

A Humberto Moreira se le descubrió. Eso lo ha metido en problemas serios de credibilidad que podrían llevarlo, inclusive, a dejar la dirigencia nacional del PRI y, por ende, a no participar en el primer equipo tricolor que buscará, en 2012, la Presidencia de la República.

Si el engaño financiero de Moreira se tradujera solo en problemas políticos para él y para su partido, el PRI, pues hasta se trataría de una buena noticia. Pero esa mentira también ha dañado, y mucho, a los coahuilenses.

Resulta que, por la trampa de Moreira, las calificadoras Fitch y Standard & Poor's degradaran en cinco niveles la calificación crediticia de Coahuila.

¿Qué significa eso? Que el estado tendrá que pagar muchos más intereses. Muchísimos más.

Solamente por la sobre tasa de interés Coahuila deberá alrededor de mil 300 millones de pesos más cada año.

Caro ha salido el chistecito de Humberto Moreira. Mucho muy caro.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Las trampas de Andrés Manuel

Al mejor cazador se le va la liebre, dice el dicho. Podría ser el caso de Andrés Manuel López Obrador, tal vez el líder social más importante que ha habido en México en los últimos años.

No voy a discutir acerca de si hubo o no fraude electoral en 2006 (los argumentos tanto de quienes lo afirman como de quienes lo niegan, ahí están y que cada quien saque sus conclusiones). Lo que sí expresaré, con claridad, es que Felipe Calderón ha realizado uno de los peores gobiernos que se recuerden porque llegó al poder con dudas acerca de su legitimidad: la mitad de los mexicanos no creían, ni creen, que él ganó limpiamente las elecciones y eso lo obligó a empezar su gobierno con una acción tan espectacular que hiciera posible olvidar los comicios presidenciales.

Esa acción espectacular de Calderón fue la guerra contra el narco, que si en un principio funcionó, con el paso del tiempo acabó no solo con la paz en México, sino con la credibilidad de los gobiernos panistas.

Ha sido tan malo el resultado del gobierno calderonista que López Obrador tuvo la mesa servida para construir una candidatura potente para las presidenciales de 2012. Y así lo ha hecho AMLO, solo que su movimiento solo tiene fuerza en un sector de la población, amplio, pero insuficiente para llegar a Los Pinos.

El 20% de preferencias que AMLO alcanza en muchos estudios, al margen de los partidos que lo postulen, es mucho, pero al mismo tiempo muy poco, sobre todo si se le compara con el más de 50% que tiene el priista Enrique Peña Nieto.

El PRI, tercer lugar en 2006, es hoy el puntero indiscutible en las encuestas. ¿Por qué? Por López Obrador.

Andrés Manuel, quien sin duda habría gobernado mejor que Calderón, se ha dedicado con éxito a destruir al gobierno federal y, con ello, a dejar sin votos al PAN. El problema es que esos sufragios no se han ido a la izquierda, sino al PRI.

La gente, sin memoria, piensa que el regreso del PRI le devolvería a México la estabilidad perdida. Es un error, evidentemente, pero es lo que demasiados mexicanos piensan ahora.

Esa es la trampa en la que cayó Andrés Manuel. Realizó muy bien el trabajo de demolición del gobierno panista, pero no ha construido todavía un discurso que convenza a los mexicanos de que él es mejor opción que el PRI.

¿Tiene tiempo Andrés Manuel? Claro que sí. Para eso son las campañas, para vender ideas, propuestas y programas. Tiempo le sobra, de hecho. Pero no sé si tenga la voluntad.

No le ayuda a AMLO en la construcción de un nuevo discurso la forma en que se está decidiendo quién va a ser el candidato de izquierda en 2012, si él o Marcelo Ebrard Casaubón.

Yo no tengo ninguna duda de que a la izquierda le iría peor con Ebrard que con AMLO. Digo, las frivolidades de Marcelo, malas copias de lo que hace Peña Nieto, terminarán por hundirlo. Pero el jefe de gobierno ha tenido éxito al vender una idea, con ayuda de los medios: la de que AMLO no respetará el resultado de las encuestas.

Esa, la encuesta, es la otra trampa en la que ha caído AMLO. Se ha comprometido a respetar el resultado de no sé qué estudio en el que se preguntará quién debe ser el candidato del PRD, del PT y de Movimiento Ciudadano. Y seguramente AMLO cumplirá (mal haría en no hacerlo siendo el puntero indiscutible a la hora en que se pregunta solo a los votantes de izquierda, que es lo correcto, ya que se elegirá al candidato de ellos). Pero, pase lo que pase, lo que se dirá es que Andrés Manuel no cumplió.

Creo que, al final, Ebrard se echará para atrás y AMLO será el candidato presidencial de la izquierda, pero nacerá con un pecado original que se encargarán de difundir con profusión los simpatizantes de Marcelo: que Andrés Manuel los venció por terco y por autoritario, porque se impuso a pesar de que el novio de la hondureña era el líder en las encuestas. Eso dirán y los medios lo repetirán.

En fin, son las trampas de Andrés Manuel. Tiempo tiene para salir de ellas. Pero no le resultará sencillo.

lunes, 18 de julio de 2011

Debate #Izquierda2012

Invité al señor Fernando Belaunzarán a un debate por Twitter acerca de dos temas de relevancia para la izquierda: el método de elección de su candidato presidencial y la popularidad de los precandidatos a la jefatura de gobierno del Distrito Federal.

Belaunzarán aceptó y hoy intercambiaremos puntos de vista a partir de las once de la mañana en la mencionada red social de internet.

Mi oponente, a quien respeto, pertenece al PRD, partido en el que ha ocupado diversos cargos de responsabilidad.

Pero Fernando Belaunzarán no solo es un militante del Partido de la Revolución Democrática, sino que es un muy activo representante de Nueva Izquierda (“los chuchos”), la corriente que domina las estructuras burocráticas de ese instituto político y que ha declarado, en los últimos años, una guerra sin cuartel a Andrés Manuel López Obrador, el izquierdista más popular que hay en México.

En lo personal, debo decir que no soy perredista (ni panista ni priista), soy simplemente una ciudadana sin partido interesada en la política.

A mis 32 años de edad, he votado en dos elecciones presidenciales, ninguna por los candidatos de izquierda.

Ahora bien, si las elecciones fueran hoy, como dicen los encuestadores cuando hacen sus preguntas, creo que por primera vez en mi vida votaría por la izquierda, específicamente por Andrés Manuel López Obrador.

Luego hablaré de las razones que me llevan a preferir, ahora, a Andrés Manuel, que básicamente tienen que ver con el conocimiento de sus propuestas y de algunos de sus colaboradores más importantes, como Alfonso Durazo, Dante Delgado y Ricardo Cantú.

Hoy, sin representar a la izquierda ni al PRD ni, mucho menos, a sus tribus, debatiré con un conocido perredista.

Belaunzarán defiende un método de selección del candidato presidencial de izquierda que podría favorecer a uno de los precandidatos, Marcelo Ebrard Casaubón.

A mí, lo que Belaunzarán y los otros integrantes de Nueva Izquierda proponen me parece inadecuado, por lo que considero que la selección de su candidato para el 2012 tiene que darse de otra forma, en la que, ciertamente, la ventaja la lleva López Obrador, y por mucho.

En unas horas quedará evidenciado qué tan buenos o tan malos son los argumentos de Belaunzarán y los míos.

He escrito este texto solo para responder a una crítica que me han estado haciendo en Twitter: que no represento a la izquierda ni a AMLO. Claro que no los represento. Hablo por mí misma y agradezco que un representante de la mitad del PRD se dé tiempo para debatir conmigo.

jueves, 14 de julio de 2011

Sobre AMLO "sí o sí" y el debate con @ferbelaunzaran


Hoy jueves el diario Reforma dedica a Andrés Manuel López Obrador una de sus notas principales: “Seré candidato sí o sí.- AMLO” (http://www.reforma.com/nacional/articulo/616/1230260/). La firman Erika Hernández y Claudia Guerrero y narra una reunión que el famoso Peje sostuvo con coordinadores de su movimiento de todo el país.

Según las reporteras, Andrés Manuel dijo que “en cualquier escenario, él será candidato a la Presidencia de la República en 2012, ya sea por uno, dos o los tres partidos de la izquierda”.

La información la obtuvieron las periodistas de asistentes a esa reunión que, inclusive, citaron palabras textuales de López Obrador: “No me quieren ver en las boletas, pero no les voy a dar el gusto. Voy a estar en las boletas como candidato de un partido, de dos o de tres”.

Lo será, dijo AMLO, porque en comparación con la campaña de 2006, él ahora cuenta con una estructura nacional que lo respalda, la de Morena.

Eso, en opinión de las periodistas de Reforma, contradice lo que el propio López Obrador había dicho en mayo pasado, cuando aceptó la propuesta del otro precandidato de la izquierda mexicana, Marcelo Ebrard Casaubón, de seleccionar al candidato presidencial del PRD, del PT y de Convergencia en un proceso que incluya dos debates en octubre y una encuesta en noviembre.

Se explayó López Obrador en la reunión de la que informa Reforma, hablando del “linchamiento mediático” en su contra. Dijo que a toda costa se busca crear una imagen negativa de él, y para probarlo mencionó un monitoreo de noticias realizado por su equipo, según el cual de 200 notas informativas, en 178 se le acusa de ser el responsable de la derrota de Alejandro Encinas en el Estado de México, lo que desde luego es absurdo.

A pesar de eso, López Obrador pidió a los coordinadores de Morena “no desanimarse ante resultados como los del Edomex y los llamó a intensificar esfuerzos para que a finales de año tengan 65 mil comités seccionales de Morena y 4 millones de protagonistas del cambio”.

Seguramente a perredistas que pertenecen a la corriente de los chuchos como Fernando Belaunzarán, @ferbelaunzaran en twitter, y desde luego a quienes apoyan a Ebrard les va a molestar, y mucho, la nota de Reforma. Me los puedo imaginar furiosos diciendo lindezas de AMLO al que no bajarán de antidemocrático. Pero, en este caso, López Obrador simplemente ejerce sus derechos constitucionales y para nada violenta las reglas de la democracia.

1.- López Obrador, como cualquier mexicano, tiene derecho a aspirar a ser presidente de México.

2.- AMLO fue candidato presidencial de la izquierda en 2006 y, para millones, Felipe Calderón lo derrotó recurriendo a un gran fraude electoral. Va por su segunda oportunidad, lo que no es inusual. Lula, por ejemplo, antes de llegar al poder en Brasil lo intentó varias veces.

3.- Andrés Manuel ha trabajado durante años en organizar un movimiento que tiene representantes en todos los municipios de México, algo que ninguno de los partidos de izquierda (PRD, PT y Convergencia) puede presumir.

4.- El movimiento de López Obrador, en el que participan millones de mexicanos, se ha estructurado sobre la idea, explícita o implícitamente, de que él será el candidato presidencial en 2012. Si no lo fuera, el movimiento, Morena, se desintegraría. Ni siquiera proponiéndoselo podría AMLO hacer que la gente que participa en Morena apoyase a un candidato distinto, digamos a Ebrard.

5.- Es más idealismo que obsesión por el poder decir que él será candidato de uno, de dos o de tres partidos de izquierda. Significa que, aunque el mayor partido de izquierda, el PRD, no lo apoye, él cumplirá con la que cree es su obligación política y moral. Recuerdo haber leído que Javier Sicilia dijo que, antes de salir de Cuernavaca en una de sus marchas, él cargaba la bandera y que pensó: “Si me siguen muchos, qué bueno. Si no me sigue nadie, llegaré yo solo al Zócalo del DF cargando la bandera nacional”. Claramente es lo mismo que piensa AMLO.

6.- La encuesta de noviembre. AMLO no ha dicho que no esperará el resultado de la misma. Simplemente sabe desde ahora mismo, y lo saben Ebrard y los chuchos, que supera entre los votantes de izquierda muy fácilmente a Ebrard. Los chuchos y Ebrard dirán que entre la población abierta no es así (hay una especie de empate técnico), y aquí está la diferencia que hará imposible, en mi opinión, que se pongan de acuerdo. ¿Cuál encuesta es la válida, la aplicada a priistas, panistas e izquierdistas o solo la aplicada a izquierdistas? Como se trata de elegir al candidato de izquierda para defender valores y principios de izquierda, lógicamente la encuesta válida debe ser la que solo se aplique a izquierdistas, y en esta la ventaja de AMLO sobre Ebrard es enorme, lo saben Ebrard y los chuchos. Es tan grande esa ventaja que no disminuirá en unos cuantos meses. Por eso Ebrard y los chuchos quieren una encuesta en la que se pregunte también a la gente que, en el PRI y el PAN, desprecia a AMLO. Pero eso es trampa.

7.- López Obrador, que por estrategia, cortesía y hasta por amistad y compañerismo siempre habla bien en público de Marcelo Ebrard, debe estar convencido desde hace tiempo que se equivocó al apoyarlo para llegar a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Porque Ebrard y, sobre todo, su aliado de toda la vida Manuel Camacho, han terminado por acercarse al PAN y a Felipe Calderón y a líderes sindicales de dudosa ética política.

8.- La evidencia mayor de que el corazón de Ebrard no es de izquierda la dio el excanciller Jorge Castañeda, el pasado domingo, en Reforma. Amigo personal de Elba Esther Gordillo, Castañeda dijo que Gordillo ve a Ebrard como el candidato de su partido, el Panal. Eso no sorprendió a nadie que sepa de las relaciones amistosas y políticas que, durante años, han mantenido en un alto nivel de cordialidad, la líder del SNTE y el actual jefe de gobierno del DF.

9.- Ojalá un perredista antipejista como @ferbelaunzaran aceptara debatir conmigo en Twitter (se la pasa pidiendo debates con todo el mundo, ahora yo se lo pido a él). Creo que puedo demostrar que los chuchos, Camacho y Ebrard son mucho menos izquierdistas y, sobre todo, mucho más pragmáticos, en el mal sentido de la palabra, que López Obrador y su gente. Veremos si @ferbelaunzaran acepta el intercambio de ideas, tuit contra tuit, en la red social.

10.- Me anima solamente la convicción de la necesidad de dialogar con respeto y en libertad.

martes, 12 de julio de 2011

El sueño de Ebrard, ser aceptado por el PAN

El periodista Pascal Beltrán del Río entrevistó recientemente, en Excélsior, a Marcelo Ebrard Casaubón. “Sin coalición se ve difícil ganar, admite Ebrard”, es el título de ese trabajo periodístico. En el mismo, el jefe de gobierno del Distrito Federal enumeró las ventajas que él cree tener, pero que no es seguro realmente tenga,  sobre Andrés Manuel López Obrador. También, abiertamente Ebrard dijo que buscará, primero, ser candidato presidencial de los tres partidos de izquierda (PRD, PT y Convergencia, este último en proceso de cambiar su nombre a “Movimiento”) para después intentar una alianza con el PAN. 

El razonamiento de Ebrard, bastante primario, es el siguiente:

1.- El jefe de gobierno del Distrito Federal parte de decir que no cree “en la onda esta de la inevitabilidad del regreso del PRI” en 2012. Sin embargo, “tenemos que armar una coalición muy amplia desde ahora. Intentar nosotros solos tener la mayoría se ve difícil”. Esa coalición muy amplia, desde luego entre la izquierda y el PAN, serviría para construir condiciones de gobernabilidad. Suena ingenuo que Ebrard insista en plantear la posibilidad de una alianza entre la izquierda y el PAN, con él como candidato desde luego. Eso no sería aceptado por la izquierda ni veo ninguna razón para que los panistas entreguen su partido, así nada más porque sí, a alguien como Marcelo Ebrard.

2.- Después, Ebrard dice cuáles son sus supuestas ventajas sobre Andrés Manuel López Obrador: “Conciliar, negociar, convencer, sumar, aislar diferencias... Claramente ahí tenemos diferentes perfiles él y yo”. Es decir, según Marcelo, López Obrador no concilia, no negocia, no convence, no suma, no aísla diferencias. Sobran los empresarios, los medios críticos a su gobierno y los políticos que no solo no han podido ser recibidos por Ebrard para “Conciliar, negociar, convencer, sumar, aislar diferencias”, sino ni siquiera recibidos para absolutamente nada por un gobernante, como Marcelo, muy poco accesible. Pero bueno, él se ve a sí mismo de otro modo.

3.- Solo dejará el gobierno del Distrito Federal para ser candidato presidencial, no para buscar un puesto en el Senado. Si es cierto lo que dice, se va a equivocar. Porque cancelará su futuro político. Le recomiendo a Ebrard cambiar de opinión, ya que, evidentemente, y él lo sabe, siendo muy pocas sus posibilidades de ser candidato presidencial de izquierda (López Obrador ya lleva demasiado aventajada su campaña), lo que más le conviene es bajarle al ego y aceptar irse a la Cámara de Senadores a ser ahí el líder de la izquierda, lo que le permitirá mantenerse bien posicionado para las presidenciales de 2018. Marcelo todavía es joven. Un poco de paciencia le vendría bien.

4.- Marcelo presume de que la suya al frente del GDF ha sido una administración púbica exitosísima: “Hemos aplicado un programa de desarrollo humano y de mejoramiento de la seguridad; hemos aplicado programas de expansión de bienestar social en la ciudad”, etcétera. Bueno, no es eso lo que pensamos los habitantes del Distrito Federal, que a diario batallamos con los baches, la basura en todas partes, la inseguridad y la corrupción de policías y funcionarios de todo tipo.

5.- Ebrard se presenta a sí mismo como experto en economía: “…la estrategia general (del gobierno federal) es de mantener una inflación muy baja. Ese es un objetivo importante, pero ya dio de sí; somos un país con acceso al crédito muy por debajo de otros países de América Latina”, etcétera. Tendrá que hacer mucho más si Marcelo quiere convencer de que él se las sabe de todas, todas en materia de debates económicos. Mucho, mucho más que repetir frases hechas.

6.- El gobernante capitalino quiere dar la impresión de que es un experto en ciencias políticas y no solo en grilla, de ahí que plantee una especie de reforma política a lograrse a partir de diciembre de 2012: “Separar jefe del Estado y jefe del Gobierno, de suerte que éste siempre represente a la mayoría. Transparentar las coaliciones, en lugar de los acuerdos parlamentarios que tenemos ahora, que están muy fuera del control de los ciudadanos”, etcétera. Lo curioso es que Ebrard nada diga de la principal exigencia de los mexicanos sin partido en lo referente a una reforma política: las candidaturas ciudadanas que le quiten a los partidos políticos el monopolio de la participación en los procesos electorales.

7.- Ebrard se lanza contra cualquiera que vaya a ser el candidato presidencial del PRI: “El candidato del PRI, quien sea, lo que va a representar es la oferta del regreso. No lo digo peyorativamente. Lo digo en sentido objetivo. Eso es lo que están ofreciendo, no explícitamente pero sí implícitamente. Y eso no conviene ni resuelve”. Lo chistoso es que Ebrard, siempre de la mano de Manuel Camacho, pasó más tiempo como distinguido militante del PRI del que lleva como integrante de la oposición de izquierda.

8.- Ebrard no critica al candidato del PAN porque ¡no lo ve!: “Habrá otros candidatos. Habrá que ver el PAN qué candidato o candidata tiene y qué piensa, pero yo no he visto que Acción Nacional, hasta ahora, tenga claro este planteamiento”. Ebrard sueña en que todos los panistas se harán a un lado para permitirle a él, a Marcelo, ser el candidato blanquiazul. Y los sueños, dijo el poeta, sueños son.

9.- Ebrard, desleal con el hombre al que le debe su actual cargo, se lanza contra López Obrador. Lo hace Marcelo utilizando el peor de los procedimientos, el de tratar de minimizar a su rival dentro de la izquierda. Y es que a la pregunta de qué tipo de presidente sería AMLO, Ebrard, sin caballerosidad, responde con desdén y seguramente molestia: “Habría que preguntárselo”. Carambas, Marcelo, te lo estaban preguntando a ti, no a López Obrador. Responde, no le saques la vuelta al tema.

10.- Lo que sí dice Ebrard es que se considera mejor prospecto presidencial que Andrés Manuel López Obrador porque él, Ebrard, se ha formado como burócrata (que para Marcelo sería mejor currículum que el de líder social de AMLO, supongo): “Yo me he formado pensando en cómo gobernar”. Lo único que yo no presumiría es una carrera totalmente realizada en la burocracia, en la que no hay grandeza ni productividad, en la que solo abundan el papeleo y la ineficacia.

11.- Ebrard presume de que, gracias a él, el Distrito Federal “tiene un papel muy relevante en el plano internacional”. ¿Es así? Por favor. Casi no se habla de la Ciudad de México en el extranjero, excepto en publicaciones pagadas.

12.- Cuando le preguntan a Ebrard por el papel de Elba Esther Gordillo en el próximo gobierno en el caso, improbable en mi opinión, de que él fuera presidente, no responde nada. Se va por las generalidades acerca del sistema educativo. Pero de Elba, muy amiga de él, nada. ¿Y así quiere ser un candidato creíble para la izquierda que busca el cambio?

jueves, 7 de julio de 2011

Lo que debe hacer Andrés Manuel

Desde luego, Andrés Manuel López Obrador no tiene la culpa del triunfo priista del domingo pasado. Ni es tampoco el gran derrotado en los comicios de este año. Eso solo lo pueden afirmar la propaganda panista, los integrantes del equipo de Marcelo Ebrard y los chuchos del PRD. Si hubiese que hablar de un perdedor, ese "privilegio" le correspondería a Felipe Calderón cuyo partido quedó en un tristísimo tercer lugar en el Estado de México, algo que muy bien pudiera interpretarse como un voto de castigo al mal desempeño del gobierno federal.

De hecho, la gran crisis política que se ha presentado en México después de las elecciones de 2011, el enfrentamiento entre Elba Esther Gordillo y Miguel Ángel Yunes viene a darle la razón a López Obrador en su rechazo a las alianzas. Queda claro luego de las acusaciones que Gordillo y Yunes se han lanzado, que el PRI y el PAN son grupos en pugna de la misma mafia política, corrupta, autoritaria y muy poco interesada en el bienestar de los ciudadanos.

Está claro que una izquierda que se respete y que aspire a gobernar basada en principios y no en intereses no puede pactar con un partido como el PAN que tiene entre sus filas a alguien como el señor Yunes, miembro destacadísimo que ha llegado a acuerdos para formar gobierno con alguien como Elba Esther Gordillo.

Muy bien, la izquierda debe ir sola a las elecciones de 2012. Convencida estoy de que López Obrador será el candidato presidencial de los partidos de izquierda el próximo año. La pregunta que me hago, y que se hace mucha gente, es la de cómo podrá Andrés Manuel obtener el 10% de votos que le hacen falta para ser competitivo frente al poderosísimo PRI.

La respuesta que me doy a la anterior pregunta creo que es muy sencilla: un cambio profundo en la estrategia lopezobradorista. Hablo de algo mucho más elaborado que cambiar el discurso, reunirse con empresarios y mejorar sus propuestas de gobierno.

López Obrador ya ha cambiado su discurso, y qué bueno. Pero no es suficiente. Andrés Manuel tiene tiempo reuniéndose con empresarios, y le ha ido muy bien con ellos. Pero no es suficiente. Andrés Manuel es el único que ha presentado un programa de gobierno en el que han participado muy importantes académicos e intelectuales mexicanos. Pero no es suficiente. AMLO necesita, en mi opinión,  para superar la campaña de desprestigio en su contra que lleva ya varios años, ir a una gran alianza.

Pienso en una alianza política, sí. En una alianza electoral, sin duda. En una alianza con instituciones y ciudadanos que no piensen como Andrés Manuel y sus seguidores. En una alianza con los que son diferentes. Pero no me estoy refiriendo a una alianza con partidos políticos, como el PAN, evidentemente  dominados por burocracias que responden más a intereses que a principios.

La alianza que con urgencia debe buscar López Obrador, si quiere llegar al 2012 con posibilidades de triunfo, es con las clases medias y con sus líderes morales. No hablo de líderes religiosos, o no necesariamente. Hablo de todos esos personajes que son escuchados y respetados en las escuelas, las universidades, las cámaras empresariales, los clubes deportivos, las asociaciones profesionales, etc.

Andrés Manuel debe identificar a esos líderes, en su equipo sobra gente capaz de hacerlo, buscarlos, dialogar con ellos, y comprometerse abiertamente a dos cosas: la primera, integrar a los líderes de las clases medias a su gobierno si gana las presidenciales; la segunda, que no habrá espacio en el gobierno de López Obrador ni para los izquierdistas con imagen de corruptos como René Bejarano ni para los radicales que no se han dado cuenta de la caída del muro de Berlín ni del fracaso al finalizar los 80 del siglo pasado del "socialismo real".

Para volverse creíble ante los líderes de las clases medias y antes de dialogar con ellos, López Obrador tiene que acercarse a izquierdistas prestigiados del extranjero como Lula, al mismo tiempo que sin complejos decir que ni se parece ni está de acuerdo con izquierdistas autoritarios y malos gobernantes como Hugo Chávez y los hermanos Castro de Cuba.

Si Andrés Manuel no hace algo como lo aquí planteado, que entiendo le generará fuertes críticas entre sus partidarios, no le veo muchas posibilidades de ganar en 2012, lo que no deja de ser una pena.

viernes, 1 de julio de 2011

Edomex, 2012 y Sicilia: ¿de Guatemala a Guatepeor?

El PRI ganará las elecciones de gobernador en el Estado de México. No lo deseo, claro que no. Simplemente, es lo que afirman todas las encuestas. Y dicen algo todavía más lamentable: que el PRI y su candidato, Eruviel Ávila, vencerán con una gran facilidad a Alejandro Encinas, del PRD-PT-Convergencia, y a Luis Felipe Bravo Mena, del PAN. Inclusive, Ávila ganaría, de acuerdo a los sondeos, si se sumaran los votos de Encinas y Bravo. Tan grande es la ventaja del viejo partido autoritario que amenaza (literalmente, a-me-na-za) con volver a la presidencia.

Lo anterior se explica de tres maneras, en mi opinión. La primera, el factor Enrique Peña Nieto: es tan popular el actual gobernador mexiquense (gracias a Televisa, sin lugar a dudas) que simple y sencillamente no era posible que el candidato de su partido perdiera. La segunda: el desastre que ha sido el gobierno de Felipe Calderón le ha restado fuerza electoral al PAN en todo el país. La tercera, la indecisión de la izquierda que coqueteó demasiado con la posibilidad de una alianza con la derecha y que, por lo mismo, tardó demasiado tiempo en decidirse a lanzar como candidato a Alejandro Encinas al que, evidentemente, le faltó tiempo (y tal vez algo de empuje) para alcanzar a Eruviel Ávila.

¿La posible, casi segura victoria del PRI en las próximas elecciones de gobernador en el Estado de México, significa que este partido se impondrá en las presidenciales de 2012?

Esta es una pregunta fundamental.

Claramente, el PRI y su candidato presidencial, que no puede ser otro que Peña Nieto, llegarán a 2012 como favoritos y con amplia ventaja sobre sus rivales del PAN (muy probablemente Ernesto Cordero, secretario de Hacienda) y de la izquierda (Andrés Manuel López Obrador, que sigue siendo mucho más popular que Marcelo Ebrard Casaubón). Pero esto, empezar 2012 con ventaja, es lo único que tiene garantizado el priismo.

La competencia electoral en 2012 será durísima. El PAN y Los Pinos harán hasta lo imposible, sobre todo recurrir a la guerra sucia contra Peña Nieto, para evitar la victoria priista. Así, veremos, a partir del último trimestre de 2011, no pocas filtraciones sobre conductas irregulares, inmorales o ilegales de prominentes líderes del PRI, aun del propio Peña Nieto. El poder es para usarse, particularmente al momento de luchar por conservarlo, y segura estoy que Calderón lo usará para golpear con fuerza al priismo. Esto emparejará el marcador ya que pondrá al PAN, necesariamente, en competencia.

¿Qué hará López Obrador? Simplemente, dejar que Calderón golpee al PRI y continuar en lo suyo: recorriendo el país para organizar a sus bases de apoyo. ¿Esto le resultará suficiente a AMLO para aspirar a la victoria? No lo creo. El famoso Peje necesitará mucho más si quiere ganar. Para empezar, Andrés Manuel tiene que insistir en convencer a las clases medias y altas, que lo siguen viendo con desconfianza, de que él no es un peligro para México. Después, AMLO deberá poner orden en los partidos que lo apoyan: el PRD, cuya burocracia no controla; el PT, que tendrá que alejarse del venezolano Hugo Chávez y del peruano Ollanta Humala, y Convergencia, que sigue sin consolidar una imagen sólida. Sin eso, López Obrador no podrá aspirar a la victoria.

Y bueno, hay otro elemento, todavía no del todo considerado en los análisis rumbo al 2012: el movimiento de Javier Sicilia. Si este se desinfla, no pesará en las presidenciales. Pero si se mantiene o incrementa su fuerza, podrá decidir las elecciones dependiendo de si se inclina hacia el PAN o hacia la izquierda porque, de plano, no lo veo apoyando al PRI. Sicilia, sin proponérselo, se ha convertido en un activo electoral y así será visto en cuanto arranque el próximo año.

miércoles, 29 de junio de 2011

Elba Esther: La confesión

Ha dicho ahora la líder del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo, que en 2006 apoyó la candidatura de Felipe Calderón Hinojosa a cambio de un arreglo político que incluyó cargos y posiciones diversas en el gobierno federal.

Eso no es nuevo, claro que no. Ya lo había denunciado, desde los tiempos del plantón de Reforma, Andrés Manuel López Obrador. Pero si hoy es noticia relevante en todas partes se debe a que la propia Elba Esther lo ha confesado.

Debido a ese acuerdo, dijo la maestra Gordillo, Roberto Campa ingresó al Sistema Nacional de Seguridad Pública, Francisco Yáñez a la Lotería Nacional y Miguel Ángel Yunes al ISSSTE.

Elba Esther añadió:

“Mea culpa, mea culpa. Vino la sucesión y llegamos al acuerdo de ir con el Presidente Calderón por la Presidencia de la República, previos arreglos de orden político que no deben avergonzar a nadie, a mí no me avergüenzan, yo hago política. Pero no eran para satisfacer mis ambiciones personales, ni de mi gremio, sino para que aquellos que trabajaban en Nueva Alianza tuvieran un espacio político y pudieran seguirse desarrollando, y esto es legítimo”.

Ahora, todo el mundo lo sabe, la maestra Elba Esther Gordillo apoya al priista Enrique Peña Nieto, lo que seguramente tampoco le avergüenza.

¿Qué le dará Peña Nieto a Elba Esther en caso de que el actual gobernador del Estado de México llegue a la presidencia de México? Como mínimo, los mismos cargos que le dio Calderón.

No voy a criticar los métodos de la maestra. Solo diré que, en lo personal, me parecen excesivamente pragmáticos, escasamente basados en la ética política y de ninguna manera recomendables si lo que se quiere es cambiar al sistema político mexicano que, en mi opinión, ya no funciona.

Lo que diré es que, en el ejercicio de la política, lo que prefiero es otra cosa: una conducta más basada en principios y menos en intereses, más orientada a la moral que a los cargos públicos, más idealista que enfocada a las ganancias electorales de corto plazo.

Elba Esther Gordillo ha sido, sin lugar a dudas, la mujer más poderosa en México en los últimos años. De esto no puede haber la menor duda. Su poder, gigantesco, lo fundamenta en su capacidad para ganar elecciones con su ejército de maestros bien adiestrados en materia comicial. Pero lo que ella no ha sido, claro que no, es una mujer idealista. Por lo mismo, no ha sido la más admirable.

lunes, 13 de junio de 2011

Edomex: La derrota de las redes sociales

Hace un año, cuando ni siquiera estaban definidos los candidatos al gobierno del Estado de México de las tres principales fuerzas políticas nacionales, era un lugar común en la prensa la tesis de que las elecciones mexiquenses iban a ser muy importantes por tres razones:

(1)    Porque se trata de la entidad más poblada y económicamente importante del país.
(2)    Porque tales comicios iban a ser un ensayo de las presidenciales de 2012.
(3)    Porque iba a ser la contienda electoral de las redes sociales,

La importancia demográfica y económica del Estado de México no ha disminuido en un año, y tal vez hasta ha aumentado, pero si el proceso electoral en marcha es un ensayo de 2012, pues, no hay duda, qué insípidos comicios presidenciales conoceremos el próximo año, si no por otra circunstancia, porque las actuales campañas en el Edomex han sido cualquier cosa menos innovadoras, lo que es evidente en el pobre manejo que los tres candidatos a gobernador han hecho de Twitter y Facebook.

Ni Alejandro Encinas, del PRD, ni Eruviel Ávila, del PRI, ni Luis Felipe Bravo Mena, del PAN, han logrado impactar seriamente en las redes sociales de internet. ¿Por qué? Porque ellos y sus colaboradores simple y sencillamente no saben usarlas. Esta es la verdad: no saben.

Estoy segura (porque tengo información al respecto) de que los tres candidatos han invertido importantes cantidades de dinero en asesoría y operación de Twitter y Facebook. Pero ha sido, literalmente, dinero tirado a la basura porque, sin duda, los resultados de tales proyectos han sido nulos.

¿Qué es lo que han hecho mal? Confiar el tema de las redes sociales a las personas equivocadas.  Es que, no debería ser tan difícil entenderlo, saber de mercadotecnia electoral no garantiza conocer los secretos de las redes sociales, que no son tecnológicos, sino simple y llanamente comunicacionales.

La comunicación, en general, tiene reglas. Y en Twitter y Facebook tiene reglas específicas que ni Encinas ni Eruviel ni Bravo Mena han respetado. Estos políticos y sus equipos no han pasado de tratar de imponer algunos temas a través del fácil, pero ineficaz, procedimiento de repetirlos hasta la saciedad en las redes sociales. No lo han logrado porque la gente simple y sencillamente los ha ignorado. Y han sido ignorados porque, al actuar en las redes, se les nota la intención política.

Los candidatos a gobernador del Estado de México y sus equipos han saturado las redes sociales y el resto de los espacios de internet con mensajes que no llegan, que no impactan, que no conmueven y que, por lo mismo, no interesan y son ignorados. Recursos han invertido, y bastantes; se nota al abrir cualquier página web.  Pero no pasan la elemental prueba de ser tomados en cuenta por la gente no manipulada ni manipulable que a diario utiliza Twitter y Facebook para comunicarse.

No daré consejos a los equipos de campaña del PAN, del PRD y del PRI. Ni me corresponde ni sabría qué decirles ya que, está claro, no soy asesora electoral en materia de redes sociales. Solo diré, como una usuaria más de Twitter y Facebook, que una presencia efectiva en estas redes no se logra a base de billetes. Claro que no.

Creo que el problema de fondo, en la elección mexiquense tiene que ver con una confusión: pensar que a Twitter y a Facebook se les puede manipular como se manipulan los medios de comunicación tradicionales: pagando. En los medios no se comunica, se compra. En efecto, los políticos se han acostumbrado a adquirir espacios privilegiados en las páginas de los diarios o en los noticiarios de radio y TV.

Pero en internet eso no funciona. Si los medios se venden e imponen la nota que se les antoje a sus lectores, en las redes sociales solo se consumen los mensajes fabricados con algo muy distinto al dinero: honestidad, pasión, sentido del humor, sensatez y buena fe.

lunes, 2 de mayo de 2011

Camacho, oportunista busca manipular el movimiento de Sicilia

En la biografía que Manuel Camacho Solís exhibe para presentarse ante los lectores de El Universal, diario en el que colabora regularmente, el ex regente del Distrito Federal, ex íntimo amigo de Carlos Salinas de Gortari y ex promotor de Andrés Manuel López Obrador, presume sobre todo el siguiente aspecto de su trayectoria: "Ha participado en importantes diálogos y negociaciones políticas". Es decir, el señor Camacho, ex jefe de Marcelo Ebrard Casaubón se considera a sí mismo todo un experto en acuerdos y pactos. Nunca he tenido su tarjeta de presentación en mis manos, pero supongo que en la misma dice, debajo de su nombre y arriba de su teléfono: "Se construyen pactos, negociaciones y acuerdos para toda ocasión y adaptados a cualesquiera principios".

Camacho, oportunista siempre, cada vez que ve surgir un movimiento social del tipo que sea, se mueve, opera, trabaja para manipularlo en su propio provecho ofreciendo lo que, se supone, él sabe hacer mejor que nadie: pactar.

Es lo que ha empezado a hacer con el movimiento contra la violencia encabezado por el poeta Javier Sicilia. Así las cosas, el señor Camacho ha usado su columna de El Universal de este lunes para ofrecerle al poeta sus servicios de "pactólogo". Su escrito, titulado "8 de mayo: iniciativa para un pacto" verdaderamente no tiene desperdicio. Palabras más, palabras menos, Camacho le dice a Sicilia: si quieres que tu movimiento sirva para algo tienes que negociar, y yo te digo cómo.

Cito al señor Camacho Solís: "El próximo domingo 8 de mayo habrá una significativa marcha contra la violencia. La convocatoria la han hecho Javier Sicilia y otros líderes sociales y organizaciones civiles. La marcha podría quedar en un acto de protesta, pero también está la posibilidad de que se convierta en el punto de apoyo de una gran iniciativa ciudadana a favor de la paz. Una que logre dar una respuesta diferente al problema de la violencia y la inseguridad. Esa es la oportunidad que habría que proteger, desde su organización hasta la propuesta y las acciones subsecuentes que de ahí surjan... Si nada más fuera una marcha de protesta, o si se convierte en una de confrontación, no lograría su cometido... Un llamado a un acuerdo mayor."

¡Qué bárbaro! En qué forma Camacho ha enseñado el cobre. Lo único que le falta, y ya tendrá tiempo de hablarlo con Sicilia a solas, será pedirle al poeta que perdió un hijo por culpa de la guerra perdida de Calderón, que lo nombre a él, a don Manuel Camacho, el nuevo comisionado para los pactos contra la violencia. Y de ahí, lo que venga. Si su pupilo Ebrard no crece, pues que sea el propio don Manuel el candidato de los pacifistas en 2012.

Ni duda cabe, genio y figura, hasta la sepultura. El problema con Camacho es que, a veces, lleva sus iniciativas tan lejos que provoca grandes problemas. Como cuando convenció a Carlos Salinas de que lo nombrara comisionado para la paz en Chiapas: esta fue una de las situaciones que enrarecieron la campaña electoral de Luis Donaldo Colosio y ya vimos lo que pasó. 

lunes, 11 de abril de 2011

No a la alianza: ¿Tomó el PRD la mejor decisión?

Solo la candidatura de Alejandro Encinas a gobernador del Estado de México podía convencer a Marcelo Ebrard Casaubón y a sus aliados más cercanos, sobre todo a Manuel Camacho Solís, de decir no a la alianza del PRD con el PAN.

Ebrard, con el tema de la alianza, pasó de llevar la ofensiva, a defenderse y a quedar contra la pared debido a las fuertes presiones de Andrés Manuel López Obrador.

El jefe de gobierno del Distrito Federal apostó todo a la alianza PAN-PRD, desde luego contra López Obrador (ellos son los dos principales aspirantes de izquierda a la candidatura presidencial en 2012). Y Ebrard perdió.

Después de pasearse en las entidades en las que los candidatos aliancistas habían ganado gubernaturas (Oaxaca, Sinaloa, Guerrero, Puebla), Ebrard se veía invencible armado con la espada de la necesaria alianza para derrotar a los “malos” del PRI. (Subrayo la expresión “malos” no porque los priistas no lo sean, que desde luego lo son, sino porque de esa calidad moral abundan líderes en todos los partidos, particularmente en el PAN y el PRD, que son gobierno en muchos lugares).

El argumento de Ebrard, obviamente preparado por Camacho y siempre contando con el visto bueno del PAN y de Felipe Calderón, convenció a muchos, sobre todo a intelectuales que de buena fe prestaron sus nombres para apadrinar una de las farsas políticas más notorias de los últimos tiempos: la consulta ciudadana para decidir por el sí o por el no a la alianza entre el PAN y el PRD.

La consulta la ganó aplastantemente el sí y cuando parecía que la alianza PAN-PRD se concretaría, Ebrard decidió dejar colgados de la brocha a los panistas, Calderón incluido, y a los intelectuales.

En qué forma se burló Ebrard de los intelectuales a los que convenció de participar en un ejercicio, supuestamente cívico. Ya aprenderán la gente sensible y con cultura a no confiar en los políticos, por mejor peinados que se presenten (bueno, es que, después de Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, don Marcelo es de los gobernantes que más se adornan antes de salir de su casa).

Marcelo Ebrard, de pronto, dijo no a la alianza, levantó la mano de Alejandro Encinas (un hombre que siempre rechazó unirse al PAN) y quiso, fiel al estilo de su mentor Manuel Camacho (que es el del cubano Fidel Castro), hacer de su gran derrota una gran victoria: convenció a Encinas de que no fuera a un mitin con AMLO en el Edomex, de tal forma de acompañarlo a él, a Ebrard, a un recorrido por tierras mexiquenses.

Es decir, partiendo de la premisa (que solo políticos como Camacho se creen) de que el ciudadano es un tonto sin memoria, Ebrard quiso presentarse como el gran impulsor de la candidatura antialiancista de Encinas.

Pero Ebrard no engañó a nadie. La opinión pública y la publicada en forma unánime presentaron a don Marcelo como el perdedor en la primera batalla del Edomex, y a AMLO como el ganador.

Y es que así fue. ¿Qué hizo a AMLO ganar, a pesar de tener todo en contra? Su terquedad que, para muchos, es simple apego a sus principios.

Después de que Ebrard se rindió ante López Obrador, lo que siguió fue un mero trámite: que el PRD nacional rechazara la alianza.

Muy bien, pero apenas empiezan los problemas para el perredismo, que postulará a Encinas junto con el PT y Convergencia, como su candidato a gobernador del Estado de México.

El problema es que Encinas tal vez no cumple con el requisito de la residencia y, por lo mismo, tal vez no pueda ser candidato a gobernador.

Conociendo a López Obrador, puedo decir sin temor a equivocarme que eso, la inhabilitación de Encinas, es algo que no va a detener a Andrés Manuel, algo a lo que inclusive él podría sacarle provecho.

Salir victorioso del jaque mate es la especialidad de López Obrador (de hecho, cuando AMLO falla es cuando lleva la ventaja). Parecía que no superaría el desafuero, y salió en hombros en una marcha a la que asistieron 2 millones de personas. Después, en Iztapalapa, inhabilitada por el Trife Clara Brugada, Andrés Manuel se sacó de la manga a un tal “Juanito” y de la nada lo hizo ganar la elección por el PT, para después obligarlo a renunciar y entregar la jefatura delegacional a quien AMLO pensó que siempre la mereció y que injustamente se la quisieron quitar: la señora Brugada.

Así que, si a Encinas lo inhabilitan, ya podremos esperar a un Andrés Manuel jugando en su terreno, el del jaque mate, llevándose toda la atención mediática para sí mismo y para su causa, inventando sabrá Dios qué (tal vez con Yeidckol Polevnsky como candidata, para luego renunciar ya ganadora y gobernadora a favor del secretario de gobierno Encinas o cualquier cosa por el estilo).

Pero hay en eso un riesgo muy grande. Porque los grandes jugadores como Andrés Manuel suelen triunfar, pero a veces, por apostar tan alto a las causas casi perdidas, también pierden, y fuertemente.

El riesgo, obvio, es que Encinas quede inhabilitado. Eso dejaría al PRD en una situación de gran vulnerabilidad para el 2012. ¿Por qué? Porque con Encinas (primer lugar en las encuestas si se excluye a los partidos), el PRD es el segundo lugar en el Edomex, detrás del PRI y su candidato Eruviel Ávila y del PAN y su candidato, Luis Felipe Bravo Mena.

La inhabilitación de Encinas podría mandar al PRD del segundo al tercer lugar (ojo, si fallara, que podría fallar, la gran protesta que encabezará López Obrador). Y eso, el tercer lugar en el Edomex, dejaría al PRD (y al PT y a Convergencia) sin posibilidades en 2012.

Solo hay una fórmula para que el PRD salga fortalecido del Edomex después de haber dicho no a la alianza con el PAN, los líderes de la izquierda mexicana la están evaluando y de la misma hablaré en otro texto en este blog esta noche.

domingo, 3 de abril de 2011

Don Quijote a la reconquista de la democracia mexicana

Leo en el libro “Visiones del Quijote”, de Álvaro Armero, que un día Gabriel García Márquez le dijo a Bill Clinton: “Usted lo que tiene que hacer es leer el Quijote, que ahí están las soluciones a todo”. Cuánta verdad hay en esa expresión. Por cierto, Clinton, un paradigma de gobernante exitoso a pesar de sus desatinos sexuales, le contestó al novelista colombiano que ya había leído la obra cumbre de la literatura española. Quizá por eso, como administrador público, Bill Clinton lo hizo tan bien.

No es el único político exitoso que ha leído las aventuras de Don Quijote. En el libro que he mencionado, se cita a John J. Allen y Patricia S. Finch, quienes afirman que “el 17 de septiembre de 1787, el día que se adoptó la Constitución de Estados Unidos, George Washington anotó en su agenda que pagó a un librero de Filadelfia veintidós chelines con seis peniques por una traducción al inglés  de Don Quijote”.

Y si Clinton fue exitoso, creo que Washington lo fue un poco más. Esto me lleva a preguntarme si nuestros gobernantes recientes, Vicente Fox y Felipe Calderón, han leído a Miguel de Cervantes. Me respondo que no, no lo han leído. Pero si ellos no lo han hecho, tendremos que leer al Quijote nosotros, los ciudadanos, para encontrar en sus sueños una salida a nuestra crisis actual.

Escribió Fedor Dostoievksi que Don Quijote, “el hombre que puso en acción los sueños más locos, los más fantásticos, llega de pronto a la duda y a la perplejidad”. Ocurrió que ese hombre con ideas de otro mundo experimentó, un buen día, “la nostalgia de lo real”.

Sí, Don Quijote se sintió engañado por cierto absurdo que encontró en uno de esos libros de aventuras que leía, y se angustió pensando que si un libro lo había engañado, quizá todos los otros también le habían mentido.

¿Cómo podía Don Quijote volver a su verdad? Responde el novelista ruso: “Imaginando un absurdo mayor que el primero”.

Dostoievsky, basado en lo anterior, sugiere a sus propios lectores interrogarse a sí mismos para ver si no les ha ocurrido cien veces algo parecido a lo que angustió a Don Quijote: Si no han dudado al sentirse enamorados de una idea, de un proyecto o de una persona. Y si, para salir de la duda, esto es, para poder seguir enamorados, no han terminado por crearse una ilusión más engañosa que la primera.

Encuentro esas palabras perfectamente aplicables a México y a los mexicanos en la actual coyuntura histórica.

Después de mucho luchar contra los molinos de viento del autoritarismo, conquistamos en el año 2000, al fin, la democracia, el sueño del que millones estábamos enamorados. La conquistamos, sí, solo para sentirnos de inmediato perplejos porque, por los malos gobiernos que sustituyeron a los del PRI, pronto descubrimos que el sueño de la democracia era en realidad una pesadilla.

Hay desencanto democrático entre nosotros, sin lugar a dudas. Antes del año 2000 considerábamos a la democracia un sueño lindo pero irrealizable. Ahora al ideal democrático lo sentimos como un absurdo que nos ha engañado.

¿Cómo podemos dejar la duda que nos genera ahora la democracia, duda que nos ha llevado a organizar movimientos tan profundamente antidemocráticos como el preferir, en forma masiva, echar a perder el sufragio votando en blanco?

Solo hay una salida, la misma que encontró Don Quijote: crear una nueva ilusión que nos haga volver a ilusionarnos con la democracia hoy considerada, por muchos, simple y sencillamente una farsa.

¿A qué nueva ilusión podemos aferrarnos? Solo veo una:la de que siempre es posible volver a empezar. Es lo que deberemos hacer en 2012: comenzar de nuevo, es decir, reconstruir un sistema que está destruido.

No será fácil porque, es un hecho, las reconstrucciones son infinitamente más difíciles que las construcciones. Pero no hay de otra. Construimos en el año 2000 el edificio de nuestra democracia, solo para destruirlo a golpes de incompetencia y corrupción; pues bien, por complicado que resulte, hay que entrarle con fe a la reconstrucción pensando que es posible.

Decía yo el otro día en twitter que es más difícil reconquistar a una mujer que conquistarla, y agregué que , finalmente, las relaciones duraderas están hechas de una solo conquista y de numerosas reconquistas, ya que nada hay más inestable que el amor.

Nos costó trabajo conquistar nuestra democracia en el año 2000. Mucho trabajo, a pesar de que, antes de que el PRI saliera de Los Pinos todos los mexicanos consideráramos un sueño loco el sufragio efectivo. Es que, después de 70 años del mismo partido en el poder, solo los ilusos quijotes de la oposición mexicana creían posible vencer al priismo.

El caso es que a ese monstruo, el del priismo, se le derrotó. Pero pronto descubrimos que los nuevos gobiernos del PAN resultaron peores que los del PRI. El desencanto democrático alcanzó su punto máximo en las irregulares, por decir lo menos, elecciones de 2006, y a partir de entonces nuestro sistema democrático ha venido rodando cuesta abajo.

Ahora, en el proceso de reconquista de nuestra democrcia, debemos ilusionarnos de nuevo, volver a creer en la pareja que nos falló. Que nos digan locos, si quieren. Pero tenemos que volver a soñar con que el cambio es posible.

Leamos a Cervantes para entender que, en última instancia, como dijo Roger Garaudy, “no es Don Quijote el loco: es el mundo. El suyo. Y todavía más el nuestro”.

Otra vez AMLO derrota a Ebrard

“La resurrección de AMLO, el Ocaso de Ebrard”. Me despierto y leo este análisis del encuestador Federico Berrueto en Milenio. Al margen de lo que se piense de su trabajo estadístico, que no es ciertamente el mejor, creo que esta vez Berrueto ha dicho la verdad: Andrés Manuel López Obrador, en la arena del Estado de México, ha derrotado, y con facilidad, a Marcelo Ebrard Casaubón. Y, bueno, AMLO no solo venció al jefe de gobierno capitalino: también a Manuel Camacho, a los chuchos (Jesús Ortega y Jesús Zambrano) y a Felipe Calderón.

Dice Berrueto: “En poco más de una semana se aclaró la política nacional. La obsesión por la alianza en el Estado de México ya tiene lista de derrotados: el presidente Calderón, Marcelo Ebrard, Los Chuchos, el ‘mejor imposible’ Gustavo Madero y los ‘cívicos’ antipriistas”. Y dice más el encuestador: “Todos subestimaron a López Obrador y a los suyos”.

Ciertamente, como bien dice Berrueto, “lo peor del saldo es para Ebrard, no sólo pierde posición para alcanzar la candidatura presidencial de la izquierda, sino que será difícil que pueda influir en la de la jefatura de Gobierno del DF, la joya de la corona del PRD. No era poco lo que ya tenía: pacto con la dirigencia del PRD, el favor del presidente Calderón, el apoyo discreto del PAN, entendimiento con la élite nacional, acuerdo con lo más relevante de los medios y aliados en los estados ganados por la alianza, incluido Guerrero. López Obrador, con mucho menos, pero con la integridad de que carece Ebrard, se impuso. Más vale un puñado de leales, que un montón de incompetentes convenencieros, lección que han propinado Alejandro Encinas y Dolores Padierna”.

Solo en algo no estoy de acuerdo con Federico Berrueto: con la  mitad del título de su artículo. Porque es inadecuado hablar de “La resurrección de AMLO…”. No hay tal.

Berrueto, al hablar de “resurrección” le da la razón a una mentira tantas veces repetida, desde septiembre de 2006, por los medios de comunicación afines al gobierno federal: que López Obrador y su movimiento habían perdido tanta fuerza que estaban no solo derrotados, sino desaparecidos.

Nunca ha sido así. Más allá de si con lo que tiene le alcanza o no a López Obrador para ganar  la presidencia de la república en 2012 (es una cálculo en el que ahora no quiero entrar), lo cierto es que Andrés Manuel y los suyos en ningún momento han dejado de trabajar en cada pueblo de México organizando, sembrando, dialogando con la gente. A veces en mítines de decenas de miles de personas, a veces en reuniones de unos cuantos. Pero no han dejado de hacerlo. Para organizarse bien a veces recurrieron a la discreción, y por eso dejaron de aparecer en los medios durante períodos prolongados. Pero no estaban muertos, sino trabajando. Y el trabajo siempre es redituable.

Hoy lo prueba López Obrador al derrotar una vez más, sin presupuesto para publicidad, a un gobernante que ha gastado en imagen tanto como Enrique Peña Nieto, pero al que su inversión no le ha resultado rentable.

¿Por qué a Ebrard la publicidad excesiva no le ha resultado benéfica y a Peña Nieto sí? Tal vez porque a Ebrard, a diferencia de Peña Nieto, le ha faltado humildad para someterse al guión escrito por un estratega mayor.

Ebrard no ha aceptado seguir ningún plan impuesto por gente que sí sabe porque, arrogante, cree ser el mayor experto en esa y en todas las materias políticas. Hoy se prueba que no es así. Peña Nieto, en cambio, ha sido lo suficientemente listo como para dejarse plenamente conducir por la habilidad superior del más grande fabricante de estrellas que hay en México: Televisa.