domingo, 18 de marzo de 2012

Camus

"Un periodista libre, en 1939, no desespera y lucha por lo que considera verdadero como si su acción pudiera influir en los eventos".

Lo anterior lo escribió un joven Albert Camus en un artículo censurado en su momento, que hace un par de días vio la luz por primera vez en el diario Le Monde.

Debió haber sido publicado en 1939, poco después del inicio de la II Guerra Mundial, cuando Camus, de 26 años de edad, era redactor jefe de Le Soir Républicain en su natal Argelia.

El gobierno lo censuró y el diario publicó un espacio en blanco en su lugar.

Acaba de ser encontrado en los archivos de los censores.

En ese texto, Camus reivindica lo que para él son "las condiciones y los medios a través de los cuales, en el seno mismo de la guerra y sus servidumbres, la libertad puede ser, no sólo preservada, sino manifestada".

Para ejercer la libertad son necesarias, escribió el gran autor, "la lucidez, el rechazo, la ironía y la obstinación"… y, sobre todo, el poder de la ironía.

Escribió Camus: "La lucidez supone la resistencia a las consecuencias del odio y el culto a la fatalidad", de tal modo de no publicar "nada que pueda excitar el odio y provocar desesperanza".

El escritor dijo también: "Un diario independiente da el origen de sus informaciones, ayuda al público a evaluarlas, repudia el relleno de cráneos, suprime las invenciones, palía con comentarios la uniformidad de las informaciones y sirve a la verdad en la medida humana de sus fuerzas".

Y consideró a la ironía "un arma sin precedentes contra los todopoderosos".

A los periodistas actuales les convendría leer más a alguien brillante, valiente, libre e independiente como Albert Camus, un hombre que, además, escribía maravillosamente.

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