martes, 11 de octubre de 2011

Maderito: la PGR no da una


Increíble la procuración de justicia en México. Es que, de plano, es ineficaz en el gobierno de Felipe Calderón como en ningún otro periodo se había visto.

Cuando la Procuraduría General de la República no se reponía del fisco por la aprehensión y, rapidísima, liberación de Jorge Hank Rohn, este un verdadero pez gordo, decidió la dependencia ir por un pescadito pequeño, el ex alcalde de Monterrey Adalberto Madero, alias “Maderito”… solo para liberarlo todavía más rápido.

Si en Monterrey todo el mundo sabe que el gobierno municipal de Madero fue muy corrupto, si en el gobierno federal no tienen ninguna duda acerca de que este personaje fomentó como nadie el auge de los casinos y otros giros negros en la capital de Nuevo León, si en el PAN decidieron echarlo para que su desprestigio no dañara de más al partido, ¿por qué la PGR vino a acusarlo de cargos tan leves que lo ha tenido que liberar con una ridícula fianza?

Pareciera que lo que se buscaba, más que castigar a “Maderito” era limpiarlo. Porque ahora, después de que él entró y salió de pisa y corre de prisión, ¿qué cargos se atreverán a imputarle para que reciba lo que merece?

Si se decía que el arresto de Adalberto Madero era para preparar el terreno para un posible ejemplar castigo al priista Humberto Moreira, pues este generador de deudas públicas amañadas ya puede respirar tranquilo: con esa PGR cuyas redes están tan desechas que todos los pescados se le van, seguramente no le pasará nada.

Se entiende ahora que no haya caído ni un solo capo de los grandes, grandes. No hay capacidad en el sistema para procesar a nadie… al menos a nadie con recursos.

Creo que la reforma más urgente en nuestro país no es la política, sino la del sistema judicial que resulta absolutamente incapaz de mantener en prisión a aquellos que cuentan con dinero suficiente como para pagar buenos abogados, de esos que conocen todos los trucos y son capaces de convencer, de un modo o de otro, a cualquier juez.

Cuando liberaron a Hank, este acudió a un juego de futbol de su equipo, los Xoloitzcuintles de Tijuana, para que la fanaticada lo aplaudiera y le lanzara gritos de “¡gobernador, gobernador!”.

Que nadie se sorprenda, entonces, si el PRI decide hacer al Xolo mayor su candidato a la gubernatura o, al menos, al Senado en Baja California.

Como nadie se deberá sorprender si “Maderito” regresa al PAN o si, de plano, acepta las ofertas que ya le ha hecho el PT para que sea uno de sus candidatos mayores en Nuevo León.

¿Sabrá Andrés Manuel López Obrador que su nuevo partido, el PT, le ha rogado a Adalberto Madero hacerlo candidato a lo que sea?

Con esos amigos, para que quiere AMLO enemigos. 

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