lunes, 30 de enero de 2012

El chiste de Manole-Tito que no gustó al Atlante

En un estadio de fútbol de Cancún estaban Venancio y su veinteañero hijo Manoletito viendo un juego entre Atlante y Cruz Azul, faltaban escasos minutos para finalizar el encuentro, Manoletito vencido por un aburrido espectáculo y también por los muchos tragos previos al partido había desmayado en plena tribuna soltando su brazo sin poder evitar encontrar con su mano la botana  de palomitas de maíz de Venancio estropeándola por completo, Venancio embravecido grito con tal fuerza que todo el estadio escucho, “pero que cojones de este chaval, saca la mano, ¡la mano Tito, la manooo!, justo en ese instante un habilidoso brasileño destrozaba la defensa atlantista metiendo una diagonal hasta la ubicación del atacante de Cruz Azul Tito Villa, quien al ver que no iba a alcanzar el centro de su compañero pero al mismo tiempo animado por esos enérgicos gritos de Venancio desde la tribuna, no tuvo más remedio que obedecer la sugerencia de Venancio y sacar la mano izquierda para alcanzar el pase del brasileño y contactar la pelota para mandarla al fondo de la portería decretando así un inesperado empate a 2 goles en la agonía del partido, ante la mirada atónita de los aficionados que no daban crédito a semejante anotación con la mano validada por un silbante que estaba más distraído con la desesperación del espectador español que con lo que sucedía en el juego, los jugadores atlantistas se le fueron encima al nazareno que se deshacía en explicaciones mencionándoles que efectivamente hubo una mano pero que está se produjo en la tribuna en una situación chusca entre los aficionados.

Esa introducción querido lector hubiera sido más convincente que la declaración de Emanuel Tito Villa en la que reconoce que efectivamente el gol que anotó para darle el empate a su equipo fue con la mano pero que en resumidas cuentas fue algo así como que “sin querer queriendo”; la prensa cuestionó tanto al delantero argentino de La Máquina, sólo porque no se trató de Messi o de Maradona, sino de un futbolista de otra categoría por supuesto que generalmente es muy leal en su juego pero que en ese instante le ganó el instinto de terminar la jugada para hacer el gol aun y cuando tuviera que ir en contra del reglamento. Quienes hemos jugado alguna vez fútbol hemos cometido infracciones al reglamento, pateando contrincantes, fingiendo faltas buscando que marquen un penal o un tiro directo, o incluso hasta metiendo las manos para bajar un mal pase o meter el balón a una portería, esa dosis de burla, la tiene todo futbolista amateur o profesional, yo no cuestiono a Villa, sino al árbitro que debe estar ahí para sancionar aquello que infrinja el reglamento.

Qué pena que un gol anotado con la mano sea lo más comentado en la fecha 4 del torneo nacional, qué pena porque noticiosamente nada de lo que ocurrió en otros frentes le hizo competencia a esta jugada de Tito Villa, ni los tres goles del América ante su sucursal de San Luis, ni el largo bostezo en C.U. entre Chivas y la U.N.A.M. que jugaron sin el puma en el pecho ni en el alma, tampoco el sufrido triunfo de Tigres contra el Estudiantes “Chetos”, nada más mediocre que empatar con un gol de último minuto con la mano.

 

Don Balón o debo decir Don Balonete.

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