sábado, 16 de abril de 2011

El periodista italiano deportado

La información de www.proceso.com.mx no deja lugar a dudas: el periodista italiano Giovanni Proiestti, colaborador de “Il Manifesto” y docente de la Universidad Autónoma de Chiapas, fue expulsado de México por un “incidente” con Felipe Calderón Hinojosa.

En la web de la revista Proceso se cita a Mercedes Ozuna, amiga del periodista italiano, quien consideró que la deportación tuvo que ver “con la cobertura que Gianni Proiestti dio a la COP16 de Cancún donde fue identificado por agentes del Estado Mayor Presidencial (EMP) luego de un incidente que incomodó al presidente Felipe Calderón. Ozuna informó que el periodista Proiestti le contó que durante esa reunión en Cancún le tocó estar dentro de un grupo de periodistas que le gritó ‘espurio’ a Calderón. Detalló que él fue uno de los que sonrió ante el incidente, pero que no fue el que gritó. Sin embargo, de inmediato un elemento del EMP lo llamó y le arrebató su acreditación de reportero para tomarle una fotografía con su celular para después devolvérsela, y que después, cuando quiso seguir la cobertura del evento se enteró que su credencial había sido cancelada”.

Si lo que dice Mercedes Ozuna es cierto, se trata de un hecho muy grave, de un atentado a la libertad de expresión simple y sencillamente inadmisible. Porque, según lo declarado por la amiga de Proiestti, este no cometió ninguna falta, ya que no le gritó “espurio” a Calderón. Pero, voy más lejos, si lo hubiera hecho, también sería terrible su expulsión de México. Entiendo que nuestras leyes prohíben a los extranjeros intervenir en política. Pero expresar un juicio acerca de un gobernante o de un gobierno no significa intervenir en política. Intervenir en política es otra cosa, por ejemplo apoyar a un partido o a un candidato. Algo como lo realizado por José María Aznar, expresidente del gobierno de España, quien antes de las elecciones de 2006 visitó México para respaldar abiertamente a Felipe Calderón, quien en ese tiempo era el candidato del PAN a la presidencia de la república.

Gritarle “espurio” a Calderón, algo que no hizo el periodista italiano Proiestti, de ninguna manera cae en la categoría de la intervención de un extranjero en política. Se trata, más bien, de una manifestación de la libre expresión a la que todo ser humano, independientemente de su nacionalidad, tiene derecho en México de acuerdo a nuestra legislación. Es algo similar, por ejemplo, a lo que hizo Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, cuando hace años vino a México a decir que los gobiernos del PRI eran la dictadura perfecta.

No había razón, pues, para deportar a Gianni Proiestti a quien mando, desde aquí, mi solidaridad. 

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