viernes, 16 de septiembre de 2011

Imposible dar el Grito de Independencia

Reproduzco las partes fundamentales del discurso del poeta Javier Sicilia pronunciado ayer en San Cristóbal de las Casas, acerca de por qué hoy los mexicanos no podemos gritar vivas a nuestra Independencia

“Desde el diálogo que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad sostuvo el 23 de junio con Felipe Calderón, al 9 de septiembre, es decir, menos de tres meses después, se han sumado a las miles de víctimas que visibilizamos 2 mil 867 nuevos asesinatos”.

Son el saldo de una guerra en que, como el lodo, en el que el agua y la tierra están mezcladas, se han borrado las fronteras entre los criminales y los gobiernos”.

“Por todo ese horror, el Grito de Independencia se ha vuelto impronunciable”.

“Hoy no podemos gritar 'Viva México' porque en nombre de los intereses globales de un país extranjero, tenemos una guerra en donde se secuestra a nuestros hijos e hijas, se les desaparece, se les viola, se les asesina o se les corrompe”.

No podemos pronunciar el nombre de los seres que nos dieron patria porque a falta de un tejido social que la clase política y el desprecio de los poderes fácticos ha ido desgarrando, nuestros jóvenes y niños tienen destruido su futuro, que es el futuro del país”.

“No podemos gritar porque cargamos a cuestas el nombre de nuestros muertos que la frialdad del Estado, el más frío de los monstruos fríos, ha querido borrar bajo la criminalización, la estadística y el desprecio que insulta con el epíteto de bajas colaterales”.

“No podemos gritar porque la corrupción de la clase política y la impunidad ha perdido la vocación fundamental del Estado, que es cuidar la seguridad de los hijos e hijos de la patria y, a causa de ello, millones de nosotros vivimos en el terror y en la miseria”.

“No podemos gritar porque hoy ningún ciudadano puede transitar por sus espacios públicos, o poner un negocio, o cultivar su tierra sin correr el riesgo de ser levantado, extorsionado, despojado o asesinado”.

No podemos gritar porque los ministerios públicos no sólo no hacen justicia a las víctimas, sino que bajo ese lodo en que se ha convertido el suelo del país, se les desprecia e incluso se les amenaza porque la delincuencia que habita en muchos funcionarios y miembros de partido, que han hecho de la noble palabra gobernar una forma de delinquir y de vincularse con el crimen organizado, permanecen impunes, protegidos por la propia clase política, mientras las cárceles están repletas en su mayoría de hombres y mujeres cuyos delitos son acaso faltas morales, delitos del hambre, o disidencias políticas”.

“No podemos gritar porque el gobierno, al igual que los delincuentes del crimen organizado, sólo tienen imaginación para la violencia y quieren militarizar al país como una falsa garantía de paz”.

No podemos gritar porque el latido del corazón de la patria está desacompasado y, hundidos en un pantano hecho de miseria y despojo ya no sentimos el suelo de la patria bajo nuestros pies”.

“Por eso, hoy, este 15 de septiembre del 2011, guardamos silencio… ese silencio grita que nuestra Independencia está traicionada”


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