lunes, 22 de agosto de 2011

TV Azteca en Torreón… y cosas peores

El título de esta columna lo inspiró el señor Catón, no el personaje clásico, sino el que escribe chistes en Reforma. El título, nada más. Porque la esencia de mi texto la debo a otra persona.

Totalmente de acuerdo con mi amigo Gustavo Sánchez, @gust_sanchez, en su columna publicada hoy en www.sdpnoticias.com “#tvazteca la tenía, era suya… ¡y la dejó ir!” http://sdpnoticias.com/columna/4312/tvazteca_la_tenia_era_suya_y_la_dejo_ir. Cito a este joven periodista que tiene evidentemente un futuro envidiable:

“Vaya evento periodístico el del sábado pasado en Torreón… nunca antes, hasta el sábado, un partido de futbol de primera división se había suspendido por el terror y la confusión que causó el sonido de disparos… A cualquier reportero… sin duda le hubiera encantado estar presente el pasado 20 de agosto en el Territorio Santos Modelo. ¿Por qué? Porque esto es lo que siempre espera un periodista, algo que le sorprenda a él y que le sorprenda a todos… Tal parece que los directivos de Televisión Azteca no encontraron nada periodístico en darle seguimiento y, ¿por qué no?, hacer una cobertura especial de esto, como sí se la dan al descubrimiento de un animal raro, una historia de superación personal, falta de agua en el desierto (en serio hicieron una historia de esto) y, vaya, hasta a La Pasión del Cristo de Iztapalapa. No hay que darle vueltas al asunto: lo único que tenían qué hacer era decirnos lo que estaba pasando. Aunque la información fuera cayendo a cuentagotas, a pesar de que una bala traspasara uno de sus palcos, es un medio de comunicación y se abstuvo de eso, de comunicar”.

A diferencia de TV Azteca, sigo citando a Gustavo, ESPN continuó “con la transmisión de lo que era un partido de futbol y se convirtió  en una de las imágenes que marcarán el año en curso: primero gente agazapada, agachada, en las gradas de un estadio de futbol, hasta donde el miedo nos alcanzó como mexicanos; para después ver a todos corriendo en medio del estadio, como se corre en muchas otras partes del país, sin saber para dónde exactamente, con la nublada idea de hacerlo en dirección contraria al sonido de los disparos. Lo de Torreón fue uno de los pocos eventos periodísticos del año y Azteca dijo ‘con permiso, yo paso’...”.

Y bueno, aunque cambió de tema, Gustavo cerró brillantemente su columna: “Mientras todo eso pasaba en Torreón, en Los Pinos celebraban un cumpleaños: el de Felipe Calderón, que había sido dos días antes pero se retrasó debido a que estaba de vacaciones”.

De vacaciones la familia Calderón, sí, en Cozumel. Un día antes de los hechos de Torreón, Felipe Calderón y su señora, Margarita Zavala, paseaban en bicicleta por las calles de ese paradisiaco destino turístico. Por cierto, en las fotos no los vi plenamente en forma, sobre todo a ella, que quizá por las presiones de la vida en Los Pinos luce un tanto pasada de peso.

Está bien, una familia de clase media mexicana, que es lo que eran los Calderón-Zavala antes de llegar a la Presidencia, puede con esfuerzo pasar un fin de semana en el Caribe y rentar dos bicicletas de las llamadas “de montaña”. Pero, y sí los critico, ¿pasear en lujoso velero? Carambas. Eso ya es de ricos, que es lo que no eran los Calderón-Zavala antes de encumbrarse en la política.

Bueno fuera que tales excesos solo caracterizaran a los políticos panistas que llegan al poder.  Pero no es así. Los priistas no se quedan atrás. Ahí está el ejemplo del señor Humberto Moreira, el líder nacional del PRI que dejó a Coahuila, su estado, completamente endeudado. Y en el PRD tampoco se tocan mal los violines, y conste que no estoy pensando en los abusos tan conocidos de René Bejarano y todos los otros financiados por Carlos Ahumada, sino de cada cosa que se dice que ocurre ahora en el GDF… Ya les contaré.

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