miércoles, 6 de abril de 2011

Políticos indignos

No merecen nuestro reconocimiento. Su labor o función ha sido del todo corrompida. Y aunque es cierto que esto no es nuevo, la mezquindad y el extremo de la insolencia hoy es producto de nuestro México querido, pero ya destruido.

Patética realidad que hoy nos orilla a enfrentar tanto a políticos como criminales. ¿Qué no son de la misma clase? No hay para los ciudadanos diferencia alguna entre unos y otros. Culpables o no, son responsables del daño y del dolor que nuestra nación hoy sufre.

Políticos fracasados son. Pues antes se consideraba una actividad suprema la de proteger y brindar a la ciudadanía todo aquello que significara un bien, común y mayor.

Como muchos otros mexicanos, hoy me invade un sentimiento de inmensa frustración. Esta clase política nuestra, imposible de ser considerada digna del respeto de la ciudadanía que quiere un México pacífico, una vida respetada y respetable y la oportunidad de progreso no sólo sostenible sino permanente. Eso, parece ser, no está en los planes de nuestros dirigentes. Y dudo que lo esté...

Políticos indignos de la lucha y trabajo mexicano. Indignos. No son ni serán parte del cambio que pudiera ser posible sólo si nosotros lo buscamos y propiciamos. No será necesario depositar nuestra confianza en ninguno de ellos, pues su práctica es y será contradictoria, corrupta y falsa, como hasta ahora ha sido y sigue siendo.

Ellos son así. Políticos y criminales, criminales y políticos. Difícil encontrar la diferencia entre unos y otros. Actúan de la misma forma.

En unas horas estaré en Cuernavaca, Morelos. Acompañada por parte del equipo con quien colaboro, participaré en la caminata ciudadana por la paz y la justicia. Al terminar el evento me reuniré con el señor Sicilia. A pesar de que Javier Sicilia ha sido entrevistado ya muchas veces por medios locales y nacionales, yo me daré la oportunidad de escucharlo una vez más, en ésta ocasión personalmente.

Todo cuanto ocurra será para mi detalle que podré compartir con ustedes. Me daré a la tarea de no perder ningún dato. Partiremos de la Glorieta de la Paz a las 17:00 hasta llegar al Zócalo de Cuernavaca, Morelos.

Segura estoy de que hoy seremos millones en toda la República participando de forma consciente para exigir la seguridad y tranquilidad que nos ha quitado el odio entre criminales, entre altos (y, en realidad, muy bajos) funcionarios públicos, junto al berrinche del mandatario con su secuela de errores y fracasos.

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