lunes, 27 de febrero de 2012

HÉROES NACIONALES: DE LA TORTILLERÍA AL DISEÑO DE SOFTWARE

¿Qué pasa aquí en México?

Pasa, que no pasa nada. ¡Qué chistoso!
Somos un país somnoliento. País petro-idiotizado. País mal educado. País conformista. País discriminador. País corrupto. País de privilegios. País dependiente. País ingenuo. País desinformado. País oligopolizado. País de cuates. País de puestos. País rentado. País desorganizado. País delincuente. País narco. País infeliz. País que vive al día. País fatalista. País con una enraizada conciencia nacional. País resignado. País incomprendido. País telenovelezco. País americanizado. País antidemocrático. País inestable política, económica y socialmente. País corporatizado y una larga lista de adjetivos más.


¿Qué necesita México?

México necesita puentes que permitan cruzar de la educación básica a la formación de emprendedores inconformes. México necesita caminos que le exijan ser ambicioso y no conformista. México necesita vías que le brinden información real para adentrarse a un mundo globalizado. México necesita muchos cuidados. México parece un ‘recién nacido’. Dependiente. Sumiso. Ingenuo. Sin noción del tiempo, de la vida, del avance o el retroceso. Satisfaciendo únicamente las necesidades fisiológicas -básicas, según Abraham Maslow- Nos falta un largo camino que recorrer, y en el, entender que todo va más allá del panorama. Pasar de la tortillería al diseño de software. De la comercialización de tecnología a la aparición de escuelas para ejercerla. De ser empleado a empresario. De los tediosos puestos a la creatividad propositiva. De los falsos estereotipos a la cultura enriquecedora. Del mexicano que se percibe en el extranjero al mexicano del que todos reconocen su talento.


Un juego de azar.

México es una gran mesa de apuesta del casino ‘Wynn’ en Las Vegas, donde nuestra integridad y calidad de vida son las fichas a jugar. En tan sólo una ronda pueden ir desapareciendo muchas cosas, entre ellas, nuestra seguridad, nuestra alegría, nuestro patriotismo, incluso nuestros seres queridos. Y es que eso pasa muy a menudo, ya que, cada sexenio no se han elegido buenos jugadores. Jugadores que le apuesten a la población y la eduquen. Jugadores que inviertan en universidades y su actualización. Jugadores que identifiquen a los jóvenes emprendedores y los impulsen. Tan solo sea han limitado a jugar sus cartas en beneficio egoísta de su propio bando. Resulta ser lógica la consecuencia de sus actos, como han visto que al llegar a la cúpula del poder todo mundo puede enriquecerse, se vuelve ya una tradición. Una costumbre de muy mal gusto que cada administración “nueva” se hace presente.


Héroes Nacionales.

¿Hacía dónde va este texto?
Hacía la conciencia del coraje moral. Hacía la formación de héroes nacionales. Durante mucho tiempo se hablo de un cambio extraordinario con la llegada en 1964 de Gustavo Díaz Ordaz, y no sucedió nada, al contrario, se le atribuye la trágica Masacre en Tlatelolco. Se escuchaba ahora con Luis Echeverría después de lo sucedido en Tlatelolco en 1968, una justicia ecuánime, y no sucedió, la alborotó más. Vendría José López Portillo, haciendo del sexenio la peor oportunidad desaprovechada del “boom petrolero”, expropiando también la banca a la iniciativa privada, y así, tampoco sucedía nada. Llegaría Miguel de la Madrid al poder imponiendo un nuevo sistema de gobierno, el Neoliberalismo, mismo sistema que implementaría en 1988 Carlos Salinas de Gortari logrando con esto, poner a México a un paso del primer mundo, lástima porque la prioridad para el ex-presidente nunca fue México, fue él mismo. Tendió puentes frágiles con los cuales alcanzarlo. Construyó la fachada de un nuevo país y lo dejo en ruinas. Buscaba reformar para conservar. Soñaba con mejorar para mantener y simplemente se atraganto de poder; y también, de 130 millones de dólares en 48 cuentas suizas. El sucesor sería Ernesto Zedillo, como consecuencia de la matanza de Luis Donaldo Colosio que prometía un verdadero cambio en el país, caracterizado por ser un político humilde y populista, era uno, si no es que el único que tenía tanta presencia allegada al pueblo para escuchar quejas y resolverlas. Lo sucedido con Ernesto Zedillo se le atribuye el “error de Diciembre” rescatado por el heroico y “desinteresado” Bill Clinton y el FMI con 52 millones de dólares, simplemente una administración pésima y llena de deuda externa. ¡Ya llegó! ¡Ya está aquí! ¡Vicente Fox matará al PRI! El hombre bien parecido, de botas y resultado de una buena estrategia de mercadotecnia, Vicente Fox, llega al poder. “Este tipo hubiera sido un presidente fantástico y justo lo que la transición democrática necesitaba. Lástima que nunca existió” dice Denise Dresser en su libro “El país de uno”, tan maquillado, tan producido y tan comprado en Televisa, no resulto ser más que el intento fallido de otra presidencia desperdiciada. ¿Qué se puede decir de Felipe Calderón que no escuchen ahorita, ya de salida su “administración”? Narcotráfico, La estela de luz, El Bicentenarco, Violencia, Guardería ABC, Obras públicas costosas e ineficientes, más sindicatos, la “famosa” Influenza Porcina, Ingobernabilidad, etc. ¿Cuándo ha estado bien el país? ¿Y cuándo va a estar bien el país? ¡Fácil! Hasta que nosotros nos demos cuenta que en comparación con la gente de allá afuera, con los demás países no avanzamos nada.
Ejemplo: En Corea del Sur la proporción es de 26% -en educación- cuando hace 30 años sólo era de 8%. Hace 25 años la economía coreana era cuatro veces menor a la de México; actualmente la rebasa.


¡Es hora de despertar!

Un análisis sobre México de la revista The Economist, se títula “Hora de despertar”. Donde hace mención de que México sigue inmerso en una realidad distinta. Donde ha permitido que lo gobiernen a una manera discreta pero astuta, haciendo el uso de los recursos, algo en beneficio de unos cuantos. ¡Es hora de despertar! Creo que estamos a tiempo de ser héroes nacionales, de comenzar a cambiar nosotros el sistema y no dejarnos llevar por unas cuantas despensas o un buen peinado o una cara bonita o promesas falsas o una linda y tierna historia de amor que estamos destinados a mantener si no hacemos algo al respecto.
¿Cómo puedo ser un héroe nacional? ¡Informándome! Esto va más allá de ser priísta, perredista, panista. Antes que cualquier otra cosa deberíamos ser demócratas, y dejar las etiquetas a un lado, somos parte de una nación, queremos crecer, no queremos estereotipar.


Creer es la clave.

Tenemos que dejar de hacer marchas y creer que las buenas acciones realizadas a tiempo, cambian el día de un mexicano, un sexenio. Tenemos que creer que el vandalismo no es una opción ni una alternativa viable para que nos den “eso” que queremos, somos inteligentes, hay actitudes que son predecibles, hay que sorprender con trabajo, con buenos resultados. Hagamos una guerra, si, en contra del analfabetismo y en contra del conformismo, luchemos a diario por denunciar las cosas que no son correctas. Dejemos de envidiar y comencemos a alcanzar lo que queremos. Dedicarnos a mejorar el país es cosa de que cada uno de nosotros lo crea, no tirando basura, no rayando las calles, respetarnos pero sobre todo amarnos por lo que somos, no solo un 15 de septiembre sino todos los días de nuestra existencia. Mexicano no eres hoy, fuiste, eres y serás por siempre.

Nosotros somos los verdaderos países, no los nombres de los hombres poderosos, no los límites marcados en los mapas. México no es el país de Andrés Manuel López Obrador o Enrique Peña Nieto o Carlos Slim o Emilio Azcárraga o Carlos Romero Deschamps o Elba Esther Gordillo o Felipe Calderón. No es el país de los diputados o los gobernadores o los burócratas o los líderes sindicales o los monopolistas. Es el país de uno. El país nuestro. AHORA Y SIEMPRE.

Yo creo en la obligación ciudadana de vivir en la indignación permanente: criticando, denunciando, proponiendo, sacudiendo. Porque los buenos gobiernos se construyen con base en buenos ciudadanos y sólo los inconformes lo somos.

No se trata de soportar cada año calibres más altos, ni de alimentar criaturas del estado que se salieron de control hace mucho tiempo. Creo yo, que si cada persona se convierte en autor responsable de su área y asimismo está consciente para atribuirle mejoras, se volverá más exigente y notaremos todos un cambio en la sociedad, si cada uno se apropia del país y lo cuida como si fuera -lo más preciado para cada uno- todo cambiaría, porque no es lo mismo tener un carro rentado que un carro propio. Y el país sin duda es nuestro.


J´Luis Montenegro
@hey_pepe
http://sesolicitanlectores.buenblog.com/2012/01/22/de-la-tortilleria-al-diseno-de-software/

1 comentario:

Anónimo dijo...

Claro, su advertencia previa al comentario me indica que se ha llevado una mentada de madre o ha sido "troleada" por alguna persona.

Pero es inevitable. Lo que escribe no tiene un fundamento. Pareciera que se le ha metido arena en la va.... ¡Qué va! Creo que toda la playa!

Le recomiendo que sus escritos sean más cerebrales.