sábado, 3 de septiembre de 2011

"Yo sé quién soy"

Comparto hoy con ustedes melancólicas reflexiones...

Hay un momento, en el capítulo V de la primera parte del Quijote, en que aparece la frase que hoy elijo de título para mi columna: "Yo sé quién soy". Lo dice don Quijote, y en circunstancias particularmente penosas, que conviene recordar. Vuelve solo a su aldea, después de la primera salida, y encuentra a unos mercaderes, él les pide que reconozcan la belleza sin par de Dulcinea; los mercaderes, burlones, dicen que eso es posible, pero que entra en conflicto con otras grandes bellezas, emperadoras de otros lugares, y piden que Don Quijote lo pruebe, que muestre un retrato, por pequeño que sea, para que puedan cerciorarse. Don Quijote se indigna, exige que proclamen superioridad de Dulcinea, y todo termina con Don Quijote molido a palos tendido en el suelo. Aparece más tarde Pedro Alonso, vecino suyo, lo recoge compasivamente y entonces es cuando Don Quijote afirma orgullosamente su identidad, y dice: "Yo sé quién soy, y sé que puedo ser".

Particularmente reveladora esta frase. Se refiere al futuro, y por eso dice "puedo ser". Porque sus hazañas -se entiende, las que realizará- aventajarán a todas las de cualquier héroe. El futuro es esencial. Se refiere a hazañas que no se han realizado todavía. "Yo sé quién soy"; trayectorias posibles, no realizadas, unidas por un vínculo común que es la autenticidad, el proyecto central que es su vocación, de esa con la que se identifica.

Somos todos personas sin una identidad exacta, siempre cambiante y variable. Este pasaje quijotesco me lleva a la reflexión de lo que somos nosotros los mexicanos y lo que podemos ser. Lo que ya somos sin ejercer. La pluralidad que nos excluye, pues nos hace parecer diferentes unos de otros. Si analizáramos las derrotas que como país sufrimos, encontaríamos una situación de impotencia, una parecida al momento en que Don Quijote es encontrado por Pedro Alonso en el piso, lastimado. El mismo momento en que se afirma orgullosamente como algo que es y que puede llegar a ser.

¿Cuántas veces nos hemos sentido capaces de algo y por temor o inseguridad no lo llevamos a cabo? Como personas, individuos, ciudadanos, o mexicanos, ¿cuántas veces y de qué forma? Yo encuentro una situación quebrantada para el país, sintiendo como si fuera esa última derrota del Quijote. También encuentro esa misma situación, impotente, como una oportunidad para sentir o pensar eso que podemos ser y llegar a ser como nación.

Viene al caso reflexionar en esto al haber llegado ya el mes de septiembre. Patriota y nacionalista mes en el que hoy pocas cosas son motivo para celebrar, dadas las circunstancias. Hablaré en esta ocasión por mí con la intención de contagiar las ganas de continuar en arduas tareas para salir adelante. Soy una persona que se define por sus proyectos. Es reveladora la frase "Yo sé quién soy, y sé que puedo ser" para mí y para cualquiera. Como en la historia, quien decide hacerse caballero andante, tiene que elegir un nombre. Yo elijo el mío, el mismo con el que llamo y firmo este blog.

Cervantes se busca a sí mismo durante toda su vida, en medio de circunstancias que con gran frecuencia son adversas, es decir, está ensayando. Es un hombre que ensaya incansablemente, con los ojos puestos en metas que desconoce y que se escapan una y otra vez. Lo mismo en mi propio camino.

El efecto Quijote en mí, hoy me contagia de la frase "Yo sé quién soy" y la comparto con ustedes. El supuesto siempre afecta al verdadero. Así es como yo los invito a acelerar el mes patrio con un intento de arrebato, de mostrarnos a nosotros mismos lo que en realidad somos y no nos hemos atrevido a ser. Mexicanos realmente libres e independientes. Que México viva. Ese es mi deseo.

2 comentarios:

Edith F. Quezada dijo...

Como siempre exelente tu texto. Y si que Mexico Viva!!

Anónimo dijo...

Y es que democracia es aquello que trasciende nuestras diferencias permitiendo al tiempo desarrollarnos como individuos. No hay voluntad sin conciencia y esta existe en la medida en que observamos nuestra unidad; al hacerlo no desaparecerán nuestras diferencias, por el contrario se acentuarán como sucede cuando la nitidez de visión aumenta y a esto no hay porque temerle pues no son nuestras diferencias lo que nos separa, sino nuestra ceguera.

Linda reflexión brujita! Yo sé quién soy... Y tu?