Durísimo Julio Hernández en su columna de hoy en La Jornada.
http://www.jornada.unam.mx/2011/11/17/opinion/006o1pol. @julioastillero ha hecho las más fuertes críticas que he leído contra Andrés Manuel López Obrador. Veamos.
1.- La izquierda “juega a adivinar lo que habrá sucedido en las elites de las que sólo recibe consignas y resoluciones (un ejemplo: las famosas encuestas de las que nadie sabe, nadie supo, más que detalles finales que sirvieron para enmarcar un arreglo de corte netamente político entre dos líderes)”.
2.- La izquierda “se emociona con explicable razón por las aparentes expectativas de éxito electoral que se podrían derivar de ese idealizado posicionamiento competitivo que produjo el Pacto del Hilton, sin reparar (ni aceptarlos!2C mucho menos combatirlos) en los componentes maquiavélicos que podrían llevar en 2012 a la corriente del lopezobradorismo a una programada derrota numérica que a la vez sea utilizada por sus adversarios como comprobación de una supuesta derrota histórica”.
3.- AMLO, para garantizar la “unidad” de la izquierda, “ha negociado y cedido en sus posturas de años (con Ebrard, se terminó la etiquetación de ilegitimidad al ahora saludado Calderón; con el nuevo Frente Amplio Progresista diseñado por Manuel Camacho se somete a AMLO a una línea de ‘centro’ que nadie creerá en éste pero sí servirá para modelar el futuro de Ebrard)”.
3.- Por su nueva actitud consecuente con la que ha sido para López Obrador, durante años, la “mafia del poder”, llegado el momento de ha derrota no la podrá “adjudicar a un fraude electoral que a nadie sorprenderá dado que en esta ocasión está absolutamente anunciado (tanto en el PRI, con su maquinaria de mapachería aceitada con dinero oscuro y operada por el
cártel de ex gobernadores y gobernadores, como en el PAN con los programas sociales utilizados para promoción del voto y con el uso político de la violencia relacionada con el narcotráfico)”.
4.- “Pero ésa es la izquierda que el país tiene. Más crítica que participativa, esperanzada en que los líderes tomen decisiones positivas por meros actos súbitos de bondad o iluminación, ácidamente dolida pero crónicamente pasiva frente a los abusos y traiciones de quienes se han apropiado en todo el país del negocio de la ‘representación’ de esa franja partidista”
5.- “López Obrador, por ejemplo, ha tenido a bien asignarse un preocupante perfil espiritualizado que en caso de llegar al gobierno significaría la conducción de los asuntos públicos a partir no de un programa partidista o de compromisos sociales específicamente de izquierda política sino de una suerte de cristianismo amoroso bajo exégesis tabasqueña”.
6.-
“La fórmula para alcanzar la felicidad en México, ha dicho el predicador Andrés Manuel, consiste en ser buenos. Oremos, hermanos”.
7.- Para colmo, “la propia joya de la corona liberal mexicana, la capital del país, ha sido empeñada o, más bien, canjeada, por el asentimiento ebrardista a la candidatura de AMLO. Como si nada, el tabasqueño ha anunciado que respaldará la ‘orientación’ que el capitalino quiera dar al proceso de sucesión en la jefatura de gobierno”.
8.- Lo anterior sin considerar que el GDF ha sido entregado a “personajes vergonzosos en cuanto a incultura política y general, a depredadores del erario, a trepadores y esquilmadores cuyo único mérito es la pertenencia a determinada corriente del sol azteca”.
9.- Y ni Marcelo Ebrard se salva: “En el propio saldo de Ebrard hay episodios relacionados con la asignación de contratos y beneficios a empresas españolas en materia de construcción de obra pública que merecen revisión a fondo y eventuales sanciones cuando menos políticas”.
10. Pero ahora AMLO “ha entregado al ganancioso Marcelo la concesión personalísima para que trate de mantener un imperio transexenal chilango”.
11.- Por eso, pide Julio Hernández, y estoy de acuerdo con él que “por el bien de todos (los de la izquierda), primero la claridad, la congruencia y los principios”.
Es que, sin duda, algo no está funcionando correctamente en el nuevo pragmatismo obradorista.
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Hernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Hernández. Mostrar todas las entradas
jueves, 17 de noviembre de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Sicilia, la guerra de Jorge Fernández y el “envilecido” de Revueltas
En la prensa mexicana hay de todo, como en botica. O como en farmacia, que es lo mismo. Y, como en farmacia moderna, en la prensa mexicana, aunque de todo hay, abundan más los productos chatarra. Digo, ir ahora a la farmacia San Pablo en el Distrito Federal ya no es llegar al mostrador que está a un paso de la entrada y en el que se venden solo medicamentos para cuidar la salud. Ahora, las medicinas están hasta el fondo de auténticos supermercados en los que se exhiben infinidad de mercancías perfectamente irrelevantes si una lo que busca son remedios para los males del cuerpo, como perfumes, juguetes, cacerolas, y en los que también sobran los productos dañinos como papitas, refrescos, chocolates engordadores, etcétera.
Así la prensa mexicana. Hay diarios y periodistas que informan bien y con independencia del poder. Pienso en Reforma, La Jornada, en Carmen Aristegui, en Lorenzo Meyer, en Sergio Aguayo, en Julio Hernández y otros. Pero si uno va a los kioscos también se topa, y en exceso, con el periodismo chatarra, como el de Milenio, el de Televisa, el de la mayoría de las estaciones de radio.
Leo y no puedo creer que un hijo del ilustre escritor José Revueltas, Román Revueltas Retes, sea capaz de denigrar tanto su apellido con las cosas que escribe –a diario, desgraciadamente- en Milenio. Ahora, en su afán por defender al poder, Román Revueltas (tan distinto a su padre siempre enfrentado a los que mandan) se burla del trabajo del poeta Javier Sicilia. ¿Qué hizo Sicilia que molestó a Revueltas Retes? Decir, lo que es verdad, que “tenemos la necesidad de que el Ejército y la Marina no se envilezcan más en tareas que no les corresponden”. A partir de ahí, Román Revueltas se lanza contra el poeta. Qué pena me da el caso del señor Revueltas Retes, pero no me sorprende: él desde hace años decidió manchar su apellido al convertirse en uno de los tantos columnistas al servicio de los poderosos. Allá él.
Ahora hablaré de un periodista cercano al poder, pero que, con frecuencia, es serio en sus análisis y hasta objetivo. Pero que este jueves no lo fue. Me refiero a Jorge Fernández Menéndez, de Excélsior.
En su columna “¿Esfuerzo nacional o guerra de Calderón?” también critica a Sicilia (lo llama “el inefable”, es decir, según la Academia Española, el que “no se puede explicar con palabras”). Y lo hace solo para justificar la guerra de Calderón.
Fernández realiza un largo alegato, empieza citando a periodistas de Colombia a los que no deja de “asombrarles que en México no se terminara de comprender y asumir la batalla contra el narcotráfico como un tema, un desafío, realmente nacional”. Jorge Fernández les da la razón, ya que, dice, para algunos periodistas “éste sí es un esfuerzo nacional y debe ser entendido como tal, pero para otros simplemente es ‘la guerra de Calderón’; hay quienes consideran que en ese enfrentamiento entre los narcotraficantes y el Estado hay que permanecer ‘neutrales’ y otros que creen que lo mejor es mantener una línea declarativa de apoyo pero, en realidad, no involucrarse en algo en lo que sienten que no tienen nada que ganar”.
Para Fernández Menéndez, está claro, la del narco es la guerra de todos los mexicanos, no solo de Felipe Calderón. Pues se equivoca. Esta guerra absurda no es mi guerra ni la de millones de mexicanos, solo es la guerra de Calderón quien, irresponsablemente, se lanzó a la misma como primer acto de gobierno para buscar que, con esa acción espectacular, los mexicanos olvidáramos todo lo que pasó en las elecciones de 2006. Pues ni lo olvidamos ni lo apoyamos en su guerra que pronto sumará sus primeros 50 mil muertos y que no tiene para cuándo acabar.
¿Inefable el poeta Sicilia? Claro que no. Inefable el apoyo que periodistas inteligentes como Fernández Menéndez le dan a la guerra de Calderón. Porque ese apoyo, evidentemente, no se puede explicar con palabras. Al menos no con palabras honorables.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)