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jueves, 13 de octubre de 2011

Marín, Puig, García Luna y Fernández Noroña


Todos sabemos que el diputado Gerardo Fernández Noroña es un impresentable. Él daña más a la izquierda que cualquier campaña de guerra sucia emprendida por la derecha.

Pero, bueno, lo que Carlos Marín hizo este jueves, en Milenio, para defender a Genaro García Luna de los ataques, mezquinos sin duda, que Noroña le lanzó al secretario de Seguridad Pública federal… eso fue todavía más mezquino.

Si Noroña fue ruin al atacar con cantidades industriales de golpes bajos a García Luna, Marín lo fue todavía más al ofender al diputado.

No sé qué compromisos tenga Carlos Marín con Genaro García Luna, pero vaya que lo defiende apasionadamente (lo hace con mucha frecuencia) cada vez que alguien se atreve a criticar al cuestionado secretario de Seguridad.

Otro que defendió en Milenio a García Luna de los ataques de Fernández Noroña fue Carlos Puig. Este columnista lo hizo con más inteligencia que Marín, pero creo que con mal español.

Puig tituló su artículo “¿Quién se coaliciona con Fernández Noroña?”. Creo que debió haber dicho “¿quién se coaliga con Fernández Noroña?”.

Si estoy mal, me gustaría que alguien me corrigiera, y en tal caso con gusto reconocería mi error y ofrecería una disculpa.

Pero si el equivocado es el señor Puig, bueno, pues que se disculpe él, ya que un profesional de la comunicación tan conocido y experimentado no puede salir con semejantes cosas.

jueves, 23 de junio de 2011

#estamoshastalamadre

Mañana lluviosa. Día que bien empieza en el Distrito Federal y que con optimismo emprendo desde temprano, como siempre, atendiendo a mis niños, bebiendo una taza de buen café y leyendo lo diarios en el iPad (impreso ya solo leo Reforma, que por cierto es una complicación salir a recoger entre los charcos; ni duda cabe, el formato de papel para consumir opiniones y noticias está, sin lugar a dudas, absolutamente superado).

Mientras mis niños desayunan antes de que yo los lleve al colegio (por fortuna cercanísimo), veo en el iPad, masoquismo que no se me quita, entre otras columnas periodísticas las de Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva de Milenio… Pero si yo ya sé lo que van a comentar, para qué les hago caso.

Los dos, Marín y Ciro, hablan sobre el diálogo que sostendrán el poeta Javier Sicilia y otras víctimas de la guerra del narcotráfico con Felipe Calderón. Y los dos reprochan al poeta que no vaya a asistir al evento el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna.

Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva han defendido ya tantas veces al señor García Luna que empiezo a sospechar un affaire que rebasa con mucho los intereses periodísticos y políticos para inscribirse en las más profundas emociones humanas. Digo, cuánto amor el de esos periodistas a García Luna.

Marín lamenta la ausencia de Genaro García Luna con estas palabras:

“El que nunca ha faltado (a reuniones del tipo de la que hoy se celebra) es… ¡el secretario federal de Seguridad Pública!: el mismo cuyo cese demandó (Sicilia), a pesar de que la Policía Federal a cargo de Genaro García Luna resolvió el asesinato de su hijo Juan Francisco (Sicilia) y otras seis personas, y capturó pronto a los probables autores materiales e intelectuales. Pero, ¿acaso no tendría mayor sentido una reunión como la que vino promoviendo con la presencia de los principales implicados oficiales en la tramposamente llamada guerra de Calderón? En vez de festejar esas ausencias e ilusionarse con gestos, detalles o signos, Sicilia debió exigir que le pusieran enfrente a los mariscales clave”.

Gómez Leyva, a su vez, dice:

“No pateen esta extraordinaria oportunidad… creo que fue un error de la negociación excluir a los apellidos centrales: García Luna, Galván, Saynez”.

Si para ellos ha sido un error excluir de ese diálogo a los secretarios de Seguridad Pública, Genaro García Luna; de Defensa, Guillermo Galván, y de Marina Francisco Saynez, para el resto de los mexicanos ha sido un acierto. Porque lo que todos esperamos es que el movimiento de Javier Sicilia vaya con Calderón a decirle verdades, y ojalá las diga con absoluta crudeza, y no a escuchar rollo y rollo y más rollo acerca de estrategias bélicas que ya nos tienen ¡hasta la madre!

martes, 14 de junio de 2011

Ciro Gómez Leyva... y ese periodismo

Que Ciro Gómez Leyva considere un héroe a Genaro García Luna, es su derecho.

Que Ciro Gómez Leyva haya escrito algunos de los elogios más desmesurados que ha recibido Felipe Calderón Hinojosa, es su problema.

Que Ciro Gómez Leyva a diario traicione el espíritu de aquel ya desaparecido Canal 40 -el original, el de la televisión crítica e independiente-, es algo que solo le puede reprochar su conciencia.

Que Ciro Gómez Leyva después de tanto criticar a la televisión oficialista de Televisa haya terminado en el peor de los programas “periodísticos” de esa empresa, “Tercer Grado”, es un ordinario asunto de oferta y demanda de trabajo.

Que Ciro Gómez Leyva haya pasado de ser el mayor admirador de Andrés Manuel López Obrador a su más iracundo crítico, es un tema que tendrá que arreglar a solas con su terapeuta.

Que Ciro Gómez Leyva haya despreciado a la información que circula en Twitter calificándola de absolutamente falsa, es un asunto bíblico: el de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Que Ciro Gómez Leyva tenga años difundiendo en radio encuestas ligadas al Cisen (las de Gea/ISA) y en televisión encuestas que claramente forman parte de equipos de campaña electorales (las de Berrueto-Liébano), es una nueva versión del dicho de Gonzalo N. Santos: “La moral es un árbol que da moras”.

Que Ciro Gómez Leyva haga eso y cosas todavía peores, podría no representarme a mí y seguramente al resto de la población el menor problema.

Pero que Ciro Gómez Leyva se atreva a descalificar, en los medios tradicionales y en la forma vulgar en que lo hizo, a la Caravana por la Paz de Javier Sicilia, eso es algo que la gente de bien no le puede perdonar.

Por eso ha sido fuertemente cuestionado en las redes sociales de internet durante dos días seguidos. Porque la protesta de Sicilia es lo más puro y digno que hemos conocido en México en los últimos años.

No, no podemos tolerar que un periodista acomedido con el poder se exprese en la forma en la que el señor Ciro Gómez Leyva lo ha hecho acerca de la resistencia civil que con tanta pasión, tanta rabia y, sobre todo, tanto dolor lleva a cabo el poeta Javier Sicilia que ha recorrido prácticamente todo el país guiado por un anhelo de justicia e inspirado en la gran verdad que él ha plasmado en uno de sus poemas: “Toda ausencia es atroz”: en el caso del señor Sicilia, al que respeto y admiro, la ausencia de su propio hijo caído en una de las tantas batallas de la fallida guerra contra el narco.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Sicilia, Scherer, García Luna

No apruebo, pero entiendo, las críticas que algunos comentaristas de la prensa mexicana han lanzado contra el poeta Javier Sicilia. Ejercen su derecho columnistas como Ciro Gómez Leyva, Jorge Fernández Menéndez, Carlos Marín, Héctor Aguilar Camín, Juan Ignacio Zavala y Ricardo Alemán. No les gustó la #marchanacional encabezada por el poeta y han expresado su inconformidad en distintos tonos, desde el abiertamente ofensivo del señor Marín hasta el mucho más prudente de Aguilar Camín o Zavala. A estos periodistas no puede cuestionárseles por defender al gobierno de Felipe Calderón. A algunas personas nos gustaría que no lo hicieran, o que lo hicieran con menos vehemencia, pero si ellos han decidido militar para apoyar a un gobierno, adelante, nadie que crea en la libertad puede cuestionarles por eso.

Pero una cosa es estar en contra de Javier Sicilia o apoyar a Felipe Calderón, y otra muy distinta resucitar duras palabras de actores políticos o policiacos relevantes que, con toda seguridad, fueron en su momento expresadas por error, de bote pronto, tal vez de manera irreflexiva, pero que recordadas ahora parecen amenazas. ¿A qué me refiero? A una columna de Ricardo Alemán publicada en Excélsior. Se titula “Un poeta chamaqueado” y, más allá de la fuerte crítica al poeta, termina con unas ya viejas y espero superadas declaraciones del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, que traídas a al actual debate, sobre todo después de la #marchanacional, suenan simple y sencillamente terribles.

A propósito de que Javier Sicilia pidió la renuncia de García Luna, con la que Ricardo Alemán evidentemente no está de acuerdo, el columnista presenta una hipótesis para explicar las razones del poeta. Cito al colaborador de Excélsior:

“En un ejercicio elemental de memoria, damos elementos informativos que podrían explicar una de las hipótesis de quiénes y por qué estarían detrás de la caída del titular de la SSP federal. El 14 de abril de 2010, en esta columna publicamos una charla informal con García Luna, en donde cuestiona el periodismo que hace apología de los barones de la droga. Dice Genaro García Luna que, a título personal, él está convencido de que Julio  Scherer debe ser llamado a declarar por la PGR, luego de su encuentro con Ismael Zambada (El Mayo). Y reitera, ‘… a título personal’. Luego señala que si el asunto estuviera en su esfera de influencia, en tanto servidor público, ‘yo lo hubiera llamado a declarar’. Y dice más… ‘…si yo me entero del encuentro y existe flagrancia, los meto a la cárcel a los dos’: al periodista y al narcotraficante… Respecto a Jesús Vizcarra —candidato del PRI a gobernar Sinaloa—, García Luna dijo que hay muchas cosas poco claras, como su presunta relación con Ismael Zambada (El Mayo) —vínculo que se acredita en una fotografía tomada hace 20 años, en donde aparecen Vizcarra y El Mayo—, además de una versión que presuntamente vincula a los dos anteriores con el encuentro de Scherer y El Mayo. Explica García Luna. ‘Una versión dice que la fotografía de Scherer y El Mayo busca quitarle lo caliente a la fotografía de El Mayo y Vizcarra… y la relación de eso se explicaría porque el hijo de Scherer estaría en el equipo de campaña de Vizcarra’. Y aclaró, ‘es una versión que corre’...”.

Terrible que Ricardo Alemán diga que la demanda de Sicilia de la renuncia de García Luna tiene que ver con el “ilegal” encuentro que sostuvieron don Julio Scherer, periodista legendario que solo por eso merecería respeto, y el Mayo Zambada. Segura estoy, no puede ser de otra forma, que si García Luna realmente dijo las palabras que le atribuye Alemán, las expresó en un momento de rabia o de descuido. Es que, evidentemente, ningún funcionario de su nivel en su sano juicio declararía algo así. Pero, en cualquier caso, si en verdad García Luna dijo eso convencido de que le asiste la razón, hoy por ningún motivo lo diría. Porque, de plano, salir con semejantes amenazas después de la #marchanacional solo enturbia el ambiente ya bastante enrarecido.