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lunes, 12 de septiembre de 2011

Entre Fernando Larrazábal y Ernesto Cordero


En marcha la maquinaria para apoyar a Ernesto Cordero, el renunciado secretario de Hacienda que Felipe Calderón busca imponer como candidato presidencial del Partido Acción Nacional.


Este lunes previo al Grito de Independencia el señor Cordero es noticia en todas partes. Ha iniciado su precampaña el delfín de Calderón y los heraldos de la buena y la mala prensa mexicana lo anuncian con entusiasmo.

Todo ayuda al protegido de Calderón, hasta los comentarios “objetivos” de periodistas afines al gobierno federal, como Ciro Gómez Leyva y Carlos Marín, en Milenio, y Jorge Fernández Menéndez, en Excélsior, que destacan la ventaja que a Ernesto Cordero le sacan en la carrera por la candidatura panista sus dos principales rivales, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.

Y más le ayudan al favorito de Calderón los columnistas “imparciales” Marín, Gómez Leyva y Fernández Menéndez destacando una opinión: la de que Cordero ha sido un buen funcionario público, un gran conocedor del mundo financiero global, alguien que estaba evitando la crisis económica y que, por tales motivos, tal vez no debió haber abandonado el gobierno porque expertos como él no abundan.

El bla bla bla de los columnistas que ejercen su libertad siempre, casualmente, coincidiendo con el punto de vista del poder, ni por equivocación se detiene a recordar que el “experto” economista Cordero dijo, con alegre cinismo, que las familias mexicanas podían, con seis mil pesos al mes, pagar colegio privado, casa y coche. Y que como secretario de Hacienda el señor Cordero negó, una y otra vez (y tal vez por estamos en problemas), que México estuviese en riesgo de contagio por la crisis económica de Estados Unidos.

Pero, particularmente, los periodistas “libres e independientes” que solo destacan las virtudes del precandidato de Felipe Calderón, no suelen acordarse de un hecho oscuro en la carrera de Ernesto Cordero, que sería el más usado por el PRI y por la izquierda en 2012 para dañar a don Ernesto en el caso de que este consiguiera la candidatura presidencial del PAN: sus relaciones, no explicadas pero ampliamente conocidas, con el impresentable alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, quien fue nombrado coordinador de la campaña corderista en Nuevo León.

Después de la tragedia del Casino Royale, investigaciones periodísticas pusieron al descubierto que un hermano de Larrazábal, Jonás, y el principal colaborador del presidente municipal regiomontano, Miguel Ángel García, recibían dinero de los dueños de los casinos.

Eso desató tal escándalo que fue imposible evitar el daño político a Ernesto Cordero, quien fue exhibido por la prensa verdaderamente independiente (Grupo Reforma, Proceso, La Jornada) hasta en fotografías al lado de Larrazábal.

El PAN, en un proceso de control de daños, salió a exigir la renuncia de Fernando Larrazábal, pero cuando este parecía a punto de irse, de acuerdo a lo que trascendió, fue asesorado para que no lo hiciera por uno de los grandes lastres para la credibilidad democrática del panismo, Diego Fernández de Cevallos.

Así, Fernando Larrazábal no renunció y el PAN no sabe ahora cómo proceder. Lo lógico sería que el panismo lo expulsara de sus filas antes de que el alcalde de Monterrey termine de destruir a Ernesto Cordero. Pero en el PAN reina la indecisión y, tal vez, hasta el miedo de pelear con alguien como Larrazábal que conoce a fondo las relaciones del PAN-gobierno con las mafias que controlan los casinos en México..

Recordemos que los casinos florecieron en México con el PAN en Los Pinos. De hecho, otro fuerte precandidato presidencial panista, Santiago Creel, como secretario de Gobernación de Vicente Fox autorizó muchos de ellos, sobre todo a la empresa Televisa. Y los casinos siguieron consolidándose en el sexenio de Felipe Calderón.

Debe ser tan profunda la cloaca panista relacionada con el juego que, por esa razón, reina el desconcierto ante la rebeldía de Larrazábal, uno de los coordinadores de la precampaña de Cordero.

lunes, 5 de septiembre de 2011

De corrupción, 'quesogate' y Jorge Fernández


Jorge Fernández Menéndez, importante periodista. Lo respeto por su trabajo de tantos años en El Financiero, Milenio y, actualmente, Excélsior y el grupo radiofónico Imagen. Hoy lunes he leído su columna en el diario propiedad de los Olegarios, Vázquez Raña y Vázquez Aldir, dos empresarios prósperos dueños también de la cadena hotelera Camino Real y de los hospitales Ángeles.

“En toda esta historia hay demasiada suciedad y si se quiere recuperar la confianza, la verdad debe salir a flote”, dice Jorge Fernández. Nada más cierto que eso. Frase que puede referirse al estado generalizado en el que hoy todo el país vive.

Ha hablado el señor Fernández Menéndez de la lucha política que hoy está librando la ciudad de Monterrey, la batalla por la seguridad y el problema del estado que es la corrupción. Tiene razón en su diagnóstico y en parte de sus conclusiones. Pero el columnista de Excélsior falla en algo, y lo voy a decir aquí.

Fernández Menéndez afirma que “el problema endémico en Monterrey y en buena parte del estado de Nuevo León es la corrupción. Por corrupción se dejó vivir a las familias de los principales cárteles en el pasado; por corrupción se dejó entrar a Los Zetas a operar en la ciudad; por corrupción, buena parte de las corporaciones policiales locales terminaron trabajando para los criminales; por corrupción, la ciudad está invadida de casinos y giros negros. La Monterrey de don Eugenio Garza Sada y de tantos hombres y mujeres de bien, que construyeron su capital y el bienestar de la región con su trabajo y esfuerzo, ha terminado ensombrecida por políticos de todo nivel y pillos de primera, segunda y tercera categoría, que terminaron aliándose con grupos criminales de todo tipo, amparados precisamente en la prosperidad de la ciudad y lucrando con ella.”

Hasta ahí, el diagnóstico de Fernández Menéndez es impecable y sus conclusiones valiosas. Pero estas últimas, en mi opinión se quedan cortas, están inacabadas, incompletas. No llega el columnista al fondo del problema. Lo cito de nuevo, dice en su columna que lo más destacado “fue el énfasis que puso el presidente Calderón en el tema Monterrey, su insistencia en la corrupción que sufren la ciudad y el estado y lo terminante que fue en su compromiso para acabar con las mafias, pero también con la corrupción cuando se dé en cualquiera de los niveles de gobierno.”

Se requieren reformas estructurales, sí. Pero creo que don Jorge utiliza las ideas que ya han sido agotadas para muchos de nosotros, la mayoría cansados de tanta violencia a la que estamos sujetos. Las propuestas de Felipe Calderón son, indudablemente, por un lado insuficientes y que, por otra parte, se han diseñado con el único propósito de fortalecer un sistema político, el dominado por el PRI y el PAN, fundado en la corrupción, la hija mayor del autoritarismo y del fraude electoral.

Si no se revuelve lo básico, que en nuestro caso es la democracia, no se eliminarán los grandes problemas. Sufragio efectivo es lo que se necesita, antes que cualquier otra cosa, para acabar con la corrupción, que es la fuente principal de la pobreza de millones y, al mismo tiempo, de la riqueza insultante de unos cuantos que han hecho sus fortunas no por emprendedores o por su talento, sino por operar protegidos por el gobierno en mercados sin competencia y en complicidad con el poder político, como es el caso del “quesogate”.
Jorge Fernández Menéndez siempre ha negado el fraude electoral de 2006. Un periodista tan importante e inteligente que no ha querido abrir los ojos. Recuerdo al Papa Urbano VIII en la época de Galileo. Negó el pontífice el movimiento de la tierra alrededor del sol y condenó al científico. Bueno, 350 años después de la muerte de Galileo, 1992, otro papa, Juan Pablo II, rehabilitó al creador de la ciencia moderna. Aunque tarde, la iglesia abrió los ojos. Institución milenaria, le dio igual hacerlo con tres siglos y medio de retraso. Ojalá Fernández Menéndez, cuya vida, como la de cualquier ser humano, será tan breve, los abra a tiempo de contribuir, ahora sí, al cambio verdadero en México que, naturalmente, no pasa por los políticos del PRI y del PAN que ese y muchos otros columnistas dan con frecuencia la impresión de venerar.

jueves, 11 de agosto de 2011

Sicilia, la guerra de Jorge Fernández y el “envilecido” de Revueltas


En la prensa mexicana hay de todo, como en botica. O como en farmacia, que es lo mismo. Y, como en farmacia moderna, en la prensa mexicana, aunque de todo hay, abundan más los productos chatarra. Digo, ir ahora a la farmacia San Pablo en el Distrito Federal ya no es llegar al mostrador que está a un paso de la entrada y en el que se venden solo medicamentos para cuidar la salud. Ahora, las medicinas están hasta el fondo de auténticos supermercados en los que se exhiben infinidad de mercancías perfectamente irrelevantes si una lo que busca son remedios para los males del cuerpo, como perfumes, juguetes, cacerolas, y en los que también sobran los productos dañinos como papitas, refrescos, chocolates engordadores, etcétera.

Así la prensa mexicana. Hay diarios y periodistas que informan bien y con independencia del poder. Pienso en Reforma, La Jornada, en Carmen Aristegui, en Lorenzo Meyer, en Sergio Aguayo, en Julio Hernández y otros. Pero si uno va a los kioscos también se topa, y en exceso, con el periodismo chatarra, como el de Milenio, el de Televisa, el de la mayoría de las estaciones de radio.

Leo y no puedo creer que un hijo del ilustre escritor José Revueltas, Román Revueltas Retes, sea capaz de denigrar tanto su apellido con las cosas que escribe –a diario, desgraciadamente- en Milenio. Ahora, en su afán por defender al poder, Román Revueltas (tan distinto a su padre siempre enfrentado a los que mandan) se burla del trabajo del poeta Javier Sicilia. ¿Qué hizo Sicilia que molestó a Revueltas Retes? Decir, lo que es verdad, que “tenemos la necesidad de que el Ejército y la Marina no se envilezcan más en tareas que no les corresponden”.  A partir de ahí, Román Revueltas se lanza contra el poeta.  Qué pena me da el caso del señor Revueltas Retes, pero no me sorprende: él desde hace años decidió manchar su apellido al convertirse en uno de los tantos columnistas al servicio de los poderosos.  Allá él.

Ahora hablaré de un periodista cercano al poder, pero que, con frecuencia, es serio en sus análisis y hasta objetivo. Pero que este jueves no lo fue. Me refiero a Jorge Fernández Menéndez, de Excélsior.

En su columna “¿Esfuerzo nacional o guerra de Calderón?” también critica a Sicilia (lo llama “el inefable”, es decir, según la Academia Española, el que “no se puede explicar con palabras”).  Y lo hace solo para justificar la guerra de Calderón.

Fernández realiza un largo alegato, empieza citando a periodistas de Colombia a los que no deja de “asombrarles que en México no se terminara de comprender y asumir la batalla contra el narcotráfico como un tema, un desafío, realmente nacional”. Jorge Fernández les da la razón, ya que, dice, para algunos periodistas “éste sí es un esfuerzo nacional y debe ser entendido como tal, pero para otros simplemente es ‘la guerra de Calderón’; hay quienes consideran que en ese enfrentamiento entre los narcotraficantes y el Estado hay que permanecer ‘neutrales’ y otros que creen que lo mejor es mantener una línea declarativa de apoyo pero, en realidad, no involucrarse en algo en lo que sienten que no tienen nada que ganar”.

Para Fernández Menéndez, está claro, la del narco es la guerra de todos los mexicanos, no solo de Felipe Calderón. Pues se equivoca. Esta guerra absurda no es mi guerra ni la de millones de mexicanos, solo es la guerra de Calderón quien, irresponsablemente, se lanzó a la misma como primer acto de gobierno para buscar que, con esa acción espectacular, los mexicanos olvidáramos todo lo que pasó en las elecciones de 2006. Pues ni lo olvidamos ni lo apoyamos en su guerra que pronto sumará sus primeros 50 mil muertos y que no tiene para cuándo acabar.

¿Inefable el poeta Sicilia? Claro que no. Inefable el apoyo que periodistas inteligentes como Fernández Menéndez le dan a la guerra de Calderón. Porque ese apoyo, evidentemente, no se puede explicar con palabras. Al menos no con palabras honorables.

miércoles, 22 de junio de 2011

Si matan a los periodistas, matan a la libertad

El lunes 20 de junio, pocas horas después de que fuera asesinado en su casa del Puerto de Veracruz el periodista Miguel Ángel López, de Notiver, junto a su esposa y uno de sus hijos, encontré en internet las siguientes noticias:



1.- “Un grupo de sicarios asesina en México a un periodista y un fotógrafo de Veracruz”: Europa Press.

2.- “Asesinan a tiros a un periodista, a su mujer y a su hijo en Veracruz”: El mundo

3.- “Asesinado en México un periodista, su esposa y su hijo”: El País.

4.- “Asesinan a un periodista mexicano, a su mujer y a su hijo”: ABC.

5.- “Asesinan a un periodista mexicano, a su mujer y a su hijo”: Qué.

6.- “Matan a periodista, a su esposa e hijo”: Perú 21.

7.- “México: asesinan a tiros a periodista junto con su esposa e hijo en Veracruz”: BBC

8.- “Asesinan a periodista, a su esposa e hijo en México”: Nuevo Herald.

9.- “Un periodista de asuntos de seguridad es asesinado en su casa a balazos”: CNN México.


10.- “Asesinan a periodista y a su familia en Veracruz”: El Universal.

11.- “Matan a periodista y familia en Veracruz”: Reforma.

12.- “Asesinan a reportero de Veracruz junto con su esposa e hijo”: Proceso.

13.- “Asesinan a Miguel Ángel”: Notiver.

14.- “Lamenta Duarte el crimen de periodista y su familia en Veracruz”: Radio Fórmula.

15.- “Un mes trágico para la prensa mexicana”: Terra


16.- “Matan a un periodista, a la esposa y a su hijo en Veracruz”: ¡Ehui! 

17.- “Asesinan a periodista de diario veracruzano junto con su esposa y su hijo”: La Jornada.

18.- “Instruye Duarte investigar homicidio de periodista”: Milenio.

19.- “Ya son cuatro los periodistas asesinados en 30 días en México”: Vanguardia.

20.- “Asesinan a periodista de Veracruz”: El Informador.

21.- “Atribuye gobernador homicidio de reportero al crimen organizado”: SDPnoticias.

22.- “Asesinan a periodista en su casa en Veracruz”: TV Azteca


Tuvo un impacto importante, inclusive fuera de México, la noticia de la ejecución de ese periodista veracruzano, también conocido como Milo Vela. Pero no era la primera información de ese tipo generada en nuestro país durante el mes de junio.

En efecto, como dice la nota de Terra citada anteriormente, junio ha sido un mes trágico para la prensa mexicana, ya que durante el mismo tres periodistas han sido hallados asesinados, mientras que el jefe de redacción de un diario se encuentra desaparecido. 

Seis días antes del asesinato de Milo Vela en Veracruz, en Sonora fue asesinado el periodista Pablo Ruelas Barraza, de El Diario del Yaqui y El Regional de Sonora.

Antes, en junio 10, el jefe de redacción del diario Novedades de Acapulco, Marco Antonio López, fue secuestrado en un bar.

Y al iniciar junio fue localizado, en Veracruz, el cadáver de Noel López Olguín de Noticias de Acayucan y La Verdad que había sido secuestrado dos meses antes por un comando armado.

Por hechos como los anteriores, que son parte ya, por desgracia, de la “normalidad” de la guerra contra el narcotráfico, a principios de junio, en Ginebra, Suiza, un informe del relator de la ONU para la libertad de opinión y expresión catalogó a México como el país de América más peligroso para la prensa, con 66 periodistas asesinados y 12 desaparecidos en diez años. Terrible estadística.

Sobre este tema, que a todos nos debe alarmar, el columnista de Excélsior Jorge Fernández Menéndez publicó hoy miércoles 22 de junio un texto que, por su importancia, voy a resumir enseguida http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=710304

Fernández Menéndez empieza diciendo que ha quedado sin castigo el crimen del periodista Raúl Gibbs de abril de 2005: “Nunca se aclaró el asesinato de Gibbs, las autoridades entonces quisieron hacerlo pasar como un crimen pasional. Las averiguaciones previas, que fueron abandonadas en su momento, indicaban relaciones directas con esa muerte de funcionarios locales. El crimen quedó impune. Como han ido quedando impunes una larga serie de asesinatos, secuestros, desapariciones de periodistas en Veracruz y a lo largo y ancho del territorio nacional. Más de 70, según algunas organizaciones de derechos humanos”. 

El columnista de Excélsior pone el dedo en la llaga al mencionar que “de los cerca de 70 asesinatos y desapariciones de periodistas que han ocurrido en los últimos años, ni uno solo ha sido resuelto… No hay un solo sicario, un solo asesino, un solo autor intelectual detenido. Y eso ha abierto una suerte de temporada de caza contra comunicadores y medios. Existe una fiscalía especializada en la PGR, todos los casos tienen averiguaciones abiertas en cada uno de los estados, pero no pasa nada o se intenta desviar las investigaciones con argumentos, como ocurrió en el caso Gibbs, de crímenes pasionales o económicos. Seguramente, entre los 70 periodistas muertos o desaparecidos, algunos han sufrido esa suerte por razones diferentes del ejercicio de su profesión. Seguramente, también, como argumentan off the record algunas autoridades, algunos de ellos murieron por ser parte, directa o indirectamente, de grupos criminales, y fueron objeto de venganzas”.

“Pero muchos otros simplemente estaban cumpliendo con su trabajo, informando a la gente de lo que sucedía en su región, en su estado, en su municipio. Muchos fueron asesinados para silenciarlos a ellos, pero en muchas otras ocasiones simplemente para intimidar, obligar al silencio, imponer la autocensura, como ha ocurrido ya en gran cantidad de lugares, sobre todo en el norte del país… Son crímenes sin costos para los delincuentes, sean del fuero común o del crimen organizado… Los periodistas no necesitamos un esquema de protección especial, distinto al de otros sectores sociales: nuestra labor profesional, en ese ámbito, no debe diferenciarse de la de un médico, un ingeniero o un obrero. El Estado debe brindar protección por encima de las habilidades profesionales. Sin embargo,  lo que está ocurriendo es que, al perpetuarse la impunidad en los asesinatos de periodistas, lo que se está vulnerando es uno de los derechos fundamentales de una sociedad: el derecho a expresarse libremente y a estar bien informada. Ninguna democracia puede sobrevivir sin esos derechos”.

En efecto, ninguna democracia está a salvo sin una prensa libre y la que tenemos en México empieza a ser esclava de la mafia que la está silenciando a balazos. Urge detener esta barbarie.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Sicilia, Scherer, García Luna

No apruebo, pero entiendo, las críticas que algunos comentaristas de la prensa mexicana han lanzado contra el poeta Javier Sicilia. Ejercen su derecho columnistas como Ciro Gómez Leyva, Jorge Fernández Menéndez, Carlos Marín, Héctor Aguilar Camín, Juan Ignacio Zavala y Ricardo Alemán. No les gustó la #marchanacional encabezada por el poeta y han expresado su inconformidad en distintos tonos, desde el abiertamente ofensivo del señor Marín hasta el mucho más prudente de Aguilar Camín o Zavala. A estos periodistas no puede cuestionárseles por defender al gobierno de Felipe Calderón. A algunas personas nos gustaría que no lo hicieran, o que lo hicieran con menos vehemencia, pero si ellos han decidido militar para apoyar a un gobierno, adelante, nadie que crea en la libertad puede cuestionarles por eso.

Pero una cosa es estar en contra de Javier Sicilia o apoyar a Felipe Calderón, y otra muy distinta resucitar duras palabras de actores políticos o policiacos relevantes que, con toda seguridad, fueron en su momento expresadas por error, de bote pronto, tal vez de manera irreflexiva, pero que recordadas ahora parecen amenazas. ¿A qué me refiero? A una columna de Ricardo Alemán publicada en Excélsior. Se titula “Un poeta chamaqueado” y, más allá de la fuerte crítica al poeta, termina con unas ya viejas y espero superadas declaraciones del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, que traídas a al actual debate, sobre todo después de la #marchanacional, suenan simple y sencillamente terribles.

A propósito de que Javier Sicilia pidió la renuncia de García Luna, con la que Ricardo Alemán evidentemente no está de acuerdo, el columnista presenta una hipótesis para explicar las razones del poeta. Cito al colaborador de Excélsior:

“En un ejercicio elemental de memoria, damos elementos informativos que podrían explicar una de las hipótesis de quiénes y por qué estarían detrás de la caída del titular de la SSP federal. El 14 de abril de 2010, en esta columna publicamos una charla informal con García Luna, en donde cuestiona el periodismo que hace apología de los barones de la droga. Dice Genaro García Luna que, a título personal, él está convencido de que Julio  Scherer debe ser llamado a declarar por la PGR, luego de su encuentro con Ismael Zambada (El Mayo). Y reitera, ‘… a título personal’. Luego señala que si el asunto estuviera en su esfera de influencia, en tanto servidor público, ‘yo lo hubiera llamado a declarar’. Y dice más… ‘…si yo me entero del encuentro y existe flagrancia, los meto a la cárcel a los dos’: al periodista y al narcotraficante… Respecto a Jesús Vizcarra —candidato del PRI a gobernar Sinaloa—, García Luna dijo que hay muchas cosas poco claras, como su presunta relación con Ismael Zambada (El Mayo) —vínculo que se acredita en una fotografía tomada hace 20 años, en donde aparecen Vizcarra y El Mayo—, además de una versión que presuntamente vincula a los dos anteriores con el encuentro de Scherer y El Mayo. Explica García Luna. ‘Una versión dice que la fotografía de Scherer y El Mayo busca quitarle lo caliente a la fotografía de El Mayo y Vizcarra… y la relación de eso se explicaría porque el hijo de Scherer estaría en el equipo de campaña de Vizcarra’. Y aclaró, ‘es una versión que corre’...”.

Terrible que Ricardo Alemán diga que la demanda de Sicilia de la renuncia de García Luna tiene que ver con el “ilegal” encuentro que sostuvieron don Julio Scherer, periodista legendario que solo por eso merecería respeto, y el Mayo Zambada. Segura estoy, no puede ser de otra forma, que si García Luna realmente dijo las palabras que le atribuye Alemán, las expresó en un momento de rabia o de descuido. Es que, evidentemente, ningún funcionario de su nivel en su sano juicio declararía algo así. Pero, en cualquier caso, si en verdad García Luna dijo eso convencido de que le asiste la razón, hoy por ningún motivo lo diría. Porque, de plano, salir con semejantes amenazas después de la #marchanacional solo enturbia el ambiente ya bastante enrarecido.