miércoles, 13 de julio de 2011

Barrales, Batres, Monreal, Díaz Durán, Mancera...

Parece inevitable que la candidata del PRI a la jefatura de gobierno del Distrito Federal será la ex presidenta nacional de ese partido, Beatriz Paredes. Lo crean o no en el PRD, que ha gobernado durante tres sexenios consecutivos la capital del país, Beatriz partirá como favorita para derrotar a la izquierda que pasa por un momento de debilidad, marcado por las divisiones y el exceso de ambiciones de sus líderes. Desde hace meses en todas las encuestas la señora Paredes está muy bien posicionada, y el lógico pensar que después de la aplastante victoria priista en el Estado de México ella vaya a mejorar notablemente.

Los perredistas capaces de analizar objetivamente las cosas saben que les resultará muy difícil vencer al PRI, que presentará para el Distrito Federal una dupla poderosa con Enrique Peña Nieto aspirando a la presidencia y con Beatriz Paredes a la alcaldía de la ciudad. Hay que recordar que en el año 2000, el efecto Fox casi hizo que el candidato panista, Santiago Creel, venciera al entonces inmensamente popular Andrés Manuel López Obrador. Si un candidato presidencial fuerte como Vicente Fox metió en problemas a un hombre con tantas virtudes para las campañas electorales como López Obrador, el factor Peña Nieto muy bien podría acabar con cualquiera de los militantes del PRD que ahora suenan para la jefatura de gobierno, todos ellos muy por debajo de las capacidades políticas de AMLO.

La mejor posicionada en el PRD es Alejandra Barrales, que ha trabajado con Marcel Ebrard pero que se identifica más con Andrés Manuel López Obrador. Esta mujer ha hecho muy bien su trabajo, sobre todo promocionando su imagen con cartelones en las calles de la ciudad. No olvido la marcha de Javier Sicilia que empezó en la UNAM y terminó en el Zócalo. Durante el largo recorrido por el Eje Central vi prácticamente en cada esquina mantas de la señora Barrales. Y como yo las vieron 150 mis o 250 mil personas solo ese día. Ella se ha movido con habilidad y está cosechando los frutos de su buen trabajo.

En segundo lugar en las encuestas aparece el líder social Martí Batres, en la actualidad integrante del gabinete de Ebrard, pero que políticamente hablando responde más a los intereses de López Obrador que a los del actual jefe de gobierno de la ciudad de México. Durante mucho tiempo Batres encabezó las encuestas de preferencias electorales basado en un estrecho contacto con los sectores más populares del Distrito Federal. Pero fuera de eso no hizo nada más, es decir, no se atrevió a recurrir a instrumentos de mercadotecnia política como los que usó Barrales para crecer.

Al que le han invertido mucho dinero, mucha mercadotecnia y un buen diseño de planeación estratégica es al favorito de Ebrard en su sucesión, Mario Delgado, ex secretario de Finanzas del Distrito Federal y actual secretario de Educación. Pero la mercadotecnia solo funciona cuando promueve un producto más o menos bueno, y claramente el señor Delgado es un producto muy malo. Es el que más ha gastado, y el que más apoyo mediático ha tenido y no ha crecido absolutamente nada. En el PRI se rezan muchos rosarios para que Ebrard se encapriche y haga candidato a Mario Delgado.

Mucho más fuerte que el favorito de Ebrard, tercer en no pocas encuestas de preferencias electorales, el senador Ricardo Monreal ha logrado colarse entre los favoritos mediante un hábil trabajo en las redes sociales de internet que ha convencido ha casi todos los analistas de que él es el candidato de López Obrador. Pienso que si Monreal abre más su juego podría llegar a disputar el primer lugar en las encuestas a Barrales y a Batres. Ya se verá.

No solo sin el apoyo de Ebrard, sino probablemente contra la voluntad del jefe de gobierno, apoyado por sectores empresariales de la Ciudad de México, en las últimas semanas ha aparecido entre los aspirantes el secretario de Turismo local, Alejandro Rojas Díaz Durán. Ayer en la principal columna política de Reforma una filtración que solo pudo haberse generado en la oficina de Ebrard dio por un hecho que Rojas será despedido de su cargo esta misma semana. Si no sucede así, significará que Rojas Díaz Durán ha logrado tan fuertes apoyos entre el poder económico capitalino que ni Marcelo Ebrard puede ya controlarlo, lo que haría al titular de Turismo un fuerte contendiente.

Hay un caballo negro en esta historia, poco conocido, escasamente popular, pero que según casi todos los estrategas posee el mejor perfil para crecer con una campaña eficiente. Me refiero al procurador Miguel Ángel Mancera, muy bien visto tanto por Marcelo Ebrard como por López Obrador. Este último dato, que los dos líderes principales de la izquierda le tengan aprecio, podría inclinar la balanza a su favor. Así es la política.

El caso es que por primera vez desde que hay elecciones para elegir al gobernante del Distrito Federal, la izquierda no llegará como favorita para vencer aplastantemente al PRI y al PAN. Así que, el PRD no podrá darse el lujo de seleccionar a un candidato al gusto de los líderes, sino a uno, o a una, muy bien aceptado u aceptada por la población.

La ventaja ahora la tiene Barrales seguida de Batres. Pero Monreal o Mancera, si se mueven correctamente tienen también posibilidades. El que de plano está fuera es el delfín de Ebrard, Mario Delgado. Y la incógnita es Alejandro Rojas.

No hay comentarios: