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martes, 16 de agosto de 2011

Warren Buffett, un peligro para Estados Unidos

Aunque es uno de los dos o tres hombres más ricos del mundo, el señor Warren Buffett pronto empezará a ser calificado como “Un peligro para Estados Unidos”. Digo, eso de proponer que los ricos paguen más impuestos (pagan en promedio el 15% contra el 36% que pagan los trabajadores) es populismo barato.

Supongo que Emilio Azcárraga, Carlos Slim y Lorenzo Zambrano se estarán preguntando cuándo fue que el señor Buffett se hizo pejista. Digo, porque es demagogia izquierdosa eso de exigir que el gobierno estadounidense deje de consentir a los multimillonarios.

Qué bárbaro, el señor Buffett es todo un traidor a su clase. Digo, qué puntadas recordar a la opinión pública que mientras los ricos se dan la gran vida los pobres y las clases medias de Estados Unidos pelean en Afganistán.

Se volvió loco Warren Buffet. Quizá se trastornó por el cáncer de Hugo Chávez o por las puntadas seniles de Fidel Castro. Digo, porque eso de decir que el mundo está al revés solo porque los pobres y la clase media contribuyen más que los acaudalados a mantener al gobierno, pues es una idea comunista que ya no viene al caso.

Basta. Habrá que callar pronto al señor Buffett, antes de que su ejemplo cunda. Digo, eso de andar con confesiones, como que no es ético a estas alturas del capitalismo.

Carambas, dirán Azcárraga, Slim y Zambrano, que ya se calle la chachalaca Buffett, que ya no diga que si él pagó en impuestos federales 6 millones 938 mil 744 dólares, no es tanto dinero, ya que apenas es el 17.4% de sus ingresos, esto es, que el es el que menos pagó en su oficina, ya que sus empleados pagaron el 36% de impuestos.

Que se calle, por Dios, que ya no diga que conoce a megarricos dispuestos a pagar más impuestos. Ya, Warren, tranquilo, ve al terapeuta y cierra la boca. Digo, es lo que deben estar pensando sus colegas mexicanos a los que, ni por locura súbita, se les ocurriría esa diabólica idea de pagar tantos impuestos como los pobres y las clases medias.

sábado, 2 de abril de 2011

Se sulfura @ezcarraga en su guerra contra Slim

Conducidos por Televisa, hace pocas semanas los medios más grandes, pero no necesariamente los más influyentes y con mayor credibilidad, firmaron un acuerdo para la cobertura informativa de la violencia.

Desde el momento mismo en que ese acuerdo se dio a conocer, quedó evidenciado que se trataba de un instrumento para reforzar la autocensura en medios que, por la cantidad de intereses empresariales que los respaldan, es más lo que callan que lo que dicen.

De hecho, ese acuerdo murió en cuanto se supo qué medios y periodistas no lo habían firmado: los dos más importantes diarios de México, Reforma y La Jornada, el primero dirigido por Alejandro Junco de la Vega y el segundo por Carmen Lira; la más influyente revista política, Proceso, fundada por un periodista de leyenda, Julio Scherer; la cadena de radio MVS, en la que participa la periodista mexicana más destacada en la actualidad, Carmen Aristegui, y figuras del periodismo como Miguel Ángel Granados Chapa, por mucho el columnista más prestigiado del país.

Ya estaba muerto el acuerdo para la cobertura informativa de la violencia, así que no tenía por qué Emilio Azcárraga Jean, @eazcarraga, lanzarse a patear a ese cadáver, lo que hizo en Twitter al atacar ruinmente, en sus personas, a la familia de Carlos Slim Helú, según publicó Reforma. Azcárraga, para ese propósito, recurrió al barato recurso de recomendar a sus seguidores tuiteros una página de internet especializada en calumniar a los Slim.

La violencia que está echando a perder a México no solo se manifiesta en la guerra contra el narco. La violencia tiene muchas caras y todas deben ser denunciadas. Una de ella es la calumnia, algo que, me temo, fue lo que hizo el promotor principal, a través de Iniciativa México, del acuerdo para la cobertura de los hechos violentos.

Así que Emilio Azcárraga, como mínimo, deberá disculparse con los Slim. Ya que si estos han criticado al presidente de Televisa, no se han metido con su persona, lo que Azcárraga sí hizo abriendo una peligrosa caja de pandora que, es un hecho, nadie sabe a quién terminará dañando más.