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lunes, 27 de junio de 2011

Televisa y #elcanaldelasdespensas

Después de que durante buena parte del día de ayer el hashtag #elcanaldelasdespensas fue uno de los temas más comentados en Twitter México, Televisa decidió salir a la red social a decir que no pertenece a esta empresa una camioneta pintada con sus logotipos que fue fotografiada por tuiteros mientras repartía despensas en apoyo a Eruviel Ávila, candidato del PRI a gobernador del Estado de México.

En sus comunicados oficiales desde la cuenta @Televisa_Prensa la empresa presidida por Emilio Azcárraga Jean precisó lo siguiente:


Muy bien, vamos a darle el beneficio de la duda a Televisa: alguien indebidamente usó los colores de su empresa para realizar una jugarreta electoral. La televisora ya lo aclaró y hasta anunció que denunciará al responsable de esa acción que pudiera constituir un delito.

El problema para Televisa radica en que claramente la gente, al menos la que participa en Twitter, no le cree. Cuando Televisa dio a conocer sus comunicados sobre el incidente el hashtag #elcanaldelasdespensas había bajado, por así decirlo, en la frecuencia de sus menciones. Pero en cuanto @Televisa_Prensa negó que la camioneta fuera de su propiedad, ese tema recuperó intensidad y volvió a estar entre los más mencionados en la red social. Lo peor, sin embargo, no es eso, sino el hecho de que basta con que Televisa firme cualquier cosa para que la gente dude de su veracidad. Fueron muy numerosas las menciones en contra de Televisa, las bromas a costa de sus comunicados y las críticas relacionadas con su labor informativa.

Tuvo que salir el conductor del noticiario estelar de Televisa, Joaquín López-Dóriga, a aclarar que no hay ningún nexo entre Eruviel Ávila, candidato a gobernador del PRI en el Estado de México, y la televisora. Desde luego, la gente no le creyó al señor López-Dóriga. Y si saliera Carlos Loret de Mola a decir lo mismo, tampoco se le creería. Ni a Adela Micha ni a Brozo ni a ningún periodista de esta empresa.

No tiene Televisa credibilidad. Esta es la verdad. Y no la tiene porque ha desinformado muchas veces en el pasado y porque lo sigue haciendo. No la tiene porque rara vez otorga el derecho de réplica. No la tiene porque invariablemente coincide con el poder y está en desacuerdo con la oposición.

Se entiende el éxito que en Twitter tuvo el hashtag #elcanaldelasdespensas.

lunes, 16 de mayo de 2011

De Eruviel, Calderón, Elba Esther y ese periodismo

Una foto aparecida hoy en las versiones impresas de varios rotativos, otra de las 7:53 de la mañana publicada en distintos sitios web informativos y el escrito de un conocido periodista que tiene su propio programa de radio, su columna, su noticiero de televisión y que disfruta la dicha inicua de participar cada miércoles en esa maravilla de la objetividad periodística llamada "Tercer Grado" en Televisa, ilustran a la perfección la tragedia política, cultural y social que mantiene en la ruina a nuestro país.

En la foto impresa Felipe Calderón escribe en el pizarrón de una escuela mexicana cualquiera y a su lado Elba Esther Gordillo le aplaude; en las páginas web Eruviel Ávila aparece firmando el primero de 6 mil compromisos que establecerá en su campaña, y en su columna de hoy lunes Ciro Gómez Leyva, siempre tan ponderado, se pregunta sorprendidísimo quién inventó a Eruviel, habida cuenta que este parece ser el político ideal.

Ayer, el diario Reforma publicó un estudio en el que "la mayoría de los profesores encuestados considera que el sindicato de maestros debería tener un nuevo líder". Los datos son simple y sencillamente contundentes. A la pregunta de si Elba Esther debería dejar el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el 84% respondió que sí. Y a la pregunta de si la influencia política de la maestra Gordillo perjudica o beneficia al magisterio el 64% respondió que lo perjudica.

Esos datos hablan de la falta de sensibilidad de Felipe Calderón, de su absoluto desprecio por la opinión de los maestros o de sus compromisos con Elba Esther Gordillo que, por lo visto en la mencionada foto en la que ambos aparecen, deben ser tan fuertes como inconfesables.

Porque si con esas estadísticas Calderón no le sacó la vuelta a la señora Gordillo en el día del maestro, está claro que la alianza entre ellos es indestructible y necesariamente perjudicial para el país.

Que Eruviel vaya a firmar 6 mil compromisos en su campaña no me parece noticia por ningún motivo, y menos aún noticia a destacar en los espacios periodísticos. Así que si hoy lunes varias páginas web informativas de las más importantes amanecieron con Eruviel Ávila presumiendo lo anterior, debemos estar ciertos de que eso no es periodismo, sino propaganda.

El mal periodismo, es decir, el entregado al poder no por convicción, que pudiera haberla, sino por proteger intereses abiertamente comerciales, le causa tanto daño a México como el mal gobierno. De hecho, el uno no puede darse sin el otro. En los regímenes autoritarios, como el mexicano (nuestra democracia nació en el año 2000 y tuvo una vida muy corta) el poder antes de recurrir a la violencia para sostenerse, invierte enormes recursos en propaganda, en la difusión de mentiras, de virtudes inexistentes de los funcionarios, de ataques a los opositores.

He escrito anteriormente en mi blog acerca de lo triste que es que un periodista hace diez años independiente, libre, objetivo y hasta rebelde como Ciro Gómez Leyva, dedique hoy su trabajo a elogiar a políticos con poder o a denostar a los enemigos del sistema. Pues bien, leo la columna del señor Gómez Leyva y me voy de espaldas: pregunta quién descubrió a ese gran político con rostro humano llamado Eruviel Évila. De plano...

Si he escrito repetidas veces sobre Ciro Gómez Leyva se debe a lo mucho que admiré su trabajo en el Canal 40 original. Hizo el primer gran reportaje para denunciar al padre Maciel cuando este personaje era absolutamente poderoso en México. Condujo el noticiero más libre que ha conocido la televisión mexicana. Publicó grandes textos contra el poder sin medir las consecuencias. Lo hizo al lado de Denise Maerker, en una época en la que el atrevido payaso Brozo se convirtió en un líder de opinión por decir simple y sencillamente la verdad.

Se extraña a esos periodistas. A esos, los de antes. Porque el Brozo, la Denise y el Ciro de hoy, tan domesticados y alineados, nadie los necesita, excepto el poder para perpetuarse, y nadie los va a extrañar cuando el mismo poder termine de exprimirlos y los deseche.

Siempre hay tiempo para rectificar. Nunca es demasiado tarde para nada. Ojalá los periodistas mencionados vuelvan a sus orígenes.