viernes, 9 de septiembre de 2011

De Beatriz Paredes a @Ale_BarralesM pasando por @GabrielaRodr108

No sé quién sea Gabriela Rodríguez, @GabrielaRodr108 en Twitter, pero, por el hecho de publicar artículos en La Jornada, ella debe tener un nivel intelectual importante. La crítica que le haré, y que considero justa, partirá, pues, del respeto que toda mujer inteligente me merece.

Este viernes, en La Jornada, ella cuestionó muy fuertemente a la priista Beatriz Paredes en su texto “Beatriz Paredes: ser mujer y ser priista” http://www.jornada.unam.mx/2011/09/09/opinion/024a1pol. Desde el arranque mismo de su escrito, Gabriela Rodríguez se ve influida por prejuicios. La pregunta con la que empieza su colaboración es, de plano, lamentable: “¿Se puede ser mujer y ser priista?”. Por favor. Después de expresar lo anterior, ella pide perdón a las “compañeras” del PRI y afirma que “las feministas hemos aprendido que uno no nace mujer, sino que se llega a serlo”. Lamentable.

Gabriela Rodríguez utiliza a la escritora Rosario Castellanos para agredir a Beatriz Paredes. ¿A Rosario Castellanos? En efecto. Lo ha hecho así enojada porque el gobernador de Chiapas, Juan Sabines, impuso “la Medalla Rosario Castellanos a Beatriz Paredes Rangel”. Según la colaboradora de La Jornada, Castellanos se habría indignado si hubiera encontrado “su nombre asociado al de la legisladora tlaxcalteca”. No lo creo. Porque, evidentemente, nos guste o no, simpaticemos o no con su partido, la señora Paredes es una mujer destacadísima.

Es falso lo que Rodríguez afirma en el sentido de que un error de Paredes haya sido su “mayor mérito político”: “negar el derecho a decidir de las mujeres y de las indígenas en 18 entidades del país”. Para empezar, Beatriz Paredes no decidió ella sola, sino que fue un acuerdo de su partido, que el PRI votara en varios congresos estatales “para cambiar las constituciones locales y defender la vida desde el momento de la concepción”.

Muchas mujeres podremos no estar de acuerdo con las que se oponen a la interrupción legal del embarazo, pero muchas más en México, hay que aceptarlo, rechazan en forma tajante tal medida, y eso no las hace mujeres de menor calidad.

Según Gabriela Rodríguez, se trató de una medida electoral con la que Beatriz Paredes “buscó desprestigiar al PRD, y en especial al gobierno de la ciudad de México, que había despenalizado el aborto el año anterior”.

La verdad de las cosas es que el PRD capitalino no necesita que nadie lo empuje al desprestigio ya que se desprestigia brutalmente a sí mismo.

Y si de faltar al respeto a la dignidad de las mujeres se trata, el perredista jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, acaba de dar una muestra gigantesca: tuvo al mismo tiempo, en la nómina oficial de su administración que no es su negocio privado, a su futura esposa, que será la tercera, la hondureña Rosalindo Bueso; a su primera esposa, Francisca Ramos Morgan, y a su segunda esposa, Mariagna Prats. Qué vergüenza para un gobernante de izquierda.

Por acciones como la anterior, Beatriz Paredes supera en todas las encuestas, con facilidad, a cualquier aspirante de izquierda a la jefatura de gobierno del DF.

Por fortuna para la izquierda capitalina hay una mujer, desde joven luchadora social, que puede superar el problema: Alejandra Barrales, la única capaz de enfrentar a Paredes.

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