sábado, 13 de agosto de 2011

De @sirenitamarifer y encuentros en Twitter



Experiencias tuiteras las hay todos los días. Pero solo algunas de ellas, las que realmente valen la pena, son las que llegan a un valioso acercamiento entre dos usuarios en la vida real.


En la red, sin duda, se crean vínculos y lazos. Y se destruyen, desgraciadamente. En mi caso, por fortuna, en el breve periodo que he pasado en Twitter ha habido más de lo primero que de lo segundo. Por eso es que hoy voy a dedicar mi columna a @sirenitamarifer, una persona con la que he tenido una convivencia virtual tan sana y estimulante que, incluso antes de conocerla, ya la considero una de esas pocas amigas que lo será toda la vida. En Twitter, si tenemos suerte, y yo la he tenido, convivimos seres humanos que, sin conocernos, nos identificamos plenamente unos con otros. Sin habernos visto los rostros e inclusive sin jamás haber intercambiado palabras en forma oral, logramos identificar el estado de ánimo de la persona con la que estamos dialogando. 

Recuerdo que, en mis inicios en la red social, conocí a un grupo de tuiteros que, como yo, sufrían de insomnio. Tuiteábamos de forma muy activa durante las madrugadas. Se fueron agregando al grupo más y más perfiles. Tantos, que yo al final terminé por perder a la mayoría de vista. Pero a un par de ellos los tengo siempre presentes. Tan presentes, que me atrevería a decir que si en persona tuviéramos el gusto de conocernos, podríamos ser mucho muy cercanos por sentirme tan afín a ellos.

El caso es que hace unas semanas recibí la invitación a una exposición de pintura de una de ellas, @sirenitamarifer. Con toda la intención de asistir, por causas de fuerza mayor me fue imposible. Y no saben cuánto lo lamento. 

Recomiendo que visiten su blog http://mariafernandaanaya.blogspot.com/, que la sigan por twitter y que estén al pendiente de sus exposiciones.  

Con este texto quiero compartir con ustedes la experiencia (real) de la forma en que las redes nos unen. Damos los unos con otros por mera casualidad, pero sin darnos cuenta al usar una red como Twitter, de hasta dónde podemos llegar a conocernos realmente.

Les resultará interesante saber que he tenido el gusto de conocer a muchas personas que me siguen y a las que yo sigo. Me atrevería a decir que todos son como tuitean. Hace tiempo pensaba en lo primero que se me vino a la cabeza cuando conocí, a principios del año pasado, a uno de estos tuiteros: “Exactamente como me lo imaginé”, me dije a mí misma en cuanto me saludó con su estilo a la vez desenfadado, cuando no cínico y definitivamente arrogante. Igualito que en el Twitter que es, sin duda, un perfecto retrato escrito de nuestra personalidad, de nuestras inquietudes, gustos y alegrías y de nuestros buenos y malos momentos también. 

Con @sirenitamarifer convivo de forma virtual como con muchos de ustedes. Pero a pocas personas he sentido tan cercana en la realidad sin habernos conocido todavía personalmente. Factor interesante es la distancia entre una y otra persona que, en potencia, pueden generar lazos de amistad duraderos. 

Pronto espero conocerla y reforzara los lazos de amistad que ya me unen a esta pintora que en su obra refleja su personalidad tal como yo la he descubierto en Twitter: positiva, creativa, honesta, sin complejos, una mujer que se expresa sin medias tintas, que realiza su trabajo sin concesiones a ninguna clase de prejuicios y que es absolutamente confiable.

Nada en Twitter es circunstancial, me consta. Vaya que me consta.

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