Qué difícil escribir esta columna. Sé que algunas personas me van a malinterpretar. Espero que no muchas. Pero voy a decir, con honestidad intelectual, la verdad: si el PRI está cerca de volver a Los Pinos se debe a que los priistas han hecho bien su trabajo, mientras que han realizado mal el suyo los panistas y los políticos de izquierda.
Conste, ni deseo el retorno del PRI ni votaré por este partido. Pero, con Enrique Peña Nieto encabezándolos, los priistas han batallado en serio para alcanzar la posición de privilegio que ahora tienen en las encuestas (ni López Obrador estuvo hace seis años tan adelante como hoy se encuentra Peña Nieto).
No será bueno el regreso del PRI a la Presidencia de la República (las enormes deudas que han dejado en sus entidades gobernadores priistas como Humberto Moreira no me dejarán mentir), pero si ese partido vuelve será básicamente por dos méritos: haber hecho un disciplinado trabajo político y, sobre todo, haber aprovechado de maravilla los errores de sus rivales.
Mientras los priistas, fieles a su estilo, se pusieron de acuerdo para fortalecer entre todos a Peña Nieto (la “rebeldía” de Manlio Fabio Beltrones nunca llegó a ser realmente tal), el PAN se hundió por el mal gobierno de Felipe Calderón, lo que incluso tiene divididos a los panistas, y en la izquierda, la ambición desmedida de los chuchos terminó por reducir al PRD a su mínima expresión, al tiempo que no han crecido lo suficiente el PT y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
Si en el PAN la terquedad de Calderón tiene dividido al partido (insiste en imponer a los poco populares Ernesto Cordero y Alonso Lujambio, lo que no aceptan las bases panistas), y si en el PRD a veces parece que la disputa entre Marcelo Ebrard Casaubón y Andrés Manuel López Obrador por la candidatura presidencial terminará por aniquilarlos a los dos, en el PRI no hay ninguna duda: Peña Nieto es el candidato y todos trabajan cohesionadamente para llevarlo a la Presidencia.
En política la disciplina, la unidad y el trabajo en equipo son fundamentales y, nos guste o no, son los pilares sobre los que nació el PRI y que actualmente explican la recuperación de este anacrónico partido autoritario. Son, también, tres elementos que han brillado por su ausencia en el PAN y en la izquierda, donde la indisciplina reina, la unidad es una utopía y el trabajo en equipo se ha vuelto imposible.
No me agrada la posibilidad de que el PRI vuelva al poder. Pero, hay que decirlo con franqueza, los priistas han trabajado para lograrlo y están a punto de salirse con la suya.
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jueves, 18 de agosto de 2011
Josefina, Creel, Lujambio y Cordero
Los anuncios espectaculares de Josefina Vázquez Mota han sido calificado de “feos”. En mi opinión, no lo son. Esa publicidad es, desde mi punto de vista, algo todavía peor: un bumerán muy bien diseñado que terminará por golpear, políticamente hablando, a la diputada del PAN que sueña con ser candidata a la presidencia de México.
A la propaganda de la señora Vázquez Mota le sobra oficio mercadológico (se nota que la han realizado expertos), pero le falta sensibilidad.
¿Qué es lo que quieren vender ella y sus auspiciadores, entre los que se cuenta uno de los hombres más ricos del país, el empresario Lorenzo Servitje, sí, el del PAN Bimbo, personaje fundamental para entender el dogmatismo de la ultraderecha mexicana?
Pareciera que ellos están anunciando productos de belleza para la mujer de edad media. Y es que Josefina en los anuncios se ve bien. Entrando en los cincuenta años de edad, pero perfectamente conservada. Muy delgada, tal vez hasta anoréxica, da el tipo de modelo. Y la pose en que la retrataron: de mujer elegante, atrevida, exitosa, muy buena para promover a una empresaria, pero…
Pero Josefina Vázquez Mota no es empresaria, sino política. Y no debe hablar solo a quienes la han hecho en la vida, es decir, los que no tienen problemas económicos y ven la vida en rosa, que es lo que ella hace en sus anuncios espectaculares.
Debería la diputada y precandidata presidencial, más bien, dirigirse a la gente que poco tiene o que, habiendo alcanzado una posición de clase media, la perdió; a los desempleados, que son demasiados en México; a los pobres, cuyo número no deja de crecer, y a los jóvenes de todos los niveles económicos que no encuentran, por más que la buscan, una actividad productiva formal y legal después de haber dejado la universidad.
En ese sentido, la publicidad de Vázquez Mota es mala y si bien podría servirle para lograr la candidatura presidencial del Partido Acción Nacional, en nada ayudará a este partido a salir de su actual crisis que lo tiene, a pesar de estar en el poder federal, en tercer lugar en todas las encuestas, después de Enrique Peña Nieto, del PRI, y de la izquierda con Andrés Manuel López Obrador.
Y si el PAN no recuperará los votos con una modelo madura como Josefina Vázquez Mota, menos lo hará con un cartucho tan quemado como el senador Santiago Creel, cuya vida privada, respetable si fuera la de un ciudadano común y corriente, lo dañaría en cuanto él lograra la candidatura panista, y que, también con un lenguaje que solo entienden las clases altas, no parece la mejor opción para sumar votos abajo, donde sobrevive la mayoría de la población.
Por si fuera poco, Creel, al que apoyan empresarios norteños, es un factor de división, y no de unidad, en Acción Nacional, sobre todo porque claramente lo veta Felipe Calderón. Esto le impedirá lograr la candidatura.
Josefina tampoco es la preferida de Calderón, pero al menos no es vetada por el hombre que reside en Los Pinos.
¿A quiénes sí promueve Calderón? Al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, y al de Educación, Alonso Lujambio. Un par de funcionarios sin popularidad que, sin lugar a dudas, son conocidos más por sus metidas de pata que por sus aciertos.
Lujambio es, claramente, un acólito de la maestra Elba Esther Gordillo, y eso es muy malo para un político con aspiraciones presidenciales. Además, él podría estar involucrado en el escandaloso fraude que es el proyecto Estela de Luz.
¿Qué ofrece de positivo don Alonso Lujambio? Nada. Así de sencillo. Y en las mismas está Ernesto Cordero.
El secretario de Hacienda es el gran cínico del sexenio. Porque fue cinismo, no tontería, decir que con 6 mil pesos al mes a las familias mexicanas les alcanza para pagar la renta, la escuela privada de los niños y el coche. Y ha dicho más: que no hay crisis, que no se ha eliminado la pobreza… Vamos, es tan insensible que, cuando en Estados Unidos se debatía aumentar o no el techo de la deuda, con todas las implicaciones que eso tiene para la estabilidad de la economía mundial, él ¡mandaba saludos en Twitter!
Por citar a un clásico del priismo: ¡Qué flaca está la caballada en el PAN! No creo que en esos aspirantes el panismo vaya a tener muchas posibilidades en el 2012.
A la propaganda de la señora Vázquez Mota le sobra oficio mercadológico (se nota que la han realizado expertos), pero le falta sensibilidad.
¿Qué es lo que quieren vender ella y sus auspiciadores, entre los que se cuenta uno de los hombres más ricos del país, el empresario Lorenzo Servitje, sí, el del PAN Bimbo, personaje fundamental para entender el dogmatismo de la ultraderecha mexicana?
Pareciera que ellos están anunciando productos de belleza para la mujer de edad media. Y es que Josefina en los anuncios se ve bien. Entrando en los cincuenta años de edad, pero perfectamente conservada. Muy delgada, tal vez hasta anoréxica, da el tipo de modelo. Y la pose en que la retrataron: de mujer elegante, atrevida, exitosa, muy buena para promover a una empresaria, pero…
Pero Josefina Vázquez Mota no es empresaria, sino política. Y no debe hablar solo a quienes la han hecho en la vida, es decir, los que no tienen problemas económicos y ven la vida en rosa, que es lo que ella hace en sus anuncios espectaculares.
Debería la diputada y precandidata presidencial, más bien, dirigirse a la gente que poco tiene o que, habiendo alcanzado una posición de clase media, la perdió; a los desempleados, que son demasiados en México; a los pobres, cuyo número no deja de crecer, y a los jóvenes de todos los niveles económicos que no encuentran, por más que la buscan, una actividad productiva formal y legal después de haber dejado la universidad.
En ese sentido, la publicidad de Vázquez Mota es mala y si bien podría servirle para lograr la candidatura presidencial del Partido Acción Nacional, en nada ayudará a este partido a salir de su actual crisis que lo tiene, a pesar de estar en el poder federal, en tercer lugar en todas las encuestas, después de Enrique Peña Nieto, del PRI, y de la izquierda con Andrés Manuel López Obrador.
Y si el PAN no recuperará los votos con una modelo madura como Josefina Vázquez Mota, menos lo hará con un cartucho tan quemado como el senador Santiago Creel, cuya vida privada, respetable si fuera la de un ciudadano común y corriente, lo dañaría en cuanto él lograra la candidatura panista, y que, también con un lenguaje que solo entienden las clases altas, no parece la mejor opción para sumar votos abajo, donde sobrevive la mayoría de la población.
Por si fuera poco, Creel, al que apoyan empresarios norteños, es un factor de división, y no de unidad, en Acción Nacional, sobre todo porque claramente lo veta Felipe Calderón. Esto le impedirá lograr la candidatura.
Josefina tampoco es la preferida de Calderón, pero al menos no es vetada por el hombre que reside en Los Pinos.
¿A quiénes sí promueve Calderón? Al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, y al de Educación, Alonso Lujambio. Un par de funcionarios sin popularidad que, sin lugar a dudas, son conocidos más por sus metidas de pata que por sus aciertos.
Lujambio es, claramente, un acólito de la maestra Elba Esther Gordillo, y eso es muy malo para un político con aspiraciones presidenciales. Además, él podría estar involucrado en el escandaloso fraude que es el proyecto Estela de Luz.
¿Qué ofrece de positivo don Alonso Lujambio? Nada. Así de sencillo. Y en las mismas está Ernesto Cordero.
El secretario de Hacienda es el gran cínico del sexenio. Porque fue cinismo, no tontería, decir que con 6 mil pesos al mes a las familias mexicanas les alcanza para pagar la renta, la escuela privada de los niños y el coche. Y ha dicho más: que no hay crisis, que no se ha eliminado la pobreza… Vamos, es tan insensible que, cuando en Estados Unidos se debatía aumentar o no el techo de la deuda, con todas las implicaciones que eso tiene para la estabilidad de la economía mundial, él ¡mandaba saludos en Twitter!
Por citar a un clásico del priismo: ¡Qué flaca está la caballada en el PAN! No creo que en esos aspirantes el panismo vaya a tener muchas posibilidades en el 2012.
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