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domingo, 2 de octubre de 2011

AMLO en el Auditorio


La nota es que no hubo nota en el evento de Andrés Manuel López Obrador de este domingo en el Auditorio Nacional.

No hubo nota en el sentido de que, como era lógico, el tabasqueño no expresó nada que pudiera considerarse una novedad.

Es decir, Andrés Manuel ni se peleó con Marcelo Ebrard Casaubón ni anunció nada que no se supiera desde antes del acto en el que su organización, Morena, pasó de la informalidad a la institucionalidad, por así decirlo, al convertirse en una asociación civil.

Tampoco sorprendió a nadie al dar a conocer a los integrantes del Comité Ejecutivo y del Consejo Consultivo de Morena, entre los que figuran los intelectuales, empresarios y políticos que lo han acompañado durante años, como Elena Ponniatowska, Laura Esquivel, Carlos Payán, René Drucker, Fernando Turner, Rosario Ibarra, Jesusa Rodríguez, Alfonso Durazo, Genaro Góngora Pimentel, etcétera.

Dijo lo que ya sabíamos: que será candidato si las encuestas lo favorecen y, a pesar de que sus seguidores se lo exigieron a gritos en el Auditorio Nacional, no consideró conveniente romper con Marcelo Ebrard.

Nadie se extrañó al ver en el evento a las dirigencias, completas, del Partido del Trabajo y de Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) y solo a la mitad, la que ha permanecido leal a López Obrador, de la cúpula del Partido de la Revolución Democrática (los chuchos, que son sus enemigos, no participaron).

Y fue normal, para lo que ha hecho todos estos años López Obrador, que miles de ciudadanos llenaran el Auditorio Nacional y muchos otros se quedaran afuera.

No hubo nota, lo que era hasta cierto punto lógico.

Tampoco llamó la atención el trato que los principales diarios mexicanos le dieron a lo expresado por Andrés Manuel en sus páginas web este domingo, a saber:

“Listo para candidatura si me favorecen sondeos: AMLO”, la Jornada.

“Estoy listo para ser candidato.- AMLO”, Reforma.

“AMLO se declara listo para ser candidato presidencial”, Excélsior.

“AMLO: Listo para ser nuevamente candidato”, El Universal.

“No seré candidato si no cuento con respaldo: AMLO”, Milenio.

Ni los medios se salieron del guión que han seguido en los últimos tiempos. La Jornada, Reforma, Excélsior y El Universal, con objetivad y buen gusto, destacaron en positivo las aspiraciones electorales de Andrés Manuel López Obrador (“Estoy listo para ser candidato”), mientras que el enfermizamente antipejista Milenio con el peor estilo subrayó lo negativo (“No seré candidato si no cuento con respaldo”).

Todo ocurrió como estaba previsto.

Lo que sigue es esperar que se realice la encuesta que decidirá al candidato presidencial de izquierda.

Y, cuando tal cosa ocurra, nada tampoco se saldrá de lo esperado: romperán, claro que lo harán, López Obrador y Ebrard.

No podría ser de otra manera entre dos políticos que, por más que se empeñen en aparentar que luchan por lo mismo, en realidad defienden proyectos de nación absolutamente distintos entre sí.

Al tiempo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

AMLO, un general debilitado por las heridas

Este no es el López Obrador que conocíamos. No reconozco en el Andrés Manuel que hoy habló con Carmen Aristegui al guerrero indomable que nunca se echó para atrás en la batalla. Sospecho que tantos golpes recibidos durante tantos años ya lo han debilitado, le han quitado energía, le han hecho perder el empuje.

No voy a defender a Martí Batres, ese no es el punto. Solo estoy mencionando, lo que ya otros han dicho en estas horas, que Andrés Manuel ha enviado el peor mensaje a sus seguidores, el de que es un general que ya no está dispuesto a dar la batalla por su gente.

¿Qué estará pensando Ricardo Monreal, que tanto se la ha jugado por López Obrador? Seguramente se dirá a sí mismo que en cuanto se meta en problemas por defender a AMLO, el tabasqueño le va a dar la espalda. Lo mismo pensarán Alberto Anaya, Dante Delgado (@DanteDelgado), Alfonso Durazo (@AlfonsoDurazo), Jesusa Rodríguez, Héctor Vasconcelos, y tantos otros personajes que todo lo han arriesgado por el proyecto lopezobradorista.

Después de años de exigir un comportamiento vertical sustentado en el hecho de que nadie en el movimiento debía, ya no se diga saludar a Felipe Calderón, sino ni siquiera reconocerlo como el presidente, salir ahora, como lo hizo AMLO con Aristegui, con la declaración de que eso no tiene importancia, pues habla de que López Obrador está en serios problemas para conservar la serenidad y la fortaleza de ánimo que se necesitan para encabezar un ejército en el gran combate que viene.

El general está herido, sin fuerza, desfalleciente. Y la tropa desmoralizada y sin rumbo. Mal augurio.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Bejarano-Padierna, fuerza electoral de la izquierda en el DF


Hace un año, a un amigo le escuché decir: “Si en las calles del DF tiras una piedra, no le pegas a un perro callejero, sino a un aspirante a la jefatura de gobierno”. Pensé que eso era exagerado, pero que el juicio se quedó corto. Véanse si no los siguientes nombres.

No sé si una tal Laura Velázquez que ha pagado anuncios espectaculares en distintas calles del Distrito Federal sea la secretaria de Desarrollo Económico de la administración encabezada por Marcelo Ebrard Casaubón. Supongo que sí y, también, supongo que quiere ser candidata de izquierda a la jefatura de gobierno de la ciudad. Si lo que me dicen es cierto, que a ella la apoyan René Bejarano y Dolores Padierna, pues entonces la señora Velázquez tiene posibilidades de llegar, ya que la pareja Bejarano-Padierna es uno de los tres pilares electorales del PRD en la capital: los otros son, desde luego, el propio Ebrard y, el más importante, el movimiento de Andrés Manuel López Obrador.

¿A quién más apoyan Bejarano y Padierna? A Benito Mirón, secretario del Trabajo capitalino. Este hombre, con antecedentes como enlace con la guerrilla zapatista, ha trabajado más o menos con eficacia y con mucha seriedad, con tanta seriedad que no tiene popularidad. Tal vez, con los recursos de Bejarano-Padierna, pronto lo veremos anunciar su imagen en las calles. Tiene algunas, no muchas posibilidades de llegar, pero no por lo que el propio Mirón haya hecho, sino porque la familia Bejarano es de cuidado en tierras defeñas.

Contra lo que pudiera pensarse, no es claro, y tal vez no exista, el apoyo de Bejarano-Padierna a Martí Batres, secretario de Desarrollo Social del DF. Batres llegó a la política de la mano de Bejarano, pero luego quiso independizarse, crear su propio grupo y convertirse él mismo en un factor de poder en el Distrito Federal. Ha avanzado, pero todavía no lo suficiente. ¿Pertenece al grupo de Ebrard? No, de ninguna manera. De hecho, el actual jefe de gobierno lo veta. López Obrador lo ve con  muy buenos ojos, pero creo que el líder de MORENA, necesitado de gente que le sume votos en los sectores conservadores, ve a Batres demasiado izquierdista y, tal vez, no lo apoyará en esta ocasión en sus aspiraciones de ser candidato.

Una sorpresa resulta para mí enterarme de que un lopezobradorista que no es izquierdista radical, sino que más bien se ubica en el centro de la geometría política, es muy bien visto y podría ser apoyado por René Bejarano y Dolores Padierna. Me refiero a Alfonso Durazo, quien fuera secretario particular de Luis Donaldo Colosio y de Vicente Fox (renunció al gobierno foxista denunciando la corrupción de Fox y la señora Marta). Durazo, desde hace unos 20 años, cuando ocupó cargos en el gobierno del Distrito Federal, por la vía de negociar con Bejarano y Padierna, sobre todo vivienda en la etapa de reconstrucción después del sismo de 1985, estableció una muy buena relación con la poderosa pareja y no sería nada raro que la familia Bejarano lo apoyara. Durazo obviamente cuenta con todo el apoyo de AMLO, aunque tal vez lo vete Ebrard, ya que Marcelo (cuando era subordinado de Camacho) peleó fuertemente con la gente que rodeaba a Colosio, y no han cerrado las heridas de 1994.

René Bejarano y Dolores Padiera no ven del todo mal a uno de los favoritos de Marcelo Ebrard para la jefatura de gobierno, Alejandro Rojas Díaz-Durán, secretario de Turismo del DF, quien tiene una carrera política local en el Distrito Federal que lo ha llevado a pactar alianzas con todos los grupos que en la ciudad operan. Como Laura Velázquez, el señor Rojas ha inundado la ciudad con enormes mantas colgadas en los edificios en las que promueve su imagen. En las encuestas que se publiquen en noviembre se verá si su estrategia publicitaria le funcionó. López Obrador ni veta ni apoya a Rojas, ni todo lo contrario. Rojas llegará tan lejos como lo determine la capacidad política de Ebrard.

Al que de plano no apoyan Bejarano y Padierna es al que ha sido, y tal vez ya no sea, al aspirante que más ha apoyado Ebrard: Mario Delgado, secretario de Educación en el DF, quien simplemente no avanza en las encuestas. El señor Delgado no es un mal funcionario, pero la popularidad no se le da.

Solo si Andrés Manuel López Obrador lo pidiera, y tal vez podría pedirlo, la pareja Bejarano-Padierna apoyaría a gente como el senador Ricardo Monreal, el diputado Porfirio Muñoz Ledo y el exrector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, tres políticos con prestigio que poca trabajo han hecho en las bases de la izquierda capitalina. Ambos son dos muy buenas opciones que, si las cosas se complicaran, podrían llegar a ser elegidos en una negociación AMLO-Ebrard.

Bejarano y Padierna no están en malos términos con Alejandra Barrales, pero si esta diputada local quiere ser seriamente tomada en cuenta por esa pareja como su candidata a la jefatura de gobierno del Distrito Federal tendrá que ser menos ambigua a la hora de decidir a quién apoyará como candidato presidencial de izquierda. Barrales ha dicho que apoya tanto a AMLO como a Ebrard, pero eso no es posible. Bejarano y Padierna, que apuestan abiertamente a favor de López Obrador, le exigirán que se defina, y harán bien.

Al que de plano nunca apoyarán René Bejarano y Dolores Padierna es al senador Carlos Navarrete, uno de los principales “chuchos” del PRD. Lo detestan. Navarrete tiene muy pocas posibilidades ya que, por otra parte, Ebrard lo apoya pero solo porque ha realizado un acuerdo político con los chuchos que en cualquier momento podría romperse, y porque además, lo que es suficiente para sentenciar su suerte, está vetado por López Obrador.

¿Y el diputado Gerardo Fernández Noroña? Nadie, excepto sus seguidores en Twitter, lo ven como candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Por lo tanto, no creo que Bejarano y Padierna lo estén considerando, ni Ebrard tampoco ni, mucho menos, López Obrador: los dos aspirantes presidenciales de izquierda buscan rodearse de gente aceptada en las clases media y alta, en las que tanto se les rechaza, y el controvertido diputado ahí nomás no ayuda.

¿Y Manuel Camacho Solís? Quiere y legalmente puede ser jefe de gobierno. Ebrard lo apoya, AMLO o veta y la pareja Bejarano-Padierna no quiere saber nada de él. Se quedará con las ganas el señor Camacho. No será la primera vez.

domingo, 7 de agosto de 2011

GDF-2012: la izquierda en aprietos

Antes de la encuesta de Reforma, en la que lleva mucha ventaja la priista Beatriz Paredes sobre cualquiera de los aspirantes del PRD al gobierno del Distrito Federal, en la izquierda se pensaba, con arrogancia y evidentemente con base en un mal diagnóstico, que la capital de México era territorio conquistado que por ningún motivo podía perder el perredismo.

Así, los líderes izquierdistas planteaban los temas sucesorios en dos tiempos: primero, lo importante: elegir al candidato presidencial; después, el trámite de seleccionar a cualquier candidato al GDF.

Ya no es así. Ahora, para tener una mínima posibilidad de éxito frente al PRI en el Distrito Federal, los dos principales aspirantes de izquierda a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón, antes de que pacten (según lo han acordado) cuál será el elegido entre ellos, tendrán que analizar juntos quién es el mejor militante o simpatizante de la izquierda para buscar el gobierno capitalino, ya que si el DF se pierde, será imposible ganar la presidencia de la república.

Los aspirantes de izquierda mejor posicionados en la encuesta de Reforma son el senador Carlos Navarrete y el procurador del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, con más crecimiento el segundo que el primero, a pesar de que Mancera no ha realizado campaña de ningún tipo, mientras que Navarrete ha gastado mucho dinero en una bien hecha campaña de publicidad exterior.

Después de los mencionados, en la izquierda aparecen Martí Batres (al que le va muy mal cuando lo enfrentan a Beatriz Paredes, del PRI, y Demetrio Sodi, del PAN) y una mujer, Alejandra Barrales, que parece haber perdido empuje.

Con menos posibilidades en el estudio de Reforma está el que ha sido, desde hace años, el proyecto de Marcelo Ebrard para su sucesión, Mario Delgado, quien, a pesar del apoyo recibido por el jefe de gobierno, nomás no ha crecido. Su caso es similar al del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.

Otro aspirante que ha iniciado abiertamente su precampaña, Alejandro Rojas Díaz-Durán, secretario de Turismo del DF, no fue incluido en la encuesta de Reforma, quizá porque tardó en arrancar. Ni se incluyó en ese estudio al polémico diputado Gerardo Fernández Noroña, al que ningún estudio toma en cuenta a pesar de todo su esfuerzo por hacerse notar. Algo equivocado estará haciendo el diputado para que ninguna empresa encuestadora lo considere. Cuando se les incluya a Rojas y a Noroña en las encuestas, si acaso ocurre, se verán sus posibilidades reales.

¿Hay más opciones para la izquierda en el GDF? Las hay, y creo que son más fuertes que los anteriormente mencionados. Está el prestigiadísimo ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente; el senador Ricardo Moreal, e importantes figuras de los círculos cercanos a López Obrador y Marcelo Ebrard, como Alfonso Durazo y Manuel Camacho (este último ya gobernó el Distrito Federal, pero como no fue electo, legalmente está habilitado para ser candidato).

Tanto López Obrador como Ebrard necesitan que el candidato al GDF sea no solo capaz de ganar, sino también de maximizar los votos de la izquierda en los sectores más conservadores de la capital del país. Entre todos los posibles, los únicos que cumplen con ambos requisitos son Miguel Ángel Mancera, Juan Ramón de la Fuente, Alfonso Durazo y Manuel Camacho. Si hoy se tomara la decisión, el elegido por el PRD como su candidato saldría de este cuarteto. La política tiene su lógica, y si se aplica correctamente se logran buenas “predicciones”.

jueves, 16 de junio de 2011

El rector grillo

Una rápida revisión a Google buscando información sobre el rector de la UNAM, José Narro Robles da los siguientes resultados.

1.- “Narro elogia a Cordero por apoyo a la educación”.
2. “El rector de la UNAM inaugura muestra con la obra de Naranjo”.
3.- “José Narro y Peña Nieto inauguran Feria Libro del Palacio de Minería”.
4.- “José Narro y Marcelo Ebrard inauguran el Museo de la Mujer”.
5.- “Politizar la justicia, una mala decisión: afirma rector Narro”.
6.- “Visita Enrique Peña Nieto a José Narro Robles, rector de La UNAM”.
7.- “La principal víctima de la violencia son los jóvenes: Narro”.
8.- “Pide José Narro no criminalizar a jóvenes”.
9.- “Narro: sin seguridad no hay democracia”.
10. “Ortega, Narro y Ebrard presenciaron el juego de Pumas"

En todo anda el rector de la UNAM. Espero, desde luego, que tanta actividad política le deje tiempo para atender los asuntos fundamentales, académicos y administrativos, de la querida universidad nacional.

Cuando Juan Ramón de la Fuente dejó la rectoría pensé en las clásicas buena y mala noticias: “La mala, que se iba un rector grillísimo que, precisamente por estar más dotado para la política que para la academia, había sacado adelante a la UNAM en una época turbulenta. La buena: que era imposible que a la UNAM llegara alguien más grillo que De la Fuente”.

Me equivoqué: Narro está más enviciado con la política que De la Fuente. Porque la política, no hay duda, es un vicio. Y el actual rector es, evidentemente, un caso clínico que requiere urgentemente de ayuda especializada para superar su adicción.

José Narro Robles, ciertamente, está enamorado de los titulares de los diarios y los noticiarios de radio y televisión. Pero no de todos los titulares, sino solo de aquellos en los que él aparece. Le encanta figurar. Por eso, en los juegos de los Pumas, el palco principal del estadio de la universidad se llena, invariablemente, de políticos y de periodistas conocidos.

Narro Robles siempre ha sido priista. Hasta ocupó cargos en los gobiernos emanados del PRI. Esto es importante entenderlo para comprender, a cabalidad, el comportamiento del rector. Es que, como una vez le escuché decir a quien fuera secretario particular de Luis Donaldo Colosio, Alfonso Durazo, el priismo no es una militancia ni una ideología, sino una cultura, ni más ni menos que la cultura de la grilla.

Por eso, José Narro es como es: un grillo urgido de atenderse en Grillos Anónimos porque, a juzgar por su última puntada, el suyo ya es un caso grave. Digo, invitar a Ebrard al palco de los Pumas, pasa, y hasta es lógico que el rector de la UNAM se junte con Peña Nieto, después de todo puntero en las encuestas. Pero, ¿elogiar a Ernesto Cordero, el secretario de Hacienda que quiere que seamos ricos con 6 mil pesos al mes? Con esto sí que, de plano, Narro rebasó todos los límites. Todos.