miércoles, 26 de octubre de 2011

Pero qué necesidad, señor Ebrard


Ya dos veces seguidas el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, ha tenido que salir a declarar que él no se va al PAN. Que es perredista y que no cambiará de partido.

¿A qué se debe lo anterior? En un análisis superficial, habría que decir que a Ebrard lo metió en problemas la invitación que el precandidato panista Ernesto Cordero le hizo para sumarse a la campaña de Acción Nacional.

Eso, en un análisis superficial porque…

Si Cordero hubiera invitado a Andrés Manuel López Obrador a participar en el PAN, ¿alguien lo habría tomado en serio? Nadie, desde luego.

O bien, si el señor Cordero hubiera invitado a Enrique Peña Nieto a irse al PAN, ¿habría sido nota? Desde luego que no.

¿Por qué, entonces, fue nota, y de las muy leídas, la invitación a participar en el PAN que Ernesto Cordero le hizo a Marcelo Ebrard?

Respuesta: Simple y sencillamente porque Marcelo ha estado, en los últimos tiempos, demasiado lejos de la izquierda que se niega a reconocer la legitimidad de Felipe Calderón como presidente de la República y, la verdad sea dicha, demasiado cerca del panismo, la corriente política con la que a Ebrard le encantaría ir en alianza en 2012.

Por eso, porque es creíble la hipótesis de que Ebrard busca a cualquier precio ser aceptado por el PAN, es que el jefe de gobierno capitalino ha tenido que salir a declarar que él no está dispuesto a apoyar a los panistas.

El señor Ebrard, como suele ocurrir, en el pecado está llevando la penitencia. Ni más ni menos.

Marcelo se ha acercado en exceso al PAN buscando una alianza (la del PRD-PAN) que lo lleve a la Presidencia el próximo año; por eso,  ya la gente lo ve lejos de la izquierda y excesivamente cerca de la derecha.

Porque, es un hecho, en la izquierda verdadera, la que participa en el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, Morena, nadie tiene la menor intención de pactar nada con los panistas.

La alianza con el PAN es algo que solo pasa por las mentes, en mi opinión ingenuas, de Marcelo Ebrard, Manuel Camacho y los chuchos (Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete).

Por eso, la gente a los izquierdistas aliancistas los ve empanizados de más y hasta ya muy derechizados.

Por eso, la gente no piensa que Ernesto Cordero bromeaba cuando invitó a Marcelo Ebrard al PAN.

Por eso, Ebrard tiene que estar saliendo a dar explicaciones que, la verdad de las cosas, no convencen a nadie.

Pero qué necesidad había don Marcelo, qué necesidad.

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