jueves, 21 de abril de 2011

Dos fotoperiodistas caídos en Libia

Me encanta el oficio de comunicar. Desde hace un año a esto me dedico y he tenido grandes satisfacciones. Lo mío es el artículo de opinión, no hay duda. Creo, por experiencias recientes de las que ya hablaré con detalle, que la entrevista también se me da, así que pronto habrá en mi blog un espacio para este género periodístico.

Pero, si para algo no nací, lo admito abiertamente, es para la reporteada. Tal vez porque soy madre de dos niños a los que no puedo ni quiero dejar solos mucho tiempo, tal vez por mi personalidad más bien traanquila, no poseo el arrojo, el atrevimiento y el empuje para luchar por la noticia en el lugar en el que los hechos ocurren. Tuve ya una experiencia como reportera, cubriendo la reciente marcha contra la violencia en Cuernavaca, Morelos, y al terminar mi trabajo admiré todavía más de lo que ya lo hacía a mis compañeros reporteros, que son los que a todos nos nutren de la información básica.

Si cubrir cámara en mano una marcha multitudinaria y pacífica es complicado, me puedo imaginar lo difícil, lo terrible, lo brutal que puede resultar para cualquiera cubrir una guerra. Pero alguien tiene que estar ahí, donde las bombas estallan, para que el mundo conozca las atrocidades y aprenda, poco a poco a evitarlas.

Son héroes los reporteros que van a todas incluso exponiendo sus vidas.

Hoy, en mi blog, quiero homenajear a dos de esos héroes, caídos en Libia en medio de fuertes combates en la ciudad de Misrata: el fotógrafo y cineasta británico Tim Hetherington y su colega estadounidense Chris Hondros.

La agencia EFE dice de ellos:

Hetherington y Hondros perecieron hoy en la ciudad libia a consecuencia de una explosión por ataque de mortero, y sus cuerpos han sido trasladados a Bengasi, bastión de los rebeldes, por la Organización Internacional de la Migración (OIM). Hetherington, de 41 años y quien produjo la película "Restrepo", por la que fue nominado a un premio Oscar de la Academia de Cine de Hollywood, trabajaba también como fotógrafo para la revista Vanity Fair y era veterano de otros conflictos armados como el de Afganistán, conflicto sobre el que versa ese documental. En 2007 ganó el premio World Press Photo por la cobertura informativa que hizo de la vida de los soldados estadounidenses en el valle de Korengal, en Afganistán, un galardón que sumó a otros tres similares recibidos con anterioridad. Hondros, de 41 años, era fotógrafo de la Agencia Getty y llegó a ser finalista de los prestigiosos premios de periodismo Pulitzer, además de recibir la medalla de oro Robert Capa, del Overseas Press Club, por su trabajo en Irak. Además de ese conflicto, Hondros cubrió los episodios violentos de Kosovo, Angola, Sierra Leona, Líbano, Afganistán, Cachemira, los territorios ocupados palestinos y Liberia, y sus trabajos también han aparecido y ocupado portadas de revistas como Newsweek y The Economist, así como de periódicos como The New York Times, The Washington Post y Los Angeles Times”.

A los dos mando desde aquí todo mi respeto y mi admiración. Y, también, a ambos les digo “gracias” por tanto que hicieron, mientras estuvieron vivos, para mantenernos informados acerca de las crueldades de la guerra.

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