lunes, 16 de mayo de 2011

De Eruviel, Calderón, Elba Esther y ese periodismo

Una foto aparecida hoy en las versiones impresas de varios rotativos, otra de las 7:53 de la mañana publicada en distintos sitios web informativos y el escrito de un conocido periodista que tiene su propio programa de radio, su columna, su noticiero de televisión y que disfruta la dicha inicua de participar cada miércoles en esa maravilla de la objetividad periodística llamada "Tercer Grado" en Televisa, ilustran a la perfección la tragedia política, cultural y social que mantiene en la ruina a nuestro país.

En la foto impresa Felipe Calderón escribe en el pizarrón de una escuela mexicana cualquiera y a su lado Elba Esther Gordillo le aplaude; en las páginas web Eruviel Ávila aparece firmando el primero de 6 mil compromisos que establecerá en su campaña, y en su columna de hoy lunes Ciro Gómez Leyva, siempre tan ponderado, se pregunta sorprendidísimo quién inventó a Eruviel, habida cuenta que este parece ser el político ideal.

Ayer, el diario Reforma publicó un estudio en el que "la mayoría de los profesores encuestados considera que el sindicato de maestros debería tener un nuevo líder". Los datos son simple y sencillamente contundentes. A la pregunta de si Elba Esther debería dejar el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el 84% respondió que sí. Y a la pregunta de si la influencia política de la maestra Gordillo perjudica o beneficia al magisterio el 64% respondió que lo perjudica.

Esos datos hablan de la falta de sensibilidad de Felipe Calderón, de su absoluto desprecio por la opinión de los maestros o de sus compromisos con Elba Esther Gordillo que, por lo visto en la mencionada foto en la que ambos aparecen, deben ser tan fuertes como inconfesables.

Porque si con esas estadísticas Calderón no le sacó la vuelta a la señora Gordillo en el día del maestro, está claro que la alianza entre ellos es indestructible y necesariamente perjudicial para el país.

Que Eruviel vaya a firmar 6 mil compromisos en su campaña no me parece noticia por ningún motivo, y menos aún noticia a destacar en los espacios periodísticos. Así que si hoy lunes varias páginas web informativas de las más importantes amanecieron con Eruviel Ávila presumiendo lo anterior, debemos estar ciertos de que eso no es periodismo, sino propaganda.

El mal periodismo, es decir, el entregado al poder no por convicción, que pudiera haberla, sino por proteger intereses abiertamente comerciales, le causa tanto daño a México como el mal gobierno. De hecho, el uno no puede darse sin el otro. En los regímenes autoritarios, como el mexicano (nuestra democracia nació en el año 2000 y tuvo una vida muy corta) el poder antes de recurrir a la violencia para sostenerse, invierte enormes recursos en propaganda, en la difusión de mentiras, de virtudes inexistentes de los funcionarios, de ataques a los opositores.

He escrito anteriormente en mi blog acerca de lo triste que es que un periodista hace diez años independiente, libre, objetivo y hasta rebelde como Ciro Gómez Leyva, dedique hoy su trabajo a elogiar a políticos con poder o a denostar a los enemigos del sistema. Pues bien, leo la columna del señor Gómez Leyva y me voy de espaldas: pregunta quién descubrió a ese gran político con rostro humano llamado Eruviel Évila. De plano...

Si he escrito repetidas veces sobre Ciro Gómez Leyva se debe a lo mucho que admiré su trabajo en el Canal 40 original. Hizo el primer gran reportaje para denunciar al padre Maciel cuando este personaje era absolutamente poderoso en México. Condujo el noticiero más libre que ha conocido la televisión mexicana. Publicó grandes textos contra el poder sin medir las consecuencias. Lo hizo al lado de Denise Maerker, en una época en la que el atrevido payaso Brozo se convirtió en un líder de opinión por decir simple y sencillamente la verdad.

Se extraña a esos periodistas. A esos, los de antes. Porque el Brozo, la Denise y el Ciro de hoy, tan domesticados y alineados, nadie los necesita, excepto el poder para perpetuarse, y nadie los va a extrañar cuando el mismo poder termine de exprimirlos y los deseche.

Siempre hay tiempo para rectificar. Nunca es demasiado tarde para nada. Ojalá los periodistas mencionados vuelvan a sus orígenes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Puros sueños guajiros, Natalia. Para que ello ocurra también es necesario que aquellas empresas para las que se trabaja, fueran en verdad independientes.

Actualmente cada empresa ha contraído compromisos con políticos Y gobiernos, así Natalia, sencillamente es imposible conseguir lo que tan atinadamente deseas.

A los reporteros nos queda nuestro trabajo y entregarlo, ya que no se publique, o solo una parte, es ya el pan nuestro de cada día. (sin alusiones políticas -por lo del pan nuestro-, porque en todos lados se cuecen habas).

Antes no se vendían las ocho columnas, la portada, ni los reportajes. Hoy son moneda de cambio y en efecto, mientras uno es útil, permanece, cuando no...


Saludos Natalia.


Atte.

E.F.L.B.

Caferdafer dijo...

Se me antoja difícil, más no imposible. Concibo a un estudiante de Ciencias de la Comunicación, recién egresado de la Universidad, lleno de aspiraciones y buenas ideas para ejercer su profesión. Después, lo veo instalado en un empleo, cuyos lineamientos poco a poco merman los ideales de éste joven, hasta fusionarse por completo con las políticas de la empresa.
Arriesgar el comentario, ser más analíticos, proponer y exigir que los actores políticos se conduzcan como lo que son: servidores públicos. Pero el comentario negativo incomoda y terminan vendiendo su profesionalismo por unas cuantas monedas.
Un abrazo, Natalia.