lunes, 5 de septiembre de 2011

De corrupción, 'quesogate' y Jorge Fernández


Jorge Fernández Menéndez, importante periodista. Lo respeto por su trabajo de tantos años en El Financiero, Milenio y, actualmente, Excélsior y el grupo radiofónico Imagen. Hoy lunes he leído su columna en el diario propiedad de los Olegarios, Vázquez Raña y Vázquez Aldir, dos empresarios prósperos dueños también de la cadena hotelera Camino Real y de los hospitales Ángeles.

“En toda esta historia hay demasiada suciedad y si se quiere recuperar la confianza, la verdad debe salir a flote”, dice Jorge Fernández. Nada más cierto que eso. Frase que puede referirse al estado generalizado en el que hoy todo el país vive.

Ha hablado el señor Fernández Menéndez de la lucha política que hoy está librando la ciudad de Monterrey, la batalla por la seguridad y el problema del estado que es la corrupción. Tiene razón en su diagnóstico y en parte de sus conclusiones. Pero el columnista de Excélsior falla en algo, y lo voy a decir aquí.

Fernández Menéndez afirma que “el problema endémico en Monterrey y en buena parte del estado de Nuevo León es la corrupción. Por corrupción se dejó vivir a las familias de los principales cárteles en el pasado; por corrupción se dejó entrar a Los Zetas a operar en la ciudad; por corrupción, buena parte de las corporaciones policiales locales terminaron trabajando para los criminales; por corrupción, la ciudad está invadida de casinos y giros negros. La Monterrey de don Eugenio Garza Sada y de tantos hombres y mujeres de bien, que construyeron su capital y el bienestar de la región con su trabajo y esfuerzo, ha terminado ensombrecida por políticos de todo nivel y pillos de primera, segunda y tercera categoría, que terminaron aliándose con grupos criminales de todo tipo, amparados precisamente en la prosperidad de la ciudad y lucrando con ella.”

Hasta ahí, el diagnóstico de Fernández Menéndez es impecable y sus conclusiones valiosas. Pero estas últimas, en mi opinión se quedan cortas, están inacabadas, incompletas. No llega el columnista al fondo del problema. Lo cito de nuevo, dice en su columna que lo más destacado “fue el énfasis que puso el presidente Calderón en el tema Monterrey, su insistencia en la corrupción que sufren la ciudad y el estado y lo terminante que fue en su compromiso para acabar con las mafias, pero también con la corrupción cuando se dé en cualquiera de los niveles de gobierno.”

Se requieren reformas estructurales, sí. Pero creo que don Jorge utiliza las ideas que ya han sido agotadas para muchos de nosotros, la mayoría cansados de tanta violencia a la que estamos sujetos. Las propuestas de Felipe Calderón son, indudablemente, por un lado insuficientes y que, por otra parte, se han diseñado con el único propósito de fortalecer un sistema político, el dominado por el PRI y el PAN, fundado en la corrupción, la hija mayor del autoritarismo y del fraude electoral.

Si no se revuelve lo básico, que en nuestro caso es la democracia, no se eliminarán los grandes problemas. Sufragio efectivo es lo que se necesita, antes que cualquier otra cosa, para acabar con la corrupción, que es la fuente principal de la pobreza de millones y, al mismo tiempo, de la riqueza insultante de unos cuantos que han hecho sus fortunas no por emprendedores o por su talento, sino por operar protegidos por el gobierno en mercados sin competencia y en complicidad con el poder político, como es el caso del “quesogate”.
Jorge Fernández Menéndez siempre ha negado el fraude electoral de 2006. Un periodista tan importante e inteligente que no ha querido abrir los ojos. Recuerdo al Papa Urbano VIII en la época de Galileo. Negó el pontífice el movimiento de la tierra alrededor del sol y condenó al científico. Bueno, 350 años después de la muerte de Galileo, 1992, otro papa, Juan Pablo II, rehabilitó al creador de la ciencia moderna. Aunque tarde, la iglesia abrió los ojos. Institución milenaria, le dio igual hacerlo con tres siglos y medio de retraso. Ojalá Fernández Menéndez, cuya vida, como la de cualquier ser humano, será tan breve, los abra a tiempo de contribuir, ahora sí, al cambio verdadero en México que, naturalmente, no pasa por los políticos del PRI y del PAN que ese y muchos otros columnistas dan con frecuencia la impresión de venerar.

1 comentario:

Mario Aguirre Beltrán dijo...

ES más facil que la iglesia reconozca que lutero tenía razó a que Jorge Fernandez admita lo del fraude, peus en eso le fue su colocación en el periodismo oficioso