miércoles, 7 de marzo de 2012

@lopezobrador_, @SergioAguayo y el psicoanalista @sladogna

Interesante el texto de hoy de Sergio Aguayo en Reforma en el que pregunta por los jóvenes en la política. Aquí se puede leer http://www.reforma.com/editoriales/nacional/648/1295404/

El analista habla del relativo “silencio de los candidatos y la candidata” sobre el tema, lo que “permite apreciar y comentar grietas tan profundas como el menosprecio a lo que piensan y quieren los jóvenes”.

Y es que, en un país de jóvenes, los partidos los toman muy poco en cuenta a la hora de elegir a sus candidatos plurinominales.

En la lista del PRI, “¡el promedio de edad es de 57 años!”. En las del PAN y el PRD “hay al menos 20% con menos de 34 años”. Pero, a pesar de eso, la juventud no se siente representada por ninguno de los partidos.

Aguayo lo prueba recurriendo a Twitter, que es “un instrumento para la comunicación en el cual quien abre una cuenta empieza a seguir y ser seguido. Reaparece una regla no escrita del mundillo intelectual: si me lees, te leo. Pues bien, el 4 de marzo a las 13:30 horas entre los tres candidatos principales acumulaban a 1,055,559 seguidores. A su vez ellos seguían solamente a ¡1,653! Tuiteros”.

Eso significa que las cuentas de Twitter de los candidatos “son tres monólogos interminables en los cuales aparecen aclaraciones muy poco trascendentes… no están preparados o interesados en escuchar y dialogar. Sólo quieren ser oídos”.

Lo más lamentable, apunta Aguayo, es “el gabinete de Andrés Manuel López Obrador, el candidato que tiene un compromiso mayor con el cambio. Es un buen gesto incluir en su gabinete a gente íntegra y experimentada -el promedio de edad es de 63 años- pero es un grave error hacerlo en un país de jóvenes”.

Y enseguida viene el diagnóstico más duro que he leído acerca del proceso electoral: Aguayo platicó “con Alberto Sladogna, psicoanalista que escudriña la política. Después de añadir otros indicadores Sladogna lanza una hipótesis inquietante: ‘su lenguaje inconsciente, el de Andrés Manuel, parece tomar decisiones para no ganar’...”.

Cuánta razón hay en tales palabras del psicoanalista. Qué tristeza que las cosas tengan que ser así para la izquierda mexicana.

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