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lunes, 17 de octubre de 2011

Marín y Granados Chapa: el sapo y la luciérnaga

Recordando y rememorando las letras de tan grande personaje en el periodismo mexicano, hoy reproduzco esta columna anteriormente publicada, dedicada a Miguel Ángel Granados Chapa. Su pluma, como pocas, se ha despedido ya de nosotros. Nos quedará el recuerdo de las muchas lecciones que a través de su trabajo legó. Un ejemplo que no deberemos olvidar.

Marín y Granados Chapa: el sapo y la luciérnaga
NATALIA COLMENARES (@NATCOLMENARES)
24-01-2011

Hace tiempo, en Reforma, Miguel Ángel Granados Chapa se ocupó de los bajos ataques que la periodista Carmen Aristegui recibía de parte de Carlos Marín, columnista y director editorial de Milenio. Para explicar las razones de Marín, don Miguel Ángel recurrió a una fábula: "¿Por qué atacas?", preguntó la luciérnaga al sapo, y este respondió: "Porque brillas".
Ayer domingo, al fin un ser humano como cualquiera, Miguel Ángel Granados Chapa cometió un error grave al decir que Televisa había adquirido a Iusacell. Rápidamente, hoy lunes, un día después, Granados Chapa se disculpó con los lectores:
"En sendas cartas que aparecen en esta misma edición, Televisa y Grupo Salinas desmienten la venta de Iusacell, a que me referí en la Plaza pública de ayer. A reserva de ofrecer una respuesta más completa, admito avergonzado que cometí dos errores profesionales. En primer lugar, me dejé llevar por el afán de dar a conocer una primicia, una noticia exclusiva en un ámbito de gran importancia pública, línea infrecuente en mi habitual trabajo de información y análisis. En segundo lugar, como lo señalan los desmentidos a los que en ese punto reconozco plena razón, no inquirí a las partes sobre el hecho, omisión motivada por la firme confianza que me merece la fuente de que abrevé esa información. Al mismo tiempo que acepto la gravedad de este desliz profesional solicito a los lectores lo disculpen".
Lo anterior habla de la grandeza de Miguel Ángel Granados Chapa. Reconocer un error es muy difícil, pero él lo hizo de inmediato. Y con humildad solicitó a sus lectores que le disculpen por haber fallado. Por eso Granados Chapa es, sin duda, el mejor columnista de México. Por eso brilla.
Pero, muy rápido también, aparecieron los sapos de la fábula. En Milenio, Carlos Marín aprovechó el asunto para agredir a Granados Chapa. En su columna titulada "Otra gran volada de Granados", el directivo de Milenio dice que don Miguel Ángel actuó con "temeridad" solo "explicable en reporteros bisoños" al "pisar el terreno que menos conoce, el de la información". Para Marín, Granados Chapa es un "plumaflojo" y "timador contumaz" que elabora "insidias" producto de su "magín" convencido "de que idea mata datos precisos, concisos y macizos".
Como no hay comparación posible entre un periodista como Miguel Ángel Granados Chapa, que ha brillado sobre todo por su compromiso con los lectores, y alguien como Carlos Marín que, reiteradamente, ha traicionado el oficio de informar con objetividad siempre en beneficio del poder, conviene recordar de nuevo la fábula del sapo y la luciérnaga:
"En el silencio de la noche oscura
sale de la espesura
incauta la luciérnaga modesta,
y su templado brillo
luce en la oscuridad el gusanillo.
Un sapo vil, a quien la luz enoja,
tiro traidor le asesta,
y de su boca inmunda
la saliva mortífera le arroja.
La luciérnaga dijo moribunda:
¿Qué te hice yo para que así atentaras
a mi vida inocente?
Y el monstruo respondió: Bicho imprudente,
siempre las distinciones valen caras:
no te escupiera yo, si no brillaras".
Más escupitajos merece don Miguel Ángel por su terquedad de brillar tanto.

miércoles, 27 de abril de 2011

Díaz Serrano... Diana Cazadora, ahora sí solitaria

En 1979, cuando yo nací, Jorge Díaz Serrano dirigía Pemex. Los descubrimientos de importantes yacimientos, el estilo gerencial agresivo y echado para adelante de Díaz Serrano y, sobre todo, el histrionismo del entonces presidente José López Portillo, llevaron a la nación, al menos a la parte oficialista de la nación, a pensar que México había encontrado al fin el camino del progreso ininterrumpido. López Portillo, cegado por el petróleo, dijo: “México, país de contrastes, ha estado acostumbrado a administrar carencias y crisis. Ahora…  tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia”. Bendito optimismo que no sacó a nuestra sociedad de sus crisis económicas iniciadas con el anterior presidente, Luis Echeverría, sino que lo hundió en problemas todavía mayores.

Recuerdo lo anterior porque ayer falleció el mencionado Jorge Díaz Serrano, un hombre que al mismo tiempo protagonizó una de las mayores historias de corrupción que se recuerden y una extraordinaria historia de amor, de un amor que, así suele ocurrir, exhibió su grandeza cuando él cayó en desgracia. Una historia de amor, por lo demás, en la que la mujer no es cualquier mujer, sino la jovencita que en 1942, con solo 16 años de edad, posó para el artista Juan Olaguíbel cuando este dio forma a la escultura de la Diana Cazadora.



Helvia Martínez Verdayes, la modelo de la Diana Cazadora, fue amante de Díaz Serrano durante 30 años. Dejaron de serlo cuando él, acusado de corrupción, estaba en la cárcel. El ex director de Pemex, amigo personal de López Portillo, mantuvo en la sombra a esa mujer mientras el poder lo alumbraba. Cuando el poder, ya en tiempos de Miguel de la Madrid, no solo lo abandonó, sino que lo derribó, conoció la triste realidad: personas leales hay muy pocas, y Helvia fue una de ellas.

Hoy, en Reforma, Miguel Ángel Granados Chapa se ocupa del fallecido: “Díaz Serrano protagonizó un caso de hombre hecho a sí mismo que pudo concluir en la Presidencia de la República, según lo consideró seriamente su amigo José López Portillo, quien lo designó y removió de la dirección de Petróleos Mexicanos... Se hizo desde muy joven empresario y proveedor de Pemex. El punto culminante de esa carrera lo representó su participación en Perforaciones Marinas del Golfo (Permargo), cuya propiedad se dividía entre los tres Jorges: Escalante, Díaz Serrano y Bush, poco antes de que éste triunfara en la política norteamericana. Permargo recibía jugosos contratos de Pemex, que sólo en los tiempos en que Díaz Serrano fue director importaron 25 mil millones de pesos”.

Para Granados Chapa, amparado en su amistad con López Portillo, Díaz Serrano dirigió a Pemex como una empresa propia: “El colmo de su autonomía llegó en junio de 1981, cuando sin consultar al gabinete económico del que dependía, pero con la autorización presidencial, disminuyó en 4 dólares el precio del petróleo sin bajar el volumen de la producción. Anticiparse a las medidas de la OPEP a favor de los consumidores, principalmente Estados Unidos, desordenó el mercado del petróleo y enfureció a los colaboradores de López Portillo. No quedó a éste más remedio que despedirlo”.

Cuando De la Madrid llegó al poder, decidió procesar por corrupción a Díaz Serrano, que era senador. La PGR, en 1983, pidió su desafuero, “acusándolo de obtener personalmente una ganancia de 5 mil millones de pesos en la adquisición de dos buques tanque gaseros”, según cuenta Granados Chapa.  Estuvo en la cárcel cinco años y ahí se casó con la Diana Cazadora…

El recuerdo de la modelo de la Diana Cazadora y de su amor con el político y empresario corrupto se viene a mi mente en el momento en que leo, de Carlos Fuentes, “Diana La Cazadora Solitaria”, que no es una historia basada en la escultura ni en la mujer de Díaz Serrano ni en las crisis de principios de los ochenta.

Fuentes narra otra historia de amor, años antes, en otra de las crisis mexicanas. Es una etapa en la vida del escritor, entre 1969 y 1970. De su enamoramiento, verdadero, de una mujer de 32 años de edad cuando él tenía ya 40. Ella, prototipo de la joven blanca, rubia, sencilla, de familia puritana, la belleza típica de cualquier pueblo, se había convertido en una luchadora social que hoy podría empezar a ser, gracias a la novela de Fuentes, el símbolo de toda una época.

La época de la tragedia del 68. Cito a Fuentes: “Quería decirle al gobierno autoritario y asesino del 2 de octubre de 1968: Ustedes duran seis años. Nosotros duramos toda la vida. Su saturnalia es sangreinta y opresiva. La nuestra es sensual y liberadora”.

Y no puedo evitar mencionar este párrafo que habla de la grandeza y miseria de nuestros intelectuales: “José Revueltas fue a la cárcel por su participación en el movimiento regenerador; Martín Luis Guzmán alabó en una comida del Día de la Libertad de Prensa al presidente Gustavo Díaz Ordaz, responsable de la matanza. Octavio Paz renunció a la embajada en la India; Salvador Novo entonó un aria de agradecimiento a Díaz Ordaz y las instituciones”.

En ese México Carlos Fuentes conoció a su Diana: “Me intrigaba conocer en Diana precisamente, la calidad interna de la crueldad, de la destrucción, en una mujer, lo sabíamos todos, tan solidaria, tan entregada a causas liberales, nobles, compasivas. Su nombre aparecía en todos los manifiestos contra el racismo, por los derechos civiles... Hasta tenía una sudadera con la imagen del ícono supremo de los sesenta, el Che Guevara”.

Una mujer, Diana Soren (Jean Seberg), que fue destruida porque era destruible. Al encontrarse, dicen el marido viudo y el narrador Carlos, su antiguo amante, sobre ella, respectivamente:

-Era una ingenua política. Le advertí muchas veces que los gobiernos democráticos saben que la mejor manera de controlar un movimiento revolucionario consiste en crearlo... Ella nunca entendió esto. Cayó una y otra vez en la trampa. La FBI decidió darle la puntilla con una gran carcajada.
-Creí que la ibas a defender.
-Claro que sí. Diana Soren, querido amigo, fue un ser ideal. Resumió el idealismo de su generación, pero fue incapaz de vencer a una sociedad corrupta y a un gobierno inmoral. Es todo. Piensa así en ella”.

Nada tiene que ver esta Diana, la de Carlos Fuentes, con la escultura y con la mujer de Díaz Serrano, excepto el nombre y el título de la obra del escritor. Pero en una semana de cuentos de hadas por la boda entre Kate Middleton y el príncipe William, de amores falsos como el que Marcelo Ebrard ha exhibido en la revista Quién y del fallecimiento de un símbolo de la corrupción mexicana que solo vino a ser verdaderamente grande, con su pareja, en la cárcel, me obligan a mencionar que hay amores, por breves, largos o tormentosos que sean, que inspiran y motivan. Los dos meses de relación entre la Diana de Carlos Fuentes y el escritor marcaron a este intelectual que ahora nos entrega una obra que vale la pena leer porque, por momentos, hace que se eleve el espíritu. Los 30 años de relación informal del rico y poderoso Díaz Serrano con la Diana Cazadora, pero sobre todo su matrimonio en prisión, a pesar de lo sucio que él fue como administrador público, tienen también algo de sublime.

sábado, 2 de abril de 2011

Se sulfura @ezcarraga en su guerra contra Slim

Conducidos por Televisa, hace pocas semanas los medios más grandes, pero no necesariamente los más influyentes y con mayor credibilidad, firmaron un acuerdo para la cobertura informativa de la violencia.

Desde el momento mismo en que ese acuerdo se dio a conocer, quedó evidenciado que se trataba de un instrumento para reforzar la autocensura en medios que, por la cantidad de intereses empresariales que los respaldan, es más lo que callan que lo que dicen.

De hecho, ese acuerdo murió en cuanto se supo qué medios y periodistas no lo habían firmado: los dos más importantes diarios de México, Reforma y La Jornada, el primero dirigido por Alejandro Junco de la Vega y el segundo por Carmen Lira; la más influyente revista política, Proceso, fundada por un periodista de leyenda, Julio Scherer; la cadena de radio MVS, en la que participa la periodista mexicana más destacada en la actualidad, Carmen Aristegui, y figuras del periodismo como Miguel Ángel Granados Chapa, por mucho el columnista más prestigiado del país.

Ya estaba muerto el acuerdo para la cobertura informativa de la violencia, así que no tenía por qué Emilio Azcárraga Jean, @eazcarraga, lanzarse a patear a ese cadáver, lo que hizo en Twitter al atacar ruinmente, en sus personas, a la familia de Carlos Slim Helú, según publicó Reforma. Azcárraga, para ese propósito, recurrió al barato recurso de recomendar a sus seguidores tuiteros una página de internet especializada en calumniar a los Slim.

La violencia que está echando a perder a México no solo se manifiesta en la guerra contra el narco. La violencia tiene muchas caras y todas deben ser denunciadas. Una de ella es la calumnia, algo que, me temo, fue lo que hizo el promotor principal, a través de Iniciativa México, del acuerdo para la cobertura de los hechos violentos.

Así que Emilio Azcárraga, como mínimo, deberá disculparse con los Slim. Ya que si estos han criticado al presidente de Televisa, no se han metido con su persona, lo que Azcárraga sí hizo abriendo una peligrosa caja de pandora que, es un hecho, nadie sabe a quién terminará dañando más.

domingo, 27 de marzo de 2011

Iniciativa México y el diario Clarín

Miguel Ángel Granados Chapa y Carmen Aristegui son dos de los más importantes periodistas que hay en nuestro país. El primero, desde hace al menos dos décadas, es uno de los columnistas más respetados e influyentes de México. La segunda, sobre todo en el último lustro, se ha convertido en el referente principal de la radio informativa mexicana. No hay en Televisa, TV Azteca o en los grupos radiofónicos o de diarios impresos que acaban de firmar un acuerdo para la cobertura informativa de la violencia, nadie, y lo digo con toda claridad, nadie, con mayores méritos periodísticos que Granados Chapa y Aristegui (los habrá con los mismos méritos, pero no superiores). Pues bien, esos dos personajes, fundamentales en nuestro periodismo, simple y sencillamente no fueron invitados a participar en la firma, mucho menos en la redacción, del mencionado acuerdo.

¿Puede funcionar un acuerdo entre periodistas al que no se invita a participar a los mejores? No, desde luego. Valga la comparación futbolera, una selección a la que no se convocara al Chicharito Hernández y a Andrés Guardado, que el sábado metieron los goles contra Paraguay, sería cualquier cosa menos la selección nacional.  Es que, hay que admitirlo, el mundo está hecho de figuras. Siguiendo con los ejemplos tomados del balompié, contratar al Barcelona campeonísimo (con Messi, Xavi, Villa y el novio de Shakira) cuesta una cantidad de dinero, pero por el Barca sin esos cuatro jugadores nadie pagaría ni la décima parte de lo que vale el equipo completo.

¿De dónde saco la información de que Aristegui y Granados Chapa no fueron invitados a firmar el acuerdo para la cobertura de la violencia? De que ambos así lo dijeron en sus columnas del diario Reforma.

No sé por qué no los invitaron, pero me atrevo a plantear algunas hipótesis:

1.      Tanto Aristegui como Granados Chapa son muy críticos de Televisa, que es la empresa que más empujó el acuerdo. Así que, para no incomodar a la televisora, nadie se acordó de invitarlos.

2.      Tanto Aristegui como Granados Chapa son abiertamente despreciados por el director editorial de Milenio, Carlos Marín (las columnas de Marín no me dejarán mentir), un hombre muy escuchado por el poderoso Bernardo Gómez, el número dos en Televisa. Así que, es probable, a pesar de su naturaleza conciliadora y negociadora que tan buenos resultados le ha dado, Bernardo se dejó llevar por intrigas para no dar el paso de tomar el teléfono y llamar a Miguel Ángel y a Carmen.

3.      Si se planteó la posibilidad de invitar a Miguel Ángel Granados Chapa y a Carmen Aristegui al proceso de redacción de acuerdo para su posterior firma, seguramente alguien llegó a la conclusión de que era inútil llamarlos ya que, bajo ninguna circunstancia,  ni Miguel Ángel ni Carmen lo iban a firmar.

Sea lo que fuera, a Granados Chapa y a Aristegui no se les convocó al acuerdo mediático. Y por lo tanto no lo firmaron. Ni lo firmaron, tampoco, los dos más importantes diarios mexicanos, Reforma y La Jornada, ni la revista Proceso ni otros medios que, como MVS, comparten una característica que los distingue: son muy críticos hacia los poderes políticos y económicos que dominan a México.

Lo más lamentable es que, periodistas menos críticos que sí firmaron el acuerdo, se han dado a la tarea de cuestionar a quienes no lo hicieron, generando en buena parte de la opinión pública (los medios electrónicos que sí firmaron tienen grandes audiencias) la idea de que hay periodistas “irresponsables” que no son capaces de pensar en lo que al país le conviene en un momento de auténtica guerra contra el narcotráfico.

Es muy peligroso que se empiece a dividir a los medios entre “patrióticos y responsables” y “antipatrióticos e irresponsables”. Porque esto es la antesala de hechos contra la libre prensa como los que tienen enfrentado, desde hace años, al gran diario Clarín, de Argentina, con el régimen de los Kirchner (el expresidente Néstor, que en paz descanse, y Cristina, la actual presidenta). Un enfrentamiento que, en las últimas horas, permitió que un líder gremial corrupto impidiera, con el gobierno de simple espectador, la circulación de ese, el gran diario de América del Sur que, tristemente, este domingo no llegó a los quioscos.

En México estamos lejos de llegar a tales extremos. Pero con acciones a favor de las estrategias del gobierno como la de Iniciativa México en la que solo se permitió opinar a unos medios, dejando fuera de la discusión a otros, poco a poco nos acercamos a los episodios lamentables que este domingo enlutaron a la prensa libre en Argentina.