sábado, 14 de enero de 2012

Los mexicanos en el crucero

Que en las tragedias ocurridas en distintos sitios turísticos del mundo siempre haya estadounidenses, se entiende.

Estados Unidos es el país más rico del mundo y uno de los más poblados. Sus viajeros, así, están por todas partes.

De hecho, los principales operadores del turismo mundial el mercado que más disputan es ese.

Otras sociedades que aportan grandes cantidades de turistas son la alemana, la japonesa, la británica, la francesa, esto es, las de las grandes potencias económicas.

¿Y México? Para bien o para mal, como se ha informado a propósito del naufragio de un crucero en Italia, dos de los pasajeros del lujoso Costa Concordia eran mexicanos. Ojalá estén bien.

A pesar de que la nuestra no es una sociedad opulenta, nunca faltan compatriotas en los lugares de recreo más exclusivos del planeta.

Nos damos cuenta de ello, más que por estadísticas oficiales, sobre todo cuando ocurren desgracias como las de ese barco que tanto recuerda a la del Titanic.

El nuestro no es un país avanzado, claro que no, pero genera un número suficiente de ricos como para que paseen por todos los lugares caros habidos y por haber.

Esa es una evidencia más de nuestra desigual realidad en la que hay una cantidad importante de personas económicamente pudientes conviviendo con decenas de millones en una situación de extrema miseria.

¿Y en medio? Ya casi no hay nada. Nuestra clase media en términos de ingresos está en vías de extinción.

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