martes, 4 de octubre de 2011

La necesaria alianza entre @Ale_BarralesM y @MartiBatres

Decidí escribir esta columna después de leer a Victor Hernández (@toliro) en www.sdpnoticias.com. Su texto, titulado "Alejandra Barrales: a falta de propuestas, propaganda", claramente lleva la intención de favorecer a Martí Batres, precandidato de la izquierda a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. No critico a Victor Hernández por manifestar sus preferencias en público. Todo lo contrario, creo que al periodismo mexicano le está haciendo falta practicar mucho más lo que @toliro hace: hablar con toda claridad, sin complejos y sin falsas objetividad e imparcialidad. Pero creo que Victor, al criticar excesivamente a Barrales, pierde de vista que no es ella la que ha vetado a Batres, sino Marcelo Ebrard Casaubón (@M_Ebrard), el actual gobernante capitalino que claramente apoya para sucederlo a su secretario de educación, Mario Delgado (@mario_delgado1) y al procurador local Miguel Ángel Mancera.

Aunque Barrales ha sido extremadamente cuidadosa en su relación con Ebrard. Obviamente, por no molestarlo se abstuvo de participar en el evento de Morena el pasado domingo, a pesar de que se lleva muy bien con Andrés Manuel López Obrador. En ningún momento la diputada capitalina ha hecho nada que moleste al actual jefe de gobierno. Ella ha actuado así en primer lugar por disciplina política, en segundo por lealtad personal y en tercer término por elemental pragmatismo: Alejandra Barrales sabe que Marcelo Ebrard jugará un papel decisivo a la hora de que la izquierda elija a su candidato al GDF. Pues bien, no obstante lo anterior, y sin que signifique que Ebrard la vea con malos ojos, la señora Barrales no es la favorita de Marcelo Ebrard.

A diferencia de Barrales, a la que Ebrard no veta pero tampoco apoya (como se dijo, prefiere a Delgado o a Mancera), Martí Batres solo podrá ser candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal pasando por encima del cadáver de Ebrard (hablo en sentido figurado).

El hecho es que Martí Batres cometería un error grave si viera a Alejandra Barrales como su gran enemiga. Y viceversa, Barrales no puede por ningún motivo considerar a Batres su principal rival. Los dos, tanto Barrales como Batres, si quieren llegar a la candidatura tendrán que vencer a los favoritos de Ebrard, Delgado y Mancera.

Hasta el momento, considerando solo a los aspirantes de izquierda al GDF, Barrales supera en prácticamente todas las encuestas a Batres, que en prácticamente todos los estudios aparece en segundo lugar. Esto podría cambiar o confirmarse en futuras mediciones, pero lo que casi con certeza permanecerá igual es la escasa popularidad de los favoritos de Ebrard, sobre todo de Mario Delgado, quien ha ocupado el último lugar en la mayoría de los sondeos.

Lo anterior significa que Batres y Barrales cuentan con un solo argumento para exigir que se les tome en cuenta antes que a los preferidos de Ebrard: son mucho más populares que Delgado y Mancera. Lo son porque han hecho bien su trabajo político y propagandístico. De hecho, lo que Victor Hernández tanto a la señora Barrales, su estrategia de promoción, es algo que Batres también ha hecho y que seguramente tendrá que intensificar si quiere mantener vivas sus posibilidades.

En marketing se sabe que es fácil hacer la publicidad para un producto aceptado por el público. Por eso, con pocos recursos, la propaganda que han hecho les ha funcionado a Barrales y a Batres. Pero en marketing también se sabe que es muy difícil hacer la publicidad para productos que la gente no acepta. Por eso, a pesar de la abundancia de recursos con la que han contado (Televisa los saca a diario en su pantalla), la propaganda no les ha funcionado a Delgado y a Mancera.

Tal como están las cosas lo que más les conviene a Martí Batres y a Alejandra Barrales es no pelearse entre ellos e inclusive realizar algún tipo de alianza para que ambos, sin destruirse combatiendo entre sí, logren llegar a la hora de las decisiones con mejores argumentos de popularidad y aceptación que los favoritos del gran elector, Marcelo Ebrard.

¿Por qué digo que Ebrard es el gran elector en el DF? Porque después del evento de Morena el domingo pasado en el Auditorio Nacional ya no hay duda de que el candidato presidencial de la izquierda será Andrés Manuel López Obrador. Así a Ebrard se le darán dos premios de consolación: un puesto seguro en el próximo Senado de la República y la decisión final a la hora de elegir candidato a la jefatura de gobierno.

Ebrard, sí, eligirá al candidato. Pero ni Ebrard se atreverá a proponer a uno de los suyos si está muy abajo en las encuestas. Ese es el reto de Batres y Barrales: seguir exhibiendo la escasa aceptación que tienen Delgado y Mancera.

No hay comentarios: