martes, 22 de marzo de 2011

Los alimentos, el petróleo y Japón, riesgo para la economía mundial

Desde antes de empezar a publicar columnas en medios digitales soy lectora de la prensa económica española. Me parece muy buena y recurro a ella no necesariamente para enterarme de lo que pasa con las empresas de Barcelona, Madrid y Valencia, sino especialmente para informarme acerca de las tendencias de economía mundial.

Pues bien, en el sitio www.eleconomista.es leí una nota que ciertamente me alarmó, sino por otra cosa, por la contundencia con la que anuncia un nuevo huracán económico que sacudirá al país entero. Se titula "Ocho claves que desatarán una tormenta perfecta sobre la economía mundial" y la sintetizo enseguida.

El trabajo periodístico se basa en el diagnóstico de un experto de Citigroup, Guillermo Felices, quien "se ha puesto el traje de profeta y en un interesante informe analiza los ocho shocks que azotan a la economía de todo el mundo."

El primero de esos shocks es el aumento del precio de los alimentos en los países emergentes, como China e India, donde los cambios climatológicos, el aumento en la demanda y una caída en la producción pueden provocar serios problemas. Para evitar un desastre los gobiernos de estos países tendrán que actuar, es decir, subsidiar a los más pobres.

El segundo shock tiene que ver con una subida en las tasas de interés y con un endurecimiento en la política monetaria en esos países emergentes, como una consecuencia de la subida de los precios de los alimentos. Desgraciadamente estas medidas no garantizan que se detenga el alza en los precios de los alimentos.

El tercer shock también es una consecuencia del aumento del precio de los alimentos, que ha generado protestas políticas muy fuertes en países del medio oriente. La inestabilidad ya llegó a Túnez y a Egipto y en este momento está provocando en Libia un costosísimo ataque financiado por las potencias occidentales.

El cuarto shock tiene que ver con subidas en el precio del petróleo, que es una consecuencia de la inestabilidad política en el medio oriente. Esto es algo que ya impacta directamente en las economías de Europa y de Estados Unidos.

El quinto shock... bueno, este quinto shock ya estaba anunciado: subir las tasas de interés en Europa a partir de abril, como había adelantado en Banco Central Europeo, que ha considerado necesario acabar con el dinero barato dada la magnitud de la crisis financiera en Portugal, Grecia, Irlanda, Italia y España.

El sexto shock tiene que ver con un endurecimiento en la política monetaria de Estados Unidos, que no encuentra la forma de terminar de salir de su crisis económica.

El séptimo shock tiene que ver con la implantación de fuertes medidas de austeridad fiscal y con la puesta en marcha de reformas estructurales en Europa y en Estados Unidos que necesariamente generarán desempleo.

Y, dice el dicho, "Éramos pocos y parió la abuela", pues el octavo shock tiene que ver con la catástrofe japonesa, donde la combinación de un terremoto, un tsunami y una emergencia nuclear tienen al borde de la muerte a una de las mayores potencias económicas del mundo.

O sea, como dicen en los aviones las aeromozas cuando empieza la turbulencia, otra vez vamos a tener que abrocharnos el cinturón y mantener la calma porque nuestra economía se va a zarandear muy fuertemente.

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