sábado, 17 de septiembre de 2011

Thorning-Schmidt , Barrales y la izquierda a la moda


La noche de ayer viernes, después de un día intenso e interesante (como lo será también este sábado) una nota de El País, de España, escrita por Juan Gómez, me puso de buen humor: “La izquierda también viste Gucci”, un análisis del estilo de Helle Thorning-Schmidt, la primera mujer, socialdemócrata ella, que presidirá el gobierno danés y que lo hará vistiendo “ropas caras”. Aquí la liga a ese texto: http://www.elpais.com/articulo/internacional/izquierda/viste/Gucci/elpepiint/20110917elpepiint_6/Tes

Helle, a los 44 años de edad, ha llegado al poder al frente de una alianza de cuatro partidos de izquierda. Pero las cosas no le resultarán tan sencillas como solo escoger guardarropa ya que, leo en El País, “pese a su victoria, los socialdemócratas encajaron ayer su peor resultado electoral desde 1906. Thorning-Schmidt tiene que apoyarse, por tanto, en tres partidos menores para formar su gobierno y desbancar a las fuerzas de la coalición de la derecha”.

Antes de continuar, veamos un poco quién es Thorning-Schmidt.

En el arranque de su carrera política estuvo muy a la izquierda, es decir, fue una joven radical. Se afilió al partido socialdemócrata en 1993 y estudió ciencias políticas en Dinamarca y Holanda. En este último país, dice la nota que he citado, “se emparejó con el británico Stephen Kinnock, hijo del famoso dirigente laborista del Reino Unido Neil Kinnock”.

Ha sido parlamentaria europea, dirigente de su partido y ahora presidirá el gobierno danés.

Su campaña la hizo básicamente difundiendo los siguientes mensajes: suavizar las restrictivas políticas migratorias impuestas por la ultraderecha en la última década, combatir la crisis económica con inversiones públicas y reformar el mercado laboral.

Ahora bien, el hecho de ser guapa y elegante no ha sido una ventaja, sino, al parecer, todo lo contrario, para Helle Thorning-Schmidt: “Su ropa, siempre cara, le valió el apodo de Gucci-Helle, primero en su partido y más tarde entre la opinión pública”.

Desde luego, no tiene nada de malo que una mujer profesional de la política, ni siquiera si es de izquierda, si así lo desea, vista a la moda, se arregle, cambié su peinado, recurra a cirugías estéticas o inclusive pose como modelo para revistas, como alguna vez lo hizo Alejandra Barrales.

Por cierto, en la lucha por la candidatura de izquierda a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, a falta de otros argumentos en su contra, a Alejandra Barrales lo único que se le critica es haber posado como “una de las políticas más sexies de México” para la Revista “H Para Hombres”.

Lo hizo Barrales, se atrevió, seguramente lo disfrutó, no creo que se arrepienta. Y en ningún momento dejó de ser la seria política mexicana que es. No sé si vista Gucci o ropas de otras marcas caras, pero no tendría nada de malo si lo hiciera. Absolutamente nada.

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