viernes, 21 de octubre de 2011

El PRIAN, el pacto con el narco y la privatización de Pemex


Estoy en la ciudad de Roma, Italia. En asuntos cien por ciento familiares, es decir, nada de trabajo. Hoy acudiré a una reunión en la que, naturalmente, conviviré con personas de México e Italia.

Por algunos correos y llamadas que he intercambiado con gente que veré esta noche, anticipo que me van a preguntar mucho acerca de lo que pasa en mi país, sobre todo por el debate, tan dañino para nosotros, de si se debe pactar o no con el narco, una polémica que han alimentado Felipe Calderón y Vicente Fox.

Según Calderón, el PRI, si vuelve a Los Pinos, pactará con el narcotráfico. ¿Es eso cierto? No lo sé, pero es un hecho que ningún priista lo ha propuesto.

El único militante del PRI que habló de lo anterior, el exgobernador de Nuevo León Sócrates Rizzo, dio a entender que antes, cuando el priismo gobernaba, no había tantos problemas con el crimen organizado porque las autoridades llegaban a arreglos con la mafia. Después de afirmar eso, por cierto, Rizzo se echó para atrás. Y nadie en su partido lo apoyó.

Solo un político mexicano, abiertamente, ha hablado, ¡y en varias ocasiones!, de pactar con el narco: el panista Vicente Fox, que representa ni más ni menos que al 50% de los presidentes de la República emanados del PAN.

Si Fox algo significa en el PAN, y me atrevo a pensar que tiene en el partido de la derecha mexicana tanta fuerza como el propio Calderón, entonces debe haber en el panismo toda una corriente partidaria de llegar a un arreglo con las mafias del crimen organizado. Y, si esto fuera cierto, entonces las declaraciones de Calderón al New York Times, en las que denunció al PRI como partidario de un acuerdo con el narco, serían simple guerra sucia electoral.

En fin, según un exgobernador priista, Sócrates Rizzo, el PRI pactaba con el narco. Y según un expresidente panista, Vicente Fox, urge que el gobierno pacte de nuevo con los narcotraficantes.

Eso solo significa que el PRI y el PAN se parecen tanto…

Otra prueba de que el PRI y el PAN son lo mismo la dio el más aventajado aspirante presidencial priista, Enrique Peña Nieto, quien acaba de declarar a la prensa extranjera que Pemex se debe privatizar.

Es decir, Peña Nieto de plano mandó al basurero una de las tesis nacionalistas que más habían defendido, a lo largo de su historia, los priistas.

Pero eso no debe sorprender a nadie, ya que el nacionalismo priista empezó a ser colocado en el olvido en el sexenio de Miguel de la Madrid, de plano fue abiertamente desdeñado en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y terminó en el peor abandono durante la administración de Ernesto Zedillo.

El PRIAN existe, ni duda cabe. Y es el principal obstáculo que México enfrenta para su sano desarrollo.

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