Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Alemán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Alemán. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de mayo de 2011

Margarita Zavala y la pequeñez de ese columnista

Hace días, en este blog, publiqué un texto sobre Ciro Gómez Leyva en el que criticaba su pobre visión del periodismo, si no por otra cosa, por estar permanentemente entregado al poder. Lo titulé “Gómez Leyva y la pequeñez de ese periodismo” y tuvo una gran cantidad de lecturas. Pensé, lo admito, que jamás encontraría en el diarismo mexicano un peor ejemplo que el dado por Gómez Leyva y que motivó el escrito que he mencionado. Me equivoqué. Desgraciadamente, en la vida siempre puede haber algo peor. Y en el columnismo mexicano, también.

Ayer, en Excélsior, el señor Ricardo Alemán, dio a conocer una columna sobre la esposa de Felipe Calderón. Bueno, es que desde el título… “Margarita Zavala, la candidata”.

Más allá del derecho que ella tenga de buscar cualquier cargo de elección popular y al margen de que, evidentemente, es una inmoralidad política que la señora Calderón se promueva desde Los Pinos con recursos propagandísticos que paga el erario, lo cierto es que lo verdaderamente penoso del asunto no son las ambiciones de esta mujer, sino la forma en que las “analizan” algunos periodistas mexicanos, como el referido Alemán.

Qué cosa. Vean nomás lo que este “periodista” ha dicho:

Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, cuya imagen, conocimiento, popularidad y aceptación está muy por encima de los presidenciables azules para 2012”.

“El caso de la señora Zavala… diametralmente opuesto al de Martha Sahagún. Y es que Margarita es una abogada que incursionó en la política partidista incluso antes que su esposo. Alcanzó cargos de elección popular por méritos propios y, en el papel de primera dama, su perfil ha sido discreto, sereno y sensato, alejada de la estridencia del poder”.

“… por la ausencia de figuras de peso en la contienda por la candidatura presidencial del PAN —y por el fenómeno latinoamericano de mujeres presidentas, el de la brasileña Dilma Rousseff, de la chilenaMichelle Bachelet y hoy el de la argentina Cristina Fernández—, un sector del panismo no descarta la posibilidad de que la señora Zavala sea una más del selecto grupo de presidenciables”.

“Margarita Zavala… cumple con todos los requisitos para ser considerada como precandidata, además de que tendría el mayor de los méritos en una contienda para buscar el poder: el de la popularidad”.

“Contra lo que dijo Felipe Calderón en las primeras semanas de 2011 —cuando descartó la posibilidad de que su esposa pudiera ser candidata presidencial—, hoy el mandatario parece abrir la puerta para la postulación de su esposa a un cargo de elección. En entrevista con popular revista ‘del corazón”’, Calderón dijo que Margarita Zavala reúne todos los requisitos y que sí, la ve como candidata”.

“Pero —el infaltable pero— Calderón también dijo que no ve a su esposa hoy como candidata. Así lo explicó… Pero lo cierto es que un partido político como el PAN —que enfrenta la más severa crisis de aspirantes a puestos de elección popular— no se puede dar el lujo de desechar a uno de los cuadros más acabados de su cantera. En efecto, ese cuadro se llama Margarita Zavala. Y si por un prurito familiar de derecha, ni Calderón ni el PAN quieren a Margarita como candidata presidencial, la esposa del Presidente tiene todo el camino libre para convertirse en candidata al Gobierno del Distrito Federal”.

El caso es que Calderón “destapó” a su mujer, las revistas de frivolidades le dieron amplia difusión a esa puntada (no puede ser otra cosa) del inquilino de Los Pinos y los columnistas lambiscones elogiaron a la señora casi hasta convertirla en la versión femenina de Winston Churchill. Se trató del clásico buscapiés. Lo aventaron para ver qué pasaba. Y algo pasó, no tengo duda.

En tiempos en los que todo se mide, los encuestadores de Los Pinos deben haber medido la reacción de la gente ante la posibilidad de que Margarita Zavala sea candidata a cualquier cargo en 2012.  Y la reacción de la gente debe haber sido abrumadoramente en contra de la señora Calderón. Es que, ¿de qué otra manera explicar el mensaje que ella envió a través de otro de los periodistas favoritos del poder, Joaquín López-Dóriga? Este dijo hoy viernes, en Milenio: “MARGARITA. Es una decisión personal, compartida y de vida, la de Margarita Zavala: no contenderá en las elecciones federales del año que viene, pero sólo las del año que viene, ¿eh?”.

Más allá de Margarita, lo único que puedo decir es que, de plano, sobran en México los periodistas que dan pena. No por incapaces para ejercer su oficio, sino por prestarse de más a ser los mensajeros del poder.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Sicilia, Scherer, García Luna

No apruebo, pero entiendo, las críticas que algunos comentaristas de la prensa mexicana han lanzado contra el poeta Javier Sicilia. Ejercen su derecho columnistas como Ciro Gómez Leyva, Jorge Fernández Menéndez, Carlos Marín, Héctor Aguilar Camín, Juan Ignacio Zavala y Ricardo Alemán. No les gustó la #marchanacional encabezada por el poeta y han expresado su inconformidad en distintos tonos, desde el abiertamente ofensivo del señor Marín hasta el mucho más prudente de Aguilar Camín o Zavala. A estos periodistas no puede cuestionárseles por defender al gobierno de Felipe Calderón. A algunas personas nos gustaría que no lo hicieran, o que lo hicieran con menos vehemencia, pero si ellos han decidido militar para apoyar a un gobierno, adelante, nadie que crea en la libertad puede cuestionarles por eso.

Pero una cosa es estar en contra de Javier Sicilia o apoyar a Felipe Calderón, y otra muy distinta resucitar duras palabras de actores políticos o policiacos relevantes que, con toda seguridad, fueron en su momento expresadas por error, de bote pronto, tal vez de manera irreflexiva, pero que recordadas ahora parecen amenazas. ¿A qué me refiero? A una columna de Ricardo Alemán publicada en Excélsior. Se titula “Un poeta chamaqueado” y, más allá de la fuerte crítica al poeta, termina con unas ya viejas y espero superadas declaraciones del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, que traídas a al actual debate, sobre todo después de la #marchanacional, suenan simple y sencillamente terribles.

A propósito de que Javier Sicilia pidió la renuncia de García Luna, con la que Ricardo Alemán evidentemente no está de acuerdo, el columnista presenta una hipótesis para explicar las razones del poeta. Cito al colaborador de Excélsior:

“En un ejercicio elemental de memoria, damos elementos informativos que podrían explicar una de las hipótesis de quiénes y por qué estarían detrás de la caída del titular de la SSP federal. El 14 de abril de 2010, en esta columna publicamos una charla informal con García Luna, en donde cuestiona el periodismo que hace apología de los barones de la droga. Dice Genaro García Luna que, a título personal, él está convencido de que Julio  Scherer debe ser llamado a declarar por la PGR, luego de su encuentro con Ismael Zambada (El Mayo). Y reitera, ‘… a título personal’. Luego señala que si el asunto estuviera en su esfera de influencia, en tanto servidor público, ‘yo lo hubiera llamado a declarar’. Y dice más… ‘…si yo me entero del encuentro y existe flagrancia, los meto a la cárcel a los dos’: al periodista y al narcotraficante… Respecto a Jesús Vizcarra —candidato del PRI a gobernar Sinaloa—, García Luna dijo que hay muchas cosas poco claras, como su presunta relación con Ismael Zambada (El Mayo) —vínculo que se acredita en una fotografía tomada hace 20 años, en donde aparecen Vizcarra y El Mayo—, además de una versión que presuntamente vincula a los dos anteriores con el encuentro de Scherer y El Mayo. Explica García Luna. ‘Una versión dice que la fotografía de Scherer y El Mayo busca quitarle lo caliente a la fotografía de El Mayo y Vizcarra… y la relación de eso se explicaría porque el hijo de Scherer estaría en el equipo de campaña de Vizcarra’. Y aclaró, ‘es una versión que corre’...”.

Terrible que Ricardo Alemán diga que la demanda de Sicilia de la renuncia de García Luna tiene que ver con el “ilegal” encuentro que sostuvieron don Julio Scherer, periodista legendario que solo por eso merecería respeto, y el Mayo Zambada. Segura estoy, no puede ser de otra forma, que si García Luna realmente dijo las palabras que le atribuye Alemán, las expresó en un momento de rabia o de descuido. Es que, evidentemente, ningún funcionario de su nivel en su sano juicio declararía algo así. Pero, en cualquier caso, si en verdad García Luna dijo eso convencido de que le asiste la razón, hoy por ningún motivo lo diría. Porque, de plano, salir con semejantes amenazas después de la #marchanacional solo enturbia el ambiente ya bastante enrarecido.