Ganó Miguel Ángel Mancera la candidatura de izquierda a jefe de gobierno del Distrito Federal. Esto no está a discusión.
Fue el mejor en las tres encuestas que mandaron aplicar el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano.
Los resultados de los estudios de Covarrubias, Nodos y Buendía fueron muy similares y, en los tres, el segundo lugar lo ocupó la diputada Alejandra Barrales.
Como dijo Manuel Camacho en el evento en el que se anunció ese resultado, Barrales ganaría con facilidad a la priista Beatriz Paredes. Así de fuerte es su imagen.
Es mucho el mérito de Alejandra. Superó ampliamente a políticos de reconocida trayectoria como Martí Batres, Gerardo Fernández Noroña y Joel Ortega.
Logró un posicionamiento impresionante sin contar con tantos apoyos políticos y mediáticos como sus rivales.
Alejandra Barrales no ha aceptado el resultado de las encuestas. Es su derecho. Ejerciendo su libertad personal se negó a participar en el evento en el que se anunció al ganador.
Mi mayor reconocimiento a la diputada Barrales, la mujer mejor posicionada en la izquierda mexicana.
Reconozco, desde luego, el triunfo de Mancera. Su futuro es espléndido ya que, si no se equivoca, y no tiene por qué equivocarse, será el próximo jefe de gobierno de la principal ciudad mexicana, el Distrito Federal.
Será, todo el siguiente sexenio, uno de los más importantes líderes de la izquierda mexicana, al lado de Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas… y Alejandra Barrales.
Con lo que Barrales ganó en este proceso, que es mucho, podrá llegar al Senado, y desde ahí podrá ejercer su liderazgo para seguir creciendo en la política.
Dicen que en política no hay ni victorias ni derrotas definitivas. Y dicen también que el verdadero dirigente sabe convertir las derrotas en victorias.
Alejandra Barrales demostrará la validez de esos dichos. Y, desde luego, pondrá su parte, que será de enorme relevancia, para que Mancera llegue a la jefatura de gobierno.
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viernes, 20 de enero de 2012
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Cinco comentarios
1.- Vaya enojo el del escritor Carlos Fuentes con Enrique Peña Nieto. Y todo porque el candidato presidencial priista lo confundió con el historiador Enrique Krauze. ¿Será tan ofensivo ser equiparado a Krauze? Para Fuentes, sí. Y en qué forma el autor de Aura se desquitó del inculto mexiquense: ni más ni menos que negándole el derecho, por ignorante, de llegar a la Presidencia.
2.- Ángel Aguirre, gobernador de Guerrero, se ha convertido en un verdadero lastre para AMLO. Aunque Andrés Manuel López Obrador no apoyó a Aguirre en su campaña electoral buscando la gubernatura de ese estado (fueron Marcelo Ebrard y Manuel Camacho los que sacaron a Aguirre del PRI para llevarlo al PRD), y a pesar de que López Obrador ya condenó el asesinato de estudiantes en la Autopista del Sol, la gente no olvida que no pocos de los principales políticos de “izquierda” en el país son como Aguirre. Y ahí viene Manuel Bartlett, se ha dicho tanto, como candidato a senador del PRD, el PT y Movimiento Ciudadano.
3.- Enrique Peña Nieto no es “la señora de la casa” y, por eso, no conoce el precio de las tortillas. Qué manera de ofender a todas las mujeres –madres de familia o no, casadas o no, con empleo formal o no– que acostumbramos acudir a los centros de consumo a adquirir los alimentos básicos. De plano, dan ganas de apoyar a Carlos Fuentes en su proyecto de inhabilitar a ese priista.
4.- Encuestas van y encuestas vienen, y Josefina Vázquez Mota sigue como la líder absoluta entre los aspirantes panistas a la Presidencia. Pero, he ahí el detalle, existen altas posibilidades de que el PAN elija como su candidato a la Presidencia al último lugar en los sondeos, Ernesto Cordero, solo porque este es el favorito de Felipe Calderón. Algo similar ocurre en la izquierda capitalina, en la que encabeza las preferencias Alejandra Barrales, pero nadie descarta que el peor posicionado, Mario Delgado, solo porque Marcelo Ebrard lo consiente, se quede con la candidatura a la jefatura de gobierno. El machismo y la antidemocracia igualan a la derecha y a la izquierda.
5.- Emilio Azcárraga, propietario de Televisa, es el dueño del 40% de la televisora española La Sexta. Pues bien, una vez que La Sexta se fusione con Antena 3, la participación de Azcárraga se reducirá sensiblemente, ya que la nueva compañía será controlada por los accionistas de Antena 3. Queda claro que Azcárraga sigue sin dar un gran golpe fuera de México.
2.- Ángel Aguirre, gobernador de Guerrero, se ha convertido en un verdadero lastre para AMLO. Aunque Andrés Manuel López Obrador no apoyó a Aguirre en su campaña electoral buscando la gubernatura de ese estado (fueron Marcelo Ebrard y Manuel Camacho los que sacaron a Aguirre del PRI para llevarlo al PRD), y a pesar de que López Obrador ya condenó el asesinato de estudiantes en la Autopista del Sol, la gente no olvida que no pocos de los principales políticos de “izquierda” en el país son como Aguirre. Y ahí viene Manuel Bartlett, se ha dicho tanto, como candidato a senador del PRD, el PT y Movimiento Ciudadano.
3.- Enrique Peña Nieto no es “la señora de la casa” y, por eso, no conoce el precio de las tortillas. Qué manera de ofender a todas las mujeres –madres de familia o no, casadas o no, con empleo formal o no– que acostumbramos acudir a los centros de consumo a adquirir los alimentos básicos. De plano, dan ganas de apoyar a Carlos Fuentes en su proyecto de inhabilitar a ese priista.
4.- Encuestas van y encuestas vienen, y Josefina Vázquez Mota sigue como la líder absoluta entre los aspirantes panistas a la Presidencia. Pero, he ahí el detalle, existen altas posibilidades de que el PAN elija como su candidato a la Presidencia al último lugar en los sondeos, Ernesto Cordero, solo porque este es el favorito de Felipe Calderón. Algo similar ocurre en la izquierda capitalina, en la que encabeza las preferencias Alejandra Barrales, pero nadie descarta que el peor posicionado, Mario Delgado, solo porque Marcelo Ebrard lo consiente, se quede con la candidatura a la jefatura de gobierno. El machismo y la antidemocracia igualan a la derecha y a la izquierda.
5.- Emilio Azcárraga, propietario de Televisa, es el dueño del 40% de la televisora española La Sexta. Pues bien, una vez que La Sexta se fusione con Antena 3, la participación de Azcárraga se reducirá sensiblemente, ya que la nueva compañía será controlada por los accionistas de Antena 3. Queda claro que Azcárraga sigue sin dar un gran golpe fuera de México.
martes, 6 de diciembre de 2011
¿Y dónde está la encuesta de @MariadelasHeras en El País?
Ella anunció la semana pasada que hoy aparecería la segunda parte de su estudio sobre los escenarios electorales para el DF. Lo dijo en las páginas en las que publicó el primero, las del diario español El País. Y si no me equivoco personas que hablan con ella lo comentaron hace días en internet.
Pero ya revisé el sitio www.elpais.com y sólo aparece a mencionada primera parte de la encuesta de María de las Heras, en la que, como ya fue comentado, la líder en la izquierda es Alejandra Barrales seguida de lejos por Martí Batres.
No quisiera pensar que como se han adelantado los tiempos sucesorios en el DF, sobre todo con los "destapes" de Mario Delgado, último lugar en todas las encuestas, y de Miguel Ángel Mancera, que sí está bien posicionado, María de las Heras haya decidido hacer caso a algún consejero de Marcelo Ebrard y no dar a conocer su encuesta.
Lo diré abiertamente y con el mayor respeto que me merece una de las grandes encuestadoras de México: María de las Heras tiene cercanía desde hace más de 20 años con Manuel Camacho, el estratega de Ebrard que también aspira a ser candidato a la jefatura de gobierno.
Ojalá la señora de las Heras dé una explicación o bien publique a la brevedad posible su encuesta, en la que lo más probable es que se reafirme el liderazgo de Barrales.
Pero ya revisé el sitio www.elpais.com y sólo aparece a mencionada primera parte de la encuesta de María de las Heras, en la que, como ya fue comentado, la líder en la izquierda es Alejandra Barrales seguida de lejos por Martí Batres.
No quisiera pensar que como se han adelantado los tiempos sucesorios en el DF, sobre todo con los "destapes" de Mario Delgado, último lugar en todas las encuestas, y de Miguel Ángel Mancera, que sí está bien posicionado, María de las Heras haya decidido hacer caso a algún consejero de Marcelo Ebrard y no dar a conocer su encuesta.
Lo diré abiertamente y con el mayor respeto que me merece una de las grandes encuestadoras de México: María de las Heras tiene cercanía desde hace más de 20 años con Manuel Camacho, el estratega de Ebrard que también aspira a ser candidato a la jefatura de gobierno.
Ojalá la señora de las Heras dé una explicación o bien publique a la brevedad posible su encuesta, en la que lo más probable es que se reafirme el liderazgo de Barrales.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Camacho
El Universal informa este día que Manuel Camacho Solis será el operador principal de la campaña electoral de Andrés Manuel López Obrador. Así lo han decidido, se supone, entre el propio López Obrador, Marcelo Ebrard y Cuauhtémoc Cárdenas.
Esa es, me parece, una pésima noticia para MORENA, ya que Camacho no solo no cree en este movimiento, sino que lo ha combatido. Nadie en MORENA, ni López Obrador, confía en Camacho, que fue el artífice del acercamiento entre Ebrard y Felipe Calderón. ¿Por qué ahora Camacho manda?
La respuesta es: por el nuevo pragmatismo de AMLO, que ojalá a la larga no le resulte contraproducente.
El pragmatismo no es malo. De hecho, es bueno. Suele dar resultados cuando se acompaña de eficiencia. Un operador electoral eficiente, sin duda, sería de gran ayuda en la campaña de Andrés Manuel López Obrador. Y si tiene muy desarrollado el sentido práctico, mejor. ¿Es Manuel Camacho ese operador? No lo creo.
Camacho es pragmático en extremo. Lo de él, sin duda, no son los principios, sino los intereses. Y es, ciertamente, muy bueno en su especialidad: la política palaciega. Pero de ahí a saber qué hacer en un proceso electoral hay una gran distancia.
Camacho pocas veces ha sido candidato y nunca ha sido un candidato que haya logrado grandes victorias.
Cuando Salinas de Gortari fue candidato a la Presidencia en 1988, no entregó la coordinación de su campaña a Camacho, a pesar de que este era el hombre de todas las confianzas de Salinas. El candidato del PRI en aquel tiempo confió más en Luis Donaldo Colosio. Por algo sería.
En el año 2000, como candidato de un partido que pudo crear, el ya desaparecido Partido del Centro Democrático, Camacho buscó la Presidencia, solo para declinar a favor de Vicente Fox cuando vio que simple y sencillamente nadie iba a votar por él.
De hecho, ese fue el año del acercamiento entre Marcelo Ebrard y López Obrador, ya que Ebrard, que buscaba la jefatura de gobierno del DF por el Partido de Centro Democrático, dejó la candidatura para apoyar a AMLO.
En 2006, Camacho fue uno de los coordinadores de la campaña de López Obrador. Lo hizo tan mal que AMLO poco a poco lo fue alejando de las decisiones importantes.
¿Ahora será el operador electoral de AMLO, como dice El Universal? Me parece una broma de mal gusto.
Esa es, me parece, una pésima noticia para MORENA, ya que Camacho no solo no cree en este movimiento, sino que lo ha combatido. Nadie en MORENA, ni López Obrador, confía en Camacho, que fue el artífice del acercamiento entre Ebrard y Felipe Calderón. ¿Por qué ahora Camacho manda?
La respuesta es: por el nuevo pragmatismo de AMLO, que ojalá a la larga no le resulte contraproducente.
El pragmatismo no es malo. De hecho, es bueno. Suele dar resultados cuando se acompaña de eficiencia. Un operador electoral eficiente, sin duda, sería de gran ayuda en la campaña de Andrés Manuel López Obrador. Y si tiene muy desarrollado el sentido práctico, mejor. ¿Es Manuel Camacho ese operador? No lo creo.
Camacho es pragmático en extremo. Lo de él, sin duda, no son los principios, sino los intereses. Y es, ciertamente, muy bueno en su especialidad: la política palaciega. Pero de ahí a saber qué hacer en un proceso electoral hay una gran distancia.
Camacho pocas veces ha sido candidato y nunca ha sido un candidato que haya logrado grandes victorias.
Cuando Salinas de Gortari fue candidato a la Presidencia en 1988, no entregó la coordinación de su campaña a Camacho, a pesar de que este era el hombre de todas las confianzas de Salinas. El candidato del PRI en aquel tiempo confió más en Luis Donaldo Colosio. Por algo sería.
En el año 2000, como candidato de un partido que pudo crear, el ya desaparecido Partido del Centro Democrático, Camacho buscó la Presidencia, solo para declinar a favor de Vicente Fox cuando vio que simple y sencillamente nadie iba a votar por él.
De hecho, ese fue el año del acercamiento entre Marcelo Ebrard y López Obrador, ya que Ebrard, que buscaba la jefatura de gobierno del DF por el Partido de Centro Democrático, dejó la candidatura para apoyar a AMLO.
En 2006, Camacho fue uno de los coordinadores de la campaña de López Obrador. Lo hizo tan mal que AMLO poco a poco lo fue alejando de las decisiones importantes.
¿Ahora será el operador electoral de AMLO, como dice El Universal? Me parece una broma de mal gusto.
sábado, 19 de noviembre de 2011
La izquierda exige democracia en el DF
Este sábado en la Jornada, Jaime Aviléz pide reglas claras y democráticas para elegir al candidato de izquierda para la jefatura del Distrito Federal. Cito al señor Aviléz:
"1) exigir reglas de juego claras para la sucesión en el DF (la falta de éstas sólo conduciría a un dedazo inaceptable); 2) definir por consenso una plataforma de objetivos estratégicos: por ejemplo, que en uso de sus atribuciones legales, el GDF cree por decreto una compañía de luz para la ciudad; que rescate a la UACM del grupúsculo que la está destruyendo, puesto que esa casa de estudios es uno de los proyectos más “amorosos” concebidos por AMLO, o que abra un banco de fomento para microinversionistas capitalinos, entre otros sueños; 3) invitar a los aspirantes a suceder a Ebrard a suscribir esa plataforma y comprometerse a hacerla realidad, y 4) promover debates entre los precandidatos para confrontar sus ideas y propuestas. ¿Cuándo se celebrará la asamblea? ¿Dónde? Esas dos preguntas obtendrán respuesta, quizá, en los próximos días."
Ayer viernes hubo violencia en una reunión de militantes y dirigentes priistas en el Distrito Federal. Más allá de lo condenable de que las cosas se resuelvan a golpes en un partido político, la feroz disputa por posiciones en el PRI capitalino evidencia que los tricolores ven cercana la posibilidad de recuperar la jefatura de gobierno.
Si el PRD se equivoca y decide que Manuel Camacho y Marcelo Ebrard decidan por dedazo a su candidato, lo más seguro es que la izquierda perderá el DF, lo que será mortal para las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador*
Para la izquierda en el DF no hay mas opción que la democracia.
"1) exigir reglas de juego claras para la sucesión en el DF (la falta de éstas sólo conduciría a un dedazo inaceptable); 2) definir por consenso una plataforma de objetivos estratégicos: por ejemplo, que en uso de sus atribuciones legales, el GDF cree por decreto una compañía de luz para la ciudad; que rescate a la UACM del grupúsculo que la está destruyendo, puesto que esa casa de estudios es uno de los proyectos más “amorosos” concebidos por AMLO, o que abra un banco de fomento para microinversionistas capitalinos, entre otros sueños; 3) invitar a los aspirantes a suceder a Ebrard a suscribir esa plataforma y comprometerse a hacerla realidad, y 4) promover debates entre los precandidatos para confrontar sus ideas y propuestas. ¿Cuándo se celebrará la asamblea? ¿Dónde? Esas dos preguntas obtendrán respuesta, quizá, en los próximos días."
Ayer viernes hubo violencia en una reunión de militantes y dirigentes priistas en el Distrito Federal. Más allá de lo condenable de que las cosas se resuelvan a golpes en un partido político, la feroz disputa por posiciones en el PRI capitalino evidencia que los tricolores ven cercana la posibilidad de recuperar la jefatura de gobierno.
Si el PRD se equivoca y decide que Manuel Camacho y Marcelo Ebrard decidan por dedazo a su candidato, lo más seguro es que la izquierda perderá el DF, lo que será mortal para las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador*
Para la izquierda en el DF no hay mas opción que la democracia.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Bejarano-Padierna, fuerza electoral de la izquierda en el DF
Hace un año, a un amigo le escuché decir: “Si en las calles del DF tiras una piedra, no le pegas a un perro callejero, sino a un aspirante a la jefatura de gobierno”. Pensé que eso era exagerado, pero que el juicio se quedó corto. Véanse si no los siguientes nombres.
No sé si una tal Laura Velázquez que ha pagado anuncios espectaculares en distintas calles del Distrito Federal sea la secretaria de Desarrollo Económico de la administración encabezada por Marcelo Ebrard Casaubón. Supongo que sí y, también, supongo que quiere ser candidata de izquierda a la jefatura de gobierno de la ciudad. Si lo que me dicen es cierto, que a ella la apoyan René Bejarano y Dolores Padierna, pues entonces la señora Velázquez tiene posibilidades de llegar, ya que la pareja Bejarano-Padierna es uno de los tres pilares electorales del PRD en la capital: los otros son, desde luego, el propio Ebrard y, el más importante, el movimiento de Andrés Manuel López Obrador.
¿A quién más apoyan Bejarano y Padierna? A Benito Mirón, secretario del Trabajo capitalino. Este hombre, con antecedentes como enlace con la guerrilla zapatista, ha trabajado más o menos con eficacia y con mucha seriedad, con tanta seriedad que no tiene popularidad. Tal vez, con los recursos de Bejarano-Padierna, pronto lo veremos anunciar su imagen en las calles. Tiene algunas, no muchas posibilidades de llegar, pero no por lo que el propio Mirón haya hecho, sino porque la familia Bejarano es de cuidado en tierras defeñas.
Contra lo que pudiera pensarse, no es claro, y tal vez no exista, el apoyo de Bejarano-Padierna a Martí Batres, secretario de Desarrollo Social del DF. Batres llegó a la política de la mano de Bejarano, pero luego quiso independizarse, crear su propio grupo y convertirse él mismo en un factor de poder en el Distrito Federal. Ha avanzado, pero todavía no lo suficiente. ¿Pertenece al grupo de Ebrard? No, de ninguna manera. De hecho, el actual jefe de gobierno lo veta. López Obrador lo ve con muy buenos ojos, pero creo que el líder de MORENA, necesitado de gente que le sume votos en los sectores conservadores, ve a Batres demasiado izquierdista y, tal vez, no lo apoyará en esta ocasión en sus aspiraciones de ser candidato.
Una sorpresa resulta para mí enterarme de que un lopezobradorista que no es izquierdista radical, sino que más bien se ubica en el centro de la geometría política, es muy bien visto y podría ser apoyado por René Bejarano y Dolores Padierna. Me refiero a Alfonso Durazo, quien fuera secretario particular de Luis Donaldo Colosio y de Vicente Fox (renunció al gobierno foxista denunciando la corrupción de Fox y la señora Marta). Durazo, desde hace unos 20 años, cuando ocupó cargos en el gobierno del Distrito Federal, por la vía de negociar con Bejarano y Padierna, sobre todo vivienda en la etapa de reconstrucción después del sismo de 1985, estableció una muy buena relación con la poderosa pareja y no sería nada raro que la familia Bejarano lo apoyara. Durazo obviamente cuenta con todo el apoyo de AMLO, aunque tal vez lo vete Ebrard, ya que Marcelo (cuando era subordinado de Camacho) peleó fuertemente con la gente que rodeaba a Colosio, y no han cerrado las heridas de 1994.
René Bejarano y Dolores Padiera no ven del todo mal a uno de los favoritos de Marcelo Ebrard para la jefatura de gobierno, Alejandro Rojas Díaz-Durán, secretario de Turismo del DF, quien tiene una carrera política local en el Distrito Federal que lo ha llevado a pactar alianzas con todos los grupos que en la ciudad operan. Como Laura Velázquez, el señor Rojas ha inundado la ciudad con enormes mantas colgadas en los edificios en las que promueve su imagen. En las encuestas que se publiquen en noviembre se verá si su estrategia publicitaria le funcionó. López Obrador ni veta ni apoya a Rojas, ni todo lo contrario. Rojas llegará tan lejos como lo determine la capacidad política de Ebrard.
Al que de plano no apoyan Bejarano y Padierna es al que ha sido, y tal vez ya no sea, al aspirante que más ha apoyado Ebrard: Mario Delgado, secretario de Educación en el DF, quien simplemente no avanza en las encuestas. El señor Delgado no es un mal funcionario, pero la popularidad no se le da.
Solo si Andrés Manuel López Obrador lo pidiera, y tal vez podría pedirlo, la pareja Bejarano-Padierna apoyaría a gente como el senador Ricardo Monreal, el diputado Porfirio Muñoz Ledo y el exrector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, tres políticos con prestigio que poca trabajo han hecho en las bases de la izquierda capitalina. Ambos son dos muy buenas opciones que, si las cosas se complicaran, podrían llegar a ser elegidos en una negociación AMLO-Ebrard.
Bejarano y Padierna no están en malos términos con Alejandra Barrales, pero si esta diputada local quiere ser seriamente tomada en cuenta por esa pareja como su candidata a la jefatura de gobierno del Distrito Federal tendrá que ser menos ambigua a la hora de decidir a quién apoyará como candidato presidencial de izquierda. Barrales ha dicho que apoya tanto a AMLO como a Ebrard, pero eso no es posible. Bejarano y Padierna, que apuestan abiertamente a favor de López Obrador, le exigirán que se defina, y harán bien.
Al que de plano nunca apoyarán René Bejarano y Dolores Padierna es al senador Carlos Navarrete, uno de los principales “chuchos” del PRD. Lo detestan. Navarrete tiene muy pocas posibilidades ya que, por otra parte, Ebrard lo apoya pero solo porque ha realizado un acuerdo político con los chuchos que en cualquier momento podría romperse, y porque además, lo que es suficiente para sentenciar su suerte, está vetado por López Obrador.
¿Y el diputado Gerardo Fernández Noroña? Nadie, excepto sus seguidores en Twitter, lo ven como candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Por lo tanto, no creo que Bejarano y Padierna lo estén considerando, ni Ebrard tampoco ni, mucho menos, López Obrador: los dos aspirantes presidenciales de izquierda buscan rodearse de gente aceptada en las clases media y alta, en las que tanto se les rechaza, y el controvertido diputado ahí nomás no ayuda.
¿Y Manuel Camacho Solís? Quiere y legalmente puede ser jefe de gobierno. Ebrard lo apoya, AMLO o veta y la pareja Bejarano-Padierna no quiere saber nada de él. Se quedará con las ganas el señor Camacho. No será la primera vez.
domingo, 7 de agosto de 2011
GDF-2012: la izquierda en aprietos
Antes de la encuesta de Reforma, en la que lleva mucha ventaja la priista Beatriz Paredes sobre cualquiera de los aspirantes del PRD al gobierno del Distrito Federal, en la izquierda se pensaba, con arrogancia y evidentemente con base en un mal diagnóstico, que la capital de México era territorio conquistado que por ningún motivo podía perder el perredismo.
Así, los líderes izquierdistas planteaban los temas sucesorios en dos tiempos: primero, lo importante: elegir al candidato presidencial; después, el trámite de seleccionar a cualquier candidato al GDF.
Ya no es así. Ahora, para tener una mínima posibilidad de éxito frente al PRI en el Distrito Federal, los dos principales aspirantes de izquierda a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón, antes de que pacten (según lo han acordado) cuál será el elegido entre ellos, tendrán que analizar juntos quién es el mejor militante o simpatizante de la izquierda para buscar el gobierno capitalino, ya que si el DF se pierde, será imposible ganar la presidencia de la república.
Los aspirantes de izquierda mejor posicionados en la encuesta de Reforma son el senador Carlos Navarrete y el procurador del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, con más crecimiento el segundo que el primero, a pesar de que Mancera no ha realizado campaña de ningún tipo, mientras que Navarrete ha gastado mucho dinero en una bien hecha campaña de publicidad exterior.
Después de los mencionados, en la izquierda aparecen Martí Batres (al que le va muy mal cuando lo enfrentan a Beatriz Paredes, del PRI, y Demetrio Sodi, del PAN) y una mujer, Alejandra Barrales, que parece haber perdido empuje.
Con menos posibilidades en el estudio de Reforma está el que ha sido, desde hace años, el proyecto de Marcelo Ebrard para su sucesión, Mario Delgado, quien, a pesar del apoyo recibido por el jefe de gobierno, nomás no ha crecido. Su caso es similar al del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.
Otro aspirante que ha iniciado abiertamente su precampaña, Alejandro Rojas Díaz-Durán, secretario de Turismo del DF, no fue incluido en la encuesta de Reforma, quizá porque tardó en arrancar. Ni se incluyó en ese estudio al polémico diputado Gerardo Fernández Noroña, al que ningún estudio toma en cuenta a pesar de todo su esfuerzo por hacerse notar. Algo equivocado estará haciendo el diputado para que ninguna empresa encuestadora lo considere. Cuando se les incluya a Rojas y a Noroña en las encuestas, si acaso ocurre, se verán sus posibilidades reales.
¿Hay más opciones para la izquierda en el GDF? Las hay, y creo que son más fuertes que los anteriormente mencionados. Está el prestigiadísimo ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente; el senador Ricardo Moreal, e importantes figuras de los círculos cercanos a López Obrador y Marcelo Ebrard, como Alfonso Durazo y Manuel Camacho (este último ya gobernó el Distrito Federal, pero como no fue electo, legalmente está habilitado para ser candidato).
Tanto López Obrador como Ebrard necesitan que el candidato al GDF sea no solo capaz de ganar, sino también de maximizar los votos de la izquierda en los sectores más conservadores de la capital del país. Entre todos los posibles, los únicos que cumplen con ambos requisitos son Miguel Ángel Mancera, Juan Ramón de la Fuente, Alfonso Durazo y Manuel Camacho. Si hoy se tomara la decisión, el elegido por el PRD como su candidato saldría de este cuarteto. La política tiene su lógica, y si se aplica correctamente se logran buenas “predicciones”.
Así, los líderes izquierdistas planteaban los temas sucesorios en dos tiempos: primero, lo importante: elegir al candidato presidencial; después, el trámite de seleccionar a cualquier candidato al GDF.
Ya no es así. Ahora, para tener una mínima posibilidad de éxito frente al PRI en el Distrito Federal, los dos principales aspirantes de izquierda a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón, antes de que pacten (según lo han acordado) cuál será el elegido entre ellos, tendrán que analizar juntos quién es el mejor militante o simpatizante de la izquierda para buscar el gobierno capitalino, ya que si el DF se pierde, será imposible ganar la presidencia de la república.
Los aspirantes de izquierda mejor posicionados en la encuesta de Reforma son el senador Carlos Navarrete y el procurador del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, con más crecimiento el segundo que el primero, a pesar de que Mancera no ha realizado campaña de ningún tipo, mientras que Navarrete ha gastado mucho dinero en una bien hecha campaña de publicidad exterior.
Después de los mencionados, en la izquierda aparecen Martí Batres (al que le va muy mal cuando lo enfrentan a Beatriz Paredes, del PRI, y Demetrio Sodi, del PAN) y una mujer, Alejandra Barrales, que parece haber perdido empuje.
Con menos posibilidades en el estudio de Reforma está el que ha sido, desde hace años, el proyecto de Marcelo Ebrard para su sucesión, Mario Delgado, quien, a pesar del apoyo recibido por el jefe de gobierno, nomás no ha crecido. Su caso es similar al del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.
Otro aspirante que ha iniciado abiertamente su precampaña, Alejandro Rojas Díaz-Durán, secretario de Turismo del DF, no fue incluido en la encuesta de Reforma, quizá porque tardó en arrancar. Ni se incluyó en ese estudio al polémico diputado Gerardo Fernández Noroña, al que ningún estudio toma en cuenta a pesar de todo su esfuerzo por hacerse notar. Algo equivocado estará haciendo el diputado para que ninguna empresa encuestadora lo considere. Cuando se les incluya a Rojas y a Noroña en las encuestas, si acaso ocurre, se verán sus posibilidades reales.
¿Hay más opciones para la izquierda en el GDF? Las hay, y creo que son más fuertes que los anteriormente mencionados. Está el prestigiadísimo ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente; el senador Ricardo Moreal, e importantes figuras de los círculos cercanos a López Obrador y Marcelo Ebrard, como Alfonso Durazo y Manuel Camacho (este último ya gobernó el Distrito Federal, pero como no fue electo, legalmente está habilitado para ser candidato).
Tanto López Obrador como Ebrard necesitan que el candidato al GDF sea no solo capaz de ganar, sino también de maximizar los votos de la izquierda en los sectores más conservadores de la capital del país. Entre todos los posibles, los únicos que cumplen con ambos requisitos son Miguel Ángel Mancera, Juan Ramón de la Fuente, Alfonso Durazo y Manuel Camacho. Si hoy se tomara la decisión, el elegido por el PRD como su candidato saldría de este cuarteto. La política tiene su lógica, y si se aplica correctamente se logran buenas “predicciones”.
domingo, 17 de julio de 2011
Así van los precandidatos de izquierda al GDF
Martí Batres, secretario de Desarrollo Social del gobierno del Distrito Federal, hizo pública su propuesta para, se lee en el diario Reforma, "diseñar el programa del cuarto gobierno de izquierda en la Ciudad de México".
También dirigente de la corriente Izquierda Social del PRD y precandidato a la jefatura de gobierno, Batres en un clarísimo acto de precampaña convocó a sus simpatizantes en el Gran Fórum de Taxqueña, lo que ha sido evidentemente un "destape".
En el mismo acto, sin dar margen a ninguna duda, se alineó con Andrés Manuel López Obrador, lo que significa que buscará la candidatura perredista contra el actual gobernante capitalino Marcelo Ebrard Casaubón.
¿Tiene Batres asegurado el apoyo del siempre pragmático López Obrador? No estoy segura de que así sea. Andrés Manuel no está pensando en la lógica de la política local, sino en sus aspiraciones presidenciales. Así que, por elemental sentido común, si Ebrard se retira de la contienda presidencial, algo que muy probablemente ocurrirá, AMLO no meterá las manos en el proceso capitalino, lo que dejará a Batres muy debilitado.
Otro pre candidato a la jefatura de gobierno también tuvo este domingo su "destape", aunque no con un fuerte pronunciamiento político, sino con una actividad festiva, el Gran Desfile de la Ciudad de México organizado por el secretario de Turismo Alejandro Rojas Díaz-Durán.
Este aspirante, aunque ha participado en el equipo de Marcelo Ebrard y de Manuel Camacho desde hace mucho tiempo, no cuenta con el apoyo de Ebrard; de hecho, Rojas Díaz-Durán está buscando la candidatura contra la opinión de Marcelo.
Hace algunos días gente del círculo íntimo de Ebrard filtró a Reforma que Rojas iba a ser despedido antes de que se celebrara el desfile de este domingo, supuestamente porque Marcelo se había molestado porque no fue avisado de que el evento se iba a celebrar. Rojas resistió porque fuertes empresarios de la Ciudad de México presionaron a Ebrard y lo obligaron a no cesar a su secretario de Turismo.
Como quiera que sea, el distanciamiento entre ambos políticos sigue creciendo, lo que quedó evidenciado por el "escueto mensaje" con el que, según Reforma, Ebrard inauguró el Gran Desfile.
El hecho es que con o sin la aprobación de Ebrard, Alejandro Rojas Díaz-Durán se ha lanzado con todo a buscar la candidatura perredista a jefe de gobierno. Son simplemente impactantes y deben ser muy costosos los anuncios espectaculares gigantescos que Rojas empieza a colocar en distintos puntos de la ciudad. Quién sabe si le alcance para lograr su objetivo.
La precandidata mujer del PRD, Alejandra Barrales, lo más destacado que hizo fue publicar en Facebook fotos de su fiesta de cumpleaños. En una de las imágenes posó al lado de la precandidata panista Mariana Gómez del Campo.
Si eso le beneficia en términos de proyectar a Barrales como una persona plural, le perjudica al interior del PRD porque Gómez del Campo, prima hermana de Margarita Zavala, es una mujer caracterizada por su fanatismo ultra derechista.
Menos actividad, o menos pública, tuvieron otros aspirantes, como el senador Ricardo Monreal, uno de los hombres más cercanos a López Obrador que no es mal visto por Ebrard, y el procurador Miguel Ángel Mancera bien aceptado tanto por Marcelo como por AMLO.
Así van. Seguiremos al pendiente de sus actividades.
También dirigente de la corriente Izquierda Social del PRD y precandidato a la jefatura de gobierno, Batres en un clarísimo acto de precampaña convocó a sus simpatizantes en el Gran Fórum de Taxqueña, lo que ha sido evidentemente un "destape".
En el mismo acto, sin dar margen a ninguna duda, se alineó con Andrés Manuel López Obrador, lo que significa que buscará la candidatura perredista contra el actual gobernante capitalino Marcelo Ebrard Casaubón.
¿Tiene Batres asegurado el apoyo del siempre pragmático López Obrador? No estoy segura de que así sea. Andrés Manuel no está pensando en la lógica de la política local, sino en sus aspiraciones presidenciales. Así que, por elemental sentido común, si Ebrard se retira de la contienda presidencial, algo que muy probablemente ocurrirá, AMLO no meterá las manos en el proceso capitalino, lo que dejará a Batres muy debilitado.
Otro pre candidato a la jefatura de gobierno también tuvo este domingo su "destape", aunque no con un fuerte pronunciamiento político, sino con una actividad festiva, el Gran Desfile de la Ciudad de México organizado por el secretario de Turismo Alejandro Rojas Díaz-Durán.
Este aspirante, aunque ha participado en el equipo de Marcelo Ebrard y de Manuel Camacho desde hace mucho tiempo, no cuenta con el apoyo de Ebrard; de hecho, Rojas Díaz-Durán está buscando la candidatura contra la opinión de Marcelo.
Hace algunos días gente del círculo íntimo de Ebrard filtró a Reforma que Rojas iba a ser despedido antes de que se celebrara el desfile de este domingo, supuestamente porque Marcelo se había molestado porque no fue avisado de que el evento se iba a celebrar. Rojas resistió porque fuertes empresarios de la Ciudad de México presionaron a Ebrard y lo obligaron a no cesar a su secretario de Turismo.
Como quiera que sea, el distanciamiento entre ambos políticos sigue creciendo, lo que quedó evidenciado por el "escueto mensaje" con el que, según Reforma, Ebrard inauguró el Gran Desfile.
El hecho es que con o sin la aprobación de Ebrard, Alejandro Rojas Díaz-Durán se ha lanzado con todo a buscar la candidatura perredista a jefe de gobierno. Son simplemente impactantes y deben ser muy costosos los anuncios espectaculares gigantescos que Rojas empieza a colocar en distintos puntos de la ciudad. Quién sabe si le alcance para lograr su objetivo.
La precandidata mujer del PRD, Alejandra Barrales, lo más destacado que hizo fue publicar en Facebook fotos de su fiesta de cumpleaños. En una de las imágenes posó al lado de la precandidata panista Mariana Gómez del Campo.
Si eso le beneficia en términos de proyectar a Barrales como una persona plural, le perjudica al interior del PRD porque Gómez del Campo, prima hermana de Margarita Zavala, es una mujer caracterizada por su fanatismo ultra derechista.
Menos actividad, o menos pública, tuvieron otros aspirantes, como el senador Ricardo Monreal, uno de los hombres más cercanos a López Obrador que no es mal visto por Ebrard, y el procurador Miguel Ángel Mancera bien aceptado tanto por Marcelo como por AMLO.
Así van. Seguiremos al pendiente de sus actividades.
jueves, 14 de julio de 2011
Sobre AMLO "sí o sí" y el debate con @ferbelaunzaran
Hoy jueves el diario Reforma dedica a Andrés Manuel López Obrador una de sus notas principales: “Seré candidato sí o sí.- AMLO” (http://www.reforma.com/nacional/articulo/616/1230260/). La firman Erika Hernández y Claudia Guerrero y narra una reunión que el famoso Peje sostuvo con coordinadores de su movimiento de todo el país.
Según las reporteras, Andrés Manuel dijo que “en cualquier escenario, él será candidato a la Presidencia de la República en 2012, ya sea por uno, dos o los tres partidos de la izquierda”.
La información la obtuvieron las periodistas de asistentes a esa reunión que, inclusive, citaron palabras textuales de López Obrador: “No me quieren ver en las boletas, pero no les voy a dar el gusto. Voy a estar en las boletas como candidato de un partido, de dos o de tres”.
Lo será, dijo AMLO, porque en comparación con la campaña de 2006, él ahora cuenta con una estructura nacional que lo respalda, la de Morena.
Eso, en opinión de las periodistas de Reforma, contradice lo que el propio López Obrador había dicho en mayo pasado, cuando aceptó la propuesta del otro precandidato de la izquierda mexicana, Marcelo Ebrard Casaubón, de seleccionar al candidato presidencial del PRD, del PT y de Convergencia en un proceso que incluya dos debates en octubre y una encuesta en noviembre.
Se explayó López Obrador en la reunión de la que informa Reforma, hablando del “linchamiento mediático” en su contra. Dijo que a toda costa se busca crear una imagen negativa de él, y para probarlo mencionó un monitoreo de noticias realizado por su equipo, según el cual de 200 notas informativas, en 178 se le acusa de ser el responsable de la derrota de Alejandro Encinas en el Estado de México, lo que desde luego es absurdo.
A pesar de eso, López Obrador pidió a los coordinadores de Morena “no desanimarse ante resultados como los del Edomex y los llamó a intensificar esfuerzos para que a finales de año tengan 65 mil comités seccionales de Morena y 4 millones de protagonistas del cambio”.
Seguramente a perredistas que pertenecen a la corriente de los chuchos como Fernando Belaunzarán, @ferbelaunzaran en twitter, y desde luego a quienes apoyan a Ebrard les va a molestar, y mucho, la nota de Reforma. Me los puedo imaginar furiosos diciendo lindezas de AMLO al que no bajarán de antidemocrático. Pero, en este caso, López Obrador simplemente ejerce sus derechos constitucionales y para nada violenta las reglas de la democracia.
1.- López Obrador, como cualquier mexicano, tiene derecho a aspirar a ser presidente de México.
2.- AMLO fue candidato presidencial de la izquierda en 2006 y, para millones, Felipe Calderón lo derrotó recurriendo a un gran fraude electoral. Va por su segunda oportunidad, lo que no es inusual. Lula, por ejemplo, antes de llegar al poder en Brasil lo intentó varias veces.
3.- Andrés Manuel ha trabajado durante años en organizar un movimiento que tiene representantes en todos los municipios de México, algo que ninguno de los partidos de izquierda (PRD, PT y Convergencia) puede presumir.
4.- El movimiento de López Obrador, en el que participan millones de mexicanos, se ha estructurado sobre la idea, explícita o implícitamente, de que él será el candidato presidencial en 2012. Si no lo fuera, el movimiento, Morena, se desintegraría. Ni siquiera proponiéndoselo podría AMLO hacer que la gente que participa en Morena apoyase a un candidato distinto, digamos a Ebrard.
5.- Es más idealismo que obsesión por el poder decir que él será candidato de uno, de dos o de tres partidos de izquierda. Significa que, aunque el mayor partido de izquierda, el PRD, no lo apoye, él cumplirá con la que cree es su obligación política y moral. Recuerdo haber leído que Javier Sicilia dijo que, antes de salir de Cuernavaca en una de sus marchas, él cargaba la bandera y que pensó: “Si me siguen muchos, qué bueno. Si no me sigue nadie, llegaré yo solo al Zócalo del DF cargando la bandera nacional”. Claramente es lo mismo que piensa AMLO.
6.- La encuesta de noviembre. AMLO no ha dicho que no esperará el resultado de la misma. Simplemente sabe desde ahora mismo, y lo saben Ebrard y los chuchos, que supera entre los votantes de izquierda muy fácilmente a Ebrard. Los chuchos y Ebrard dirán que entre la población abierta no es así (hay una especie de empate técnico), y aquí está la diferencia que hará imposible, en mi opinión, que se pongan de acuerdo. ¿Cuál encuesta es la válida, la aplicada a priistas, panistas e izquierdistas o solo la aplicada a izquierdistas? Como se trata de elegir al candidato de izquierda para defender valores y principios de izquierda, lógicamente la encuesta válida debe ser la que solo se aplique a izquierdistas, y en esta la ventaja de AMLO sobre Ebrard es enorme, lo saben Ebrard y los chuchos. Es tan grande esa ventaja que no disminuirá en unos cuantos meses. Por eso Ebrard y los chuchos quieren una encuesta en la que se pregunte también a la gente que, en el PRI y el PAN, desprecia a AMLO. Pero eso es trampa.
7.- López Obrador, que por estrategia, cortesía y hasta por amistad y compañerismo siempre habla bien en público de Marcelo Ebrard, debe estar convencido desde hace tiempo que se equivocó al apoyarlo para llegar a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Porque Ebrard y, sobre todo, su aliado de toda la vida Manuel Camacho, han terminado por acercarse al PAN y a Felipe Calderón y a líderes sindicales de dudosa ética política.
8.- La evidencia mayor de que el corazón de Ebrard no es de izquierda la dio el excanciller Jorge Castañeda, el pasado domingo, en Reforma. Amigo personal de Elba Esther Gordillo, Castañeda dijo que Gordillo ve a Ebrard como el candidato de su partido, el Panal. Eso no sorprendió a nadie que sepa de las relaciones amistosas y políticas que, durante años, han mantenido en un alto nivel de cordialidad, la líder del SNTE y el actual jefe de gobierno del DF.
9.- Ojalá un perredista antipejista como @ferbelaunzaran aceptara debatir conmigo en Twitter (se la pasa pidiendo debates con todo el mundo, ahora yo se lo pido a él). Creo que puedo demostrar que los chuchos, Camacho y Ebrard son mucho menos izquierdistas y, sobre todo, mucho más pragmáticos, en el mal sentido de la palabra, que López Obrador y su gente. Veremos si @ferbelaunzaran acepta el intercambio de ideas, tuit contra tuit, en la red social.
10.- Me anima solamente la convicción de la necesidad de dialogar con respeto y en libertad.
lunes, 2 de mayo de 2011
Camacho, oportunista busca manipular el movimiento de Sicilia
En la biografía que Manuel Camacho Solís exhibe para presentarse ante los lectores de El Universal, diario en el que colabora regularmente, el ex regente del Distrito Federal, ex íntimo amigo de Carlos Salinas de Gortari y ex promotor de Andrés Manuel López Obrador, presume sobre todo el siguiente aspecto de su trayectoria: "Ha participado en importantes diálogos y negociaciones políticas". Es decir, el señor Camacho, ex jefe de Marcelo Ebrard Casaubón se considera a sí mismo todo un experto en acuerdos y pactos. Nunca he tenido su tarjeta de presentación en mis manos, pero supongo que en la misma dice, debajo de su nombre y arriba de su teléfono: "Se construyen pactos, negociaciones y acuerdos para toda ocasión y adaptados a cualesquiera principios".
Camacho, oportunista siempre, cada vez que ve surgir un movimiento social del tipo que sea, se mueve, opera, trabaja para manipularlo en su propio provecho ofreciendo lo que, se supone, él sabe hacer mejor que nadie: pactar.
Es lo que ha empezado a hacer con el movimiento contra la violencia encabezado por el poeta Javier Sicilia. Así las cosas, el señor Camacho ha usado su columna de El Universal de este lunes para ofrecerle al poeta sus servicios de "pactólogo". Su escrito, titulado "8 de mayo: iniciativa para un pacto" verdaderamente no tiene desperdicio. Palabras más, palabras menos, Camacho le dice a Sicilia: si quieres que tu movimiento sirva para algo tienes que negociar, y yo te digo cómo.
Cito al señor Camacho Solís: "El próximo domingo 8 de mayo habrá una significativa marcha contra la violencia. La convocatoria la han hecho Javier Sicilia y otros líderes sociales y organizaciones civiles. La marcha podría quedar en un acto de protesta, pero también está la posibilidad de que se convierta en el punto de apoyo de una gran iniciativa ciudadana a favor de la paz. Una que logre dar una respuesta diferente al problema de la violencia y la inseguridad. Esa es la oportunidad que habría que proteger, desde su organización hasta la propuesta y las acciones subsecuentes que de ahí surjan... Si nada más fuera una marcha de protesta, o si se convierte en una de confrontación, no lograría su cometido... Un llamado a un acuerdo mayor."
¡Qué bárbaro! En qué forma Camacho ha enseñado el cobre. Lo único que le falta, y ya tendrá tiempo de hablarlo con Sicilia a solas, será pedirle al poeta que perdió un hijo por culpa de la guerra perdida de Calderón, que lo nombre a él, a don Manuel Camacho, el nuevo comisionado para los pactos contra la violencia. Y de ahí, lo que venga. Si su pupilo Ebrard no crece, pues que sea el propio don Manuel el candidato de los pacifistas en 2012.
Ni duda cabe, genio y figura, hasta la sepultura. El problema con Camacho es que, a veces, lleva sus iniciativas tan lejos que provoca grandes problemas. Como cuando convenció a Carlos Salinas de que lo nombrara comisionado para la paz en Chiapas: esta fue una de las situaciones que enrarecieron la campaña electoral de Luis Donaldo Colosio y ya vimos lo que pasó.
jueves, 28 de abril de 2011
Los segundones o el síndrome Príncipe Carlos
Por lo que se ve, el príncipe Carlos de Inglaterra, que ha esperado una larga vida para ocupar el primer sitio en la monarquía británica, no llegará nunca a esa posición. Cada día más viejo, cada día más marginado, cada día menos relevante que su madre, la reina, y que sus propios hijos, Carlos parece destinado a ser el paradigma del eterno segundón. Lo bueno para él es que se ve feliz sin las responsabilidades, las obligaciones y las tensiones propias de ser el número uno.
No estoy inventando ninguna teoría con esto del síndrome del príncipe Carlos. Admito que leí una nota relacionada con tal concepto en www.expansion.com, en la que un profesor de negocios teoriza acerca del papel de los eficaces colaboradores de los líderes empresariales. Se trata de personas competentes, leales y muy trabajadoras que se contentan con cubrir las espaldas de un director general recibiendo a cambio un buen salario y magníficas prestaciones, eso sí, sin aspirar nunca a sustituirlo.
En Televisa, ahora muy de moda gracias a la señora Paula Cusi, hay un dirigente máximo y tres segundones que ganan lo que quieren y son inmensamente felices porque, en última instancia, si hay problemas terminan siendo del número uno. Es claro que el jefe en esta televisora es Emilio Azcárraga Jean y sus segundones son Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José Bastón.
El empresario fundador de El País, Jesús de Polanco, comentó un día que había podido levantar un imperio mediático gracias al talento de sus segundones, especialmente del escritor Juan Luis Cebrián, que aportaron la creatividad y que se llevaron todos los méritos intelectuales, dejándole a él, al señor Polanco, el único privilegio de siempre haber puesto el trasero para que le dieran de patadas los numerosos políticos y empresarios que se sentían lastimados por las grandiosas hazañas de sus colaboradores.
Lo anterior significa que ser segundón es cómodo, inclusive muy gratificante y en las grandes organizaciones una ocupación muy rentable que se ejerce con cierto estrés, pero no con todo el estrés que se tiene que tragar completito el número uno.
En la política abundan los segundones famosos que terminan pasándosela extraordinariamente bien porque saben servir con eficacia y lealtad a un líder que es el que recibe todos los golpes.
Un excelente segundón muy conocido entre nosotros es Emilio Gamboa Patrón. Fue un importantísimo secretario particular de Miguel de la Madrid, un leal funcionario al servicio de Carlos Salinas de Gortari, un buen colaborador de Ernesto Zedillo, un sobreviviente priista cuando el PAN llegó al poder al que no despeinaron los vientos en contra porque se puso detrás de Roberto Madrazo y es ahora uno de los políticos que, sin duda, estará en el gabinete de Enrique Peña Nieto si este llega al poder. Gamboa ha pasado por dos o tres crisis, que son poquita cosa comparadas con las tormentas que han sacudido a todos sus jefes.
Otro segundón de la política bastante famoso es Marcelo Ebrard Casaubón. El 80% de su carrera la hizo a la sombra de Manuel Camacho Solís, y cuando Camacho cayó en desgracia se las arregló para crecer como un colaborador de Andrés Manuel López Obrador. Cuando Ebrard llegó a la jefatura de gobierno del Distrito Federal parecía que al fin iba a ser un número uno, pero se topó con la obstinación de López Obrador que nunca lo dejó moverse libremente y que hasta se dio el lujo de imponerle aquel arreglo político de Juanito y Clara Brugada en Iztapalapa. Lo peor, para Ebrard, vino cuando decidió que necesitaba ayuda para independizarse de AMLO. La buscó y la encontró en su jefe de tantos años, Manuel Camacho, con lo que Marcelo perdió todavía más autonomía.
Otro segundón que siempre dio la impresión de tener madera de líder, pero que no se atrevió a serlo, es el senador Manlio Fabio Beltrones. Empezó como colaborador de don Fernando Gutiérrez Barrios, de ahí pasó al equipo de Carlos Salinas, después aceptó el liderazgo de Luis Donaldo Colosio, no se reveló cuando Ernesto Zedillo lo maltrató, se convirtió en el número dos de Roberto Madrazo luego de la derrota del PRI en el año 2000, y en el actual sexenio, cuando pudo ser el principal priista del país, se disciplinó tanto que, paralizado, permitió que Salinas y Televisa construyeran la candidatura de Enrique Peña Nieto, dejándolo a él, a Beltrones, nuevamente como un segundón.
Gran segundón de Ernesto Zedillo, con muchísimo poder en su momento, fue Liébano Saenz, quien en la sombra, oculto en la secretaría particular de Los Pinos, manejó buena parte de la política mexicana disfrutando con ello de las mieles del poder sin pagar el costo de las hieles de la responsabilidad de ser el número uno.
Segundones sobran. Les va muy bien. Trabajan, sin duda, se estresan porque saben que no deben descansar en su tarea de cuidar al líder. Pero nunca tienen las responsabilidades gigantescas que alteran la presión arterial, destruyen el estómago y desestabilizan el sistema nervioso de un número uno.
lunes, 11 de abril de 2011
No a la alianza: ¿Tomó el PRD la mejor decisión?
Solo la candidatura de Alejandro Encinas a gobernador del Estado de México podía convencer a Marcelo Ebrard Casaubón y a sus aliados más cercanos, sobre todo a Manuel Camacho Solís, de decir no a la alianza del PRD con el PAN.
Ebrard, con el tema de la alianza, pasó de llevar la ofensiva, a defenderse y a quedar contra la pared debido a las fuertes presiones de Andrés Manuel López Obrador.
El jefe de gobierno del Distrito Federal apostó todo a la alianza PAN-PRD, desde luego contra López Obrador (ellos son los dos principales aspirantes de izquierda a la candidatura presidencial en 2012). Y Ebrard perdió.
Después de pasearse en las entidades en las que los candidatos aliancistas habían ganado gubernaturas (Oaxaca, Sinaloa, Guerrero, Puebla), Ebrard se veía invencible armado con la espada de la necesaria alianza para derrotar a los “malos” del PRI. (Subrayo la expresión “malos” no porque los priistas no lo sean, que desde luego lo son, sino porque de esa calidad moral abundan líderes en todos los partidos, particularmente en el PAN y el PRD, que son gobierno en muchos lugares).
El argumento de Ebrard, obviamente preparado por Camacho y siempre contando con el visto bueno del PAN y de Felipe Calderón, convenció a muchos, sobre todo a intelectuales que de buena fe prestaron sus nombres para apadrinar una de las farsas políticas más notorias de los últimos tiempos: la consulta ciudadana para decidir por el sí o por el no a la alianza entre el PAN y el PRD.
La consulta la ganó aplastantemente el sí y cuando parecía que la alianza PAN-PRD se concretaría, Ebrard decidió dejar colgados de la brocha a los panistas, Calderón incluido, y a los intelectuales.
En qué forma se burló Ebrard de los intelectuales a los que convenció de participar en un ejercicio, supuestamente cívico. Ya aprenderán la gente sensible y con cultura a no confiar en los políticos, por mejor peinados que se presenten (bueno, es que, después de Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, don Marcelo es de los gobernantes que más se adornan antes de salir de su casa).
Marcelo Ebrard, de pronto, dijo no a la alianza, levantó la mano de Alejandro Encinas (un hombre que siempre rechazó unirse al PAN) y quiso, fiel al estilo de su mentor Manuel Camacho (que es el del cubano Fidel Castro), hacer de su gran derrota una gran victoria: convenció a Encinas de que no fuera a un mitin con AMLO en el Edomex, de tal forma de acompañarlo a él, a Ebrard, a un recorrido por tierras mexiquenses.
Es decir, partiendo de la premisa (que solo políticos como Camacho se creen) de que el ciudadano es un tonto sin memoria, Ebrard quiso presentarse como el gran impulsor de la candidatura antialiancista de Encinas.
Pero Ebrard no engañó a nadie. La opinión pública y la publicada en forma unánime presentaron a don Marcelo como el perdedor en la primera batalla del Edomex, y a AMLO como el ganador.
Y es que así fue. ¿Qué hizo a AMLO ganar, a pesar de tener todo en contra? Su terquedad que, para muchos, es simple apego a sus principios.
Después de que Ebrard se rindió ante López Obrador, lo que siguió fue un mero trámite: que el PRD nacional rechazara la alianza.
Muy bien, pero apenas empiezan los problemas para el perredismo, que postulará a Encinas junto con el PT y Convergencia, como su candidato a gobernador del Estado de México.
El problema es que Encinas tal vez no cumple con el requisito de la residencia y, por lo mismo, tal vez no pueda ser candidato a gobernador.
Conociendo a López Obrador, puedo decir sin temor a equivocarme que eso, la inhabilitación de Encinas, es algo que no va a detener a Andrés Manuel, algo a lo que inclusive él podría sacarle provecho.
Salir victorioso del jaque mate es la especialidad de López Obrador (de hecho, cuando AMLO falla es cuando lleva la ventaja). Parecía que no superaría el desafuero, y salió en hombros en una marcha a la que asistieron 2 millones de personas. Después, en Iztapalapa, inhabilitada por el Trife Clara Brugada, Andrés Manuel se sacó de la manga a un tal “Juanito” y de la nada lo hizo ganar la elección por el PT, para después obligarlo a renunciar y entregar la jefatura delegacional a quien AMLO pensó que siempre la mereció y que injustamente se la quisieron quitar: la señora Brugada.
Así que, si a Encinas lo inhabilitan, ya podremos esperar a un Andrés Manuel jugando en su terreno, el del jaque mate, llevándose toda la atención mediática para sí mismo y para su causa, inventando sabrá Dios qué (tal vez con Yeidckol Polevnsky como candidata, para luego renunciar ya ganadora y gobernadora a favor del secretario de gobierno Encinas o cualquier cosa por el estilo).
Pero hay en eso un riesgo muy grande. Porque los grandes jugadores como Andrés Manuel suelen triunfar, pero a veces, por apostar tan alto a las causas casi perdidas, también pierden, y fuertemente.
El riesgo, obvio, es que Encinas quede inhabilitado. Eso dejaría al PRD en una situación de gran vulnerabilidad para el 2012. ¿Por qué? Porque con Encinas (primer lugar en las encuestas si se excluye a los partidos), el PRD es el segundo lugar en el Edomex, detrás del PRI y su candidato Eruviel Ávila y del PAN y su candidato, Luis Felipe Bravo Mena.
La inhabilitación de Encinas podría mandar al PRD del segundo al tercer lugar (ojo, si fallara, que podría fallar, la gran protesta que encabezará López Obrador). Y eso, el tercer lugar en el Edomex, dejaría al PRD (y al PT y a Convergencia) sin posibilidades en 2012.
Solo hay una fórmula para que el PRD salga fortalecido del Edomex después de haber dicho no a la alianza con el PAN, los líderes de la izquierda mexicana la están evaluando y de la misma hablaré en otro texto en este blog esta noche.
domingo, 3 de abril de 2011
Otra vez AMLO derrota a Ebrard
“La resurrección de AMLO, el Ocaso de Ebrard”. Me despierto y leo este análisis del encuestador Federico Berrueto en Milenio. Al margen de lo que se piense de su trabajo estadístico, que no es ciertamente el mejor, creo que esta vez Berrueto ha dicho la verdad: Andrés Manuel López Obrador, en la arena del Estado de México, ha derrotado, y con facilidad, a Marcelo Ebrard Casaubón. Y, bueno, AMLO no solo venció al jefe de gobierno capitalino: también a Manuel Camacho, a los chuchos (Jesús Ortega y Jesús Zambrano) y a Felipe Calderón.
Dice Berrueto: “En poco más de una semana se aclaró la política nacional. La obsesión por la alianza en el Estado de México ya tiene lista de derrotados: el presidente Calderón, Marcelo Ebrard, Los Chuchos, el ‘mejor imposible’ Gustavo Madero y los ‘cívicos’ antipriistas”. Y dice más el encuestador: “Todos subestimaron a López Obrador y a los suyos”.
Ciertamente, como bien dice Berrueto, “lo peor del saldo es para Ebrard, no sólo pierde posición para alcanzar la candidatura presidencial de la izquierda, sino que será difícil que pueda influir en la de la jefatura de Gobierno del DF, la joya de la corona del PRD. No era poco lo que ya tenía: pacto con la dirigencia del PRD, el favor del presidente Calderón, el apoyo discreto del PAN, entendimiento con la élite nacional, acuerdo con lo más relevante de los medios y aliados en los estados ganados por la alianza, incluido Guerrero. López Obrador, con mucho menos, pero con la integridad de que carece Ebrard, se impuso. Más vale un puñado de leales, que un montón de incompetentes convenencieros, lección que han propinado Alejandro Encinas y Dolores Padierna”.
Solo en algo no estoy de acuerdo con Federico Berrueto: con la mitad del título de su artículo. Porque es inadecuado hablar de “La resurrección de AMLO…”. No hay tal.
Berrueto, al hablar de “resurrección” le da la razón a una mentira tantas veces repetida, desde septiembre de 2006, por los medios de comunicación afines al gobierno federal: que López Obrador y su movimiento habían perdido tanta fuerza que estaban no solo derrotados, sino desaparecidos.
Nunca ha sido así. Más allá de si con lo que tiene le alcanza o no a López Obrador para ganar la presidencia de la república en 2012 (es una cálculo en el que ahora no quiero entrar), lo cierto es que Andrés Manuel y los suyos en ningún momento han dejado de trabajar en cada pueblo de México organizando, sembrando, dialogando con la gente. A veces en mítines de decenas de miles de personas, a veces en reuniones de unos cuantos. Pero no han dejado de hacerlo. Para organizarse bien a veces recurrieron a la discreción, y por eso dejaron de aparecer en los medios durante períodos prolongados. Pero no estaban muertos, sino trabajando. Y el trabajo siempre es redituable.
Hoy lo prueba López Obrador al derrotar una vez más, sin presupuesto para publicidad, a un gobernante que ha gastado en imagen tanto como Enrique Peña Nieto, pero al que su inversión no le ha resultado rentable.
¿Por qué a Ebrard la publicidad excesiva no le ha resultado benéfica y a Peña Nieto sí? Tal vez porque a Ebrard, a diferencia de Peña Nieto, le ha faltado humildad para someterse al guión escrito por un estratega mayor.
Ebrard no ha aceptado seguir ningún plan impuesto por gente que sí sabe porque, arrogante, cree ser el mayor experto en esa y en todas las materias políticas. Hoy se prueba que no es así. Peña Nieto, en cambio, ha sido lo suficientemente listo como para dejarse plenamente conducir por la habilidad superior del más grande fabricante de estrellas que hay en México: Televisa.
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