domingo, 4 de diciembre de 2011

Peña Nieto, el muñeco que no se sostiene por sí mismo



Aunque este sea un país de telenovelas, y no de libros, Enrique Peña Nieto ha entrado en su primera gran crisis en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Porque eso de mostrar que no ha leído ninguna obra, bueno, es de dar pena. Muchísima pena.
 
Ya probó Peña Nieto que es un candidato con pies de barro y que, con tantito que lo presionen en la campaña presidencial, se desplomará.
 
No me quiero ni imaginar el papelón que el copetes hará en los debates cuando sus rivales, todos preparados, infinitamente más preparados, lo cuestionen. No sabrá responder.
 
Y es que Peña Nieto había estado creciendo porque no se salía de los guiones diseñados por Televisa.
 
Hoy que empieza a enfrentar a medios de todo el país y del extranjero y a la gente que no es la tradicionalmente acarreada a sus mítines, está mostrando su verdadera estatura, y no es la de un estadista.
 
Lo peor para Peña Nieto es que cualquiera de sus rivales es mucho más culto que él, como ha sido demostrado.
 
Andrés Manuel López Obrador, que vive rodeado de intelectuales, posee grandes conocimientos de la historia de México y en más de una ocasión ha mostrado ser un buen lector, ya que suele citar a autores y libros sin equivocarse.
 
Ernesto Cordero, pese a sus dislates discursivos, es un economista neoliberal bien preparado con buena capacidad para el debate sobre todo en el tema que más domina.
 
Santiago Creel podrá ser antipático, y lo es sin duda, pero es reconocido como uno de los mejores abogados de México y, hasta antes de participar en el gobierno de Vicente Fox, era respetado en los círculos intelectuales mexicanos.
 
Josefina Vázquez Mota, una mujer inteligente, ha escrito libros de motivación personal, que no serán la gran cosa en términos culturales, pero al menos está claro que ella los ha escrito, no como el de Peña Nieto, que claramente fue redactado por asesores.
 
Cualquiera de ellos, en el debate, hará quedar a Peña Nieto, como lo que es: un maniquí fabricado por la TV.
 
Pero México necesita mucho más que un muñeco incapaz de sostenerse por sí solo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen artículo. Felicidades.