domingo, 20 de noviembre de 2011

El Buen Fin y la grilla política

¡Qué semana! En el PRI, partido en el que tradicionalmente impera la disciplina, las cosas se están complicando. No pocos de sus dirigentes están inconformes con su presidente nacional, Humberto Moreira, y están pidiendo ya en un tono que nada tiene de moderado, que el ex gobernador de Coahuila renuncie a su cargo antes de que termine de dañar al instituto político.

Al mismo tiempo, la sucesión presidencial priista se está complicando debido a la abierta inconformidad con el proceso que ha externado uno de los dos principales aspirantes a la presidencia, Manlio Fabio Beltrones.

Si Beltrones no se disciplina, el casi seguro candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, llegará sin legitimidad a las elecciones de 2012. Y mientras crece la inconformidad contra Moreira en el seno del PRI y se profundizan las diferencias entre Beltrones y Peña Nieto, algunos priístas capitalinos han dado un espectáculo de gritos y golpes, muy a la Noroña, que ha dejado muy dañado el prestigio del Revolucionario Institucional.

Podríamos decir que el PRI está actuando ahora como el peor PRD.

Y el PRD, por obra y gracia de un par de encuestas, ha actuado si no como el mejor PRI, como el más eficaz priismo que se recuerde: el de los dedazos que nadie se atrevía a cuestionar.

Contra la tradición perredista de conflictos sin solución antes de sus procesos internos de selección de candidatos, Andrés Manuel López Obredor y Marcelo Ebrard Casaubón se pusieron de acuerdo, el segundo aceptó su derrota en los sondeos y el primero representará a la izquierda mexicana en los comicios de 2012.

No conforme con el civilizado espectáculo que dio al ponerse de acuerdo con Ebrard, López Obrador oficialmente dejó de ser el agresivo líder social que luchaba contra las mafias del poder para convertirse en un ecuánime dirigente de un "amoroso" proyecto político capaz de reconciliarse con sus peores enemigos, como Televisa.

El otro partido importante que hay en México, el PAN, está a punto de la perredización, ya que parece inevitable que estalle la crisis en su proceso interno de selección de candidato presidencial, sobre todo por la terquedad de Felipe Calderón de imponer al menos popular, Ernesto Cordero.

Claro está, la armonía en el PRD, que es la anormalidad en este partido, en cualquier momento podría perderse, particularmente por la extraña forma en que López Obrador delegó en Marcelo Ebrard la decisión final en el proceso del que saldrá el candidato de izquierda a la jefatura de gobierno del DF.

No fue lo único extraño o llamativo que ocurrió, políticamente hablando en la semana. También vimos a una Calderón, la Cocoa, pedir el "voto por voto".

En fin, hubo intensa actividad en la política mexicana en estos días. Buen show dieron los políticos a todos los mexicanos... ¿A todos?

Por fortuna, lo anterior no es verdad. El espectáculo de la política interesa solo a una minoría, como ha quedado evidenciado este fin de semana en todos los centros comerciales del país abarrotados de consumidores por la promoción del Buen Fin.

Y es que a la gente le interesan infinitamente más las rebajas que las grillas.

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