jueves, 1 de diciembre de 2011

Unas mariposas Monarcas ponen al Santo de cabeza

POR: DON BALÓN


Sobreponiéndose a la fealdad de su uniforme, los Monarcas Morelia dieron clases a los pupilos del Maestro Galindo, con un fútbol práctico, repleto de combinaciones en corto pero a la vez con mucha profundidad y al que sólo le podríamos recriminar un poco más de contundencia, pues de haberse dado así, la goleada hubiera sido la nota después de los primeros 90 minutos del primer duelo por el pase a la gran final del balón pie mexicano. Un Santos extraviado en los primeros minutos pecando tal vez de su santidad y su pureza se vio rebasado por un desenfrenado Morelia que muy pronto puso a pecar la meta de un Oswaldo Sánchez que tuvo una noche de luces y sombras; rápidamente el Jimmy Lozano con un elevado zurdazo venció la cabaña santista en combinación con un exceso de confianza de su guardameta quien ejecutó su movimiento procurando salir bien en la foto pero descuidando lo más importante, evitar la caída de su marco. Casi al instante la reacción lagunera vino con un seco remate de cabeza que encontró las manos de Federico Vilar negando la gloria al popular Cepillo Peralta. Minutos más tarde se producía lo imposible El Negro Sandoval un cadáver futbolero se levantaba entre los muertos haciendo doble faena primero a Ludueña, después a un muy navegado Osmar Mares para centrar un centro medido con un invisible flexómetro directo a la colocación del inspirado Gerardo Lugo que acomodaba su figura para empujar de cabeza el 2-0 ante el inútil acompañamiento de Oswaldo Sánchez. Las alarmas se botaban en la banca norteña, Morelia adelantaba y Santos simplemente no llegaba, Darwin Quintero el llamado “Científico del Gol” no daba crédito de la selección de las especies encontradas en la cancha del Morelos ya que unas gigantescas mariposas en la defensa moreliana le impedían experimentar jugadas para su ofensivo laboratorio, hablando de especies sui generis Oswaldo Sánchez se convertía en escorpión sacando una pelota de gol transfigurando sus piernas en un aguijón para dejar atónitos a los que presenciábamos el fútbol, revisando inmediatamente la pantalla para verificar que se trataba de la señal de Tv Azteca y no de Animal Planet.

Para la segunda mitad el juego se emparejó y Santos lograba el milagro de la resurrección acariciando la gloria que veían perdida, primero con una inexplicable falla del Chema Cárdenas al errar un remate a centímetros de la línea de meta, de poco le sirvió el michoacano apellido de abolengo –al menos político—y Cárdenas se devoraba un gol cantado que representaba el descuento para la causa de Torreón. Tomás Boy acomodaba sus piezas realizando cambios para fortalecer su media cancha sin que por ello hubiera despreciado el ataque por el contrario, El Jefe Boy mantuvo su estilo hasta el mismo ocaso del partido. A sólo 7 minutos del silbatazo final el relevista Carlos Ochoa cedió un balón a la colocación del Cepillo Peralta quien inspirado en su apodo peinó de trenza a Federico Vilar para anotar el ansiado gol de los guerreros, ¡goool!, ¡goool!, ¡goool! de Oribe Peralta, Santos abandonaba parcialmente el limbo y ascendía a las alturas visualizando el paraíso a sólo 1 gol del empate. Sin embargo Morelia no se derrumbó y todavía sobre el final el veterano Joel Huiqui volaba un descompuesto remate que anunciaba el tercero de los Monarcas pero el balón tuvo como destino alguna de las miles de butacas vacías que dejaron plantadas los que presagiaban 90 minutos de aburrimiento y que veían arrepentidos desde su apolillado sofá el juego por televisión.

Difícil panorama para los de Torreón, ¡a prender las veladoras!, ¡a encomendarse a todos los Santos!, porque Morelia vuela con un equipo de mariposas gigantes a la gran final de nuestro fútbol a pesar de sus espantosos uniformes.

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