Experiencias tuiteras las hay todos los días. Pero solo algunas de ellas, las que realmente valen la pena, son las que llegan a un valioso acercamiento entre dos usuarios en la vida real.
Recomiendo que visiten su blog http://mariafernandaanaya.blogspot.com/, que la sigan por twitter y que estén al pendiente de sus exposiciones.
Con este texto quiero compartir con ustedes la experiencia (real) de la forma en que las redes nos unen. Damos los unos con otros por mera casualidad, pero sin darnos cuenta al usar una red como Twitter, de hasta dónde podemos llegar a conocernos realmente.
Les resultará interesante saber que he tenido el gusto de conocer a muchas personas que me siguen y a las que yo sigo. Me atrevería a decir que todos son como tuitean. Hace tiempo pensaba en lo primero que se me vino a la cabeza cuando conocí, a principios del año pasado, a uno de estos tuiteros: “Exactamente como me lo imaginé”, me dije a mí misma en cuanto me saludó con su estilo a la vez desenfadado, cuando no cínico y definitivamente arrogante. Igualito que en el Twitter que es, sin duda, un perfecto retrato escrito de nuestra personalidad, de nuestras inquietudes, gustos y alegrías y de nuestros buenos y malos momentos también.
Con @sirenitamarifer convivo de forma virtual como con muchos de ustedes. Pero a pocas personas he sentido tan cercana en la realidad sin habernos conocido todavía personalmente. Factor interesante es la distancia entre una y otra persona que, en potencia, pueden generar lazos de amistad duraderos.
Pronto espero conocerla y reforzara los lazos de amistad que ya me unen a esta pintora que en su obra refleja su personalidad tal como yo la he descubierto en Twitter: positiva, creativa, honesta, sin complejos, una mujer que se expresa sin medias tintas, que realiza su trabajo sin concesiones a ninguna clase de prejuicios y que es absolutamente confiable.
Nada en Twitter es circunstancial, me consta. Vaya que me consta.

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