jueves, 16 de junio de 2011

Me quedé corta al hablar de la derrota de Monterrey




Dejaré esta columna unas horas más simplemente porque me quedé corta en mis apreciaciones. Ayer en la tarde, cuando la redacté, las noticias hablaban de 15 muertos en Monterrey. Hoy me entero de que ese número creció hasta los 32. Habrá quien dude de que Monterrey se ha perdido, respeto todos los puntos de vista. Pero yo no tengo duda: la orgullosa Sultana del Norte se encuentra ya en poder del crimen organizado, viviendo en el terror, lamentablemente sus ciudadanos en el peor de los infiernos.





Dentro y fuera de México se ha dicho hasta la saciedad, en los últimos dos años, que si en la guerra del narco de Felipe Calderón se perdía la ciudad de Monterrey, inmediatamente después se iba a perder todo México.

No es exagerada la expresión anterior dada la importancia económica, demográfica y, sobre todo, simbólica de la otrora capital empresarial de la República Mexicana.

Monterrey, en efecto, es la tercera ciudad más grande del país (después del Distrito Federal y de Guadalajara) y, desde el siglo XIX, ha sido la sede de los más relevantes desarrollos industriales, comerciales y financieros.

La primera gran industria a gran escala en América Latina surgió en Monterrey, la Cervecería Cuauhtémoc (hoy en manos de holandeses, desgraciadamente) y no han sido pocas las innovaciones tecnológicas que en sus fábricas se han generado.

Por donde se le quiera ver, la importancia de Monterrey es enorme para México. Por eso, en todas partes se decía que si se perdía Monterrey, se iba a perder México.

Pues bien, me temo que la derrota de la llamada Sultana del Norte ya se dio. Solo en las últimas 24 horas ha habido más de 15 muertos en esa ciudad, dos de ellos, por cierto, escoltas del gobernador priista de Nuevo León, Rodrigo Medina.

Qué mensaje en contra del principal político nuevoleonés. ¿Está en riesgo la vida del gobernador Medina? Lo más probable sea que sí. Ni hablar, esa es la verdad.

La inseguridad, en los últimos dos años, ha acabado con la calidad de vida de los regiomontanos, que era simple y sencillamente envidiable.

Casi todos los empresarios destacados de Monterrey se han ido a Europa o a Estados Unidos. El Tecnológico de Monterrey, que durante décadas recibió a miles de estudiantes del resto del país y aun del extranjero, se está quedando vacío. La vida nocturna ha desaparecido en la capital de Nuevo León. La gente vive con miedo, y el miedo la paraliza, la vuelve improductiva.

“Si se pierde Monterrey, se pierde México”, es una frase muchas veces escrita y pronunciada dentro y fuera de nuestro país.

Pues bien, como ha dicho el alcalde de San Pedro Garza García, Mauricio Fernández, Monterrey ya se perdió. ¿Se perderá México ahora? Lamentablemente no hay razones para el optimismo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es verdaderamente escalofriante leer sobre lo que está ocurriendo en Monterrey. Comparto la tésis de que el destino que le depara al resto del país no es muy halagador si la realidad que hoy ya es Monterrey se termina de arraigar en otras ciudades y regiones del país. Espero que no sea demasiado tarde para enmendar el barco. @JCTrevino