sábado, 31 de diciembre de 2011

Sicilia y Jobs, los hombres del año

Para mí, no sé si para otras personas, los hombres del año que hoy termina fueron Javier Sicilia, poeta, y Steve Jobs, tecnólogo. El primero, por una tragedias. El segundo, por su genio.

La tragedia de Sicilia fue la de haber perdido a su hijo en la guerra perdida de Felipe Calderón. Es un hecho que me marcó como ciudadana. Estuve, y no lo olvidaré nunca, en la primera de las marchas que él encabezó en Cuernvaca. Y plñatiqué copn él unos minutos. Sigo impactada.

El dolor que vi en ese hombre, terrible, horrible dolor, por fortuna ha servido para movilizar y concientizar a todo un país que no sabía, antes de la desgracia de Sicilia, cómo oponerse con eficacia a una guerra absurda que ha costado ya demasiadas vidas.

Ha sido tan importante lo realizado por el poeta que, hay que destacarlo, pubklicaciones internacionales lo consideraron uno de los hombres más destacados de 2011 a nivel mundial.

Sé que el poeta seguirá con su movimiento, que no nos abandonarà a pesar de los riesgos (varios de los activistas que lo han acompañado han sido asesiunados) y que será uno de los guías espirituales de los mexicanos en el 2012 que nadie sabe còmo vendrá o qué traerá.

Otro de los hombres del 2011, sin duda, es el gran creativo y empresario Steve Jobs. Qué hombre tan talentoso, un verdadero genio. Escribo ahora en uno de sus productos y, segura estoy, millones de personas en este momento se informan o entretienen con cualquiera de las innovaciones de Jobs.

Mucho se dijo, cuando Jobs murió, que si él, bebé abandonado por su madre, hubiera nacido en México, nuestro país que ofrece tan pocas oportunidades, tal vez habría sido un nini o, en el mejior de los casos, un empleado mediocre, porque entre nosotros simple y sencillamente no se motiva ni se incentiva a los emprendedores jóvenes y con talento.

¿Y si Sicilia hubiera nacido en Estados Unidos o en otro país desarrollado? Hoy sería profesor de Harvard y se estaría preparando para pasar un feliz fin de año con su hijo, su hija y su nieto.

Mi mayor reconociminto, respeto y gratitud a esos dos seres humanos de excepción.

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