jueves, 6 de octubre de 2011

Pemex, si los mexicanos jaláramos parejo…


Petróleos Mexicanos (Pemex) no ha dejado de ser una empresa pública, pero es una empresa comercial que, como todas, tiene fines de lucro. Pero entiéndase: no es que Pemex, en teoría, busque enriquecer a sus administradores (de su práctica durante décadas no se está hablando aquí), sino de que la compañía, propiedad de la nación mexicana, está obligada a realizar operaciones productivas, financieras, logísticas y de carácter comercial para incrementar sus resultados económicos.

No me estoy metiendo, que conste, en el debate acerca de si Pemex se debe privatizar o no. Hablo simplemente de que, como empresa, tiene responsabilidades que cumplir, y la principal es la de buscar crecer todo lo que se pueda.

Así las cosas, Pemex realizó una operación, que podría resultarle muy benéfica, al invertir en la española Repsol, una compañía energética muy grande que nuestra petrolera estatal, si se acomodan las cosas, podría llegar a controlar en muy poco tiempo, lo que a mi juicio es una buena noticia.

Pero...

Pues bien, resulta que en España, cuyas empresas siempre son bien recibidas en México, se ha agredido ya de más a Pemex por haber invertido en Repsol. Se ha llegado al extremo, absolutamente ilegal, de que a Pemex se le hayan suspendido sus derechos de voto y restringido su participación en el consejo de administración de Repsol.

Para una información más detallada recomiendo leer esta nota de La Jornada (http://www.jornada.unam.mx/2011/10/06/economia/030n1eco), en la que el director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, anuncia que impugnará la resolución de los actuales consejeros de Repsol.

Suárez Coppel ha considerado que son “bombas de humo todas las reacciones desatadas a raíz de la operación de la compra accionaria y acusó a la dirección de Repsol de financiar una campaña en España y México para posicionar un mensaje que busca desbaratar el aumento de participación de Pemex en la petrolera ibérica.”

No es sorprendente que los empresarios españoles que todavía controlan Repsol se opongan, incluso de maneras poco éticas, a lo que ha hecho Pemex. Ni sorprende tampoco que el gobierno de España se vea tan poco dispuesto a hacer respetar la ley en este asunto. Allá ellos.

Desgraciadamente, tampoco sorprende que tantas voces de mexicanos, inclusive dentro de México, por razones ideológicas o políticas, estén en contra de Pemex, que tiene la razón, y a favor de Repsol, que no la tiene.

No hemos aprendido los mexicanos a ser solidarios entre nosotros mismos. Así, sin jalar todos parejo y en la misma dirección, nunca vamos a dejar el subdesarrollo.

1 comentario:

Alejandro Lopez dijo...

Buen comentario. Si los mexicanos jalaramos juntos en muchas cosas, seriamos potencia mundial!