lunes, 22 de agosto de 2011

Sorprenderse, extrañarse...

Amaneciendo hoy lunes, a diferencia de otros años al inicio del ciclo escolar, no me apresuré a hacer las cosas. Desperté más temprano que de costumbre y antes de iniciar con actividades para llevar a mis hijos a la escuela a su primer día de clases, me tomé un respiro, recordando y rememorando las altas y las bajas a las que he estado sometida desde que empecé a publicar mis escritos. 

Me vino a la mente una columna que publiqué el dia 12 del mes de octubre pasado. Vale la pena no pasar por alto el camino por el que uno va forjando y fortaleciendo los pasos, pues eso es lo que somos. Es así como nos construimos a nosotros mismos.  Es por esto que, en una especie de mirada introspectiva, comparto con ustedes algo que para mí fue importante, reproduciendo aquella columna en la que me despedí de un medio que me dio tanto, SDPnoticias.com.

Cierto es que somos lo que experimentamos. Cierto es que hay tantas verdades como puntos de vista. Cierto también es que el mundo es tal como lo percibimos. Y es por esto que hoy recuerdo las cosas que me han hecho llegar hasta aquí. 

Hoy como desde el primer día, me siento agradecida (y en deuda) con ustedes, con las personas que han creído en mí, que me siguen y que leen mis publicaciones.

Plasmo aquí lo sorprendida y extrañada que a veces me siento... 

Como en ese día y como hoy, ¡digo GRACIAS!



“Sorprenderse, extrañarse…”
NATALIA COLMENARES (@NATCOLMENARES)
12-10-2010

Kant hablaba en su filosofía del fenómeno y del noúmeno. El primero es el mundo tal como lo percibimos. El segundo, el mundo tal como existe independientemente de nuestra experiencia, esto es, la cosa en sí. Al noúmeno, realidad inteligible, no lo conocemos. Debemos así conformarnos con el fenómeno, realidad sensible. Somos, pues, lo que experimentamos. Y cada nueva vivencia, sobre todo si una no ha perdido la capacidad de asombro, es un aprendizaje.
"Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender", dijo José Ortega y Gasset. Escribo la presente columna en SDPnoticias.com porque sigo sorprendida, extrañada ante la reacción de tantas personas a mi anuncio de que dejaré mis colaboraciones en este diario digital. Empiezo a entender lo valioso que es el afecto entre seres humanos que no nos conocemos, pero que nos identificamos por lo que decimos sin vernos las caras, que nos sentimos parte de lo mismo porque compartimos ideas y aspiraciones a pesar de que sabemos que probablemente no nos encontraremos jamás.
No pensé, al anunciar mi salida de SDPnoticias, que iba a recibir ni un solo comentario pidiéndome seguir con mis columnas que, lo admito, son las de una mujer que da sus primeros pasos en el complejo mundo de la comunicación. Me siento tan agradecida como en deuda.
Estoy por emprender nuevos proyectos profesionales.  No necesariamente incompatibles con la publicación de columnas en un sitio noticioso, pero que exigirán mucho de mi tiempo que ya es bastante limitado (si hay algo con lo que no contamos las madres de familia divorciadas es con tiempo). El domingo en la noche, después de platicarlo con Federico Arreola por teléfono, llegamos juntos a la conclusión de que lo mejor era que yo dejara de publicar en SDP. Así, lo anuncié en Twitter. Pero, lo dijo el anteriormente citado Ortega y Gasset, hay tantas verdades como puntos de vista. Y la verdad de no pocos hombres y no pocas mujeres que me han leído no coincidió con la encontrada por el señor Arreola y por mí. Él y yo habíamos pensado que una columna más, una columna menos, no hace ninguna diferencia. No contábamos con el afecto que en pocos meses nació entre las personas que me han leído y yo.
Me asombra que tanta gente me haya pedido, tan amistosamente, que continúe en este sitio compartiendo mis puntos de vista. Mentiría si dijera que no lo estoy evaluando. Por lo pronto, he redactado una larga carta de despedida que publicaré aquí, a partir de mañana, en varias entregas. En la misma toco distintos temas. Desde mi ideología "de derecha", que tanto me han reprochado algunos izquierdistas, hasta mi breve participación en dos o tres reuniones con parte del equipo de López Obrador, que han dejado grandes lecciones en mi vida, sin olvidarme de la derrota de la ciudad de Monterrey ante el crimen organizado y, desde luego, volviendo a una percepción basada en hechos duros que molestó por igual a pejistas y a panistas: el buen trabajo realizado por el gobierno de Veracruz en la crisis de las inundaciones.
Gracias, hasta mañana.

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