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sábado, 17 de diciembre de 2011

Ciro, Peña Nieto y los Huevo Cartoon



El enojo de Ciro Gómez Leyva con Ricardo Monreal, coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, tienen que ver los Huevo Cartoon. Específicamente con la burla que estos dibujos animados han hecho de Enrique Peña Nieto, el personaje que, en los últimos tiempos, más ha defendido Gómez Leyva.

Sí, los Huevo Cartoons ha sido la más reciente parodia, de una larga lista, de las muestras de ignorancia que ha dado el candidato del PRI a la Presidencia.

Todo el mundo se ha burlado de la incultura de Peña Nieto, del desprecio con el que su hija se refirió a los “pendejos” de la “prole”, de su desconocimiento del salario mínimo y del precio de la tortilla y hasta de la forma en que el priista mexiquense pronuncia el inglés.

En los Huevo Cartoons una voz pide a Pena Nieggto que mencione “tres libros que lo han influenciado a lo largo de su vida, por favor”.

Después de escuchar esa pregunta, un huevo con copete bien arreglado titubea, se hace bolas, voltea a ver a un huevo asesor que tiene al lado en busca de ayuda porque, claramente, no puede mencionar tres libros.

Así que en vez de hablar de libros, el huevo del buen peinado habla de películas.

Después, interviene la hija del huevo del copete: “Ay, papi, o sea, que no te critique la prole, no le hagas caso y así…che bola de…”.

¿Qué tiene esto que ver con la rabieta de Ciro Gómez Leyva en su programa de radio, en el que claramente se enojó con Ricardo Monreal? Simplemente, que Ciro, como otros periodistas tradicionales de la TV y la radio, han sido fuertes porque, se suponía, contaban con el suficiente poder de manipulación como para evitar a Peña Nieto crisis como las que ahora sufre.

Pero Ciro, López Dóriga, Loret y los otros no han podido evitar que todo Twitter y todo Facebook se burlen de Peña Nieto, ni tampoco que un gran escritor como Carlos Fuentes haga lo mismo, ni las parodias de los Huevo Cartoons.

Es decir, el enojo de Ciro tiene que ver con el hecho de que la radio y la TV empiezan a ser poca cosa frente a los ciudadanos que libremente se expresan en el internet.

viernes, 16 de diciembre de 2011

AMLO y la conciencia de Ciro Gómez Leyva

Cuando alguien tiene cargos de conciencia todo lo mal interpreta, de todo sospecha y a todo le ve segundas o terceras intenciones. Es el caso de Ciro Gómez Leyva quien ve enemigos personales en cada integrante del Movimiento de Regeneración Nacional MORENA.

Es lógico que así sea, porque Ciro en otro tiempo, habría participado gustosamente en MORENA, tal como apoyó en su época de periodista independiente todas las causas justas y rebeldes que le tocó cubrir. Pienso en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional de 1994, con el que Gómez Leyva abiertamente simpatizaba. O en las huelgas de la UNAM, en las que Ciro era el periodista que con más entusiasmo las cubría.

El Ciro rebelde y comprometido con la democracia fue, en 1997, un periodista muy identificado con el que era entonces el líder de oposición más respetado, Andrés Manuel López Obrador. Me atrevo a decir, basada en testimonios de personas que los conocen a ambos, que Gómez Leyva y López Obrador eran amigos. Y lo siguieron siendo durante todo el periodo en que Andrés Manuel gobernó la ciudad de México. Rompieron, lamentablemente, en la campaña electoral de 2006. Creo que Ciro sucumbió ante el hechizo del poder y se sumó a la guerra sucia en contra de AMLO, sobre todo difundiendo encuestas manipuladas.

Sus razones habrá tenido Ciro Gómez Leyva para haber actuado de ese modo. Lo cierto es que, después de las elecciones de 2006, cuando Andrés Manuel protestaba en el zócalo contra el fraude electoral, Ciro fue uno de los periodistas más cuestionados por el tabasqueño por no decir la verdad de lo que estaba pasando.

Es cierto que López Obrador denunció la falta de objetividad periodística de Ciro y de muchos de sus colegas. Pero es falso que Andrés Manuel haya “atacado” a ningún comunicador. AMLO lo único que ha hecho es responder a las críticas que recibe con críticas. Nada más.

Menciono lo anterior porque esta tarde el coordinador de la campaña de López Obrador, Ricardo Monreal (@RicardoMonrealA), fue entrevistado por Ciro Gómez Leyva en un programa de radio. La entrevista terminó mal porque Ciro le reclamó a Monreal que el Peje “lo atacara” tanto. Ciro le dijo a Monreal que por culpa de López Obrador había gente que cuando lo veía en la calle le gritaba “vendido”. Como Monreal vio muy alterado al periodista le pidió que se tranquilizara. Pero Ciro, en lugar de hacerlo, se alteró más y dio por terminada la entrevista.

El que se enoja pierde. Y Ciro Gómez Leyva volvió a perder.

martes, 6 de diciembre de 2011

Fea defensa de Ciro Gómez Leyva a Peña Nieto

Qué cosa ha escrito el director editorial adjunto de Milenio y conductor del noticiero principal de Milenio TV, Ciro Gómez Leyva.

“Me resulta insoportable el esnobismo que se burla del incapaz de citar de bote pronto un título, autor. Y ya me tocó padecer a un presidente culto que acompañaba sus decisiones con frases que iban de Séneca y el México tiene puertos de destino, a defenderé el peso como un perro. Daba lo mismo.”

Es decir, los críticos de Peña Nieto son snobs y los presidentes cultos resultan tan dañinos para el país como lo fue José López Portillo.

Además de eso, Ciro dice que casi todos los políticos son tan incultos como Peña Nieto: “He tratado a tres generaciones de políticos y dudo que más de un puñado haya leído, en serio, un par de novelas de Fuentes o Vargas Llosa.”

O sea que, para defender al mexiquense, Ciro dice que sobran los ignorantes en la política mexicana. El señor Gómez Leyva ha usado el argumento lamentable del mal de muchos… consuelo de candidatos presidenciales.

Así que, usando como símbolo al inculto Vicente Fox y a su José Luis Borgues, Ciro Gómez Leyva ha decidido mandar mucho al carajo a los que se burlan de Peña Nieto.

Viva nuestra prensa libre e independiente que tanto presume de no tomar partido.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Entre Fernando Larrazábal y Ernesto Cordero


En marcha la maquinaria para apoyar a Ernesto Cordero, el renunciado secretario de Hacienda que Felipe Calderón busca imponer como candidato presidencial del Partido Acción Nacional.


Este lunes previo al Grito de Independencia el señor Cordero es noticia en todas partes. Ha iniciado su precampaña el delfín de Calderón y los heraldos de la buena y la mala prensa mexicana lo anuncian con entusiasmo.

Todo ayuda al protegido de Calderón, hasta los comentarios “objetivos” de periodistas afines al gobierno federal, como Ciro Gómez Leyva y Carlos Marín, en Milenio, y Jorge Fernández Menéndez, en Excélsior, que destacan la ventaja que a Ernesto Cordero le sacan en la carrera por la candidatura panista sus dos principales rivales, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.

Y más le ayudan al favorito de Calderón los columnistas “imparciales” Marín, Gómez Leyva y Fernández Menéndez destacando una opinión: la de que Cordero ha sido un buen funcionario público, un gran conocedor del mundo financiero global, alguien que estaba evitando la crisis económica y que, por tales motivos, tal vez no debió haber abandonado el gobierno porque expertos como él no abundan.

El bla bla bla de los columnistas que ejercen su libertad siempre, casualmente, coincidiendo con el punto de vista del poder, ni por equivocación se detiene a recordar que el “experto” economista Cordero dijo, con alegre cinismo, que las familias mexicanas podían, con seis mil pesos al mes, pagar colegio privado, casa y coche. Y que como secretario de Hacienda el señor Cordero negó, una y otra vez (y tal vez por estamos en problemas), que México estuviese en riesgo de contagio por la crisis económica de Estados Unidos.

Pero, particularmente, los periodistas “libres e independientes” que solo destacan las virtudes del precandidato de Felipe Calderón, no suelen acordarse de un hecho oscuro en la carrera de Ernesto Cordero, que sería el más usado por el PRI y por la izquierda en 2012 para dañar a don Ernesto en el caso de que este consiguiera la candidatura presidencial del PAN: sus relaciones, no explicadas pero ampliamente conocidas, con el impresentable alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, quien fue nombrado coordinador de la campaña corderista en Nuevo León.

Después de la tragedia del Casino Royale, investigaciones periodísticas pusieron al descubierto que un hermano de Larrazábal, Jonás, y el principal colaborador del presidente municipal regiomontano, Miguel Ángel García, recibían dinero de los dueños de los casinos.

Eso desató tal escándalo que fue imposible evitar el daño político a Ernesto Cordero, quien fue exhibido por la prensa verdaderamente independiente (Grupo Reforma, Proceso, La Jornada) hasta en fotografías al lado de Larrazábal.

El PAN, en un proceso de control de daños, salió a exigir la renuncia de Fernando Larrazábal, pero cuando este parecía a punto de irse, de acuerdo a lo que trascendió, fue asesorado para que no lo hiciera por uno de los grandes lastres para la credibilidad democrática del panismo, Diego Fernández de Cevallos.

Así, Fernando Larrazábal no renunció y el PAN no sabe ahora cómo proceder. Lo lógico sería que el panismo lo expulsara de sus filas antes de que el alcalde de Monterrey termine de destruir a Ernesto Cordero. Pero en el PAN reina la indecisión y, tal vez, hasta el miedo de pelear con alguien como Larrazábal que conoce a fondo las relaciones del PAN-gobierno con las mafias que controlan los casinos en México..

Recordemos que los casinos florecieron en México con el PAN en Los Pinos. De hecho, otro fuerte precandidato presidencial panista, Santiago Creel, como secretario de Gobernación de Vicente Fox autorizó muchos de ellos, sobre todo a la empresa Televisa. Y los casinos siguieron consolidándose en el sexenio de Felipe Calderón.

Debe ser tan profunda la cloaca panista relacionada con el juego que, por esa razón, reina el desconcierto ante la rebeldía de Larrazábal, uno de los coordinadores de la precampaña de Cordero.

martes, 5 de julio de 2011

Señor Gómez Leyva: Qué pena me da usted

Pensaba que usted, Ciro, había tocado fondo, hace semanas, en lo referente a su ética como periodista. Veo que no. Para los que han perdido el sentido de la decencia, siempre es posible ir más abajo. Lo digo a propósito de su columna de hoy en Milenio: “Perdieron porque fuiste un mal candidato, Alejandro”.

En qué forma tan miserable trata usted, señor Gómez Leyva, a Alejandro Encinas, un hombre que, si tuvo un mal desempeño electoral (en las competencias se está expuesto a todo, a perder y a ganar) ha sido durante años, muchos, un ejemplo de dignidad política, de congruencia ideológica, de honradez y de sensatez.

Seguramente, si yo buscara en las hemerotecas, podría encontrar expresiones suyas, Ciro, elogiando al señor Encinas, lo que me llevaría a preguntarme por qué hoy, después de la victoria del PRI en el Estado de México, usted cambia de opinión y se lanza a golpear sin piedad a Encinas. Creo que si lo hiciera me respondería que usted, señor Gómez Leyva, desde hace tiempo responde a intereses ajenos al periodismo y no a la moral con la que debe conducirse un informador.

Molesto usted, Ciro, porque Encinas ha denunciado una elección inequitativa en el Estado de México, en la que claramente las encuestas diarias, ¡diarias!, publicadas por Milenio (eso representa mucho dinero, ¿quién lo pagó?) jugaron un papel en el apoyo al candidato del PRI, Eruviel Ávila, se lanza usted, señor Gómez Leyva, a descalificar en forma realmente mezquina a un hombre que simple y sencillamente lo único que hizo fue participar con honradez en una contienda electoral, después de la cual ejerció su derecho a decir la verdad, y la dijo: No hubo equidad en ese proceso, por lo que sí, Ciro, Encinas perdió porque la democracia mexicana es un desastre en el que solo se escuchan las voces de quienes participan en los oligopolios mediáticos, como usted que goza de la dicha de estar en Milenio Diario, en Milenio Televisión, en Televisa y en Radio Fórmula, usted que cuando estaba en el pequeño Canal 40 era un periodista digno y que, hoy que empieza a ser una estrella más del Canal de las Estrellas, es usted un periodista entregado al poder.

En alguna de sus noches de insomnio, cuando quizá lo asalten los remordimientos por el giro que dio su vida profesional, usted, Ciro, recordará lo bueno que era como periodista antisistema y lo malo que hoy es como un peón más del señor Azcárraga y los otros barones de los medios siempre cómplices del poder político.

Por eso, porque a usted lo que en el fondo verdaderamente le duele es no estar más en el lado de la dignidad que busca un cambio para México, se atreve, Ciro, a decirle a Encinas barbaridades como las siguientes:

“Hasta la noche del domingo tenía la impresión de que él (Alejandro Encinas) no era de los que se refugian en los cuentos y las supersticiones para pasar los tragos amargos. Ahora sé que es uno más. Encinas perdió porque no entusiasmó a nadie. Porque su campaña fue insulsa, plagada de lugares comunes. Porque le habló a los suyos, a su clientela. Queda su récord: perdedor en la delegación Álvaro Obregón en 2000, perdedor por la presidencia del PRD en 2008, es ya el peor candidato a gobernador del PRD en el Estado de México desde… Alejandro Encinas en 1993. Peor que Yeidckol Polevnski en 2005, que Higinio Martínez en 1999. Le ganaron por 41 puntos; por ser un mal candidato”.

No, señor Gómez Leyva, así no son las cosas. Le exijo que respete a uno de los hombres más dignos que tiene la política mexicana. Discúlpese con Alejandro Encinas si todavía le queda a usted un mínimo de decencia en su corazón.

jueves, 23 de junio de 2011

#estamoshastalamadre

Mañana lluviosa. Día que bien empieza en el Distrito Federal y que con optimismo emprendo desde temprano, como siempre, atendiendo a mis niños, bebiendo una taza de buen café y leyendo lo diarios en el iPad (impreso ya solo leo Reforma, que por cierto es una complicación salir a recoger entre los charcos; ni duda cabe, el formato de papel para consumir opiniones y noticias está, sin lugar a dudas, absolutamente superado).

Mientras mis niños desayunan antes de que yo los lleve al colegio (por fortuna cercanísimo), veo en el iPad, masoquismo que no se me quita, entre otras columnas periodísticas las de Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva de Milenio… Pero si yo ya sé lo que van a comentar, para qué les hago caso.

Los dos, Marín y Ciro, hablan sobre el diálogo que sostendrán el poeta Javier Sicilia y otras víctimas de la guerra del narcotráfico con Felipe Calderón. Y los dos reprochan al poeta que no vaya a asistir al evento el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna.

Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva han defendido ya tantas veces al señor García Luna que empiezo a sospechar un affaire que rebasa con mucho los intereses periodísticos y políticos para inscribirse en las más profundas emociones humanas. Digo, cuánto amor el de esos periodistas a García Luna.

Marín lamenta la ausencia de Genaro García Luna con estas palabras:

“El que nunca ha faltado (a reuniones del tipo de la que hoy se celebra) es… ¡el secretario federal de Seguridad Pública!: el mismo cuyo cese demandó (Sicilia), a pesar de que la Policía Federal a cargo de Genaro García Luna resolvió el asesinato de su hijo Juan Francisco (Sicilia) y otras seis personas, y capturó pronto a los probables autores materiales e intelectuales. Pero, ¿acaso no tendría mayor sentido una reunión como la que vino promoviendo con la presencia de los principales implicados oficiales en la tramposamente llamada guerra de Calderón? En vez de festejar esas ausencias e ilusionarse con gestos, detalles o signos, Sicilia debió exigir que le pusieran enfrente a los mariscales clave”.

Gómez Leyva, a su vez, dice:

“No pateen esta extraordinaria oportunidad… creo que fue un error de la negociación excluir a los apellidos centrales: García Luna, Galván, Saynez”.

Si para ellos ha sido un error excluir de ese diálogo a los secretarios de Seguridad Pública, Genaro García Luna; de Defensa, Guillermo Galván, y de Marina Francisco Saynez, para el resto de los mexicanos ha sido un acierto. Porque lo que todos esperamos es que el movimiento de Javier Sicilia vaya con Calderón a decirle verdades, y ojalá las diga con absoluta crudeza, y no a escuchar rollo y rollo y más rollo acerca de estrategias bélicas que ya nos tienen ¡hasta la madre!

miércoles, 15 de junio de 2011

Ciro y la vanidad

“Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir”, dijo Balzac. Viene a mi mente esta expresión del gran escritor francés después de haber leído, este miércoles, la columna de Ciro Gómez Leyva en Milenio Diario. 

Desde luego, el señor Gómez Leyva hace referencia a las críticas, fuertes casi todas, que él ha recibido en Twitter por sus juicios, sin duda injustos, inclusive mezquinos, sobre la Caravana por la Paz encabezada por el poeta Javier Sicilia. 

Este columnista fue TT en la mencionada red social, es decir, hubo muchos comentarios sobre su persona. Casi todos, desde luego, en su contra. De rabia, de indignación. Hubo algunos, sí, que lo defendían. Las clásicas excepciones que rompen la regla. 

Pues bien, el columnista, en vez de avergonzarse y pedir perdón por haber ofendido al movimiento social más puro que hay en México, publicó un artículo en el que ¡evidentemente presume! haber sido tópico relevante en Twitter. Empieza citando unos pocos comentarios en su contra, para después dar a conocer muchos a su favor. El colmo de la vanidad. Y Gómez Leyva termina presumiendo que solo su noticiero cubrió la caravana de Sicilia. Vaya, vaya. ¿Y Carmen Aristegui? ¿Y el Reforma? ¿Y la Jornada? Y los sitios alternativos de internet. Yo escuché y leí sobre la caravana en varios medios. Grandes crónicas las del reportero enviado por Aristegui, cuyo nombre no recuerdo. 

En fin, Ciro ha intentado hacer de la peor crisis que ha sufrido su credibilidad, ya desde antes bastante golpeada, una victoria de su popularidad. Vanidad, solo vanidad. Aderezada con mentiras, por cierto. ¿Solo Ciro cubrió la caravana? Por favor.

martes, 14 de junio de 2011

Ciro Gómez Leyva... y ese periodismo

Que Ciro Gómez Leyva considere un héroe a Genaro García Luna, es su derecho.

Que Ciro Gómez Leyva haya escrito algunos de los elogios más desmesurados que ha recibido Felipe Calderón Hinojosa, es su problema.

Que Ciro Gómez Leyva a diario traicione el espíritu de aquel ya desaparecido Canal 40 -el original, el de la televisión crítica e independiente-, es algo que solo le puede reprochar su conciencia.

Que Ciro Gómez Leyva después de tanto criticar a la televisión oficialista de Televisa haya terminado en el peor de los programas “periodísticos” de esa empresa, “Tercer Grado”, es un ordinario asunto de oferta y demanda de trabajo.

Que Ciro Gómez Leyva haya pasado de ser el mayor admirador de Andrés Manuel López Obrador a su más iracundo crítico, es un tema que tendrá que arreglar a solas con su terapeuta.

Que Ciro Gómez Leyva haya despreciado a la información que circula en Twitter calificándola de absolutamente falsa, es un asunto bíblico: el de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Que Ciro Gómez Leyva tenga años difundiendo en radio encuestas ligadas al Cisen (las de Gea/ISA) y en televisión encuestas que claramente forman parte de equipos de campaña electorales (las de Berrueto-Liébano), es una nueva versión del dicho de Gonzalo N. Santos: “La moral es un árbol que da moras”.

Que Ciro Gómez Leyva haga eso y cosas todavía peores, podría no representarme a mí y seguramente al resto de la población el menor problema.

Pero que Ciro Gómez Leyva se atreva a descalificar, en los medios tradicionales y en la forma vulgar en que lo hizo, a la Caravana por la Paz de Javier Sicilia, eso es algo que la gente de bien no le puede perdonar.

Por eso ha sido fuertemente cuestionado en las redes sociales de internet durante dos días seguidos. Porque la protesta de Sicilia es lo más puro y digno que hemos conocido en México en los últimos años.

No, no podemos tolerar que un periodista acomedido con el poder se exprese en la forma en la que el señor Ciro Gómez Leyva lo ha hecho acerca de la resistencia civil que con tanta pasión, tanta rabia y, sobre todo, tanto dolor lleva a cabo el poeta Javier Sicilia que ha recorrido prácticamente todo el país guiado por un anhelo de justicia e inspirado en la gran verdad que él ha plasmado en uno de sus poemas: “Toda ausencia es atroz”: en el caso del señor Sicilia, al que respeto y admiro, la ausencia de su propio hijo caído en una de las tantas batallas de la fallida guerra contra el narco.

lunes, 16 de mayo de 2011

De Eruviel, Calderón, Elba Esther y ese periodismo

Una foto aparecida hoy en las versiones impresas de varios rotativos, otra de las 7:53 de la mañana publicada en distintos sitios web informativos y el escrito de un conocido periodista que tiene su propio programa de radio, su columna, su noticiero de televisión y que disfruta la dicha inicua de participar cada miércoles en esa maravilla de la objetividad periodística llamada "Tercer Grado" en Televisa, ilustran a la perfección la tragedia política, cultural y social que mantiene en la ruina a nuestro país.

En la foto impresa Felipe Calderón escribe en el pizarrón de una escuela mexicana cualquiera y a su lado Elba Esther Gordillo le aplaude; en las páginas web Eruviel Ávila aparece firmando el primero de 6 mil compromisos que establecerá en su campaña, y en su columna de hoy lunes Ciro Gómez Leyva, siempre tan ponderado, se pregunta sorprendidísimo quién inventó a Eruviel, habida cuenta que este parece ser el político ideal.

Ayer, el diario Reforma publicó un estudio en el que "la mayoría de los profesores encuestados considera que el sindicato de maestros debería tener un nuevo líder". Los datos son simple y sencillamente contundentes. A la pregunta de si Elba Esther debería dejar el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el 84% respondió que sí. Y a la pregunta de si la influencia política de la maestra Gordillo perjudica o beneficia al magisterio el 64% respondió que lo perjudica.

Esos datos hablan de la falta de sensibilidad de Felipe Calderón, de su absoluto desprecio por la opinión de los maestros o de sus compromisos con Elba Esther Gordillo que, por lo visto en la mencionada foto en la que ambos aparecen, deben ser tan fuertes como inconfesables.

Porque si con esas estadísticas Calderón no le sacó la vuelta a la señora Gordillo en el día del maestro, está claro que la alianza entre ellos es indestructible y necesariamente perjudicial para el país.

Que Eruviel vaya a firmar 6 mil compromisos en su campaña no me parece noticia por ningún motivo, y menos aún noticia a destacar en los espacios periodísticos. Así que si hoy lunes varias páginas web informativas de las más importantes amanecieron con Eruviel Ávila presumiendo lo anterior, debemos estar ciertos de que eso no es periodismo, sino propaganda.

El mal periodismo, es decir, el entregado al poder no por convicción, que pudiera haberla, sino por proteger intereses abiertamente comerciales, le causa tanto daño a México como el mal gobierno. De hecho, el uno no puede darse sin el otro. En los regímenes autoritarios, como el mexicano (nuestra democracia nació en el año 2000 y tuvo una vida muy corta) el poder antes de recurrir a la violencia para sostenerse, invierte enormes recursos en propaganda, en la difusión de mentiras, de virtudes inexistentes de los funcionarios, de ataques a los opositores.

He escrito anteriormente en mi blog acerca de lo triste que es que un periodista hace diez años independiente, libre, objetivo y hasta rebelde como Ciro Gómez Leyva, dedique hoy su trabajo a elogiar a políticos con poder o a denostar a los enemigos del sistema. Pues bien, leo la columna del señor Gómez Leyva y me voy de espaldas: pregunta quién descubrió a ese gran político con rostro humano llamado Eruviel Évila. De plano...

Si he escrito repetidas veces sobre Ciro Gómez Leyva se debe a lo mucho que admiré su trabajo en el Canal 40 original. Hizo el primer gran reportaje para denunciar al padre Maciel cuando este personaje era absolutamente poderoso en México. Condujo el noticiero más libre que ha conocido la televisión mexicana. Publicó grandes textos contra el poder sin medir las consecuencias. Lo hizo al lado de Denise Maerker, en una época en la que el atrevido payaso Brozo se convirtió en un líder de opinión por decir simple y sencillamente la verdad.

Se extraña a esos periodistas. A esos, los de antes. Porque el Brozo, la Denise y el Ciro de hoy, tan domesticados y alineados, nadie los necesita, excepto el poder para perpetuarse, y nadie los va a extrañar cuando el mismo poder termine de exprimirlos y los deseche.

Siempre hay tiempo para rectificar. Nunca es demasiado tarde para nada. Ojalá los periodistas mencionados vuelvan a sus orígenes.

viernes, 13 de mayo de 2011

Margarita Zavala y la pequeñez de ese columnista

Hace días, en este blog, publiqué un texto sobre Ciro Gómez Leyva en el que criticaba su pobre visión del periodismo, si no por otra cosa, por estar permanentemente entregado al poder. Lo titulé “Gómez Leyva y la pequeñez de ese periodismo” y tuvo una gran cantidad de lecturas. Pensé, lo admito, que jamás encontraría en el diarismo mexicano un peor ejemplo que el dado por Gómez Leyva y que motivó el escrito que he mencionado. Me equivoqué. Desgraciadamente, en la vida siempre puede haber algo peor. Y en el columnismo mexicano, también.

Ayer, en Excélsior, el señor Ricardo Alemán, dio a conocer una columna sobre la esposa de Felipe Calderón. Bueno, es que desde el título… “Margarita Zavala, la candidata”.

Más allá del derecho que ella tenga de buscar cualquier cargo de elección popular y al margen de que, evidentemente, es una inmoralidad política que la señora Calderón se promueva desde Los Pinos con recursos propagandísticos que paga el erario, lo cierto es que lo verdaderamente penoso del asunto no son las ambiciones de esta mujer, sino la forma en que las “analizan” algunos periodistas mexicanos, como el referido Alemán.

Qué cosa. Vean nomás lo que este “periodista” ha dicho:

Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, cuya imagen, conocimiento, popularidad y aceptación está muy por encima de los presidenciables azules para 2012”.

“El caso de la señora Zavala… diametralmente opuesto al de Martha Sahagún. Y es que Margarita es una abogada que incursionó en la política partidista incluso antes que su esposo. Alcanzó cargos de elección popular por méritos propios y, en el papel de primera dama, su perfil ha sido discreto, sereno y sensato, alejada de la estridencia del poder”.

“… por la ausencia de figuras de peso en la contienda por la candidatura presidencial del PAN —y por el fenómeno latinoamericano de mujeres presidentas, el de la brasileña Dilma Rousseff, de la chilenaMichelle Bachelet y hoy el de la argentina Cristina Fernández—, un sector del panismo no descarta la posibilidad de que la señora Zavala sea una más del selecto grupo de presidenciables”.

“Margarita Zavala… cumple con todos los requisitos para ser considerada como precandidata, además de que tendría el mayor de los méritos en una contienda para buscar el poder: el de la popularidad”.

“Contra lo que dijo Felipe Calderón en las primeras semanas de 2011 —cuando descartó la posibilidad de que su esposa pudiera ser candidata presidencial—, hoy el mandatario parece abrir la puerta para la postulación de su esposa a un cargo de elección. En entrevista con popular revista ‘del corazón”’, Calderón dijo que Margarita Zavala reúne todos los requisitos y que sí, la ve como candidata”.

“Pero —el infaltable pero— Calderón también dijo que no ve a su esposa hoy como candidata. Así lo explicó… Pero lo cierto es que un partido político como el PAN —que enfrenta la más severa crisis de aspirantes a puestos de elección popular— no se puede dar el lujo de desechar a uno de los cuadros más acabados de su cantera. En efecto, ese cuadro se llama Margarita Zavala. Y si por un prurito familiar de derecha, ni Calderón ni el PAN quieren a Margarita como candidata presidencial, la esposa del Presidente tiene todo el camino libre para convertirse en candidata al Gobierno del Distrito Federal”.

El caso es que Calderón “destapó” a su mujer, las revistas de frivolidades le dieron amplia difusión a esa puntada (no puede ser otra cosa) del inquilino de Los Pinos y los columnistas lambiscones elogiaron a la señora casi hasta convertirla en la versión femenina de Winston Churchill. Se trató del clásico buscapiés. Lo aventaron para ver qué pasaba. Y algo pasó, no tengo duda.

En tiempos en los que todo se mide, los encuestadores de Los Pinos deben haber medido la reacción de la gente ante la posibilidad de que Margarita Zavala sea candidata a cualquier cargo en 2012.  Y la reacción de la gente debe haber sido abrumadoramente en contra de la señora Calderón. Es que, ¿de qué otra manera explicar el mensaje que ella envió a través de otro de los periodistas favoritos del poder, Joaquín López-Dóriga? Este dijo hoy viernes, en Milenio: “MARGARITA. Es una decisión personal, compartida y de vida, la de Margarita Zavala: no contenderá en las elecciones federales del año que viene, pero sólo las del año que viene, ¿eh?”.

Más allá de Margarita, lo único que puedo decir es que, de plano, sobran en México los periodistas que dan pena. No por incapaces para ejercer su oficio, sino por prestarse de más a ser los mensajeros del poder.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Sicilia, Scherer, García Luna

No apruebo, pero entiendo, las críticas que algunos comentaristas de la prensa mexicana han lanzado contra el poeta Javier Sicilia. Ejercen su derecho columnistas como Ciro Gómez Leyva, Jorge Fernández Menéndez, Carlos Marín, Héctor Aguilar Camín, Juan Ignacio Zavala y Ricardo Alemán. No les gustó la #marchanacional encabezada por el poeta y han expresado su inconformidad en distintos tonos, desde el abiertamente ofensivo del señor Marín hasta el mucho más prudente de Aguilar Camín o Zavala. A estos periodistas no puede cuestionárseles por defender al gobierno de Felipe Calderón. A algunas personas nos gustaría que no lo hicieran, o que lo hicieran con menos vehemencia, pero si ellos han decidido militar para apoyar a un gobierno, adelante, nadie que crea en la libertad puede cuestionarles por eso.

Pero una cosa es estar en contra de Javier Sicilia o apoyar a Felipe Calderón, y otra muy distinta resucitar duras palabras de actores políticos o policiacos relevantes que, con toda seguridad, fueron en su momento expresadas por error, de bote pronto, tal vez de manera irreflexiva, pero que recordadas ahora parecen amenazas. ¿A qué me refiero? A una columna de Ricardo Alemán publicada en Excélsior. Se titula “Un poeta chamaqueado” y, más allá de la fuerte crítica al poeta, termina con unas ya viejas y espero superadas declaraciones del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, que traídas a al actual debate, sobre todo después de la #marchanacional, suenan simple y sencillamente terribles.

A propósito de que Javier Sicilia pidió la renuncia de García Luna, con la que Ricardo Alemán evidentemente no está de acuerdo, el columnista presenta una hipótesis para explicar las razones del poeta. Cito al colaborador de Excélsior:

“En un ejercicio elemental de memoria, damos elementos informativos que podrían explicar una de las hipótesis de quiénes y por qué estarían detrás de la caída del titular de la SSP federal. El 14 de abril de 2010, en esta columna publicamos una charla informal con García Luna, en donde cuestiona el periodismo que hace apología de los barones de la droga. Dice Genaro García Luna que, a título personal, él está convencido de que Julio  Scherer debe ser llamado a declarar por la PGR, luego de su encuentro con Ismael Zambada (El Mayo). Y reitera, ‘… a título personal’. Luego señala que si el asunto estuviera en su esfera de influencia, en tanto servidor público, ‘yo lo hubiera llamado a declarar’. Y dice más… ‘…si yo me entero del encuentro y existe flagrancia, los meto a la cárcel a los dos’: al periodista y al narcotraficante… Respecto a Jesús Vizcarra —candidato del PRI a gobernar Sinaloa—, García Luna dijo que hay muchas cosas poco claras, como su presunta relación con Ismael Zambada (El Mayo) —vínculo que se acredita en una fotografía tomada hace 20 años, en donde aparecen Vizcarra y El Mayo—, además de una versión que presuntamente vincula a los dos anteriores con el encuentro de Scherer y El Mayo. Explica García Luna. ‘Una versión dice que la fotografía de Scherer y El Mayo busca quitarle lo caliente a la fotografía de El Mayo y Vizcarra… y la relación de eso se explicaría porque el hijo de Scherer estaría en el equipo de campaña de Vizcarra’. Y aclaró, ‘es una versión que corre’...”.

Terrible que Ricardo Alemán diga que la demanda de Sicilia de la renuncia de García Luna tiene que ver con el “ilegal” encuentro que sostuvieron don Julio Scherer, periodista legendario que solo por eso merecería respeto, y el Mayo Zambada. Segura estoy, no puede ser de otra forma, que si García Luna realmente dijo las palabras que le atribuye Alemán, las expresó en un momento de rabia o de descuido. Es que, evidentemente, ningún funcionario de su nivel en su sano juicio declararía algo así. Pero, en cualquier caso, si en verdad García Luna dijo eso convencido de que le asiste la razón, hoy por ningún motivo lo diría. Porque, de plano, salir con semejantes amenazas después de la #marchanacional solo enturbia el ambiente ya bastante enrarecido.

viernes, 6 de mayo de 2011

Gómez Leyva y la pequeñez de ese periodismo

De dar pena la columna de hoy viernes de Ciro Gómez Leyva, en Milenio Diario. Trata sobre el tema del momento. No, no habla de la marcha por la paz. Tampoco de las consecuencias globales del asesinato de Bin Laden. Y ni siquiera del Pumas - Monterrey. El señor Gómez Leyva no se ocupa de pequeñeces. Él es un periodista que siempre va a "lo importante", a lo que sí tiene relevancia para la nación. Don Ciro se ha ocupado de la fundamental comida que sostuvieron Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto.

A juzgar por el escrito de Gómez Leyva, nuestra república se ha salvado. ¡Beltrones y Peña Nieto son amigos y se quieren! ¡Ciro ha descubierto que hay un pacto entre Beltrones y Peña Nieto y que en el PRI reinan la paz y la armonía! Dice el señor Gómez Leyva: "Peña Nieto será el abanderado tricolor. Y Beltrones lo acompañará desde una posición estratégica". Y a partir de esta alianza la felicidad llegará a todos los hogares mexicanos.

Es realmente lamentable la columna de Ciro Gómez Leyva por varias razones:

1. Exhibe la decadencia absoluta de un periodista que fue muy importante, muy valiente y muy combativo.

2. Prueba que tenían razón los editores de Reforma cuando a mediados de los 90´s despidieron a Gómez Leyva por sus inexplicables relaciones con Manlio Fabio Beltrones.

3. Ratifica el hecho de que los periodistas mexicanos más conocidos, por lo mismo, los más influyentes y desde luego los mejor pagados, no están dedicados a analizar lo que a la gente realmente le interesa (la marcha, Bin Laden, el Monterrey - Pumas), sino lo que al poder le sirve porque ellos, los periodistas conocidos, son servidores y hasta sirvientes del poder.

Con miles de mexicanos preparándose para apoyar de alguna manera, no necesariamente acudiendo a la marcha, resulta ofensivo para nuestra sociedad que los periodistas "importantes" traten de llevar la discusión hacia chismes palaciegos como la comida Beltrones - Peña Nieto. Porque leyendo a Gómez Leyva me entero que el miércoles, en Televisa, el más visto programa de "análisis periodístico", Tercer Grado, tuvo también como tema central a don Manlio Fabio y a don Enrique. ¡Qué vergüenza!