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viernes, 2 de marzo de 2012

Lo que hace falta: mejores telenovelas

http://twitter.com/#!/NetasMx/status/175619249241464833/photo/1

La imagen de arriba la difundió en Twitter @NetasMx. Es muy buena. Realmente muy buena.

Y no, no fue una broma la propuesta de Enrique Peña Nieto de que en México haya cada día mejores telenovelas.

¿Creen que exagero y que Peña Nieto no pudo haber propuesto lo anterior? Vean esta nota del prestigiado diario Reforma http://www.reforma.com/elecciones/articulo/648/1294193/?grcidorigen=1.

Si no fuera terrible que un candidato presidencial haga de las telenovelas su principal oferta política, el asunto sería divertidísimo.

De hecho, el tema fue muy comentado, con chistes, durante todo este viernes en Twitter.

Cito lo expresado por un usuario de la red social cuyo nombre se me escapa ahora, por lo que le pido perdón: “Promete EPN mejores telenovelas. Y uno de frívolo pensando en empleos”.

En efecto, sobraron las bromas en Twitter sobre lo expresado por Peña Nieto, como esta de Gonzalo Curiel, @GonCuriel:

“—¡Si me eligen, prometo mejores telenovelas! —Mi amor, estás para Presidente del país, no de Televisa. —¡Cállate o no te toca protagónico!”.

Lo peor, lamentablemente, es que Enrique Peña Nieto no es el único político amante de las telenovelas.

Otro es el secretario de Educación del gobierno de Felipe Calderón, el hoy convaleciente Alonso Lujambio.

El señor Lujambio, que se suponía es todo un académico, a mediados de marzo de 2011 dijo que las novelas que se producen en Televisa, sobre todo las de Juan Osorio, son verdaderos instrumentos para educar. Esta nota de Excélsior no deja lugar a dudas http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=722885.

Tristísima situación la de nuestra política.

Digo, que Peña Nieto proponga mejorar las telenovelas se puede entender como uno de tantos actos demagogos a los que recurren los políticos cuando andan en campaña, e inclusive se podría atribuir al hecho de que él está casado con una estrella de Televisa.

Pero, ¿¡que diga que son educativas las telenovelas de Televisa el secretario de Educación!? Esto, de plano, es para perder la fe en el futuro de la patria.


(A última hora me entero de que la Coordinación de Campaña de Peña Nieto ha desmentido que sea cierto el documento en el que se basa Reforma para su nota. Habrá tiempo de analizarlo. Porque, si fue una falsificación, es gravísimo. Y si la campaña del PRI simplemente niega algo porque un medio lo tuvo en sus manos, es todavía peor).

jueves, 1 de marzo de 2012

Luis Miguel, AMLO y Televisa

Estoy leyendo en Internet que Televisa, la televisora propiedad de Emilio Azcárraga Jean, ha vetado al cantante Luis Miguel. ¿Por qué diablos el intérprete de la incondicional ha sido castigado tan severamente? Simple y sencillamente porque se atrevió a actuar en la inauguración de la Arena México, que pertenece a un hermano del presidente de TVAazteca, Ricardo Salinas Pliego.

¿Va a perder contratos Luis Miguel? Ninguno. ¿Se van a vender menos sus discos? No, y hasta es probable que se vendan más. ¿Va a ir de rodillas Luis Miguel a la oficina de Azcárraga a pedir perdón? Con lo divo que es, seguramente el cantante está pensando "Azcárraga no existe".

La verdad de las cosas es que un veto de Televisa puede ser mortal para actores o cantantes menores, pero es de risa loca si se aplica a figuras tan consolidadas como Luis Miguel.

En la política es lo mismo. Sin Televisa no son nada los políticos sin personalidad, sin liderazgo y sin trayectoria, pero para nada necesitan a la televisora los dirigentes fuertes y prestigiados.

Un político que ha podido consolidar un movimiento de millones de seguidores sin Televisa, e inclusive contra Televisa, es Andrés Manuel López Obrador. Durante años Televisa lo atacó, lo ninguneó, lo ignoró, y López Obrador como si nada. De hecho, cuando inició el actual proceso electoral Andrés Manuel, peleado con Televisa, estaba muy por encima del PAN en las encuestas... y aquí viene la moraleja.

El PAN empató a Andrés Manuel cuando el tabasqueño hizo las paces con Televisa...

O sea que sin Televisa el Peje estaba mejor que con la televisora. Ojo Luis Miguel, no te vayas a arreglar con Azcárraga, no vaya a ser que de verdad tu carrera empiece a ir hacia abajo.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Aristegui y la renuncia de Tajonar a Milenio

Marín admite que censuró a Tajonar por criticar a Televisa

Reproduzco ahora la respuesta, en mi opinión un tanto cínica, que el director de Milenio, Carlos Marín, dio a la carta de renuncia de Héctor Tajonar en el que este dijo que se fue de ese periódico porque le prohibieron criticar a Televisa y a Enrique Peña Nieto.

Adiós a los periodicazos

Basta leer en MILENIO a Álvaro Cueva o ver los cartones de Jabaz y Rapé para saber que Tajonar miente al decir que le pedí “dejar de criticar a Televisa”.

Le llamé hace pocos días, eso sí, para comentarle que sus colaboraciones trasminaban rencor hacia la empresa en que trabajó 20 años; recordarle que esta casa editorial está asociada en los sistemas de cable en el norte de México (para nada en la señal de MILENIO Televisión) con Televisa; que en este diario no hacemos campañas para denostar ni encumbrar a nadie, y le previne de que sus textos estaban descendiendo a nivel de periodicazos (de septiembre a la fecha, uno de cada tres contra Televisa).

Tajonar imagina que mi comentario es “resultado de una presión de los estrategas de Peña Nieto…”.

No, Héctor: desconozco quiénes y cuántos sean, y ni ellos ni nadie me ha buscado nunca para comentarme nada que hayas escrito jamás.
Carlos Marín

Por dignidad Tajonar renunció a Milenio

Reproduzco enseguida íntegramente el artículo de Héctor Tajonar quien hoy renunció a Milenio porque le prohibieron criticar a Televisa y a Enrique Peña Nieto. Toda mi solidaridad con el señor Tajonar.

Apreciado Carlos Marín:

He reflexionado acerca de la breve conversación telefónica que sostuvimos la semana pasada y he tomado la decisión de suspender mi colaboración semanal en MILENIO Diario. Antes de exponer mis razones, quiero agradecerte el haberme invitado hace cinco años y medio a colaborar en este diario después de haber publicado, a solicitud mía y en calidad de columnista invitado, el texto titulado “¿La rebelión de las masas?”, fechado el 16 de julio de 2006. Desde entonces he podido expresar con toda libertad mi visión personal, independiente y crítica acerca del acontecer político nacional. Tu proposición de modificar esas condiciones me obliga a escribir esta carta de renuncia, con la atenta solicitud de que sea publicada en el espacio que tuviste a bien asignarme en Acentos.

Me has pedido que dejara de criticar a Televisa en mi columna, aduciendo que MILENIO Televisión está asociado con esa empresa para sus transmisiones en cable. Comprendo que en la actual coyuntura preelectoral mis puntos de vista puedan resultar disfuncionales para los legítimos intereses empresariales de esta casa editorial. Sin embargo, sabemos que en el ámbito de los medios de comunicación, los intereses empresariales se traducen en políticas editoriales. Ello me impide aceptar tu planteamiento. Permanecer en esas condiciones significaría no sólo coartar mi libertad de expresión sino convertirme en cómplice pasivo de una situación política con la cual no comulgo. Ha llegado el momento de marcharme.

Durante 40 años he estudiado la relación entre el poder político y los medios de comunicación, en especial la televisión, y como sabes trabajé en Televisa durante dos décadas. Por tanto, puedo decir sin el menor asomo de vanidad que cuento con las herramientas teóricas y empíricas para hablar acerca de estos temas con suficiente conocimiento. Así lo he hecho desde la soledad de mi escritorio y mi conciencia en este espacio del que hoy me despido.

Ahora más que nunca cobra actualidad la conocida advertencia de Karl Popper: La televisión se ha convertido en un poder político colosal, el más importante de todos… Se ha vuelto un poder demasiado grande para la democracia. Ninguna democracia puede sobrevivir si no se pone fin al abuso de este poder.

Televisa es el ejemplo más claro del abuso de ese poder sin control, su inocultable vínculo con el candidato del PRI representa una burla a las leyes electorales del país y el riesgo de un grave retroceso democrático. La televisora y el candidato tricolor constituyen un binomio político-electoral indivisible y, para muchos, invencible. Los concesionarios de la televisión han pasado de ser soldados del presidente a inventores de presidenciables. Por ello, dejar de criticar a Televisa, como me lo has pedido, equivaldría a dejar de criticar a Peña Nieto. No puedo aceptar el ejercicio de un periodismo amordazado.

Interpreto tu exhorto a la autocensura como el resultado de una presión de los estrategas de Peña Nieto, cuya función primordial es cuidar la imagen pública del candidato, la cual ha resultado un tanto dañada en días recientes. Entiendo que les haya incomodado mi texto publicado hace dos semanas en este espacio, titulado “Los dos Peña Nieto”, en el cual menciono que la popularidad del personaje está íntimamente vinculada al secreto mejor guardado por el candidato del PRI: el costo financiero y político de su alianza con Televisa.

Hace seis años, Santiago Creel fue derrotado en la elección interna del PAN por Felipe Calderón debido a que se dio a conocer que, siendo secretario de Gobernación, el delfín de Fox intercambió presencia en la pantalla televisiva por permisos de casas de apuestas para Televisa. Los artífices de esa táctica son los mismos que se han encargado de diseñar la hasta ahora exitosa estrategia de comunicación política de Peña Nieto. Es comprensible que la máxima prioridad de dichos estrategas sea impedir que el fracaso de la alianza de Televisa con Creel se repita ahora con Peña. Si alguien estorba es preciso neutralizarlo.

En consecuencia, se ha recurrido al método del PRI de siempre: cooptar o silenciar. El mismo que usaron antes Echeverría, López Portillo y Salinas. Surge ahora el neoautoritarismo peñista. El episodio del que soy protagonista involuntario constituye un grave precedente de lo que tendríamos si el candidato de la pantalla resultara vencedor en las elecciones del año próximo.

El disenso no debe equipararse con la enemistad. Felicidades.

sábado, 3 de diciembre de 2011

No, no puedo estar a favor del Teletón

Busqué en Google las palabras “filantropía y Teletón” y los siguientes fueron los primeros resultados, por lo mismo los más relevantes, que aparecieron:

“Teletón. ¿Filantropía o elusión fiscal?”

“Teletón. La falsa ayuda de la televisión a los niños”.

“El Teletón de Televisa: chantaje emocional, manipulación mediática”.

Después, en el poderoso buscador de internet escribí “caridad Teletón” y los siguientes fueron los primeros resultados que aparecieron:

“Teletón es publicidad y farándula, no caridad”.

“Teletón: Caridad para el X-BOX 360 de El Pollo”

“Teletón: la caridad en el lugar de los derechos”.

Al margen de la gran publicidad que recibe ese evento de Televisa, es un hecho que el Teletón es un evento desprestigiado. Y se entiende que lo sea:

Para empezar, sea cierto o no (y pienso que no lo es), muchísimas personas opinan que es una estrategia de las grandes empresas mexicanas para no pagar impuestos.

A la imagen del Teletón no le ayuda, al menos no con las personas inteligentes, la burda utilización del dolor de los niños discapacitados para ganar audiencia.

Y, claro está, la crítica más seria al Teletón es la de que acapara, en manos de compañías que en sus sectores productivos operan como oligopolios o monopolios, los donativos para la caridad.

Sobran las instituciones dedicadas a ayudar a los pobres, a los enfermos, a los marginados, algunas, como bien se ha dicho, dirigidas por voluntarios que lo hacen con absoluta generosidad, con total entrega, con vocación de servicio.

Pero a estas instituciones caritativas o filantrópicas mexicanas, algunas dignas del Premio Nobel de la Paz, y no exagero, cada año les llegan menos recursos de parte de la sociedad y el gobierno porque el Teletón los monopoliza.

Es terrible que obras verdaderamente maravillosas tengan que padecer crecientes penurias financieras solo por carecer del poder de manipulación mediática del señor Emilio Azcárraga Jean.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Héctor Suárez contra @eazcarraga

Por considerarla de interés general, reproduzco la siguiente carta que el comediante Héctor Suárez ha enviado al presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean. Cada quién saque sus propias conclusiones.



A Emilio Azcárraga Jean y a la opinión pública:



Al ver que mis anteriores misivas enviadas a usted hace unos días, para conciliar y darle mi versión sobre lo ocurrido en la emisión Iniciativa México, y por la que se me culpa injustamente de rebeldía, de actor difícil y conflictivo, jamás tuvieron respuesta de su parte; no me deja más alternativa que hacerlo por este medio.



¿Está enterado de que durante más de 38 años colaboré en la que ahora es su empresa en programas que no sólo le dieron rating sino mucho dinero a Televisa? Y, por ende, a mí también, naturalmente. ¿Sabe que la emisión creada por mí y titulada ¿Qué Nos Pasa? fue una punta de lanza que vino a revolucionar las anodinas comedias que se hacían en televisión? Fue un honor participar en ella. Lástima que, en la segunda época, sus subordinados coartaron toda la libertad y crítica social de la que yo gozaba, al grado de querer reducir ¿Qué Nos Pasa? a uno más de los inanes programas cómicos que se hacían a puñados. De ahí que mejor decidiera abandonar dicha emisión para no traicionar el espíritu de crítica que la hiciera famosa.



Comento lo anterior porque ¿Qué Nos Pasa? le dio a Televisa la altura y la madurez de una televisión inteligente, analítica y pensante, además de valiente. Ésta es la televisión y el trabajo que hago y que siempre me han caracterizado a lo largo de mi carrera. Me pregunto, entonces, ¿para qué solicitaron mis servicios en Iniciativa México?



Con respecto a lo acontecido en torno a esa emisión, donde de seguro los señores Rubén y Santiago Galindo, productores de dicho programa, ya le dieron su particular visión de los hechos; es mi deseo que usted conozca la mía y así, juntando los dos pareceres, se pueda dar una idea de lo que ocurrió.



Comprendo que los Galindo cuiden su fuente de trabajo. Entiendo también que hay muchos medios involucrados en Iniciativa México y que los contenidos deben ser cuidadosos, pero la esencia de la comedia es, por antonomasia, crítica y burla. No se puede pretender hacer reír al público, sin ejercer dichos elementos, y menos con el temor de “molestar a alguien”. Actitud moralista, temerosa y prejuiciosa constante de los Galindo; de ahí los repetidos desacuerdos que tuve con los mencionados productores.



¿Le informaron a usted estos señores que, para cuidar los contenidos de los tres sketches que cada ocho días salían al aire, acordamos, entonces, que yo les entregaría mi trabajo editado con 72 horas de antelación para que, si algo no les pareciera, me lo informaran y así yo pudiera tener el tiempo suficiente para reeditarlos y corregirlos?



En las seis semanas en que les entregué puntualmente, por alguna razón que desconozco, mi trabajo nunca fue checado en el tiempo acordado. Siempre lo hicieron a última hora, cuando ya no había ni tiempo ni oportunidad de corregir ni hacer nada. De ahí que los Galindo, con una falta de respeto por mi trabajo como creador y enarbolando la bandera de la moral, censuraron y decidieron lo que el público debía de ver y lo que no, mutilando siempre con torpeza, desconsideración, con un desconocimiento total del género y sin participármelo siquiera.



¿A qué le temían los señores Galindo? ¿A quién le cuidaban las espaldas? ¿Temían ofender a los que han depredado este País? ¿O simplemente estaban cumpliendo órdenes superiores?



¿Está usted enterado de que el señor Rubén Galindo está faltando a la ética y a la verdad al no cumplir su compromiso conmigo, pretendiendo pagarme mucho menos dinero del que, como caballeros, acordamos? Yo ya cumplí, ya trabajé y realicé programas para completar ocho semanas, que fueron las que acordamos Rubén Galindo y yo.



Otro de sus trabajadores, el señor Juan Antonio Mateos, pretende pagarme sólo seis semanas argumentando que debí haber trabajado 10 semanas, de las cuales, repito, el señor Galindo jamás me habló. Trabajé únicamente seis semanas, pero grabé suficiente material para cubrir las ocho semanas, que, además, ya salieron al aire. Por lo tanto, cumplí mi compromiso. ¿Por qué entonces este atropello de obligarme a cobrar menos dinero de lo acordado y quitarme mi trabajo evidenciándome como lo han hecho de manera tan humillante e injusta?



¿Está enterado de que, por todo esto, algunos de sus empleados decidieron dar órdenes estrictas de no permitirme la entrada a la empresa, de que acabo de sufrir la humillación y la vergüenza de no poder entrar a su empresa para recoger mis pertenencias, mi vestuario, mi maquillaje y mis pelucas?



¿Está enterado de que sus subordinados ejercen una política de terror laboral en contra de mis compañeros actores y actrices al amenazarlos abierta o veladamente con vetarlos si trabajan en otra parte? O sea que no se les permite trabajar, pero tampoco se les da la seguridad de un trabajo en su empresa. ¿Y de qué se supone que van a vivir mis compañeros? ¿Qué clase de Iniciativa es ésta? Lo comprendo si gozan de una exclusividad, pero los que no gozamos de eso, ¿por qué también? Señor Azcárraga, estamos en el siglo 21. Esta imagen de señores de horca y cuchillo es denigrante para cualquier trabajador, que debe tener la libertad de buscar otras fuentes de ingreso, y más en estas épocas difíciles.



¿Está enterado de que me encontraba yo trabajando en la serie que produce Televisa Deportes, Cloroformo, con un rol importantísimo, el de un ex boxeador, y que por la misma razón fui retirado de dicha serie, afectando con esto la producción que ya estaba lista y a su director, Gustavo Loza, obligándolo a buscar quién me sustituyera? ¿Que el señor Juan Antonio Mateos le comunicó a mi representante que de ninguna manera podía yo trabajar en Cloroformo porque estaba vetado y que si quería trabajar en Televisa tendría yo que dejar de trabajar primero en la televisora Estrella TV de Los Ángeles, California, empresa en la que hace dos años trabajo y me da para comer.



Señor Azcárraga, acepté gustosamente colaborar en Iniciativa México, porque, sinceramente, creí en el proyecto, involucrándome y comprometiéndome con toda mi pasión y profesionalismo, sin importarme ni tomar en cuenta el veto que llevo padeciendo en su empresa desde hace 12 largos años.



Señor Azcárraga, ¿le parece honesta y sinceramente que merezco este “castigo” impuesto por sus trabajadores que, abusando de sus “jerarquías”, ejercen el pequeño poder evidenciando una carrera de 53 años de trayectoria?



¿Está enterado señor Azcárraga? Si no lo está, lo invito a tomar medidas, y obligue a sus subordinados a cumplir sus compromisos como hombres y con ética profesional y laboral. Señor Azcárraga, en su empresa están acostumbrados a someter a sus trabajadores y, en muchas ocasiones, a pisotear sus derechos, como en esta ocasión lo están haciendo una vez más conmigo, pero más acostumbrados están a que nadie les reclame ni les diga nada por terror a perder su trabajo y su seguridad económica, razón que no juzgo y respeto.



Pero habemos personas como yo que por ningún motivo lo permitimos y nos arriesgamos a sufrir las consecuencias antes que perder la dignidad. Y eso, señor Azcárraga, no me hace ni rebelde ni mucho menos conflictivo. Me hace un hombre valiente, honorable, confiable y respetable ante mis hijos, mi familia, el mundo que habito y ante Dios.



Le pregunto ahora, señor Azcárraga, por estas palabras que hoy le externo: ¿me esperan otros 12 años de veto? ¿Extenderán sus medidas a mi familia, como lo hicieron injustamente con mi hijo Héctor Suárez Gomís, quien, sin deberla ni temerla, también fue “castigado” y vetado?



Dígales que, si me “castigaron” otra vez no volviéndome a llamar en su empresa pa′ trabajar, por lo menos que me den mi resto, ¿no?
¿Tiene usted el valor… o le vale?

domingo, 6 de noviembre de 2011

Televisa y las protestas

Desde que empecé a leer noticias en los diarios, hace unos 18 años, estoy al tanto de que un porcentaje elevadísimo de las protestas que se realizan en la Ciudad de México cuestionan a Televisa, ya a sus directivos y propietarios, ya a sus periodistas.

Pues bien, este sábado 5 de noviembre cientos de “indignados” se plantaron frente a la televisora de Emilio Azcárrga Jean.

Se trató de una protesta con un nombre mercadológicamente más o menos adecuado: #occupytelevisa, que es una copia del #occupywallstreet.

¿Resultó exitoso el #occupytelevisa? No mucho. Apenas 500 personas alzaron la voz afuera de la principal compañía de televisión de México.

Se comprende la molestia contra Televisa. Por un lado, es prácticamente un monopolio informativo por televisión (TV Azteca representa más bien poco en términos de influencia), y por otra parte la calidad de su programación deja mucho que desear.

El enojo se entiende, sin duda, pero no veo cómo, con protestas como #occupytelevisa, se le podrá quitar a Televisa el control sobre la información que recibe la mayor parte de la población mexicana, o bien cómo se logrará con tales acciones una mejoría sustancial en la calidad de sus contenidos.

Ya protestaron contra Televisa el PAN, sobre todo Manuel “Maquío” Clouthier” en 1988; los estudiantes de la UNAM cuando ha habido huelgas en la máxima casa de estudios; Andrés Manuel López Obrador, sobre todo después de las elecciones de 2006; el SME, particularmente desde que desapareción la Compañía de Luz y Fuerza.

¿Sirvieron para algo esas protestas? A lo sumo, para que Televisa cerrara por unas horas sus instalaciones y para que enviara a casa a sus empleados durante un día.

Hay que entender las cosas como son: a Televisa solo la va a controlar un gobierno realmente democrático que llegue al poder sin deberle nada, de tal modo de que le aplique las leyes antimonopolios y de que le exija cumplir con el espíritu de los acuerdos originales mediante los que esa compañía se fue haciendo de frecuencias de televisión concesionadas por el estado*

Sin un gobierno diberente Televisa seguirá imponiendo sus condiciones. Y, desgraciadamente, no parece haber muchas posibilidades de que, en 2012, ese sueño se realice.

Si no por otra cosa, porque casi todos los aspirantes a la Presidencia, de todos los partidos, mucho le deben a Televisa. Pienso en Enrique Peña Nieto, en Manlio Fabio Beltrones, en Ernesto Cordero, en Josefina Vázquez Mota y en Marcelo Ebrard Casaubón.

El único que cuestiona a Televisa, López Obrador, se ve lamentablemente con escasas posibilidades de llegar al poder. Las cosas, como son.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La televisión no es niñera, pero...

En una conferencia Emilio Azcárraga Jean dijo que la televisión no es niñera. Desde luego tiene razón. Pero, con todo respeto, le tengo que decir al propietario de Televisa que se salió por la tangente cuando en el Congreso de la Asociación Mundial de Mujeres Empresarias le pidieron elevar el nivel de su programación infantil. Es verdad, como pedagoga que soy lo puedo afirmar, que la responsabilidad de educar a los niños es de los padres y de las madres de familia, no de las televisoras. Pero una empresa como Televisa que distribuye sus contenidos a través de frecuencias concesionadas por el Estado tiene la obligación de ser muy cuidadosa con sus producciones. Y es un hecho que muchos de los programas de Televisa dejan bastante que desear. Así que, don Emilio, admita que tiene una responsabilidad y cumpla con ella.

miércoles, 24 de agosto de 2011

#LasLadiesdePolanco y Azalia la del Big Brother




Dos borrachas en Polanco, tal vez residentes de Polanco, la exclusiva zona residencial y comercial del Distrito Federal, agredieron a gritos y aun a golpes a un policía que, simple y sencillamente, cumplía con su trabajo en uno de los retenes del famoso alcoholímetro.

Patéticas las mujeres, una de ella la exbigbrother Azalia. Este lamentable producto de Televisa insultó al uniformado llamándolo “puto asalariado”, lo que habla de su nivel cultural y educativo.

Más allá de la nueva prueba de que las estrellas de Televisa, como las que fabricó en Big Brother, son gente mediocre, sin educación y sin cultura, el incidente habla muy mal de la policía capitalina.

¿Por qué los policías no las detuvieron? Ellas no solo insultaron a la autoridad, sino que incluso golpearon a uno de los agentes. Y no les pasó nada.

Si las fuerzas de seguridad pública del gobierno del Distrito Federal no pudieron con dos borrachas gritonas y agresivas, no quiero ni pensar en lo que pasaría si enfrentaran un día a los malos de verdad.

Por eso el país está como está. Porque nadie respeta a la autoridad y porque la autoridad tampoco se da a respetar.

jueves, 11 de agosto de 2011

Sicilia, la guerra de Jorge Fernández y el “envilecido” de Revueltas


En la prensa mexicana hay de todo, como en botica. O como en farmacia, que es lo mismo. Y, como en farmacia moderna, en la prensa mexicana, aunque de todo hay, abundan más los productos chatarra. Digo, ir ahora a la farmacia San Pablo en el Distrito Federal ya no es llegar al mostrador que está a un paso de la entrada y en el que se venden solo medicamentos para cuidar la salud. Ahora, las medicinas están hasta el fondo de auténticos supermercados en los que se exhiben infinidad de mercancías perfectamente irrelevantes si una lo que busca son remedios para los males del cuerpo, como perfumes, juguetes, cacerolas, y en los que también sobran los productos dañinos como papitas, refrescos, chocolates engordadores, etcétera.

Así la prensa mexicana. Hay diarios y periodistas que informan bien y con independencia del poder. Pienso en Reforma, La Jornada, en Carmen Aristegui, en Lorenzo Meyer, en Sergio Aguayo, en Julio Hernández y otros. Pero si uno va a los kioscos también se topa, y en exceso, con el periodismo chatarra, como el de Milenio, el de Televisa, el de la mayoría de las estaciones de radio.

Leo y no puedo creer que un hijo del ilustre escritor José Revueltas, Román Revueltas Retes, sea capaz de denigrar tanto su apellido con las cosas que escribe –a diario, desgraciadamente- en Milenio. Ahora, en su afán por defender al poder, Román Revueltas (tan distinto a su padre siempre enfrentado a los que mandan) se burla del trabajo del poeta Javier Sicilia. ¿Qué hizo Sicilia que molestó a Revueltas Retes? Decir, lo que es verdad, que “tenemos la necesidad de que el Ejército y la Marina no se envilezcan más en tareas que no les corresponden”.  A partir de ahí, Román Revueltas se lanza contra el poeta.  Qué pena me da el caso del señor Revueltas Retes, pero no me sorprende: él desde hace años decidió manchar su apellido al convertirse en uno de los tantos columnistas al servicio de los poderosos.  Allá él.

Ahora hablaré de un periodista cercano al poder, pero que, con frecuencia, es serio en sus análisis y hasta objetivo. Pero que este jueves no lo fue. Me refiero a Jorge Fernández Menéndez, de Excélsior.

En su columna “¿Esfuerzo nacional o guerra de Calderón?” también critica a Sicilia (lo llama “el inefable”, es decir, según la Academia Española, el que “no se puede explicar con palabras”).  Y lo hace solo para justificar la guerra de Calderón.

Fernández realiza un largo alegato, empieza citando a periodistas de Colombia a los que no deja de “asombrarles que en México no se terminara de comprender y asumir la batalla contra el narcotráfico como un tema, un desafío, realmente nacional”. Jorge Fernández les da la razón, ya que, dice, para algunos periodistas “éste sí es un esfuerzo nacional y debe ser entendido como tal, pero para otros simplemente es ‘la guerra de Calderón’; hay quienes consideran que en ese enfrentamiento entre los narcotraficantes y el Estado hay que permanecer ‘neutrales’ y otros que creen que lo mejor es mantener una línea declarativa de apoyo pero, en realidad, no involucrarse en algo en lo que sienten que no tienen nada que ganar”.

Para Fernández Menéndez, está claro, la del narco es la guerra de todos los mexicanos, no solo de Felipe Calderón. Pues se equivoca. Esta guerra absurda no es mi guerra ni la de millones de mexicanos, solo es la guerra de Calderón quien, irresponsablemente, se lanzó a la misma como primer acto de gobierno para buscar que, con esa acción espectacular, los mexicanos olvidáramos todo lo que pasó en las elecciones de 2006. Pues ni lo olvidamos ni lo apoyamos en su guerra que pronto sumará sus primeros 50 mil muertos y que no tiene para cuándo acabar.

¿Inefable el poeta Sicilia? Claro que no. Inefable el apoyo que periodistas inteligentes como Fernández Menéndez le dan a la guerra de Calderón. Porque ese apoyo, evidentemente, no se puede explicar con palabras. Al menos no con palabras honorables.

martes, 5 de julio de 2011

Señor Gómez Leyva: Qué pena me da usted

Pensaba que usted, Ciro, había tocado fondo, hace semanas, en lo referente a su ética como periodista. Veo que no. Para los que han perdido el sentido de la decencia, siempre es posible ir más abajo. Lo digo a propósito de su columna de hoy en Milenio: “Perdieron porque fuiste un mal candidato, Alejandro”.

En qué forma tan miserable trata usted, señor Gómez Leyva, a Alejandro Encinas, un hombre que, si tuvo un mal desempeño electoral (en las competencias se está expuesto a todo, a perder y a ganar) ha sido durante años, muchos, un ejemplo de dignidad política, de congruencia ideológica, de honradez y de sensatez.

Seguramente, si yo buscara en las hemerotecas, podría encontrar expresiones suyas, Ciro, elogiando al señor Encinas, lo que me llevaría a preguntarme por qué hoy, después de la victoria del PRI en el Estado de México, usted cambia de opinión y se lanza a golpear sin piedad a Encinas. Creo que si lo hiciera me respondería que usted, señor Gómez Leyva, desde hace tiempo responde a intereses ajenos al periodismo y no a la moral con la que debe conducirse un informador.

Molesto usted, Ciro, porque Encinas ha denunciado una elección inequitativa en el Estado de México, en la que claramente las encuestas diarias, ¡diarias!, publicadas por Milenio (eso representa mucho dinero, ¿quién lo pagó?) jugaron un papel en el apoyo al candidato del PRI, Eruviel Ávila, se lanza usted, señor Gómez Leyva, a descalificar en forma realmente mezquina a un hombre que simple y sencillamente lo único que hizo fue participar con honradez en una contienda electoral, después de la cual ejerció su derecho a decir la verdad, y la dijo: No hubo equidad en ese proceso, por lo que sí, Ciro, Encinas perdió porque la democracia mexicana es un desastre en el que solo se escuchan las voces de quienes participan en los oligopolios mediáticos, como usted que goza de la dicha de estar en Milenio Diario, en Milenio Televisión, en Televisa y en Radio Fórmula, usted que cuando estaba en el pequeño Canal 40 era un periodista digno y que, hoy que empieza a ser una estrella más del Canal de las Estrellas, es usted un periodista entregado al poder.

En alguna de sus noches de insomnio, cuando quizá lo asalten los remordimientos por el giro que dio su vida profesional, usted, Ciro, recordará lo bueno que era como periodista antisistema y lo malo que hoy es como un peón más del señor Azcárraga y los otros barones de los medios siempre cómplices del poder político.

Por eso, porque a usted lo que en el fondo verdaderamente le duele es no estar más en el lado de la dignidad que busca un cambio para México, se atreve, Ciro, a decirle a Encinas barbaridades como las siguientes:

“Hasta la noche del domingo tenía la impresión de que él (Alejandro Encinas) no era de los que se refugian en los cuentos y las supersticiones para pasar los tragos amargos. Ahora sé que es uno más. Encinas perdió porque no entusiasmó a nadie. Porque su campaña fue insulsa, plagada de lugares comunes. Porque le habló a los suyos, a su clientela. Queda su récord: perdedor en la delegación Álvaro Obregón en 2000, perdedor por la presidencia del PRD en 2008, es ya el peor candidato a gobernador del PRD en el Estado de México desde… Alejandro Encinas en 1993. Peor que Yeidckol Polevnski en 2005, que Higinio Martínez en 1999. Le ganaron por 41 puntos; por ser un mal candidato”.

No, señor Gómez Leyva, así no son las cosas. Le exijo que respete a uno de los hombres más dignos que tiene la política mexicana. Discúlpese con Alejandro Encinas si todavía le queda a usted un mínimo de decencia en su corazón.

martes, 28 de junio de 2011

De #lastienetujefa y la falta de prudencia

“La prudencia es el más excelso de todos los bienes”, dijo Epicteto de Frigia. Y tiene razón. Recordemos que la prudencia es una de las virtudes cardinales, junto con la justicia, la templanza y la fortaleza.

Y la prudencia, sin duda, es la principal de las virtudes porque, basada en el ejercicio de la razón, ayuda a las personas a distinguir lo bueno de lo malo.

En Twitter, en las últimas horas, el principal periodista de Televisa, y sin duda el más conocido del país, Joaquín López-Dóriga, no ha sido prudente. La arrogancia de sentirse poderoso lo llevó a cometer un grave error que, sin duda, le restará credibilidad a su trabajo.

La historia es sencilla:

En el contexto de las críticas a Televisa porque una camioneta con los logos de esta empresa participó en un acto de campaña de Eruviel Ávila, candidato del PRI a gobernador del Estado de México, que hizo el lema #elcanaldelasdespensas uno de los temas más comentados en Twitter, un usuario de la red social cuestionó a López-Dóriga sobre el asunto.

En efecto, @Isotoporadio se dirigió a López-Dóriga en Twitter de la siguiente manera: “@lopezdoriga1 afirma que nada sabe de la camioneta de las despensas. ¡Que por favor les lleves el duplicado porque está mal estacionada!”.

Eso motivó una rabieta del periodista de Televisa: “@Isotoporadio Las tiene tu jefa”.

Joaquín López-Dóriga, evidentemente, abusó con su ofensiva respuesta, por lo que, de inmediato, miles de usuarios de Twitter se lanzaron contra el conductor de El Noticiero, lo que hizo del hashtag  #lastienetujefa el tópico más comentado en Twitter este martes.

No sé si a López-Dóriga le preocupen las críticas en su contra, pero es un hecho que las relacionadas a #lastienetujefa no son un chiste como el de #juayderito que, con habilidad, el periodista de Televisa usó a su favor.

Buscando hacerse la víctima, López-Dóriga dijo en Twitter: “Sí Kalimán, te escucho y atiendo: serenidad y paciencia sinónimo de aguantar vara. Yo aguanto”.

Se equivoca el conductor de El Noticiero: No le queda envolverse en la bandera de Kalimán, ya que este personaje de ficción luchaba contra la injusticia a favor de los más débiles. López-Dóriga, todos lo sabemos, apoya a los poderosos desde esa fábrica de mentiras llamada Televisa.

Entiendo, desde luego, que en Televisa estén hartos de las críticas que les hace la gente. Pero no es con berrinches y ofendiendo a quienes les cuestionan como van a recuperar credibilidad. Esto solo lo lograrán cuando aprendan a dar a la oposición el mismo espacio que al poder en sus noticiarios, cuando den el derecho de réplica en todos los casos en que se les pida y cuando, en fin, empiecen a informar basados en principios y no en esquemas de facturación comercial.

lunes, 27 de junio de 2011

Televisa y #elcanaldelasdespensas

Después de que durante buena parte del día de ayer el hashtag #elcanaldelasdespensas fue uno de los temas más comentados en Twitter México, Televisa decidió salir a la red social a decir que no pertenece a esta empresa una camioneta pintada con sus logotipos que fue fotografiada por tuiteros mientras repartía despensas en apoyo a Eruviel Ávila, candidato del PRI a gobernador del Estado de México.

En sus comunicados oficiales desde la cuenta @Televisa_Prensa la empresa presidida por Emilio Azcárraga Jean precisó lo siguiente:


Muy bien, vamos a darle el beneficio de la duda a Televisa: alguien indebidamente usó los colores de su empresa para realizar una jugarreta electoral. La televisora ya lo aclaró y hasta anunció que denunciará al responsable de esa acción que pudiera constituir un delito.

El problema para Televisa radica en que claramente la gente, al menos la que participa en Twitter, no le cree. Cuando Televisa dio a conocer sus comunicados sobre el incidente el hashtag #elcanaldelasdespensas había bajado, por así decirlo, en la frecuencia de sus menciones. Pero en cuanto @Televisa_Prensa negó que la camioneta fuera de su propiedad, ese tema recuperó intensidad y volvió a estar entre los más mencionados en la red social. Lo peor, sin embargo, no es eso, sino el hecho de que basta con que Televisa firme cualquier cosa para que la gente dude de su veracidad. Fueron muy numerosas las menciones en contra de Televisa, las bromas a costa de sus comunicados y las críticas relacionadas con su labor informativa.

Tuvo que salir el conductor del noticiario estelar de Televisa, Joaquín López-Dóriga, a aclarar que no hay ningún nexo entre Eruviel Ávila, candidato a gobernador del PRI en el Estado de México, y la televisora. Desde luego, la gente no le creyó al señor López-Dóriga. Y si saliera Carlos Loret de Mola a decir lo mismo, tampoco se le creería. Ni a Adela Micha ni a Brozo ni a ningún periodista de esta empresa.

No tiene Televisa credibilidad. Esta es la verdad. Y no la tiene porque ha desinformado muchas veces en el pasado y porque lo sigue haciendo. No la tiene porque rara vez otorga el derecho de réplica. No la tiene porque invariablemente coincide con el poder y está en desacuerdo con la oposición.

Se entiende el éxito que en Twitter tuvo el hashtag #elcanaldelasdespensas.

martes, 14 de junio de 2011

Ciro Gómez Leyva... y ese periodismo

Que Ciro Gómez Leyva considere un héroe a Genaro García Luna, es su derecho.

Que Ciro Gómez Leyva haya escrito algunos de los elogios más desmesurados que ha recibido Felipe Calderón Hinojosa, es su problema.

Que Ciro Gómez Leyva a diario traicione el espíritu de aquel ya desaparecido Canal 40 -el original, el de la televisión crítica e independiente-, es algo que solo le puede reprochar su conciencia.

Que Ciro Gómez Leyva después de tanto criticar a la televisión oficialista de Televisa haya terminado en el peor de los programas “periodísticos” de esa empresa, “Tercer Grado”, es un ordinario asunto de oferta y demanda de trabajo.

Que Ciro Gómez Leyva haya pasado de ser el mayor admirador de Andrés Manuel López Obrador a su más iracundo crítico, es un tema que tendrá que arreglar a solas con su terapeuta.

Que Ciro Gómez Leyva haya despreciado a la información que circula en Twitter calificándola de absolutamente falsa, es un asunto bíblico: el de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Que Ciro Gómez Leyva tenga años difundiendo en radio encuestas ligadas al Cisen (las de Gea/ISA) y en televisión encuestas que claramente forman parte de equipos de campaña electorales (las de Berrueto-Liébano), es una nueva versión del dicho de Gonzalo N. Santos: “La moral es un árbol que da moras”.

Que Ciro Gómez Leyva haga eso y cosas todavía peores, podría no representarme a mí y seguramente al resto de la población el menor problema.

Pero que Ciro Gómez Leyva se atreva a descalificar, en los medios tradicionales y en la forma vulgar en que lo hizo, a la Caravana por la Paz de Javier Sicilia, eso es algo que la gente de bien no le puede perdonar.

Por eso ha sido fuertemente cuestionado en las redes sociales de internet durante dos días seguidos. Porque la protesta de Sicilia es lo más puro y digno que hemos conocido en México en los últimos años.

No, no podemos tolerar que un periodista acomedido con el poder se exprese en la forma en la que el señor Ciro Gómez Leyva lo ha hecho acerca de la resistencia civil que con tanta pasión, tanta rabia y, sobre todo, tanto dolor lleva a cabo el poeta Javier Sicilia que ha recorrido prácticamente todo el país guiado por un anhelo de justicia e inspirado en la gran verdad que él ha plasmado en uno de sus poemas: “Toda ausencia es atroz”: en el caso del señor Sicilia, al que respeto y admiro, la ausencia de su propio hijo caído en una de las tantas batallas de la fallida guerra contra el narco.

viernes, 6 de mayo de 2011

Gómez Leyva y la pequeñez de ese periodismo

De dar pena la columna de hoy viernes de Ciro Gómez Leyva, en Milenio Diario. Trata sobre el tema del momento. No, no habla de la marcha por la paz. Tampoco de las consecuencias globales del asesinato de Bin Laden. Y ni siquiera del Pumas - Monterrey. El señor Gómez Leyva no se ocupa de pequeñeces. Él es un periodista que siempre va a "lo importante", a lo que sí tiene relevancia para la nación. Don Ciro se ha ocupado de la fundamental comida que sostuvieron Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto.

A juzgar por el escrito de Gómez Leyva, nuestra república se ha salvado. ¡Beltrones y Peña Nieto son amigos y se quieren! ¡Ciro ha descubierto que hay un pacto entre Beltrones y Peña Nieto y que en el PRI reinan la paz y la armonía! Dice el señor Gómez Leyva: "Peña Nieto será el abanderado tricolor. Y Beltrones lo acompañará desde una posición estratégica". Y a partir de esta alianza la felicidad llegará a todos los hogares mexicanos.

Es realmente lamentable la columna de Ciro Gómez Leyva por varias razones:

1. Exhibe la decadencia absoluta de un periodista que fue muy importante, muy valiente y muy combativo.

2. Prueba que tenían razón los editores de Reforma cuando a mediados de los 90´s despidieron a Gómez Leyva por sus inexplicables relaciones con Manlio Fabio Beltrones.

3. Ratifica el hecho de que los periodistas mexicanos más conocidos, por lo mismo, los más influyentes y desde luego los mejor pagados, no están dedicados a analizar lo que a la gente realmente le interesa (la marcha, Bin Laden, el Monterrey - Pumas), sino lo que al poder le sirve porque ellos, los periodistas conocidos, son servidores y hasta sirvientes del poder.

Con miles de mexicanos preparándose para apoyar de alguna manera, no necesariamente acudiendo a la marcha, resulta ofensivo para nuestra sociedad que los periodistas "importantes" traten de llevar la discusión hacia chismes palaciegos como la comida Beltrones - Peña Nieto. Porque leyendo a Gómez Leyva me entero que el miércoles, en Televisa, el más visto programa de "análisis periodístico", Tercer Grado, tuvo también como tema central a don Manlio Fabio y a don Enrique. ¡Qué vergüenza!

viernes, 29 de abril de 2011

Paula Cusi, mujer de dinero y poder, pero…

En su momento, durante su matrimonio con Emilo Azcárraga Milmo, ella fue lo más parecido a una reina en el contexto de la familia mexicana más conocida y envidiada. Heredó una fortuna cuando su marido murió, y quiso más, seguramente con razón. Ella sintió que el hijo de su pareja la despojó de una parte de su patrimonio, y se fue a los tribunales. Asesorada y representada por algunos de los más competentes y costosos abogados mexicanos, pensó que podía poner en jaque mate a Emilio Azcárraga Jean y a otras personas.

De hecho, a juzgar por los últimos acontecimientos, tal vez la señora Cusi se estaba saliendo con la suya y estaba llevando al terreno del jaque a Emilio chico. Por eso, el actual presidente de Televisa tuvo que tomar la decisión de superar un litigio civil que se le había complicado con una clara exhibición de poder: metió a la cárcel, a la fea cárcel de Santa Martha Acatitla, a una bella y elegante señora acostumbrada a vivir rodeada de lujos.

Ya en prisión, la señora Cusi tenía sólo dos opciones: pelear por su inocencia a lo largo de un año como interna en Santa Martha Acatitla y probablemente ganar el juicio, de tal modo de seguir poniendo en jaque en el litigio civil a Azcárraga Jean, o bien rendirse, olvidarse de seguir reclamando los bienes de los que según ella la despojaron, salir de prisión y regresar a su casa en Paris, donde seguramente le sobran amigos y amigas del jet set que sabrán consolarla.

Escogió la segunda opción, ya está en libertad, volverá a su vida de siempre y el poderoso Azcárraga Jean seguirá en lo suyo. Seguramente la señora Cusi hizo lo correcto, nadie está obligado a permanecer un año tras las rejas peleando por sus derechos. Es que, sin duda, la vida humana es como la cadena alimenticia en el mar: el pez más grande invariablemente se come al más chico. Y siempre hay alguien más grande que una.

Paula Cusi tenía a los mejores abogados y quizá hasta tenía la razón. No contó con el hecho de que Emilio Azcárraga chico también tenía abogados, también pensaba tener la razón, pero tenía algo más: poder político, capacidad de pedir favores para hacer lo que finalmente hizo. En fin, allá ellos y que sean muy felices.

Pero esa historia a los mexicanos comunes y corrientes nos deja una lección muy amarga: que en nuestro sistema de derecho si una exige justicia en cualquier asunto civil o familiar se corre el riesgo de que el rival, con poquitita influencia que tenga, decida ganar transformando el litigio en un asunto penal.

La verdad de las cosas es que es de lo más injusto que nuestras leyes permitan que conflictos que nada tienen que ver con delitos, sino con diferencias en problemas de divorcio, de deudas, de herencias, societarios, etc., puedan ser sacados por cualquiera de las partes del ámbito civil para ser llevados a lo penal. Es algo que todos los días se ve. Pero es algo que no debe ocurrir. Porque un demandante que de buena fe exige que se le respete un derecho no tiene ninguna garantía de que su demandado no se defenderá manipulando las cosas hasta llevarlo a la cárcel.

Es mucho lo que nuestro estado de derecho tiene que cambiar para dejar de ser lo que en realidad es: un estado de chueco.

lunes, 25 de abril de 2011

Los Azcárraga

En México no tenemos, estrictamente hablando, una familia real, pero compensamos esta falta con los Azcárraga. Los integrantes de este grupo son lo más parecido, entre nosotros, a los príncipes, princesas, condes y todo eso que en las monarquías brinda los mejores espectáculos a la gente común y corriente que se emboba con los matrimonios, los pleitos, las ambiciones, las traiciones de sus nobles.

Por muchas razones los Azcárraga son la familia más conocida entre los mexicanos y, por lo mismo, la que más motivos brinda para el comentario entre los ciudadanos comunes y corrientes. 

Hace más de diez años, cuando falleció Emilio "El Tigre" Azcárraga Milmo, la gran noticia fue su testamento. Lo que dejó a sus mujeres, sobre todo a Adriana Abascal y a Paula Cussi. Lo que dejó a los otros miembros de su familia. Pero sobre todo la manera en que organizó las cosas en su imperio para que lo controlara su hijo Emilio Azcárraga Jean, de tal forma de que nunca quedara en poder de Alejandro "El Güero" Burillo.

Gran noticia fue también todo lo que tuvo que hacer Emilio chico para afianzarse en el poder en Televisa, ya que si la voluntad de su padre era que él mandara en el negocio más influyente que hay en México, lo único que heredó el actual presidente de la televisora fueron problemas más muchas deudas. Deudas con medio mundo y problemas derivados de que las acciones de la compañía estaban repartidas en muchas manos. 

Tuvo que intervenir otra familia que pronto será también una familia real en México, los Slim, para garantizarle al heredero del "Tigre" el control de Televisa. 

Durante años los Slim y los Azcárraga se llevaron maravillosamente, hasta que las ambiciones y el dinero los separaron. Hoy las dos familias se encuentran enfrentadas, en un combate que la nación entera ve con expectación y que los está convirtiendo en algo así como en una versión criolla de los Montesco y los Capuleto. Habrá que esperar, si siguen peleados varios años más, si no ocurre que se enamoren algún hijo o hija de Azcárraga y un nieto o nieta de Slim, lo que nos dará a los mexicanos si no una tragedia del nivel de “Romeo y Julieta” de Shakespeare, si al menos una buena telenovela para casos de la vida real. 

Todo lo que han hecho los Azcárraga, como ocurre en las familias reales europeas, divierte al populacho. Desde las historias del súper yate que tenía "El Tigre" Azcárraga hasta la contradicción de que el mexicano más guadalupano que hay, Emilio chico, se casó con una judía, lo que significa que sus hijos oficialmente no podrán ser guadalupanos: en algún momento esto podría meter en serios aprietos culturales al imperio televisivo. 

Si en Inglaterra tienen matrimonios reales de alto impacto en la opinión pública, a nosotros Emilo Azcárraga Jean nos ha regalado ya dos bodas y un divorcio más lo que logre acumular en los 40 años que, más o menos, le quedarán de vida. 

"El Tigre" escandalizó cuando declaró que él era un soldado del presidente y del PRI. Emilio chico, ya de otra generación, con toda naturalidad se asume como el que manda en Los Pinos, en el PRI y en el PAN y está empeñado en tener su propio presidente, Enrique Peña Nieto, al que ya hasta mujer le consiguió.

Azcárraga Jean detiene al país cuando se le pega la gana, por el Teletón, por los capítulos finales de sus telenovelas, por sus programas de concursos o por un buen partido de futbol. Y se da el lujo de convocar a todos los medios que le hacen caso, que son casi todos (excepto los poquitos con credibilidad), para anunciar los más descabellados disparates periodísticos, algo que, pasmada, la nación entera sigue en cadena nacional.

Ahora, Azcárraga Jean está en pleito con la última esposa de su padre, disputando ambos la herencia del famoso "Tigre". En este duelo de poder a poder, pudo más Emilio, quien logró el arresto de Paula Cussi antes de que ella rindiera su declaración.

No puedo juzgar, porque no conozco los detalles legales del asunto, quién tiene razón en este litigio. Lo que sí sé es que los Azcárraga seguirán dando de qué hablar. Ojalá algún día surja en la literatura mexicana un Thomas Mann que escriba la gran novela de "Los Azcárraga" por lo menos con la décima parte del talento con el que Mann redactó "Los Buddenbrook".

domingo, 3 de abril de 2011

Otra vez AMLO derrota a Ebrard

“La resurrección de AMLO, el Ocaso de Ebrard”. Me despierto y leo este análisis del encuestador Federico Berrueto en Milenio. Al margen de lo que se piense de su trabajo estadístico, que no es ciertamente el mejor, creo que esta vez Berrueto ha dicho la verdad: Andrés Manuel López Obrador, en la arena del Estado de México, ha derrotado, y con facilidad, a Marcelo Ebrard Casaubón. Y, bueno, AMLO no solo venció al jefe de gobierno capitalino: también a Manuel Camacho, a los chuchos (Jesús Ortega y Jesús Zambrano) y a Felipe Calderón.

Dice Berrueto: “En poco más de una semana se aclaró la política nacional. La obsesión por la alianza en el Estado de México ya tiene lista de derrotados: el presidente Calderón, Marcelo Ebrard, Los Chuchos, el ‘mejor imposible’ Gustavo Madero y los ‘cívicos’ antipriistas”. Y dice más el encuestador: “Todos subestimaron a López Obrador y a los suyos”.

Ciertamente, como bien dice Berrueto, “lo peor del saldo es para Ebrard, no sólo pierde posición para alcanzar la candidatura presidencial de la izquierda, sino que será difícil que pueda influir en la de la jefatura de Gobierno del DF, la joya de la corona del PRD. No era poco lo que ya tenía: pacto con la dirigencia del PRD, el favor del presidente Calderón, el apoyo discreto del PAN, entendimiento con la élite nacional, acuerdo con lo más relevante de los medios y aliados en los estados ganados por la alianza, incluido Guerrero. López Obrador, con mucho menos, pero con la integridad de que carece Ebrard, se impuso. Más vale un puñado de leales, que un montón de incompetentes convenencieros, lección que han propinado Alejandro Encinas y Dolores Padierna”.

Solo en algo no estoy de acuerdo con Federico Berrueto: con la  mitad del título de su artículo. Porque es inadecuado hablar de “La resurrección de AMLO…”. No hay tal.

Berrueto, al hablar de “resurrección” le da la razón a una mentira tantas veces repetida, desde septiembre de 2006, por los medios de comunicación afines al gobierno federal: que López Obrador y su movimiento habían perdido tanta fuerza que estaban no solo derrotados, sino desaparecidos.

Nunca ha sido así. Más allá de si con lo que tiene le alcanza o no a López Obrador para ganar  la presidencia de la república en 2012 (es una cálculo en el que ahora no quiero entrar), lo cierto es que Andrés Manuel y los suyos en ningún momento han dejado de trabajar en cada pueblo de México organizando, sembrando, dialogando con la gente. A veces en mítines de decenas de miles de personas, a veces en reuniones de unos cuantos. Pero no han dejado de hacerlo. Para organizarse bien a veces recurrieron a la discreción, y por eso dejaron de aparecer en los medios durante períodos prolongados. Pero no estaban muertos, sino trabajando. Y el trabajo siempre es redituable.

Hoy lo prueba López Obrador al derrotar una vez más, sin presupuesto para publicidad, a un gobernante que ha gastado en imagen tanto como Enrique Peña Nieto, pero al que su inversión no le ha resultado rentable.

¿Por qué a Ebrard la publicidad excesiva no le ha resultado benéfica y a Peña Nieto sí? Tal vez porque a Ebrard, a diferencia de Peña Nieto, le ha faltado humildad para someterse al guión escrito por un estratega mayor.

Ebrard no ha aceptado seguir ningún plan impuesto por gente que sí sabe porque, arrogante, cree ser el mayor experto en esa y en todas las materias políticas. Hoy se prueba que no es así. Peña Nieto, en cambio, ha sido lo suficientemente listo como para dejarse plenamente conducir por la habilidad superior del más grande fabricante de estrellas que hay en México: Televisa.

sábado, 2 de abril de 2011

Se sulfura @ezcarraga en su guerra contra Slim

Conducidos por Televisa, hace pocas semanas los medios más grandes, pero no necesariamente los más influyentes y con mayor credibilidad, firmaron un acuerdo para la cobertura informativa de la violencia.

Desde el momento mismo en que ese acuerdo se dio a conocer, quedó evidenciado que se trataba de un instrumento para reforzar la autocensura en medios que, por la cantidad de intereses empresariales que los respaldan, es más lo que callan que lo que dicen.

De hecho, ese acuerdo murió en cuanto se supo qué medios y periodistas no lo habían firmado: los dos más importantes diarios de México, Reforma y La Jornada, el primero dirigido por Alejandro Junco de la Vega y el segundo por Carmen Lira; la más influyente revista política, Proceso, fundada por un periodista de leyenda, Julio Scherer; la cadena de radio MVS, en la que participa la periodista mexicana más destacada en la actualidad, Carmen Aristegui, y figuras del periodismo como Miguel Ángel Granados Chapa, por mucho el columnista más prestigiado del país.

Ya estaba muerto el acuerdo para la cobertura informativa de la violencia, así que no tenía por qué Emilio Azcárraga Jean, @eazcarraga, lanzarse a patear a ese cadáver, lo que hizo en Twitter al atacar ruinmente, en sus personas, a la familia de Carlos Slim Helú, según publicó Reforma. Azcárraga, para ese propósito, recurrió al barato recurso de recomendar a sus seguidores tuiteros una página de internet especializada en calumniar a los Slim.

La violencia que está echando a perder a México no solo se manifiesta en la guerra contra el narco. La violencia tiene muchas caras y todas deben ser denunciadas. Una de ella es la calumnia, algo que, me temo, fue lo que hizo el promotor principal, a través de Iniciativa México, del acuerdo para la cobertura de los hechos violentos.

Así que Emilio Azcárraga, como mínimo, deberá disculparse con los Slim. Ya que si estos han criticado al presidente de Televisa, no se han metido con su persona, lo que Azcárraga sí hizo abriendo una peligrosa caja de pandora que, es un hecho, nadie sabe a quién terminará dañando más.