lunes, 26 de diciembre de 2022

El poder en la mujer, ¿destruirlo o cambiarlo?

Puedo generar controversia, pero eso es justamente lo que no busco.

 

Hace algunos años, en los inicios de mi carrera dentro del complejo mundo de la comunicación política, por invitación de un hoy exgobernador, acudí a su estado.

 

Fui recibida y conducida hacia donde él, junto con otras personas, cenaba en un conocido y afamado restaurante del lugar donde ya me esperaban. Al finalizar la noche, él indicó a parte de su personal de seguridad que me condujeran al lugar donde yo sería hospedada durante mi estancia, además de darme indicaciones sobre lo que haríamos a la mañana siguiente: nos reuniríamos en un estadio de fútbol donde nos esperaría un helicóptero para sobrevolar tierras mexicanas que él entonces gobernaba. Fue así como empecé a trabajar para aquel político siendo parte de un gran equipo conformado para difundir su agenda política y actividades gubernamentales. Aquellos fueron años de mucho aprendizaje para mí.

 

Con el transcurso del tiempo logro recrear fascinantes experiencias que he tenido a lo largo de mi carrera. Saboreo “a un nivel profundo”; me gusta analizar lo vivido en este territorio tan particular que son los círculos más íntimos y de confianza.

 

Leí recientemente “El último hombre blanco” publicado por Nuria Labari. Ella escribe sobre “el poder”. Y no sobre cómo alcanzarlo, o detentarlo (que también), sino por qué destruirlo y cambiarlo. Se refiere a este mundo que intenta gritar que las reglas se conservan ahí donde no se discuten; reglas de hombres que no se cambian puesto que les hemos concedido tener siempre la razón.

 

Lejos de montarme sobre una reseña feminista con argumentos sólidos sobre desigualdad en el mundo, me iré del lado de lo salvaje y emocionante que me resulta una historia como la mía; personalísima. De cómo he experimentado y aprehendido actitudes dentro de un ambiente profesional, en mi caso, correctamente político.

 

“Hoy hay que ser mujer y hombre, por separado y simultáneamente; como si fuese ello una preciosa aleación de hierro y carbono resistiendo altísimas temperaturas sin deformarse”, dice la escritora y periodista en esta novela; lectura que obliga a reflexionar sobre lo cotidiano para nosotras las mujeres. 

 

El libro me resulta como una encarnación muy vívida. Y sigue:

 

“Como mujer he moldeado mi cuerpo, mi tiempo, mi lenguaje y hasta mi vida sexual. ¿Y todo esto para qué? Para conseguir tener tanto poder como un hombre y ser aceptada en sus círculos, ganarme su total confianza y convertirme, por fin, en uno de ellos. ¿A alguna de ustedes les suena conocido un caso como este? Sucede, sobre todo, en el ámbito laboral, sí… donde la falda, los tacones y la blusa se ajustan a nuestro cuerpo con fuerza para ser más fuerte que la mayoría, más agresiva y más hombre que cualquiera de los que nacieron con el privilegio de serlo.” Y es que es así. Yo aprendí a trabajar como hombre y a conducirme como uno de ellos. A vestirme de igual manera dentro de la arena donde se toman las decisiones. A hablar y reír cuando se lanza algún comentario machista o un chiste sexista pues “nadie se fiará de nosotras mientras no seamos uno de ellos.” Este libro está lleno de verdades.

 

Y que “el control del cuerpo que el trabajo exige de ellos es otro. Siempre se sentirán a salvo bajo sus camisas de manga larga y zapatos ingleses. Nuestro cuerpo, en cambio, está siempre expuesto. Un buen cuerpo en una mujer que va al trabajo sigue siendo lo mismo que un traje caro en el cuerpo de un hombre.”

 

“Pues resulta que cuando cualquier mujer como yo se siente en la cima de su carrera profesional, cuando lleva años viviendo, pensando y ganando exactamente lo mismo que sus colegas masculinos, una se atreve a echar la vista atrás y observar que nuestro éxito es también resultado de una monstruosa transformación personal.”

 

“Pudiera yo ser la voz y testimonio de cualquier hombre poderoso, pero no. Sólo creí que necesitaba escalar una montaña para llegar a la cumbre y que ese camino, si bien no tiene por qué ser elegido, sí debe ser recorrido palmo a palmo. Como si el bienestar económico o laboral tuvieran relación, no con las necesidades básicas del individuo, sino con el goce de la vida.”

 

Son palabras contenidas en las páginas de Nuria, pero bien hubiera querido escribirlas yo. Hay en ellas plena identificación de mi parte. A lo que voy y lo importante es una verdad clarividente revelada en dicho texto: el “trabajo” es el lugar donde la transformación es posible para las mujeres en un solo sentido: la retribución económica. “Trabajo” es la única palabra masculina que de verdad nos hará libres a las mujeres de todo el mundo. El dinero hay que ganárselo y el trabajo es lo que permite repartirlo con justicia. El dinero es lo único capaz de convertir el mal en bien.

 

Pero es con el tiempo y, a veces a falta de él, que llegó a mí una respuesta; la inteligencia obliga a preguntarse a qué le damos sentido y dirección. La transformación de la mujer a través de su realización profesional nos obliga a ajustarnos a modelos que nos siguen siendo ajenos. ¿Seremos capaces de cambiar nuestro entorno para seguir desarrollándonos? Nuestras decisiones personales siempre serán parte de esta evolución. 

 

Mi recomendación es leer a Nuria Labari con El último hombre blanco: 266 páginas de aguda introspección. Deslumbra su escritura afilada y hermosa con la que va destruyendo a martillazos verbales la fiabilidad de ese mundo que parece tan conocido.

viernes, 23 de diciembre de 2022

México no es para ti, México ya no es para nadie.

Me voy a concentrar en una mujer extraordinaria. Es mexicana nacida en 1949. Historiadora y minuciosa investigadora. Una brillante socióloga y también académica. Es escritora de novelas, de libros de ensayo y de artículos para periódicos y revistas. Dice que la crónica es la madre de todos los géneros. Colabora periódicamente en el diario El Universal con su particular análisis que siempre viene bien leer. Para ella todo toma dimensión cuando lo escribe en papel; ese, su recurso de vida para nunca olvidar.

Para mí, hablar de Sara Sefchovich es rendir homenaje en vida, por supuesto, que es lo más importante. Hablar de ella, para mí, es expresar agradecimiento personal por todo lo que he aprendido a través de su trabajo y vida.

Imaginen ustedes que uno de sus libros, de título La suerte de la consorte, contiene 500 años de estudio sobre las esposas de los gobernantes de México. ¡500 años de estudio se dice fácil! Investigación con los detalles de nuestra realidad; un lujo para quienes sepamos apreciarlo. Lo considero un trabajo fundamental para analizar y entender la vida de las mujeres en la historia de México, nuestro país, a través de la sociología, la educación y la cultura. Sin duda, es un gran aporte histórico. Nos muestra el poder femenino detrás de cada gobierno aún asumiendo el papel que de ellas se esperaba: “quedarse en la dulce penumbra del hogar”. Nos muestra cómo el surgimiento de los medios de comunicación a mediados del siglo XIX (periódicos, televisión, radio e inclusive cine) influye con la mezcla de tradición y sentimentalismo a la mexicana, como una solución para las primeras damas. Y es así como se involucran en labores sociales y con acciones a favor de la niñez. Ahí, entre líneas, se puede notar la cronología e historia de la Asistencia Social, su evolución y hasta su institucionalización. Antes de todo lo mencionado, hay que decirlo: mujeres figuraban solo y a través de la sombra viril y masculina de un alto mandatario pareciendo invisibles e incluso, algunas de ellas, hasta anónimas. Simplemente SIN NOMBRE. ¡Muy ingrato!…

… en fin, quizá este es un tema para más adelante. De ello solo destaco, por el momento, un análisis importante histórico–político–social que hace la misma autora: “La figura de la primera dama representa EL MODELO de mujer de la época en la que vive.” Entre bajos perfiles y protagonismos frívolos, ¡pues que las primeras damas mexicanas nos den charla para otro momento!

Vayamos al punto de que el papel de la mujer cambia constantemente y esto siempre se ha reflejado en la literatura. Y el trabajo de Sara Sefchovich está muy a la altura de éstas; sobre todo para ir a fondo en los momentos de grandes transiciones. Ella misma ha sido parte de esos cambios y ahora voy a eso…

Hace treinta años, Sefchovich escribe su primera novela con un título precioso: Demasiado amor. Con prosa magnífica y una célebre protagonista de nombre Beatriz; mujer que sabe lo que es la vida y nos lo enseña. Sucede que, tras un fortuito y afortunado enamoramiento, Beatriz, por primera vez en su vida, tiene la oportunidad de viajar, y lo hace con una pasión que inspira. Y aquí está lo "rico", refiriéndome a la riqueza literaria de esta obra escrita por Sefchovich. La protagonista de Demasiado amor relata su experiencia a través de cada rincón de nuestro país. Conocer ese México a través de la magistral pluma de Sara Sefchovich me deja sin palabras. Demasiado amor nos muestra un México de una belleza descomunal e invaluable; un México precioso. Este es un logro literario.

Me presenté en la Feria de Libro y la Rosa de la UNAM este año para acompañar a Sara, pues presentaría un nuevo libro. Su título: Demasiado odio. Y es que duele abrirlo y leer: “México no es para ti, México ya no es para nadie.” Es novela pertinente, actual, necesaria.

Demasiado amor se transformó en Demasiado odio con Beatriz de regreso; la misma protagonista de aquella primera novela escrita hace treinta años reaparece y hoy habita dentro de las páginas de este nuevo título. Treinta años en la ficción, treinta años en la realidad; ¡es mucho tiempo! Cambió mucho “la personaja” (como Sara le llama), también cambió mucho la historia. Y ahora nos topamos con un México de “armas tomar”; todo cercano a nuestra realidad.

No encuentro aquí nostalgia del pasado. Simplemente, que a cada generación le parece normal lo que vive y no un deterioro con respecto a lo anterior. Esa protagonista que se mostraba intensamente enamorada de un hombre y de nuestro país, hoy sufre la normalización de la violencia y las muertes entre las que vivimos, lo vertiginoso y lo escandaloso; la desintegración de México. Ella, con 53 años, ahora jugando el papel de madre con un joven delincuente, sicario y narcoterrorista. La novela plantea las confusiones emocionales del rol de la maternidad; de esa permisividad indolente ante un hijo descarriado; de la complicidad silenciosa y la simulación de que nada de lo anterior es grave.

Esta novela se sale de México. Ella sigue viajando, pero ya no a través de los lugares preciosos que recorrió hace treinta años. Sale de aquí y se va al extranjero muy afectada, corrompida y arrastrada por la circunstancia de temer regresar. Es la realidad de la que todos nos escondemos esperando que no nos toque a nosotros. Porque como dice y repite Beatriz párrafo tras párrafo sobre todo lo que vive, escucha y ve: “Yo me quedé callada, ¿qué podía decir?” Es esta una gran novela sobre cómo vive la mujer el crimen; de las víctimas y sus participantes.

“MÉXICO NO ES PARA TI, MÉXICO YA NO ES PARA NADIE.”

Si Demasiado amor nos llevó al lado luminoso de nuestro país, Demasiado odio nos conduce a su rostro más oscuro.

Esto es solo un poquito de Sara Sefchovich. Leerla, definitivamente, causa adicción.



*Ensayos
La suerte de la consorte: las esposas de los gobernantes de México.
País de mentiras: la distancia entre el discurso y la realidad en la cultura mexicana.
¿Son mejores las mujeres?
¡Atrévete! Propuesta hereje contra la violencia en México.
El cielo completo: mujeres escribiendo, leyendo.
Vida y milagros de la crónica en México.
La marca indeleble de la cultura.
Del silencio al estruendo: cambios en la escritura de las mujeres a través del tiempo.

*Novelas
Demasiado amor.
La señora de los sueños.
Vivir la vida.
Demasiado odio.

viernes, 17 de julio de 2015

La nueva #CDMX con el nuevo gabinete de @ManceraMiguelMX

“La grandeza de esta Ciudad exige atrevimiento para cambiar en beneficio de todas y de todos”, dijo Miguel Ángel Mancera en el momento en que anunciaba su nuevo gabinete.

Gabinete mancerista, sí, para enfrentar los desafíos de los próximos años.

Gabinete con mucho peso con miras al 2018, cuando Miguel Mancera dejará el GDF ¿para ser candidato presidencial de las izquierdas? Ya lo veremos.

Ya despuntan los posibles sucesores del actual Jefe de Gobierno en la #CDMX: José Ramón Amieva, Patricia Mercado, Salomón Chertorivski, Alejandra Barrales y Amalia García.

Es el propio Miguel Mancera el que los ha puesto a competir entre ellos. Interesante fórmula de elementos en política para conseguir los mejores resultados para la capital mexicana.

Hay consenso entre los analistas, Miguel Mancera se prepara para el 2018. Mujeres líderes serán parte medular de su posible éxito para conseguir lo que tiene en mente.

Todo el mundo ha quedado contento. O casi todo el mundo, ya que siempre hay una oposición a la que nada le parece.

El PRD-DF, que es el partido que a Mancera le importa, ve fortalecido el gabinete con los cambios de colaboradores. Experiencia probada en el servicio público, como expresó Carlos Navarrete.

En la prensa el aplauso es prácticamente unánime.

La excepción o el prietito en el arroz es Morena, que de inmediato cuestionó los cambios decididos al interior de la jefatura de gobierno diciendo: “No expresan compromiso para limpiar la elección”.

¿Limpiarla de qué? La elección fue limpia y Morena obtuvo un gran resultado. En un contexto de fraude el partido de Andrés Manuel López Obrador habría sido robado, lo que no ocurrió.

Entre los primeros cuestionamientos al gobierno de la ciudad está el de si va a ser Patricia Mercado buena interlocutora con Morena.

Pienso que sí. Se trata de una mujer inteligente, carismática y preparada que, además, destaca por su humildad. Sabrá torear a esa izquierda eternamente inconforme.

Manuel Granados, Jorge Gaviño y Laura Ballesteros solicitaron licencia a la ALDF, mientras que la señora Alejandra Barrales lo hizo en cámara alta.

¿En síntesis? Cuatro "reacomodos", cinco incorporaciones y cuatro salidas. Nada más, pero nada menos. Una jugada de altura de Miguel Ángel Mancera.

Salen de la administración local Joel Ortega Cueva (Metro), Hegel Cortés Miranda (Desarrollo Rural), Rufino León Tovar (Movilidad) y Mara Robles (Educación).

Veamos algunos perfiles:


1.- Patricia Mercado.
Un movimiento clave desde la Secretaría de Trabajo a la Secretaría de Gobierno. Mujer que llama a romper las reglas de los hombres. Fue candidata a la Presidencia de la República en el 2006. Destacada, de ejemplar trabajo y buenos resultados en su participación en el equipo del Jefe de Gobierno hasta el día de hoy. Nadie mejor que ella para esta a su lado, de tal forma de observar con su fineza aquellos posibles puntos ciegos que pudiera tener un mandato regido en su mayoría por hombres. Siempre ha externado la urgencia de mayor participación de mujeres en la política, que como bien lo ha asegurado y hoy lo confirmamos, va en aumento. Discreta, sin protagonismo y lo que es más importante, sin ideologías políticas.

2.- Manuel Granados.
Inseparable hombre de confianza de Miguel Mancera, que de haber presidido una legislatura histórica en la Asamblea hasta el día de ayer va como el Consejero Jurídico de la Ciudad de México. Un cambio-relevo que nos puede hacer sentir tranquilos y seguros a los capitalinos de que todo va a seguir bien, pues tenemos garantía de que el excelente trabajo de José Ramón Amieva a la cabeza de Consejería Jurídica tendrá continuidad. Todo que ganar con la integración de Manuel Granados al gabinete del Jefe de la Ciudad, porque no solo ya conocemos que Manuel se ha dedicado a trabajar y a resolver asunto por asunto, sino también a continuar con importantes grados y acreditaciones académicas que lo hacen uno de los personajes clave en la nueva partida de ajedrez de Mancera.

3.- José Ramón Amieva.
De titular en Consejería Jurídica a Secretaría de Desarrollo Social. ¡Vaya movimiento este! Sin duda, clave para esta Ciudad, la #CapitalSocial. Fundamental para el gobierno de Miguel Mancera para beneficiar a la gente y continuar con un modelo ejemplo para el país y América Latina. La capital es la ciudad de los programas sociales. Con Amieva lo seguirá siendo.

4.- Jorge Gaviño.
Asambleísta por el Partido Nueva Alianza (Panal) y presidente de este instituto político en el DF. Estará ahora al frente del Sistema Transporte Colectivo Metro en reemplazo de Joel Ortega Cuevas. Larga trayectoria en la historia política de la Ciudad. Excelente incorporación.

5.- Alejandra Barrales.
Lider de larga carrera política. Deja su cargo como Senadora para acompañar a Miguel Mancera en la educación de los capitalinos. En el equipo será imprescindible su papel, una vez más. No hay que perderla de vista.

6.- Laura Ballesteros.
Política muy joven con toda la capacidad de generar los cambios necesarios en las calles de la ciudad. Asambleísta que renunció al PAN-DF durante esta Legislatura y hoy está arropada por el PRI-PVEM. Movilidad ha sido y sigue siendo su tema. Estamos en las mejores manos.

7.- Amalia García.
¿Qué decir de una mujer que es sinónimo de izquierda, de experiencia política, de lucha por las mejores causas? Fue gobernadora de Zacatecas, lo que representa un mensaje para otro exgobernador de ese Estado que aspira a crecer políticamente hablando, desde la Cuauhtémoc, en el GDF.

8.- Rosa Icela Rodríguez.
Merecía seguir en el gabinete de Mancera. Su buen trabajo ha sido reconocido al mandarla a coordinar los esfuerzos en las áreas rurales del DF.

9.- Héctor Serrano.
Polémico, sin duda. Pero al mismo tiempo un operador político imprescindible para Miguel Ángel Mancera. Mucho seguirá dependiendo del señor Serrano, no puede haber la menor duda.

viernes, 3 de julio de 2015

La nueva partida de ajedrez de @ManceraMiguelMX

Y el jefe de gobierno del Distrito Federal hizo lo que nadie había hecho en México: pedir la renuncia a todo su gabinete.

Miguel Ángel Mancera evaluará a los integrantes de su equipo que, por lo pronto, ya no lo son: todos han firmado su carta de retiro.

El análisis lo hará Mancera con toda calma, uno a uno de quienes lo han acompañado en las tareas de gobierno será pasado por el microscopio y por los rayos equis.

Los que sigan siendo funcionales al proyecto, serán recontratados. Los que no, adiós que les vaya bien.

Tal evaluación la realizará Mancera con sumo cuidado y sin prisa para no equivocarse.

El jefe de gobierno ya debe haber analizado a mucha gente de fuera del que hasta ahora ha sido su primer círculo: delegados que dejarán de serlo, empresarios capitalinos, diputados federales y locales a punto de abandonar los espacios legislativos.

Sobran en el DF y en la izquierda personajes de primer nivel para ponerlos a trabajar por la Ciudad de México.

Ya decidirá Miguel Ángel Mancera quiénes siguen, quiénes se van, quiénes cambian de puesto.

Necesariamente habrá ceses, nuevas incorporaciones y enroques. Estamos ante una nueva partida de ajedrez y Mancera sabe que no se le va a permitir la menor equivocación.

Lo que estamos viendo es una jugada tan atrevida como necesaria del jefe de gobierno.

La voz de la urnas ha sido clara y fuerte y Miguel Ángel Mancera no es sordo. Todo lo contrario, el gobernante capitalino escucha y atiende.

Los ciudadanos mandan y exigen un cambio de rumbo. Por eso el jefe de gobierno ha tomado el toro por los cuernos.

Mancera no defraudará a nadie. Como todo un estadista ha decidido ir a fondo en la renovación del equipo con el que gobierna.

Ni duda cabe, en la Ciudad de México hay un capitán que no se arredra. Merece Mancera que todos lo apoyemos.

lunes, 29 de junio de 2015

Las nuevas relaciones de @ManceraMiguelMX con @EPN y @lopezobrador_

Juego nuevo. A partir de septiembre, en función sobre todo del resultado electoral de este año, los principales actores políticos mexicanos tienen que redefinir sus políticas de alianzas, lo que incluye consolidar o destruir viejas relaciones, establecer nuevos acuerdos y hasta realizar cambios en sus equipos de trabajo. El Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, enfrenta los siguientes retos:



1.- Pensar de nuevo su relación política con el Presidente Enrique Peña Nieto. Durante la primera parte de la administración de ambos, Mancera y Peña han colaborado muy estrechamente. Sin perder cada uno su identidad ideológica han podido trabajar coordinadamente por el bienestar de la Capital. Las ventajas para el Jefe de Gobierno han sido notables, ya que ha podido contar con apoyo para sacar adelante sus proyectos. El PRD lo entendió y lo alentó en la alianza con EPN. Pero esto lo alejó de los grupos radicales de Morena, aunque con habilidad Mancera logró mantener relaciones cordiales y de respeto con Andrés Manuel López Obrador. En la segunda etapa de su gobierno Mancera va a tener que replantear sus acuerdos con Peña Nieto. No lo veo como un opositor dogmático o arrebatado al Gobierno Federal, pero nadie se va a sorprender si Miguel Ángel Mancera empieza a marcar una sana distancia política respecto del Presidente de la República. El reto para Mancera será distanciarse -políticamente hablando, insisto- de EPN sin fracturar una positiva relación personal y quizá ya inclusive amistosa con el propio titular del Ejecutivo y con sus colaboradores, como Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño, etcétera.



2.- Mancera tendrá que replantear sus relaciones con Morena, sobre todo con su sector más radical, y desde luego con López Obrador. Mancera es de izquierda, ha trabajado con AMLO, participó en un gabinete con Martí Batres, se lleva bien con Ricardo Monreal, no tiene problemas con Claudia Sheinbaum y sobre todo trabajó con todos ellos para mantener la Ciudad de México en manos de las fuerzas progresistas. La división en la izquierda entre Morena y el PRD la ha pagado Mancera sufriendo una dosis de incomprensión de parte de algunos militantes de Morena, que olvidan un dato fundamental en la biografía del Jefe de Gobierno: Mancera no es perredista ni está inscrito en ningún partido político. Hasta ahora las relaciones de Miguel Ángel Mancera con Morena han sido las de un Jefe de Gobierno de izquierda con aquellos que rompieron con el partido que los unía a todos, el PRD. En la nueva situación, Morena ya no es solamente un grupo disidente en la izquierda, sino un partido que va a gobernar en la Ciudad de México. Necesariamente tendrán que darse nuevas relaciones institucionales entre Mancera y los delegados y diputados de Morena. En este sentido a todos les conviene llevar la fiesta en paz. Y así ocurrirá. Las relaciones políticas entre el actual gobernante capitalino y Morena las tendrán que pactar, ellos dos solos y a solas, Mancera y López Obrador. Confío, porque así lo han demostrado, en que se trata de dos hombres sensatos que sabrán hacer lo que más beneficie a la Ciudad y lo que mejor ubique a la izquierda en las elecciones presidenciales del 2018.



3.- El Jefe de Gobierno está obligado a replantear de fondo sus relaciones con el partido de izquierda que hizo crisis, el PRD. Por elemental lealtad con el más importante de los partidos que lo llevó al GDF, Mancera apoyó o al menos no obstaculizó las acciones que realizaron los perredistas. Pero el PRD no resultó ser lo que parecía y prácticamente entró en la ruta de su extinción. Es muy triste decirlo así, pero el PRD derrotado este año en las urnas y al que abandonaron personajes fundamentales como López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas, entre muchos otros, es un partido sin futuro que me parece es un instrumento muy pobre para arropar al Jefe de Gobierno en la segunda etapa de su periodo. Desde luego, Mancera no puede darle la espalda al PRD. Pero tampoco puede verlo como su más trascendente relación política. El PRD todavía no es un lastre para Mancera, pero si no se reforma podría llegar a serlo. Así que el Jefe de Gobierno no tiene por qué cargar con un partido que a la hora buena se quebró.



4.- Mancera deberá estar muy atento a la suerte de los independientes que van a gobernar, como el "Bronco" Rodríguez de Nuevo León, y al surgimiento de nuevos actores políticos sin partido. Aunque llegó al GDF con una alianza de tres partidos, Mancera puede presumir de ser el primer ciudadano que gobierna una gran Ciudad, de hecho, la mayor Ciudad de nuestro país, sin militar en ningún instituto político. Bastantes analistas y hasta los independientes como el "Bronco" y Clouthier, consideran al alcalde electo de Guadalajara, Enrique Alfaro, como uno de ellos, es decir, un independiente que por necesidad tuvo que recurrir al registro de un partido. Pues bien, es el caso de Mancera. No milita en el PRD, no se va a afiliar al perredismo, no participa en Morena, nada tiene que ver con Movimiento Ciudadano y el desaparecido Partido del Trabajo, menos todavía ha colaborado con el PAN el PRI o el Partido Verde. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México es un ciudadano sin partido, como el "Bronco", sí. Por lo tanto, si en una próxima convención de políticos independientes el "Bronco", Clouthier, Alfaro y Lorenia Canavati invitan a Mancera a dar una charla, cumplirá con el requisito básico de no tener partido. Ojo, esto de que Mancera sea independiente es algo de lo más relevante para él.



5.- Mancera tendrá que analizar, uno a uno, a los integrantes de su gabinete. No está obligado a cambiarlos, pero tampoco a mantenerlos en sus cargos. Después de tres años parece sensato revisar el funcionamiento del equipo, y es lógico que ya esté en ello. Es una tarea que solo puede realizar, casi sin ayuda, el propio Mancera.



6.- Todo lo anterior le servirá a Mancera para plantear un nuevo tipo de relación con los actores más importantes de todos, los ciudadanos, que son finalmente a los que se debe, los que mandan.

jueves, 17 de abril de 2014

El Gabo, el viejo y el nuevo periodismo y Twitter como escuela

Hace casi 20 años, en El País, Gabriel García Márquez escribió sobre “el mejor oficio del mundo”, que en su opinión y en la de muchos es el periodismo. El artículo completo puede ser leído aquíhttp://elpais.com/diario/1996/10/20/sociedad/845762406_850215.html. Sin duda, vale mucho la pena. El texto lo leyó el premio Nobel de Literatura el 7 de octubre de 1996 en Los Ángeles en la 52 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa.

El Gabo empezó su reflexión diciendo que “hace unos cincuenta años” no estaban de moda las escuelas de periodismo. Es decir, en los cuarenta del siglo XX el periodismo se aprendía empíricamente “en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos”.

El premio Nobel dijo en el citado artículo que “la creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico”. Pero en ese proceso sus inventores “se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social”.

Como el resultado, para García Márquez, no había sido alentador –“los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales–, el premio Nobel decidió rescatar el oficio a través de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano.

El diagnóstico del autor de “Cien años de soledad” partía del hecho de que “el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro”.

Y bueno, en 1996 el señor García Márquez no hablaba de las maravillas tecnológicas de hoy, sino de avances de esa época que, frente a lo conocido actualmente, parecen tan elementales. Recordemos que a mediados de los noventa del siglo pasado apenas se empezaba a usar el celular, que solo era un teléfono “no inteligente”; si acaso, para transmitir informaciones, los periodistas más avanzados o con más dinero usaban computadoras personales –nada que ver con las actuales– y recurrían al modem o bien al internet que apenas empezaba y presentaba tantos problemas.

Para que los periodistas en formación dejaran de ser víctimas de las escuelas de Comunicación Social que “enseñaban muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”, y también para que los muchachos no se perdieran en “el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro”, García Márquez inició su cruzada del Nuevo Periodismo Iberoamericano, que es ni más ni menos que “el retorno al sistema primario de enseñanza mediante talleres prácticos en pequeños grupos, con un aprovechamiento crítico de las experiencias históricas, y en su marco original de servicio público”.

Reunió el premio Nobel a un grupo de periodistas independientes para hacerlo, desde Cartagena de Indias, para toda América Latina. Ha sido exitosa la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, no puede haber la menor duda. Pero, como muchos de los proyectos exitosos que tratan de impactar en algo de tanta trascendencia para toda la humanidad como el periodismo, también ha sido un esfuerzo insuficiente. Y me temo que, en los tiempos actuales, se trata de un proyecto rebasado por las redes sociales de internet.

No sé si Gabriel García Márquez estará de acuerdo conmigo, pero ahora mismo los grandes periodistas no se forman ni en las escuelas de comunicación ni en las salas de redacción de las grandes empresas periodísticas que se han empequeñecido ante el brutal crecimiento de Twitter y Facebook. Ahora los mejores periodistas se hacen a sí mismos en internet, desde luego casi todos ellos conviviendo (tuiteando sería, tal vez, la expresión más adecuada) con los profesionales del periodismo formados en lógicas más tradicionales pero que han entendido que, para no perder vigencia, deben ellos mismos ser solo unos más entre millones de tuiteros.

Si en los años cuarenta del siglo XX, como explicó García Márquez, los periodistas se formaban en las salas de redacción y en las parrandas y cafetines conviviendo entre ellos, hoy los periodistas se forman también, y sobre todo, en algo así como una sala de redacción, la más libre jamás conocida y desde luego más grande que cualquiera de las que existían hasta antes de Twitter y Facebook. Esta nueva gran sala de redacción son las redes sociales. Aquí no pocos tuiteros aprenden ahora mismo a escribir sobre los grandes novelistas porque están preocupados; sí, alarmados por todos los tuits que llevan tiempo circulando sobre la salud de un genio del tamaño de García Márquez.

Ya se recuperará el Gabo y, naturalmente, se dará tiempo de leer si no todo, mucho de lo que se ha escrito sobre él en Twitter, Facebook y en los blogs, en los que los nuevos periodistas formados en la convivencia tuitera con los viejos maestros del oficio han expresado, de todo corazón, sus deseos de que mejore pronto el gran escritor tan admirado.

domingo, 25 de noviembre de 2012

La revolución del ciudadano sin partido, eso representa @ManceraMiguelMX

Una contradicción, por llamarla de alguna manera, del sistema político mexicano –también podríamos llamarla “una perversidad”– ha agobiado a los ciudadanos desde hace tiempo: mientras los partidos cada día se desprestigian más, las diversas legislaciones electorales, federales y estatales, no permiten la participación en las elecciones de candidatos independientes. De esa manera, crece el desprestigio de los partidos que monopolizan el poder y aumenta la frustración de los hombres y las mujeres apartidistas. Este año, sin embargo, se ha abierto una rendija por la que ha entrado, aunque tímidamente todavía, la luz de la esperanza: la candidatura, sin ser hombre de partido, de Miguel Ángel Mancera a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Y es que si bien a este talentoso abogado lo postularon tres partidos de izquierda, el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano, y fue apoyado por MORENA (que no es todavía, pero pronto será partido político registrado), lo cierto es que Mancera llegó a ser candidato sin afiliarse a ninguno de los mencionados institutos políticos, algo que no ha hecho después de su victoria y que no parece probable vaya a hacer ya como gobernante de la mayor, más culta, más liberal, más educada ciudad mexicana. De hecho, por las frivolidades del sistema político mexicano, al haber arrancado tan anticipadamente la sucesión presidencial 2018 (¡antes del inicio formal del sexenio de Enrique Peña Nieto!) en todas partes se ve al apartidista Mancera como uno de los presidenciables. Y como este no tiene partido, podría serlo por cualquiera, incluso por el PAN, comentan, o por cualquier alianza. Es la primera vez, que yo recuerde, que a un cargo electoral realmente importante en México llega alguien que no pertenezca a ningún partido. ¡Una maravilla! Lo es, en efecto, porque los ciudadanos, que despreciamos a los partidos, por corruptos, por clientelares, por sucios, al fin nos sentimos realmente representados. No fue Mancera candidato independiente porque la ley electoral simple y sencillamente no lo permitió. Pero si, y ojalá ocurra, se diera una reforma que permitiera las candidaturas independientes, el doctor Mancera podría con posibilidades de éxito, desde la jefatura de gobierno capitalina, retar como ciudadano a los grandes partidos. Todo dependería de su papel al frente de la administración de la Ciudad de México. Mancera está obligado a probar, y creo que no decepcionará, que un ciudadano no formado en los partidos, alejado de las grillas de tales institutos políticos, sin estructuras compradas por la corrupción y malas artes de los líderes partidistas de siempre, puede gobernar mejor que los políticos cuya lealtad primera está con los partidos y no con la gente. Miguel Ángel Mancera probará, no tengo la menor duda, que un ciudadano que se debe a la gente y no a los partidos políticos entiende mejor el deber ser del gobierno, que en la teoría tendría que servir a la sociedad y no alimentar las ambiciones y las arcas de los institutos políticos que insisten en monopolizar todo el poder. Estamos ante una posible revolución, la del ciudadano. Ojalá Mancera resista, se mantenga alejado (desde luego sin romper ni pelearse) de los partidos y personifique la esperanza de las candidaturas independientes sin las cuales nuestra democracia seguirá renqueando.

martes, 30 de octubre de 2012

@M_Ebrard le deja muy alta la vara a @ManceraMiguelMX, pero este la superará

Hoy inauguró Marcelo Ebrard la Línea 12 del metro. Una gran obra. Una más entre las muchas que hubo en el gobierno a punto de terminar del señor Ebrard. Lo que sea de cada quién, el balance de la gestión de Ebrard es muy bueno. Andrés Manuel López Obrador, con obras como el segundo piso del periférico le había dejado la vara muy alta. Marcelo la superó. Desde luego, Andrés Manuel en su momento había superado las impresionantes marcas de Cuauhtémoc Cárdenas. Ahora viene Miguel Ángel Mancera… Altísima está la vara que sus antecesores, sobre todo Ebrard, le están dejando al Dr. Mancera. ¿Podrá superar el próximo jefe de gobierno lo que hicieron los otros? No tengo ninguna duda. Miguel Mancera, un político serio, honesto, trabajador y muy sencillo desde el principio va a probar por qué ha sido el gobernante que más votos ha obtenido en la capital mexicana. Ya dio muestras Mancera de lo que es capaz de hacer al frente de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Gracias a su trabajo, a sus investigaciones, a un muy recto modo de proceder convirtió el señor Mancera a nuestra metrópoli en la más segura de todo México. No es poca cosa en un contexto de país ensangrentado por la guerra contra las drogas con ciudades verdaderamente aterrorizadas por el crimen organizado como Monterrey, Guadalajara, Saltillo, Juárez, Morelia, Matamoros, Acapulco, y tantas otras. Y en su campaña electoral, a pesar de ser su primera experiencia de este tipo, con un trabajo modesto, sin estridencias y sin derrochar recursos consiguió lo que ningún otro candidato en las elecciones federales de 2012: una mayoría absolutamente aplastante. Tenemos suerte los capitalinos. Después de tres gobiernos muy buenos nos espera uno todavía mejor. Nos seguirán mirando con envidia en el resto de México, todas esas ciudades que sufren la inseguridad y la falta de obras públicas, simple y sencillamente porque no han podido darse administraciones públicas eficientes y honestas. Está tan consolidada la democracia en el DF que, segura estoy, más temprano que tarde, las otras regiones de nuestra nación terminarán por imitarnos. Así será.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Aristegui, admirable; Lozano y Calderón, miserables; Joaquín Vargas, no sé

Fui una de las tantas personas que protestaron cuando se despidió a Carmen Aristegui de MVS. Lo hice en Twitter y en las columnas que publico en internet. Estuve en la conferencia de prensa que ella dio y la vi, lo digo con franqueza, simple y sencillamente, admirable.
 
Hoy que el dueño de MVS, Joaquín Vargas, dio a conocer detalles de cómo ocurrieron las cosas, de sus charlas con gente de Los Pinos, sobre todo con Javier Lozano, acerca de cómo y por qué despedir a Aristegui, reitero lo dicho antes: Carmen es una mujer admirable, punto.
 
¿Y Javier Lozano? Un miserable del que no vale la pena hablar más. Es el caso de su jefe Felipe Calderón.
 
¿Y Joaquín Vargas? No sé, me quedan dudas acerca de si hizo o no lo correcto. Al final recontrató a Aristegui, pero lo hizo porque ni siquiera el acto de despedirle le estaba sirviendo con claridad para conservar su famosa banda 2.5. Antes de esto, se dejó presionar por el gobierno y echó a la periodista. No sé qué pensar del señor Vargas.
 
Es el breve balance que quiero hacer después de la conferencia de prensa de Joaquín Vargas.

martes, 21 de agosto de 2012

Se radicaliza la izquierda: qué final para @M_Ebrard, qué inicio para @ManceraMiguelMX

Escuché, este martes, alrededor del mediodía, a líderes de los tres partidos políticos de izquierda cuando, ejerciendo sus derechos constitucionales, acudieron al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a defender el juicio de inconformidad que han promovido.
 
Después de haber hablado con algunos magistrados y una magistrada, se presentaron ante los medios los señores Jesús Zambrano, del PRD; Alberto Anaya, del PT, y un representante de Luis Walton, de Movimiento Ciudadano.
 
Los dirigentes de izquierda dijeron lo que les hemos escuchado tantas veces desde la noche misma de las elecciones presidenciales del pasado primero de julio: que el proceso comicial fue injusto, contrario a la Constitución, que se debe anular de tal forma de que el Congreso nombre a un presidente interino que convoque a nuevas elecciones.
 
Tales expresiones no sorprendieron ni me ocuparía de ellas si no fuera porque, así me pareció, por primera vez los líderes del PRD, el PT y Movimiento Ciudadano plantearon la posibilidad de acciones de protesta que van más allá de lo establecido en las leyes mexicanas.
 
Según nuestra legislación, con el fallo del Tribunal Electoral termina el proceso presidencial de 2012. Hay dos posibilidades: que la elección se invalide o bien que se ratifique el triunfo del priista Enrique Peña Nieto.
 
Casi todos los análisis, no mis deseos, aseguran que la elección no se invalidará y que Peña Nieto será presidente, no porque el proceso haya sido limpio, sino porque la izquierda no ha tenido éxito al presentar sus pruebas del fraude.
 
Así, al preguntar los reporteros a los dirigentes de izquierda qué harán en el probable caso de que el Tribunal Electoral valide la elección de 2012, por primera vez ellos no dijeron que seguirán el camino de la ley (que termina cuando el mencionado tribunal acabe su trabajo), sino más bien expresaron que reflexionarán ante los caminos a seguir en caso de que su demanda de invalidez no sea atendida.
 
El senador Anaya, del PT, fue mucho más lejos ya que pronosticó que habrá “estallidos sociales” si se confirma la victoria de Peña Nieto.
 
O sea que…
 
… Tendremos que prepararnos, particularmente los habitantes del Distrito Federal, para una temporada de fuertes protestas.
 
¿Por qué sobre todo en el DF? Porque es en la capital mexicana donde operan y aun residen los líderes de izquierda y porque, en nuestro país, para que algo sea considerado realmente de alcance nacional tiene que darse en el centro de la Ciudad de México.
 
Vaya fin de sexenio el que le espera a Marcelo Ebrard. Vaya arranque de gobierno el que tendrá Miguel Ángel Mancera.
 
Confiemos en que la sabiduría de Ebrard y Mancera obre el milagro de que las protestas se den, como se deben dar, en absoluta tranquilidad, pero sin provocar problemas mayores.