jueves, 11 de agosto de 2011

Sicilia, la guerra de Jorge Fernández y el “envilecido” de Revueltas


En la prensa mexicana hay de todo, como en botica. O como en farmacia, que es lo mismo. Y, como en farmacia moderna, en la prensa mexicana, aunque de todo hay, abundan más los productos chatarra. Digo, ir ahora a la farmacia San Pablo en el Distrito Federal ya no es llegar al mostrador que está a un paso de la entrada y en el que se venden solo medicamentos para cuidar la salud. Ahora, las medicinas están hasta el fondo de auténticos supermercados en los que se exhiben infinidad de mercancías perfectamente irrelevantes si una lo que busca son remedios para los males del cuerpo, como perfumes, juguetes, cacerolas, y en los que también sobran los productos dañinos como papitas, refrescos, chocolates engordadores, etcétera.

Así la prensa mexicana. Hay diarios y periodistas que informan bien y con independencia del poder. Pienso en Reforma, La Jornada, en Carmen Aristegui, en Lorenzo Meyer, en Sergio Aguayo, en Julio Hernández y otros. Pero si uno va a los kioscos también se topa, y en exceso, con el periodismo chatarra, como el de Milenio, el de Televisa, el de la mayoría de las estaciones de radio.

Leo y no puedo creer que un hijo del ilustre escritor José Revueltas, Román Revueltas Retes, sea capaz de denigrar tanto su apellido con las cosas que escribe –a diario, desgraciadamente- en Milenio. Ahora, en su afán por defender al poder, Román Revueltas (tan distinto a su padre siempre enfrentado a los que mandan) se burla del trabajo del poeta Javier Sicilia. ¿Qué hizo Sicilia que molestó a Revueltas Retes? Decir, lo que es verdad, que “tenemos la necesidad de que el Ejército y la Marina no se envilezcan más en tareas que no les corresponden”.  A partir de ahí, Román Revueltas se lanza contra el poeta.  Qué pena me da el caso del señor Revueltas Retes, pero no me sorprende: él desde hace años decidió manchar su apellido al convertirse en uno de los tantos columnistas al servicio de los poderosos.  Allá él.

Ahora hablaré de un periodista cercano al poder, pero que, con frecuencia, es serio en sus análisis y hasta objetivo. Pero que este jueves no lo fue. Me refiero a Jorge Fernández Menéndez, de Excélsior.

En su columna “¿Esfuerzo nacional o guerra de Calderón?” también critica a Sicilia (lo llama “el inefable”, es decir, según la Academia Española, el que “no se puede explicar con palabras”).  Y lo hace solo para justificar la guerra de Calderón.

Fernández realiza un largo alegato, empieza citando a periodistas de Colombia a los que no deja de “asombrarles que en México no se terminara de comprender y asumir la batalla contra el narcotráfico como un tema, un desafío, realmente nacional”. Jorge Fernández les da la razón, ya que, dice, para algunos periodistas “éste sí es un esfuerzo nacional y debe ser entendido como tal, pero para otros simplemente es ‘la guerra de Calderón’; hay quienes consideran que en ese enfrentamiento entre los narcotraficantes y el Estado hay que permanecer ‘neutrales’ y otros que creen que lo mejor es mantener una línea declarativa de apoyo pero, en realidad, no involucrarse en algo en lo que sienten que no tienen nada que ganar”.

Para Fernández Menéndez, está claro, la del narco es la guerra de todos los mexicanos, no solo de Felipe Calderón. Pues se equivoca. Esta guerra absurda no es mi guerra ni la de millones de mexicanos, solo es la guerra de Calderón quien, irresponsablemente, se lanzó a la misma como primer acto de gobierno para buscar que, con esa acción espectacular, los mexicanos olvidáramos todo lo que pasó en las elecciones de 2006. Pues ni lo olvidamos ni lo apoyamos en su guerra que pronto sumará sus primeros 50 mil muertos y que no tiene para cuándo acabar.

¿Inefable el poeta Sicilia? Claro que no. Inefable el apoyo que periodistas inteligentes como Fernández Menéndez le dan a la guerra de Calderón. Porque ese apoyo, evidentemente, no se puede explicar con palabras. Al menos no con palabras honorables.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"Pues ni lo olvidamos ni lo apoyamos en su guerra que pronto sumará sus primeros 50 mil muertos y que no tiene para cuándo acabar."


Yo si, ¿Quien te da derecho a hablar por todos los mexicanos?

Anónimo dijo...

Que diria usted si su pueblo esta sitiado entre dos grupos delicuenciales, si su tiera esta entr la lucha de zetas y del chapo y usted en el meritito medio, creanlo o no yo prefiero al ejercito y si es la Marina con gusto los guio

Localizacion Personas dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo Natalia, la Guerra de FCH fue inicada en el plano del descrédito, del Inefable "HAIGA SIDO COMO HAIGA SIDO", ese es el verdadero sustento de una presidencia también Inefable.

Los comedores del presupuesto no tienen llenadera y los periodistas carroñeros son lo que limpian la muerte Inefable en nuestro país.

Acciones de contra narcoinsurgencia y contraterrorismo son lanzadas desde EU que aprovecharon la debilitada figura de un presidente cuestionado.

50000 muertos, un numero desconocido de desaparecidos, un pueblo lastimado. Es para algunos un honor, para otros Inefable.