domingo, 1 de mayo de 2011

Despiden a Sabato como él lo deseó

El fundador de El País, Juan Luis Cebrián, escribió un breve texto en honor a Ernesto Sabato Ferrari, el extraordinario escritor argentino recientemente fallecido. Cuenta Cebrián, que Sabato siempre le hacía una recomendación, tal vez un ruego: "No dejes de escribir, no dejes de escribir nunca. Es lo único que vale la pena."

Para Cebrián, Sabato siempre ha sido el escritor de la utopía: "sus desengaños políticos, su sartiana angustia existencial, no lo apartaron nunca de la fe en el hombre. Era desde luego el escritor de la soledad, porque él bien sabía que `cualquier gran obra literaria nace de una soledad desgarradora y aguarda una soledad similar que la reciba´. De su primera vocación de científico atómico le quedaron, quizá sin que lo percibiera del todo, la búsqueda del rigor en cuanto hizo y una pasión por la destrucción creativa."

Juan Luis Cebrián termina diciendo que Ernesto Sabato, "desde su rabiosa soledad interior, vivió para ayudar a los demás. E hizo que el mundo fuera mejor gracias a su literatura."

En El País, debajo del pequeño texto de Cebrián, aparece una "oración final" firmada por Mario Sabato, hijo del escritor. La reproduzco:


ORACIÓN FINAL

Queridos amigos
Hace pocas horas murió mi padre.
Sé que todos ustedes comparten la tristeza que sentimos en la familia. Porque mi padre no nos pertenecía solo a nosotros.
Con orgullo, con alegría, sabemos que lo compartimos con mucha gente, que lo quiso y lo necesitó tanto como nosotros.
Desde las cinco de la tarde, lo vamos a despedir como él lo deseó. En el club de su barrio, Defensores de Santos Lugares.
"Cuando me muera, quiero que me velen acá, para que la gente del barrio pueda acompañarme en este viaje final... Y quiero que me recuerden como un vecino, a veces cascarrabias, pero en el fondo un buen tipo... Es a todo lo que aspiro".
Mario Sabato (hijo de Ernesto Sabato)

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