miércoles, 19 de octubre de 2011

Reglas para el restaurante

Un bloguero de El País, Mikel López Iturriaga, escribió sus “Cosas que nunca debes hacer en un restaurante” basado en el texto de otro bloguero, Adam Roberts, del Huffington Post: “10 cosas que estás haciendo mal en un restaurante”. Aquí la liga a la web española: http://blogs.elpais.com/el-comidista/2011/10/cosas-que-nunca-debes-hacer-en-un-restaurante.html.

Como bloguero que cita a bloguero tiene cien años de perdón, yo este día mereceré ser perdonada durante dos siglos completos, ya que comentaré el artículo de López Iturriaga.

1.- Una nunca debe comerse todo lo que le sirvan. Si nos parece que un platillo no está bien cocinado, debemos devolverlo a la cocina y pedir que sea reemplazado. No nos debe dar vergüenza hacerlo. Pero, aclaro, nunca lo he hecho… precisamente por vergüenza. No sé si me atreveré a poner en práctica esta recomendación en el futuro. Pero lo voy a intentar.

2.- No se debe pedir nunca la carne muy cocida, ya que los restaurantes destinan los peores trozos de carne a los clientes que la piden así. Esto no lo sabía y es bueno enterarme de eso. De ahora en adelante me convertiré en promotora del término medio que, como en todo, particularmente en política, siempre es lo más adecuado.

3.- Es un error pedir frutas y verduras que no estén en temporada o que proceden de regiones remotas. Si una no tiene idea de las lógica de estas cosas, lo mejor es preguntar a los meseros y esperar una respuesta honesta.

4.- Es una tontería solicitar que a los platillos se les quite o añada tal o cual ingrediente: “Quiero la sopa sin cebolla”, “la ensalada sin queso”, etcétera. Para empezar, dice el bloguero de El País, “no sólo estás irritando a los demás comensales al alargar las peticiones con tus dudas”, sino que, “si el cocinero accede a quitarlos, es más que posible que destruyas el equilibrio que él buscaba al preparar la receta. Cuando no te gusta algo de lo que lleva un plato, mejor pedir otra cosa”.

5.- Se debe ser preciso al ir al baño o pararse a fumar, actividades que no deben realizarse interrumpiendo el ritmo del servicio. Es decir, no te puedes parar antes de pedir los alimentos y obligar a todos tus acompañantes a esperarte.

6.- Entender que el mesero ni es tu amigo, al que le puedes permitir todo, ni tu enemigo al que estás obligado a tratar con mala educación.

7.- El bloguero de El País recomienda no pedir pescado los lunes ya que ese día de la semana no hay pescado fresco. Supongo que eso es verdad en España, pero no sé si lo sea en México. Prometo investigarlo. Por lo pronto y por aquello de que se deben tomar las debidas precauciones, no pediré pescado en lunes. Y es que, por lo que se ve, el lunes ni las gallinas ponen ni los pescados se dejan atrapar.

8.- Una debe fijarse siempre en la cuenta. No hacerlo puede ser un desastre para la economía del que la pague, porque por error o mala fe del restaurante te pueden estar cargado platillos o bebidas de más.

9.- Jamás usar el celular en la mesa. Ni para recibir llamadas ni para chatear ni para monitorear el Twitter. No creo estar capacitada para cumplir con esta recomendación. Ni conozco a ningún bloguero o tuitero que se respete, o por gourmet que sea, capaz de estarse toda una comida sin el Black Berry o el iPhone.

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