lunes, 5 de marzo de 2012

"El sexenio de la sangre y el miedo", Joaquín Coldwell

“Poner fin a la pesadilla de dolor, violencia, corrupción y pobreza que el panismo ha recetado al país a lo largo de estos años”. Este es el objetivo del PRI, según expresó su dirigente nacional, Pedro Joaquín Coldwell.

Los priistas, dijo, “no queremos otro sexenio de muerte y miedo… de promover políticas de muerte”.

Difícil coincidir con el PRI. Pero creo que tiene razón el señor Joaquín Coldwell. Toda la razón.

Más de 50 mil asesinados que ha dejado la guerra fallida de Felipe Calderón, lo prueban.

No ha habido desarrollo este sexenio porque se ha invertido de más en armas y en sistemas de seguridad que, desgraciadamente, no funcionan.

Como no se ha invertido en infraestructura productiva, no hay oportunidades de empleo bien remunerado, por eso nuestros jóvenes son presa fácil de las mafias que los reclutan por unos cuantos pesos.

Sí, hemos vivido un sexenio de sangre y miedo.

El sexenio de los muertos en el incendio del Casino Royale, causado por las ambiciones de las mafias que actuaron en complicidad con la policía.

El sexenio de las balaceras, casi a diario, en la ciudad de Reynosa.

El sexenio que hizo de Ciudad Juárez la metrópoli más peligrosa del mundo.

El sexenio que acabó con el empuje empresarial de Monterrey, cuyos habitantes hoy viven aterrorizados o se han ido ya de México.

El sexenio que hizo de Acapulco, antes un paraíso de sol y playa, un infierno de sangre.

El sexenio de los ataques terroristas en Morelia.

El sexenio que llevó al narco a apoderarse de la Riviera Maya.

El sexenio del terror en los cruces internacionales en Nuevo Laredo.

El sexenio que hizo de Durango un lugar invivible.

El sexenio en el que da miedo visitar Cuernavaca.

El sexenio en el que Jalisco volvió a ser escenario de cruentes combates entre los grupos del crimen organizado.

El sexenio que ha hecho que la vida en Nayarit sea una pesadilla.

El sexenio en el que las víctimas se organizaron creando el mayor movimiento de protesta ciudadana que se recuerde.

Es difícil coincidir con el PRI, pero creo que esta vez el priismo tiene razón: hemos vivido entre la sangre y el terror.

Pero, por fortuna, la pesadilla del gobierno de Calderón pronto terminará.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

FCH sigue empecinado en bañar al pais de sangre,no ha entendido o no ha querido entender que la guerra al narco es pegandole en la bolsa,quitandole recursos,no cebecillas.En cuanto detienen o asesinan a alguno,ya hay diez esperando ocupar el lugar disponible porque los recursos en dinero y en armas estan al alcance del heredero.El SAT tiene la informacion,ellos saben donde esta el dinero y quien lo tiene,conocen de las propiedades y nada de eso se toca.Sobran las referencias en cualquier ciudad del pais en que la gente,los ciudadanos y la policia sabe de propiedades y negocios ligados al narco,es vox populi pero las autoridades fingen demencia...o estan coludidos o estan pagando favores recibidos,de eso no hay duda.Solo se detendra el derramamiento de sangre cuando exista la voluntad politica de actuar en beneficio del pais y no de un grupusculo de politicos ligados al narcopoder.

Rodrigo Ríos dijo...

Me parece bien que se pongan los puntos sobre las íes en el caso de Felipe Calderón, pero lo mismo se tendría que hacer con otros actores o en todo caso con "extras" de la política, como el caso de un tal Godoy de Michoacán o Un Marín en Puebla o un NMedina en Nuevo León; triste pero cierto, nuestros políticos no importa el color de sus partidos la gran MAYORÍA son CORRUPTOS E INÉPTOS, ahora resulta que 70 años de devaluaciones de riquezas pocas y toda la pobreza del país prodcuto del PRI no valen, o las clientelas de las tribus del PRD, ciertamente debemos estar en desacuerdo con las políticas empleadas por este gobierno para atacar el problema de raíz, pero también es cierto que a la hora de las propuestas para el cambio nadie dijo nada o insistió en ello, creo que sería muy simplista decir que la culpa la tiene sólo una persona cuando es sabido de todos que muchas iniciativas no pasaron por que el PRI no quiso, por ejemplo. Pero el mayor problema es que como sociedad queremos dejar que los políticos hagan algo que ni siquiera hacen bien, política, cuando todos deberíamos de estar involucrados hasta las narices por sacar a esto que llamamos México y que es nuestro es país.