domingo, 25 de noviembre de 2012

La revolución del ciudadano sin partido, eso representa @ManceraMiguelMX

Una contradicción, por llamarla de alguna manera, del sistema político mexicano –también podríamos llamarla “una perversidad”– ha agobiado a los ciudadanos desde hace tiempo: mientras los partidos cada día se desprestigian más, las diversas legislaciones electorales, federales y estatales, no permiten la participación en las elecciones de candidatos independientes. De esa manera, crece el desprestigio de los partidos que monopolizan el poder y aumenta la frustración de los hombres y las mujeres apartidistas. Este año, sin embargo, se ha abierto una rendija por la que ha entrado, aunque tímidamente todavía, la luz de la esperanza: la candidatura, sin ser hombre de partido, de Miguel Ángel Mancera a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Y es que si bien a este talentoso abogado lo postularon tres partidos de izquierda, el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano, y fue apoyado por MORENA (que no es todavía, pero pronto será partido político registrado), lo cierto es que Mancera llegó a ser candidato sin afiliarse a ninguno de los mencionados institutos políticos, algo que no ha hecho después de su victoria y que no parece probable vaya a hacer ya como gobernante de la mayor, más culta, más liberal, más educada ciudad mexicana. De hecho, por las frivolidades del sistema político mexicano, al haber arrancado tan anticipadamente la sucesión presidencial 2018 (¡antes del inicio formal del sexenio de Enrique Peña Nieto!) en todas partes se ve al apartidista Mancera como uno de los presidenciables. Y como este no tiene partido, podría serlo por cualquiera, incluso por el PAN, comentan, o por cualquier alianza. Es la primera vez, que yo recuerde, que a un cargo electoral realmente importante en México llega alguien que no pertenezca a ningún partido. ¡Una maravilla! Lo es, en efecto, porque los ciudadanos, que despreciamos a los partidos, por corruptos, por clientelares, por sucios, al fin nos sentimos realmente representados. No fue Mancera candidato independiente porque la ley electoral simple y sencillamente no lo permitió. Pero si, y ojalá ocurra, se diera una reforma que permitiera las candidaturas independientes, el doctor Mancera podría con posibilidades de éxito, desde la jefatura de gobierno capitalina, retar como ciudadano a los grandes partidos. Todo dependería de su papel al frente de la administración de la Ciudad de México. Mancera está obligado a probar, y creo que no decepcionará, que un ciudadano no formado en los partidos, alejado de las grillas de tales institutos políticos, sin estructuras compradas por la corrupción y malas artes de los líderes partidistas de siempre, puede gobernar mejor que los políticos cuya lealtad primera está con los partidos y no con la gente. Miguel Ángel Mancera probará, no tengo la menor duda, que un ciudadano que se debe a la gente y no a los partidos políticos entiende mejor el deber ser del gobierno, que en la teoría tendría que servir a la sociedad y no alimentar las ambiciones y las arcas de los institutos políticos que insisten en monopolizar todo el poder. Estamos ante una posible revolución, la del ciudadano. Ojalá Mancera resista, se mantenga alejado (desde luego sin romper ni pelearse) de los partidos y personifique la esperanza de las candidaturas independientes sin las cuales nuestra democracia seguirá renqueando.

1 comentario:

Fred.cpp dijo...

Estoy de acuerdo contigo Natalia, a decir verdad, desde el inicio lo he visto así; el problema es que el representa lo que la mayoría de los políticos no quieren. Espero pueda como mencionas, mantenerse; aunque a mi me preocupa un poco que se haga un tanto corresponsable de la represión por parte de la policía; de hecho se ha manejado prácticamente como si fuera todo culpa de la policía del DF, creo que es lo que más debería cuidar y no he visto que ocurra.
Un saludo y un gusto leer tu columna como siempre.