martes, 12 de julio de 2011

El sueño de Ebrard, ser aceptado por el PAN

El periodista Pascal Beltrán del Río entrevistó recientemente, en Excélsior, a Marcelo Ebrard Casaubón. “Sin coalición se ve difícil ganar, admite Ebrard”, es el título de ese trabajo periodístico. En el mismo, el jefe de gobierno del Distrito Federal enumeró las ventajas que él cree tener, pero que no es seguro realmente tenga,  sobre Andrés Manuel López Obrador. También, abiertamente Ebrard dijo que buscará, primero, ser candidato presidencial de los tres partidos de izquierda (PRD, PT y Convergencia, este último en proceso de cambiar su nombre a “Movimiento”) para después intentar una alianza con el PAN. 

El razonamiento de Ebrard, bastante primario, es el siguiente:

1.- El jefe de gobierno del Distrito Federal parte de decir que no cree “en la onda esta de la inevitabilidad del regreso del PRI” en 2012. Sin embargo, “tenemos que armar una coalición muy amplia desde ahora. Intentar nosotros solos tener la mayoría se ve difícil”. Esa coalición muy amplia, desde luego entre la izquierda y el PAN, serviría para construir condiciones de gobernabilidad. Suena ingenuo que Ebrard insista en plantear la posibilidad de una alianza entre la izquierda y el PAN, con él como candidato desde luego. Eso no sería aceptado por la izquierda ni veo ninguna razón para que los panistas entreguen su partido, así nada más porque sí, a alguien como Marcelo Ebrard.

2.- Después, Ebrard dice cuáles son sus supuestas ventajas sobre Andrés Manuel López Obrador: “Conciliar, negociar, convencer, sumar, aislar diferencias... Claramente ahí tenemos diferentes perfiles él y yo”. Es decir, según Marcelo, López Obrador no concilia, no negocia, no convence, no suma, no aísla diferencias. Sobran los empresarios, los medios críticos a su gobierno y los políticos que no solo no han podido ser recibidos por Ebrard para “Conciliar, negociar, convencer, sumar, aislar diferencias”, sino ni siquiera recibidos para absolutamente nada por un gobernante, como Marcelo, muy poco accesible. Pero bueno, él se ve a sí mismo de otro modo.

3.- Solo dejará el gobierno del Distrito Federal para ser candidato presidencial, no para buscar un puesto en el Senado. Si es cierto lo que dice, se va a equivocar. Porque cancelará su futuro político. Le recomiendo a Ebrard cambiar de opinión, ya que, evidentemente, y él lo sabe, siendo muy pocas sus posibilidades de ser candidato presidencial de izquierda (López Obrador ya lleva demasiado aventajada su campaña), lo que más le conviene es bajarle al ego y aceptar irse a la Cámara de Senadores a ser ahí el líder de la izquierda, lo que le permitirá mantenerse bien posicionado para las presidenciales de 2018. Marcelo todavía es joven. Un poco de paciencia le vendría bien.

4.- Marcelo presume de que la suya al frente del GDF ha sido una administración púbica exitosísima: “Hemos aplicado un programa de desarrollo humano y de mejoramiento de la seguridad; hemos aplicado programas de expansión de bienestar social en la ciudad”, etcétera. Bueno, no es eso lo que pensamos los habitantes del Distrito Federal, que a diario batallamos con los baches, la basura en todas partes, la inseguridad y la corrupción de policías y funcionarios de todo tipo.

5.- Ebrard se presenta a sí mismo como experto en economía: “…la estrategia general (del gobierno federal) es de mantener una inflación muy baja. Ese es un objetivo importante, pero ya dio de sí; somos un país con acceso al crédito muy por debajo de otros países de América Latina”, etcétera. Tendrá que hacer mucho más si Marcelo quiere convencer de que él se las sabe de todas, todas en materia de debates económicos. Mucho, mucho más que repetir frases hechas.

6.- El gobernante capitalino quiere dar la impresión de que es un experto en ciencias políticas y no solo en grilla, de ahí que plantee una especie de reforma política a lograrse a partir de diciembre de 2012: “Separar jefe del Estado y jefe del Gobierno, de suerte que éste siempre represente a la mayoría. Transparentar las coaliciones, en lugar de los acuerdos parlamentarios que tenemos ahora, que están muy fuera del control de los ciudadanos”, etcétera. Lo curioso es que Ebrard nada diga de la principal exigencia de los mexicanos sin partido en lo referente a una reforma política: las candidaturas ciudadanas que le quiten a los partidos políticos el monopolio de la participación en los procesos electorales.

7.- Ebrard se lanza contra cualquiera que vaya a ser el candidato presidencial del PRI: “El candidato del PRI, quien sea, lo que va a representar es la oferta del regreso. No lo digo peyorativamente. Lo digo en sentido objetivo. Eso es lo que están ofreciendo, no explícitamente pero sí implícitamente. Y eso no conviene ni resuelve”. Lo chistoso es que Ebrard, siempre de la mano de Manuel Camacho, pasó más tiempo como distinguido militante del PRI del que lleva como integrante de la oposición de izquierda.

8.- Ebrard no critica al candidato del PAN porque ¡no lo ve!: “Habrá otros candidatos. Habrá que ver el PAN qué candidato o candidata tiene y qué piensa, pero yo no he visto que Acción Nacional, hasta ahora, tenga claro este planteamiento”. Ebrard sueña en que todos los panistas se harán a un lado para permitirle a él, a Marcelo, ser el candidato blanquiazul. Y los sueños, dijo el poeta, sueños son.

9.- Ebrard, desleal con el hombre al que le debe su actual cargo, se lanza contra López Obrador. Lo hace Marcelo utilizando el peor de los procedimientos, el de tratar de minimizar a su rival dentro de la izquierda. Y es que a la pregunta de qué tipo de presidente sería AMLO, Ebrard, sin caballerosidad, responde con desdén y seguramente molestia: “Habría que preguntárselo”. Carambas, Marcelo, te lo estaban preguntando a ti, no a López Obrador. Responde, no le saques la vuelta al tema.

10.- Lo que sí dice Ebrard es que se considera mejor prospecto presidencial que Andrés Manuel López Obrador porque él, Ebrard, se ha formado como burócrata (que para Marcelo sería mejor currículum que el de líder social de AMLO, supongo): “Yo me he formado pensando en cómo gobernar”. Lo único que yo no presumiría es una carrera totalmente realizada en la burocracia, en la que no hay grandeza ni productividad, en la que solo abundan el papeleo y la ineficacia.

11.- Ebrard presume de que, gracias a él, el Distrito Federal “tiene un papel muy relevante en el plano internacional”. ¿Es así? Por favor. Casi no se habla de la Ciudad de México en el extranjero, excepto en publicaciones pagadas.

12.- Cuando le preguntan a Ebrard por el papel de Elba Esther Gordillo en el próximo gobierno en el caso, improbable en mi opinión, de que él fuera presidente, no responde nada. Se va por las generalidades acerca del sistema educativo. Pero de Elba, muy amiga de él, nada. ¿Y así quiere ser un candidato creíble para la izquierda que busca el cambio?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen artículo y muy cierto, todo lo que plantea. Y esperemos que con los comentarios reflexione en su actitud y aspiraciones.

Alejandro Lopez dijo...

Me parece un analisis medio chafa y superficial. Criticas a Ebrard por superfluo, pero en tu articulo tampoco das ningun dato duro. La verdad se nota que vienes del SDP, no has podido sacudirte el "pejismo a ultranza".

Claudia, Edo.Mex. dijo...

¿Qué es dar un dato duro? Y, efectivamente, ¿cómo sería Ebrard de presidente? Cada vez más desquiciado por la locura del poder, autoritario, medio loco y ofreciendo soluciones megalómanas a una ciudad qué más habría que devolver al agua y empezar campañas de desalojo y refundación de nuevas ciudaes con nuevas tecnologías solares y de viento ¡Ah, verdad! Nada más hay qué mirar sus ojos que nunca fija en ningún lado...¿por qué será?